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Las transformaciones del comunismo

Luis Núñez Ladevéze

Una crítica a la acomodación del comunismo europeo, sobre los procesos de transformación de los partidos comunistas italiano y español.

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Luis Núñez Ladevéze, “Las transformaciones del comunismo,” accessed October 22, 2020, http://repositorio.fundacionunir.net/items/show/2550.

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Las transformaciones del comunismo

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Ensayos

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Una crítica a la acomodación del comunismo europeo, sobre los procesos de transformación de los partidos comunistas italiano y español.

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Luis Núñez Ladevéze

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Nueva Revista 005 de Política, Cultura y Arte, ISSN: 1130-0426

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Difusiones y Promociones Editoriales, S.L.

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Nueva Revista de Política, Cultura y Arte, All rights reserved

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La estrepitosa caída de las democracias populares en Europa ha tenido considerables consecuencias en las actitudes intelectuales de los marxistas y socialdemécratas occidentales. La necesidad de adaptarse a las nuevas circunstancias ha obligado a un mecanismo intelectual de justificación y de exculpación por haber colaborado con un totalitarismo que hoy es, evidentemente, inadmisible. El artículo critica por considerarla incosecuente y poco sincera esta acomodación del comunismo europeo que se muestra más clara y ejemplarmente en los procesos de transformación y «lavado de cara» de los partidos comunistas italiano y español. LAS TRANSFORMACIONES DEL COMUNISMO Por Luis Núñez Ladevéze l comienzo de Las ensoñaciones, es codo hay una trampa que muchas veces sódecir, al final de su vida, Rousseau lo resulta superable cayendo en ella. Mu___ escribe: «¿Qué soy yo? He aquí lo chos piensan que este tipo de rectificación Aque me queda por averiguar». No deja de ser de la conducta es simple y fácil porque, al enigmático que al final del camino la princicabo, concluye no rectificando nada. Fue pal preocupación del caminante sea identiNietzsche probablemente quien más se disficar su propio yo. Pero esta pregunta es sintinguió en censurar el proceso de toma de cera y valiente y tiene una base: no es fácil conciencia de la culpa resaltando la fundareconocer el error cuando en el error se hamentación patológica de esa pirueta interior lla comprometida la persona misma, es debasada en la contemplación del Sí Mismo. cir, la ideología con toda la carga de presuEl sabor complaciente de la conciencia doposiciones personales, de vida vertida en la lorida acaba convirtiendo en placer el projustificación, de emociones, sentimientos y pio dolor de la confesión. En el límite ocuresentimientos. Es difícil porque reconocer rre lo que Nietzsche decía: «En última insel error significa avanzar algo en ese camitancia lo que amamos es nuestro deseo, no no que Sócrates describió como el «conócelo deseado». Al final, en efecto, el placer dete a ti mismo», y que concibió como la tarivado del reconocimiento de la culpa acarea más auténtica, plena y apropiada para ba confundiéndonos con el punto de partiel hombre. El desenlace previsto por la prácda, amando el Sí Mismo, por mucho que retica cristiana para la rectificación del error chacemos lejos de nosotros los objetos deno es muy diferente de la rusoniana ni de la seados, es decir, los constituyentes del error socrática. Al fin, se trata de que la persona, del que nos arrepentimos. Por eso se prefeliz o desgraciada, triunfante o perdedora, gunta con razón Rousseau: «El momento en se enfrente a sí misma y examine su conque hay que morir, ¿es tiempo de aprender ciencia, detecte las irregulares motivaciones cómo se había debido vivir?». de su conducta en la soledad de su propia compañía, profese su arrepentimiento y pene por ello. Puede haber métodos mejores, | Errores sin consecuencias pero éste no está nada mal y parte del supuesto de que la purificación de uno mismo, Al cabo, quienes cometen el error, y tola ascesis, es un camino oscuro en cuyo reman conciencia de haberlo cometido, incluso cuando su error es incalculable, y por tanto irreparable no por ello deben verse obligados a renunciar a vivir. Posiblemente