Nueva Revista 036 > Desarrollo economico y libre circulacion de personas

Desarrollo economico y libre circulacion de personas

Juan A. Cebrián

Acerca de los fenómenos migratorios como flujos de compensación de desequilibrios sociales y del acuerdo Schengen de 1985.

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Juan A. Cebrián, “Desarrollo economico y libre circulacion de personas,” accessed April 23, 2019, http://repositorio.fundacionunir.net/items/show/676.

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Desarrollo economico y libre circulacion de personas

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Ensayos

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Acerca de los fenómenos migratorios como flujos de compensación de desequilibrios sociales y del acuerdo Schengen de 1985.

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Juan A. Cebrián

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Nueva Revista 036 de Política, Cultura y Arte, ISSN: 1130-0426

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Difusiones y Promociones Editoriales, S.L.

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Si el recurso económico primordial es el hombre, la captación de habitantes de una región por otra puede muy fácilmente representar la explotación más radical del hombre. DESARROLLO ECONOMICO Y UBRE CIRCULACIÓN DE PERSONAS: EL PAPEL DE LA FAMILIA Por Juan A. Cebrián a explicación clásica de los fenómenos migratorios como flujos de compensación de desequilibrios sociales, en el sentido más amplio de este calificativo, o más específicamente de desequilibrios económicos y demográficos (cfr. tabla 1) sigue •siendo válida en la actualidad, aunque el optimismo radical de los economistas clásicos, que pensaban que el equilibrio inicial se restablecería, no sea compartido por todos. Todo desequilibrio desencadena un flujo compensatorio, de acuerdo. Pero no siempre más bien casi nunca ese flujo es capaz de restablecer el equilibrio perturbado. Si el recurso económico primordial es el hombre, la captación de habitantes de una región por otra puede muy fácilmente representar su explotación más radical. Las migraciones internacionales, en muchos casos, actúan como amplificadores de las diferencias existentes entre las regiones de partiTABLA 1. Desequilibrios económicos y demográficos en el mundo mediterráneo (rentas per cápita en dólares americanos y poblaciones en millones de habitantes) Renta Renta Pobl. Pobl. Proy Proy per cap. Per cap. 1985 1985 Pobl. Pobl. 1989 1983 1985 1990 2020 2000 Portugal 2190 4260 12 10 10.5 1 1 España 4800 9150 38 39 42 43 Francia 10390 17830 55 56.5 57 57 Italia 6350 15150 57 57 58 55 Grecia 3970 5340 10 10 11 12 Marruecos 750 900 24 25 37 59 Argelia 22 2400 2170 25 35 53 Túnez 1290 1260 7 8 10 13 Libia 7500 5400 4 4.5 7 11 700 67 Egipto 630 48 53 94 Turquía 1230 1360 52 58.5 71 97 da y de llegada, y difícilmente se amortiguan, si no es por medidas de fuerza. Las regiones exportadoras de trabajo pierden así sus individuos más dinámicos. A cambio, el dinero que reciben suele gastarse en bienes de consumo, producidos, con frecuencia, fuera del país. La emigración, en los casos más desesperados, descapitaliza los países de origen y provoca procesos inflaccionarios en sus ya deterioradas economías. En los países de llegada, en cambio, los emigrantes ocupan los puestos de trabajo que no quieren, o no pueden, cubrir los naturales Figura 1. (Fuente: The Washington Post, 11 y 12 de julio de 1993) TABLA 2. Refugiados procedentes de la antigua Yugoslavia PAIS N2 REFUGIADOS Alemania 300.000 Suiza 80.000 Austria 73.000 Suecia 62.202 Hungría 40.000 Turquía 18.060* Italia 16.000 Rep.ChecaEsloaquia 10.000 Dinamarca 7.323 Países Bajos 7.000 España 4.654 Gran Bretaña 4.424 Francia 4.200 Noruega 3.674 Bélgica 3.371 Albania 2.100** Finlandia 2.050 Luxemburgo 1.61 8 Irlanda 1 87 Bulgaria 185* Portugal 150 Grecia 7 Otros 30.000 Total 643.205 * sin confirmar ** puede incluso llegar a 3000 Fuente: The Washington Post, 14.VII.93 del país en periodos de expansión económica; o los puestos de trabajo que no quieren cubrir los naturales del país, en épocas de recesión(l). •¡La Europa mediterránea Los flujos, en el caso de las migraciones en la cuenca del Mediterráneo junto con la necesidad de mano de obra extranjera en los países