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Vigencia de Ramon

Alfredo Arias

El reconocimiento del autor Ramón Gómez de la Serna ha tenido que esperar hasta hoy debido a la empatía entre su época y la nuestra, y la necesidad de los lectores de volver a una literatura sin esquemas.

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Referencia

Alfredo Arias, “Vigencia de Ramon,” accessed September 15, 2019, http://repositorio.fundacionunir.net/items/show/979.

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Title

Vigencia de Ramon

Subject

Literatura

Description

El reconocimiento del autor Ramón Gómez de la Serna ha tenido que esperar hasta hoy debido a la empatía entre su época y la nuestra, y la necesidad de los lectores de volver a una literatura sin esquemas.

Creator

Alfredo Arias

Source

Nueva Revista 048 de Política, Cultura y Arte, ISSN: 1130-0426

Publisher

Difusiones y Promociones Editoriales, S.L.

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Nueva Revista de Política, Cultura y Arte, All rights reserved

Format

document/pdf

Language

es

Type

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Vigencia de Ramón [ Alfredo Arias ] Fueron pocos los que en su tiempo supieron leer debajo de sus greguerías. Ignorado o tildado de superficial, Ramón Gómez de la Serna ha tenido que esperar hasta hoy para encontrar un auténtico reconocimiento. Y se adivinan las razones: la empatia entre su época y la nuestra —tan fragmentaria— y la necesidad de muchos lectores decepcionados de volver a una literatura sin esquemas previos. Nunca ha estado más vigente el ramonismo. amón Gómez de la Serna la negrura, prueba de que se había (Ramón para los lectores pasado al otro lado del espejo, a la amigos) muere en 1936 base misma del azogue. Rcuando escapa de la refriega civil a Ignorado por unos por su falta ultramar. Quiero decir que muere de compromiso y sus tímidos tanel Ramón glorioso, el chamán de teos con el régimen (que hay que Pombo, el punto calidoscópico de entender desde el descorazonareferencia de la generación poética miento del Ramón final, que es fiy humorística del 27; aunque ya en nal durante casi treinta años), y tilvísperas del conflicto, había sufrido dado de superficial por otros (se el eclipse del nuevo romanticisentiende que los que habían practimo ideológico, un epítome que cado una lectura del mismo tono), debemos a José Díaz Fernández y Ramón no disfrutó de apoteosis. su libro homónimo de 1930. Esta Solo algunas voces en el campo de muerte social acompasa sus estertola investigación como Francisco Inres con el finiquito de la osada époduráin, o en el literario, como Umca de entreguerras, que aún liberabral o Nieva mantuvieron la atenría extemporáneos espectros duranción hacia el autor por encima de te el prolongado exilio de Ramón la anécdota visual y la simplificaen Argentina, y en España en discíción de la greguería, y sobre todo al pulos como Mihura y navios erramargen de pudores ideológicos. bundos como La Codorniz, teñidos Atravesando la moqueta de esos en uno y otro caso por el filtro de puentes, quizá sea éste el mejor momento para que Ramón regrese retina neobarroca: ... nada más sin excusar su dedicación exclusiva cercano a nuestra sensibilidad aca la pulsión literaria; pues si de algo tual, en una época donde prima el valioso puede presumir la época destello de lo breve, la cultura del muelle que nos toca, es de agluticlip, el impacto rápido, el spot, el nación y recepción reacias a dictaflash, el minimalismo. Esta imados. Así, la empresa de Círculo de gen, que sería extensible a las peLectores de editar a partir de sepqueñas prosas ramonianas reunidas tiembre su prolija obra completa, en las misceláneas de Caprichos, bajo la dirección de la hispanista Gollerías, Disparates, etc., deja Ioana Zlotescu, ejemplifica mejor