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Autores y editores

José Manuel Cuenca Toribio

Acerca de los numerosos motivos que empujan a una buena sintonía entre autor y editor, aunque los elementos que conspiran a introducir la discordia en su diálogo son más poderosos e influyentes como el dinero y el afán de lucro.

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Referencia

José Manuel Cuenca Toribio, “Autores y editores,” accessed May 29, 2020, http://repositorio.fundacionunir.net/items/show/686.

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Title

Autores y editores

Subject

Libros y lectores

Description

Acerca de los numerosos motivos que empujan a una buena sintonía entre autor y editor, aunque los elementos que conspiran a introducir la discordia en su diálogo son más poderosos e influyentes como el dinero y el afán de lucro.

Creator

José Manuel Cuenca Toribio

Source

Nueva Revista 036 de Política, Cultura y Arte, ISSN: 1130-0426

Publisher

Difusiones y Promociones Editoriales, S.L.

Rights

Nueva Revista de Política, Cultura y Arte, All rights reserved

Format

document/pdf

Language

es

Type

text

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No pueden vivir separados, pero se entienden con dificultad: los autores aspiran a entrar en un reino de inmortalidad literaria cuya llave guardan los editores. AUTORES Y EDITORES Por José Manuel Cuenca Toribio ese a estar condenados a entenderse y a no concebirse separadas sus respectivas existencias, no puede decirse que, en líneas generales, la relación entre los escritores y los difusores Pde su obra sea muy cordial. Sin duda, son más numerosos los motivos que empujan a una buena sintonía entre autor y editor que los opuestos; pero los elementos que conspiran a introducir la discordia en su diálogo son más poderosos e influyentes. El dinero, el muchas veces legítimo afán de ganancia y lucro, anda, naturalmente, metido en ello. La actitud en que se colocan ante él uno y otro agente del proceso literario es diferente. Por esta causa y también, desde luego, por otras, como las diferencias estéticas o de planteamientos y objetivos, son raros los ejemplos que la historia muestra una perfecta identidad de propósitos y metas entre ambos. Siempre hay reservas, penumbras y disfuncionalidades entre sus respectivos papeles. Un genio como Schopenhauer vio como el editor de su primera y más importante obra, El mundo como voluntad y representación, se cerró en banda a publicar veinte años más tarde su Parerga y Paralipomena por la escasa audiencia de aquélla, y al fin pudo topar con uno que se arriesgó con los Parerga, aunque con la sola retribución de diez ejemplares en buen papel, de una tirada de setecientos cincuenta, que, en esta ocasión, sí se agotaron casi instantáneamente... Cuántos grandes libros en la crítica, el ensayo o la narrativa anduvieron huérfanos y errantes de editor, y encontraron cerradas a cal y canto todas las puertas del arte de imprimir. Un novelista vasco con fama de gafe, y miembro de la Real Academia más que por sus méritos no escasos, ciertamente, por la siempre poderosa presión de los clanes norteños en Madrid, escribió una obra El Premio con el exclusivo fin de quemar en efigie a uno de los editores más célebres de toda la centuria, refractario a incluir en sus catálogos la producción incesante de su flagelador. Galdós llegó casi a arruinarse a fines del siglo pasado repetiría la experiencia... por un famoso pleito con su primer editor, y ello pese a poner su contencioso en manos de Maura, que lo defendió con inteligencia y calor extremos. Y durante varias décadas del pasado más reciente, se ha arrastrado la disputa jurídica entre los herederos de D. Gregorio Marañón y un afamado editor andaluz avecindado en Barcelona, siendo, por otra parte, el cuento de nunca acabar los conflictos producidos por el enfrentamiento casi ineluctable entre los descendientes de las figuras literarias y sus editores más habituales o consagrados. Esto sucede en España y también en todos los países. Sin embargo, en naciones como Alemania, Inglaterra o Francia, los puños suelen estar más enguatados y funcionar mejor la organización editorial. Un pensador de prestigio internacional y escritor de raza, Jean Guitton, nos ha hablado en un precioso libro Portraits et circonstances de sus experiencias editoriales. No han podido ser mejores, por el profesionalismo y la viva conciencia del editor galo de que la cultura es el principal producto de exportación de su patria y el que más ha contribuido y contribuye aún a su presencia e irradiación internacionales. En uno de los pasajes de sus atípicas memorias, relata Juan Goytisolo, con indisimulable admiración, los usos y maneras así como la acogida recibida en el templo máximo del mundo editorial del país vecino: Gallimard, patricia mansión hodierno sacudida por fuertes vendavales a consecuencia de las condenadas herencias y legados testamentarios. De la misma y mítica editorial nos traza también un vivido cuadro un escritor todavía poco conocido en España, no obsLas aduanas ideológicas han funcionado y aún funcionan con rara perfección tante la calidad de su trabajo y la magia de su pluma. El aristócrata Jean dOrmesson, coincide en lo sustancial con el novelista catalán, pero no sin que al desgaire, deje de insertar en sus cuadros algunas lobregueces y sombras; y no faltan en los anales literarios franceses de este siglo y del anterior, los antagonismos y luchas entre editores y autores, como vienen a recordarlo, entre otros muchos, los casos de Chateaubriand, Gide o Claudel. En otros países, como Italia, la politización ha estragado el campo, a menudo con mayor responsabilidad del lado de los editores que de los poetas, novelistas o eruditos. Las aduanas ideológicas han funcionado y aún funcionan allí con rara perfección, en particular, si se piensa que es una nación latina de la que hablamos. Pero, con todo, las hostilidades no reinan siempre por doquier. Una casa solariega de la producción literaria hispana enriquece sus estancias con las fotos de sus autores más acreditados. Pilotada por Carlos Barral, controvertido personaje, gran poeta y mejor memoriógrafo, Seix Barral fue lugar de encuentro e impulso para las tendencias más renovadoras de los años centrales del novecientos. Algunas otras editoriales barcelonesas las más importantes hasta tiempos muy próximos de todo el panorama nacional, gozaron de fama bien merecida de focos culturales de primera magnitud, alejados de la imagen legada por tantos escritores presentes y pretéritos de unas empresas leoninas y atentas tan solo al negocio. Este, por supuesto, no es incompatible con la amistad e incluso fraternidad de escritor y editor. Otro barcelonés, muy conocido por sus señas de identidad fenicias, piloto de la revista y la editorial Destino en su época aúrea, sostuvo un trato cordial y confiado con Delibes, Cunqueiro y otros autores geográficamente periféricos, colaborando en su promoción inicial. El mismo editor se caracterizó también en la historia de este capítulo de la literatura española por el culto idolátrico y la afección nunca desmentida que demostró hacia Josep Plá, defendiéndole a capa y espada de las insidias del catalanismo cavernario, según viene a confirmarlo un libro reciente que pretende, sin conseguirlo, enlodar la memoria de uno de los prosistas más universales y egregios de las letras hispanas contemporáneas. En la entrada de una nueva civilización las relaciones entre escritores y editores se llevarán a cabo probablemente con procedimientos y, sobre todo, con técnicas distintas a las que se han conocido durante varias centurias. Sin embargo, seguirán condicionadas por las premisas de siempre. El autor seguirá representando el papel de demandante y eterno pedigüeño y el editor tendrá en sus manos el sortilegio de su triunfo o fracaso, pues, como dijera un escritor que supo mucho de estas cosas, Ramón Gómez de la Serna, el verdadero autor aspirará, ante todo y sobre todo, a la inmortalidad, cuyas primeras y decisivas llaves están y estarán irt aeternum en poder de los editores... •