desarrollados, que sigue existiendo, responden fundamentalmente a importantes desequilibrios demográficos, socioeconómicos y políticoreligiosos intra e internacionales. Estos desequilibrios impulsan a un gran número de habitantes del sur y del este a dirigirse hacie el norte y al oeste, huyendo de la guerra, de la miseria, de la inestabilidad social, decididos a tomar parte en el intercambio de bienes económicos y en la convivencia reposada de las sociedades opulentas. Y es que el fenómeno migratorio puede explicarse siempre como huida, o como atracción, o como ambas cosas a la vez, porque en ambos casos se produce un acto afirmativo que ha sido descrito, muy adecuadamente por cierto, como votar con los pies. Con una excepción, la de las migraciones forzadas, que, por inhumanas que parezcan, han proliferado en nuestro siglo como en ninguno otro, como ocurre actualmente en la antigua Yugoslavia (cfr. tabla 2). Hay migraciones de corte heroico, como las de Hassan Mohamoud y la de Becir Mohammed (figura 1), que recuerdan momentos épicos de la Historia de la Humanidad, como el relato de las últimas horas de Troya, en la Eneida: Acabaca por fin así la noche torno a mis compañeros y asombrado me encuentro que en gran número habían acudido allí otros nuevos, madres, esposos, mozos, reunidos todos para el destierro. Movía aquella gente a compasión. De todas partes se habían congregado con ánimo y recursos prestos para seguirme donde mar adelante quisiera conducirlos. Por las cumbres más altas del Ida ya asomaba la estrella mañanera trayéndonos el día. Los dáñaos tenían bloqueada la entrada de las puertas. No había ya esperanza ninguna de prestarles ayuda. Me fui de allí y con mi padre a cuestas me dirigí hacia el monte. Ambas rutas, la de Hassan y la de Becir, pasan o terminan en Moscú. A pesar de la inestabilidad que reina en esa ciudad y en el territorio que organiza, Moscú atrae africanos y habitantes de Oriente Medio como escala hacia occidente, porque en los consulados de Rusia no es difícil obtener visados falsos por un puñado de dólares. En la figura 2 se representan la procedencia de los refugiados, con Yugoslavia a la cabeza; su destino, con Alemania en primer lugar; el número total de inmigrantes en Europa Occidental, desde el 85 al 92; y la proporción entre naturales y forasteros en los distintos países de ese área, con Suiza en primera posición. De paso apreciamos que, aunque el volumen de refugiados es grande y creciente, los inmigrantes económicos, legales e ilegales son los más numerosos. Resulta chocante, para qué negarlo, que estas migraciones económicas coexistan con niveles de desempleo considerables en los países de Europa occidental. La explicación hay que buscarla en la naturaleza de los mercados de trabajo europeos. El desempleo estructural, que ha caracterizado a los países de la CE desde la primera crisis del petróleo, persiste en la actualidad junto con una insuficiencia general de mano de obra altamente cualificada. El empleo de la mayoría de los emigrantes suele hacerse al margen del mercado de trabajo o, lo que es peor todavía, en mercados paralelos legalmente incontrolados, que no reciben el apoyo del sistema colectivo de negociación. La relación entre la economía sumergida y la inmigración clandestina, que se alimentan mutuamente, debe analizarse mejor. En muchas ocasiones no se atiende siquiera a las necesidades estructurales de las economías de los países de destino. Sólo se pretende corregir algunos desequilibrios en la oferta de trabajo provocados por una disminución prolongada de la fertilidad y, a veces, mantener formas de producción y de relaciones laborales que ya no son válidas ni aceptables para el trabajador local. 