abierto el camino a pesquisas de que nada un reconocimiento que otras afinidades, como la de la suacaba siendo más cómplice que ligestión de lo cursi en Ramón enlaterario, porque a poco que nos fijezada con la de lo Kitsch en Almomos, es mucho lo que tenemos en dôvar, como parece apuntar C. Nicomún con su intentona, al borde colás, en lo que las une de delibeúltimo del formidable siglo que él rada ironía, de gesto vital y concontribuyó a encender. temporáneo, de lectura profunda, de actualísimo fenómeno estético. Tal como anda de delicado el Cercano a la sensibilidad actual mundo editorial, las recientes reediciones de obras no muy leídas de El reconocido greguerólogo Cénuestro autor (por ejemplo, el Teasar Nicolás ha enfocado ya esta tro muerto —selección de Agustín simpatía entre épocas y modelos en MuñozAlonso y Jesús Rubio— en su prólogo a un libro de Ramón Cátedra, 1995; Cinelandia, en Valpara EspasaCalpe (Gregerías. Selecdemar, 1995; o Madrid e Historia ción 19101960, Col. Austral, de la Puerta del Sol, ambas en Alnúm. 179, 1991). La lectura sincomarabu, 1996), ya distantes de la pada y excitante a que dispone un órbita de su centenario en 1988, tomito de greguerías, su posibilitestimonian también un núcleo redad de entrar y salir de él sin nececeptor que ha de tenerse en cuenta, sidad de perseguir una línea contial margen del recogido club de esnua, se adapta al tiempo y los hábitudiosos ganados para la causa tos fragmentarios que nos condi(condición sine qua non que habrá cionan, sin olvidar que su hilera de influido en el Círculo de Lectores a formas autónomas y vivaces enla hora de poner en orden y venta cuentran también ojal en nuestra la babelia de Ramón). Y es que es agradecer en lo documental como cierto que se aprecia una renovada en las referencias estéticas; y por si ramonmanía, con rebrotes en los no fuera bastante, estamparon un lugares menos sospechados. Tal es rumboso graffiti en los muros de la el caso de la solapa del nuevo libro calle Carretas donde yace o subyace de Juan Manuel de Prada, El silenPombo, si mal no recuerdo en enecio del patinador (Valdemar, 1995), ro de ese mismo año, trigésimo donde la editorial transcribe una aniversario de la verdadera muerte entrada del Diccionario de literatura de Ramón. de Umbral a modo de ficha calificativa, y así, la escritura del joven autor se define como un ejercicio ramoniano de inventiva. Ramonismo para lectores Juan Manuel de Prada, lejos de más interiorizados ocultar este influjo, ha rendido claras citas a Ramón —y no solo literaTal vez una de las claves de esa rias— en sus textos; intrínsecamensintaxis con nuestro tiempo se deba te, su primera obra, Conos (Valdea que el carácter y la óptica ramomar, 1995), remite a las clasificanianos tienen un aire de familia ciones lúdicamente carnales y sin con nuestro acerado individualisembargo poéticas del Senos del mo fin de etapa, pues tendemos a maestro vanguardista (Ia ed., Pueser lectores más interiorizados, deyo, Madrid, sineanno; en 1917, secepcionados de casi todos los cangún la bibliografía que da Gaspar tos de sirena sociales y estéticos, en Gómez de la Serna en Ramón retorno a una literatura porque sí, (Obra y vida), Taurus, Madrid, sin plantillas comunales previas. 1963). La familiaridad —y más que ¿Cómo no vamos a simpatizar eneso, libertad— de Prada con la matonces con esa vanguardia uniperteria literaria, el guiño entre lo fansonal que es el ramonismo? tástico y lo real en donde, casi a Ahora que nos hemos convertido manera de apólogos, se apercibe un en respetuosos investigadores y exésuero crítico— acusan esa herencia getas de los movimientos ísmicos que, al ser de Ramón, también es (que no dejaban de ser en cierto de Quevedo. modo marinettismos, tzarismos y bretonismos), el ramonismo (para Otro rincón imprevisible resuleste término, remito a la