1 Libre circulación de personas En sus últimas publicaciones sobre la construcción de un espacio social único, la CE ha abordado el problema de los flujos migratorios. Se parte del principio de libertad absoluta de movimiento y empleo de los ciudadanos de la Comunidad Europea, y de la consideración de la migración como proceso de redistribución de la mano de obra, con vistas a la optimización de la productividad marginal del trabajo humano. El análisis es correcto, pero incompleto, ya que ignora la presencia de ciudadanos de terceros países. El acuerdo Schengen, de 1985, entre el Benelux, Francia y Alemania, con la adhesión posterior de Italia, Portugal y España, define una frontera única respecto a terceros, suprime las fronteras interiores y establece los medios técnicos de su ejecución: el sistema de información Schengen y la mutua ayuda judicial internacional. La ejecución de este acuerdo ha suscitado numerosas críticas, ya que sobre su fondo hay dos serios temores contradictorios: por una parte, el de una Europacoladero abierta a todos los flujos migratorios; por otra, la de una Europafortaleza que levante un muro al Este y otro al Sur. Todos los analistas coinciden en afirmar que el problema de las migraciones surnorte y esteoeste tiene un componente político importante, es decir, que su solución radica en un cambio de las relaciones de poder. Si el norteoeste no participa con iniciativa, en su institución, antes o después se verá obligado a aceptar lo que resulte. La economía del sureste debe ser rehabilitada sobre el terreno. Su despegue económico aliviará enormemente la situación actual. Para ello es necesario invertir en esos países y buscar una salida realista, pero digna, a su endeudamento presente. Mientras tanto, además, hay que facilitar la integración de los inmigrantes actuales, aunque la Figura 2. Inmigrantes europeos del Este y Ncrteafricanos en Europa Occidental (19851992) mayoría termine volviendo a su país al cabo de unos años. Actuar de otra manera sería retroceder varios siglos en la historia de la civilización occidental; actuar de nuevo como si el trabajador no fuera más que un esclavo comprado a precio irrisorio es radicalmente injusto. L caso de España. La inmigración marroquí La condición española de cruce de caminos, crisol de razas, mosaico étnico y otras expresiones semejantes que exponían nuestros profesores de historia antigua y medieval de bachillerato, y que aceptábamos con reparos, se hace hoy realidad diáfana en las grandes ciudades, en el litoral turístico y en las regiones agrícolas que requieren una mano de obra estacional. La reacción de todos es, cuando menos, de perplejidad. España se encuentra a 13 kms. del continente africano. No existe ninguna otra porción de Europa tan próxima a Africa. Por si fuera poco, Andalucía ha sufrido en los últimos años un crecimiento económico sin precedentes, acentuando claramente el desequilibrio entre ambas riberas del estrecho. Los factores de Andalucía no podemos analizarlos con detalle en estas páginas. Sí podemos comentar, simplificando las cosas, el hecho de que el esquema centroperiferia,usado para explicar la disposición general de las actividades económicas y de los principales focos y flujos de poder y control, no puede ser aplicado ya materialmente. Los nuevos medios de transporte y las redes de comunicación de última hora han removido la estructura tradicional, flexibilizándola considerablemente. Cuando se representa la variación de alguna magnitud socioeconómica de carácter sintético en Europa occidental ya no se obtiene, necesariamente, la figura de una cumbre triangular (París, RhinRuhrRandstat, Londres) a partir de la cual la calidad de vida desciende en todas las direcciones. Europa meridional ofrece ahora al norte de Africa una imagen mucho más atractiva que cuando constituía el borde más descuidado y deprimido de una Europa organizada en gran parMARROQUÍES EN ESPAÑA 19691991 Miles 330 0 225 5 220 0 [ [ [ [ 115 5 1 1 iiiii • • • • • * * * * * 3 110 0 1 1 1 5 • í y y i 011 I 2 2 2 2 4 4 1 11 i! l fí u 1969 70 72 74 76 78 80 1991 82 84 86 88 90 Figura 3. (Fuente: D.G.S. y D.G.P.] te en torno a la CECA (Comunidad Europea del Carbón y del Acero). La situación del continente africano, en cambio, se ha deteriorado manifiestamente en la última década, reforzando la intensidad de los flujos transmediterráneos. Si representamos gráficamente, mediante un diagrama de barras, la evolución temporal (196991) de la población marroquí en España, se distinguen varios cambios en el total de permisos de residencia concedidos anualmente. La inmigración marroquí más reciente ha tenido lugar en dos momentos de distinta intensidad, separados por el año 1989. No obstante, esta tendencia general aparece distorsionada por los resultados de dos procesos de regularización de inmigrantes ilegales en los años 1986 y 1991. Estos expedientes de regularización son frecuentes en los países del bloque occidental, como es el caso de Estados Unidos, que a una política inmigratoria liberal ha añadido la concesión de varias amnistías en la última década, a consecuencia de lo cual se estima que en el período 197190 han entrado en USA tantos inmigrantes como en el histórico período 19011920, aunque con una composición étnica totalmente diferente antes eran europeos, ahora son caribeños, latinoamericanos y asiáticos. En realidad, en el momento presente resulta imposible efectuar una evaluación exhaustiva del problema español, por tratarse de un fenómeno conflictivo, infravalorado en las publicaciones oficiales. Baste comentar que la ONG (Organización No Gubernamental) Cáritas, probablemente la organización que mejor conoce el problema, ha declarado que en España sólo 35.000 emigrantes están trabajando regularmente; otros 135.000 trabajan en empleos no controlados, formando parte de la economía sumergida. Se pretende que en el futuro la inmigración clandestina decrezca, por la entrada en vigor en España de la normativa del acuerdo Schengen. En la actualidad ya no se puede cruzar la frontera española sin visado; además, los visados que permiten trabajar en España no se conceden sin la presentación de un contrato de trabajo previo. Entre los factores más significativos de la emigración marroquí a España hay que citar en primer lugar la disparidad de niveles de vida: España ocupa, en el Informe sobre el Desarrollo Humano de la ONU, el lugar 23, con un índice de 0,9161; Marruecos, en cambio, ocupa el lugar 106, con un índice de 0,4291. La proximidad entre ambos países resulta otro factor fundamental de esta corriente migraMARROQUÍES RESIDENTES EN ESPAÑA.1990 (Cifras absolutas) Figura 4. torio. La demanda de mano de obra flexible y dócil en España, en sectores como la construcción, la agricultura de temporada o el servicio doméstico, es también un factor de primera importancia. Además, la ausencia de regulación inmigratoria hasta 1991 ha facilitado la presencia de marroquíes en nuestro país. Enlazando con lo que comentábamos al comienzo de este epígrafe, la figura 4 representa el atractivo especial que las grandes ciudades, el litoral turístico y las zonas de agricultura estacional ejercen sobre los inmigrantes marroquíes. La gran ciudad combina dos aspectos que atraen a propios y extraños, a residentes y a inmigrantes: las oportunidades de encontrar trabajo (en el sentido lato de la palabra) y la posibilidad de pasar desapercibidos. Como los delincuentes, los inmigrantes se sienten más seguros en la ciudad que en medio del campo. Hay también aspectos repelentes de la gran ciudad, que el inmigrante detecta enseguida. La gran mayoría de ellos se derivan de la fuerte competencia que preside la vida urbana. Competencia en el trabajo, sí, pero competencia también en muchas otras circunstancias: las relacionadas con la vivienda son, muy probablemente, las fundamentales. No se puede exigir un comportamiento cívico a individuos acampados alrededor de la ciudad, o atrincherados en los barrios deteriorados del centro. Las actitudes ante los africanos afincados en España son muy variadas, desde la xenofobia a la asistencia incondicionada. La xenofobia es sin duda patológica y afecta a capas de la población ¡oven, soltera, con, al menos hipotéticamente, problemas de empleo y con una clara necesidad de épicas expansiones violentas. La desconfianza y el recelo, en cambio, están más extendidos. Entre las causas de esta última actitud están la falta de acostumbramiento a personas de otra lengua, tez y hábitos; el temor a ser desplazados en el mercado laboral; la opinión, fundada en muchas ocasiones, de que o los africanos distribuyen droga, o se encuentran involucrados en actividades ilegales; etc. Actitudes claramente positivas hacia los inmigrantes se encuentran en grupos de acogida social, con una componente religiosa en la mayoría de los casos. Recientemente, Juan Pablo II citaba un texto del Concilio Vaticano II (Gaudium et spes, 66) con ocasión de la Jornada Mundial del Emigrante, en septiembre de este año: Con respecto a los trabajadores que, procedentes de otros países o de otras regiones, cooperan en el crecimiento económico de una nación o de una provincia, se ha de evitar con sumo cuidado toda discriminación en materia de remuneración o de condiciones de trabajo. Además, la