Advertó la bizarra aventura de los jóvenes tencia preliminar del propio autor editores de la revista El canto de la a Ramonismo, Calpe, Madrid, tripulación, quienes le dedicaron su 1923), carente de líneas programánúmero de junio de 1993, tan de ticas y definición, llama nuestro insin quitar lo cortés, apasionadaterés desde una vitrina menos samente nihilistas y afectos a la mezcra, y se enrosca a nuestra mirada colanza de géneros, al barrunto neescaldada por la historia, refractaria crófilo y a una neorromántica fisia todo lo que suena a propuestas cidad, harían de Ramón uno de los incontestables. Lo que tiene este issuyos; se arrimarían a su idea, tan mo personal de hinchazón del ego, nietzschiana, de la literatura como lo atenúa su propia ironía, pues la estado de cuerpo y, por tanto, a la cruzada ramoniana contra el envade ese antiacademicismo que le haramiento y a favor de la nivelación ce regurgitar en el prólogo a El con las cosas sencillas y cotidianas hombre perdido (Poseidón, Buenos hace suprimir el apellido distinguiAires, 1947): ... y esos que se pador; no parece sino una chanza (en san la vida viendo cómo se repiten el fondo bastante seria), según la dos palabras en la misma página cual un ismo se le ocurre o se le pepara criticarlo, se encontrarán a vega a un señor que pasaba por ahí, ces ciento cincuenta veces repetida que se llama Ramón como podría una palabra en media página; hay haberse llamado Raimundo. Pero en ese mismo prefacio frases que por ello, pese a haber sido observaparecen ideadas para ellos: En el do en la pantalla orteguiana, su iscaos no hay injusticia o cada vez mo se nos hace más humano; es un estoy más convencido de que decir humanismo que ensaya las relaciocosas con sentido no tiene ningún nes hombreobjeto sin el profiláctisentido, esas aparentes baladronaco de la sofisticación. das que dejan el flanco humorista descubierto para los ataques. ResComo lector e investigador de catarían a un autor que titula su Ramón, en la encrucijada de las geautobiografía Automoribundia neraciones WyX, atento con natu(18881948) (Sudamericana, Bueral envidia a las inquietudes de los nos Aires, 1948), que se resiste comás jovencitos, no dejo de calibrar mo ellos a los novelones largos y cuántos potenciales lectores ramopesados y que le salen thrillers conianos se ocultan entre los de Mamo Cinelandia (Sempere, Valencia, ñas, los espectadores de El cuervo sine anno. Gaspar Gómez de la Serde Brandon Lee o los que imagina da el año de 1923, en la obra ya nan la canción Just another victim citada), donde el supuesto primer —con base en el gruñido de una sieprotagonista desaparece sin más rra mecánica, del grupo Helmet tras el sexto de los 43 breves capíand the house ofpain en una sala tulos; o que no reprime disparates de espera odontológica. Rebeldes, acerbos como aquel del picador ensiglo. Otra cosa es que, salpicado loquecido que sale de la Plaza a encon estas pistas para acabar con sartar desprevenidos transeúntes, todo y recuperar la idiotez preaen El torero Caracho (Agencia dánica reclamada en el prólogo a Mundial de Librería, Madrid, sine El Rastro (Ia ed., Sempere, Vaarmo. Gaspar Gómez de la Serna lencia, sine anno. Gaspar Gómez da el año de 1926). Ya digo, aullade la Serna da el año de 1915), rían a poco que se les presentara. nuestros equis descubran al subDel mismo modo valorarían como terráneo senequista y lector de los nadie su inclinación a moverse en clásicos que también es; pero no terrenos extraliterarios (o paraliteles vendrá mal esta nueva mezcla, rarios, si se quiere) como la ilusesta sorprendente dosis en tiemtración y el cine, y su sentido de pos en que se está regresando al hombreespectáculo, esa adaptacanon y Harold Bloom por deción de la vida como arte de los cirlo en símbolo— es verdaderasimbolistas y decadentes al nuevo mente lo actual. •