sociedad entera, en particular los poderes públicos, deben considerarlos como personas, no simplemente como meros instrumentos de producción; deben ayudarles para que traigan ¡unto a sí a sus familiares^) . ¿Seguirán llegando marroquíes a España? Sin duda, y lo harán legal o ilegalmente. Ya antes, pero desde el cierre de la frontera con mucho mayor motivo, el transporte de marroquíes en el estrecho y sus proximidades es un negocio tan floreciente como cruel. ¿Cómo frenar esta corriente migratoria? Primero, queriendo. Después, invirtiendo en los países de origen. Esta es la política oficial de las organizaciones internacionales que se dedican a estos problemas. La FAO recomienda inversiones importantes para la mejora de los rendimientos de la agricultura en el norte de Africa. ¿Cuál será la duración de la estancia de estos emigrantes en España? No parece que se les vaya a permitir establecerse definitivamente. Por motivos políticos, nadie quiere pronunciarse con claridad sobre este punto. La opinión popular no parece dispuesta a integrar a quienes ve como competidores ilegales. Si a pesar de todas estas consideraciones, los norteafricanos siguen acudiendo en el futuro a España, en números más que considerables, habrá que concluir que, efectivamente, hay trabajos que los españoles de finales del siglo XX no están dispuestos a acometer: el de traer hijos al mundo, entre ellos. Cito a continuación unos párrafos pertenecientes a un texto de Julián Simón que estoy traduciendo al castellano. Si en la actualidad podemos ser optimistas en relación al problema poblaciónrecursos, del mismo modo podemos serlo frente a los problemas que actualmente están originando los actuales movimientos migratorios internacionales. El problema del mundo no es que haya demasiada gente sino que hay falta de libertad económica y política. Piénsese en pares de países que tenían la misma cultura e historia, y tenían un nivel de vida semejante cuando fueron separados al final de la segunda guerra mundial: Alemania del Este y Alemania del Oeste, Corea del Norte y del Sur, China y Taiwan. En cada caso el país planificado, centralizado, comunista, empezó con menos presión de población, si se mide en habitantes por kilómetro cuadrado, que el correspondiente país con economía de mercado. Los países comunistas y no comunistas empezaron también con aproximadamente las mismas tasas de natalidad. Pero las economías de mercado han sido mucho más eficaces que las planificadas y centralizadas. A corto plazo, todos los recursos son limitados. El largo plazo es una historia completamente distinta. El nivel de vida ha subido a la par que crecía la población mundial desde el comienzo de la historia. No existe ninguna razón económica convincente para pensar que esta tendencia no vaya a continuar indefinidamente. Este es el razonamiento clave: El crecimiento de la población y de la renta crean carencias actuales y previstas, y por tanto llevan consigo subidas de precios. Una subida de precios representa la oportunidad de atraer empresarios movidos por el beneficio a encontrar formas de satisfacer estas carencias. Pocos lo consiguen, y al final el resultado es que todos salen ganando porque la situación es mejor que la que había antes de que se produjera la carencia. Es decir, necesitamos problemas, aunque no haya que crearlos a propósito. Se avecinan, por no decir que se ciernen sobre nosotros, situaciones de conflicto social considerables. Siempre, pero especialmente en momentos de crisis, el papel estabilizador de la familia constituye un fundamento sólido para la esperanza. • AGRADECIMIENTOS Barbara Parthasarathy ha colaborado en la recogida de la información periodística consultada. Diego Daza ha compilado información estadística y procesado las distintas versiones del original. 1) La llegada de emigrantes una mano de obra flexible y barata, aunque supone evidentes ventajas macroeconómicas para la sociedad receptora, constituye una amenaza para los grupos socioeconómicos más débiles, que reaccionan enérgicamente contra los extranjeros. 2) Las normas de reunificación familiar están presentes en las políticas migratorias de los países occidentales. En los Estados Unidos, por ejemplo, en 1992 entraron en el país por motivos de reunificación 235.000 personas, más de la cuarta parte del total de entradas.