nadie tiene tampoco derecho a exigir esa renuncia a suprimir esa sutil delectación que produce el dolor en el arrepentido. Tal vez por eso nada más violento que tratar de rectificar el error ajeno mediante la pena de muerte. Nada más conmovedor y desazonante que esa imagen terrible del dictador Ceaucescu y su esposa condenados a muerte, ejecutados por un tribunal anónimo. Cierto que ni Ceaucescu ni su esposa admitieron su tremenda, pero al fin y al cabo humana, equivocación. Pero si entre los miembros del tribunal que los sentenció a muerte estuvieron presentes quienes disfrutaron de los beneficios de esa dictadura monstruosa, ¿qué conducta resulta más vil y apócrifa: la del dictador juzgado o la de los farisaicos jueces que lo condenaron? Con la ejecución de Ceaucescu no pagaron justos por pecadores pero cabe suponer que un pecador no arrepentido pagó por todos los demás. ¿Podía ser de otro modo? ¿Cómo imponer el orden una vez que el desorden ha sido tan generalizado y horrible? ¿Habría que acabar con todos cuantos compartieron los errores de la dictadura? Si así fuera la historia sólo se escribiría con sangre. De aquí que haya que ser pragmáticamente indulgentes incluso con aquéllos de quienes se conoce que han contribuido activamente a la construcción de la infamia. Habrá que suponer, siguiendo el ensueño rusoniano, que su miseuna sociedad libre de hombres iguales, por ria permanece consigo mismo, y que ése es Hay que distinguir con la que aposté, a todo o nada, hace mucho suficiente veneno como para vaticinar que claridad entre socialdemomás tiempo del que sería preciso para preacabarán podridos. El hecho es que en tocracia y comunismo pero tender ser hoy recuperable. Pero no es hora dos los cataclismos se produce ese efecto hay que examinar también de andar jugando con las palabras y las coque transforma inusitadamente a muchos la colaboración intelectual sas. Como comunista he sido responsable de los carceleros en prisioneros sojuzgados. de la socialdemocracia con también de eso. Y basta». Pero supongamos que hay gentes de buela perduración del comuna voluntad que colaboraron sin saberlo en nismo el vasto suplicio. Gentes que, al contrario de Ceaucescu, quedan enfrentados a su propia | El metabolismo de la izquierda verdad. Escritores o intelectuales como, Está bien. Pero si proyectamos nuestra —pongo un ejemplo de la crónica diaria— desconfianza sobre los engañosos recoveGabriel Albiac, lo suficientemente lúcidos cos de la culpa, aplicando la receta nietzcomo para confesar: «He malgastado mi vischeana, Gabriel Albiac, el comunista arreda. Es lo único que me queda decentemenpentido, quedaría sentenciado. Sí, el quiebro te por escribir, ante las fotos de las fosas es fácil, pero también la confesión en públicomunes de Timisoara. Sé que sería sencico. También el decir «adiós» sin acabar de llo hacer un quiebro. Decir que nada tiene «irse». También el declarar la culpa sin leque ver esa monstruosidad con el sueño de vantar el castigo al inocente. Albiac ha ido mo. De eso también debería tratarse, y eso bastante lejos en su declaración, bastante también debería pagarse. Pero no. Lo que temás que esa caterva de repentinos magisnemos son artículos de arrepentidos que no trados que después de haber espoleado, anirenuncian a seguir ejerciendo de moralistas mado, justificado, el horror del comunismo, cuando su única actitud digna y coherente se apresuran a marcar las distancias, a sesería renunciar al don de profecía, al derepararse tibiamente en la hora en que la pocho de sermonear durante algún tiempo, exdredumbre de las fosas apesta. Ciertamencepto para la admisión o explicación o exte esto es más fácil y oportunista que el hibición de sus errores y la reparación del «adiós» pronunciado por Albiac. Indro Mondaño ocasionado. tanelli escribió un artículo que La VanguarSin embargo, hay que vivir. Y Curiel tendia reprodujo en el que denunciaba la madrá que vivir como Albiac ejercitando su deniobra de maquillaje diseñada por Aquille recho a la contradicción y su democrática Occhetto para adaptar el Partido Comunisy liberal facultad de explotar remuneradata Italiano a la nueva situación derivada de mente su personal modo de camuflar la prola convulsión producida por la contaminapia miseria. Y escribo esto porque es Albiac ción de la perestroika en los paraísos comuquien dice lleno de razón pero evitando aplinistas de Europa Central. Se trataba de ajuscar las consecuencias: «Dan ganas de no tar el rostro del insípido comunismo italiavolver a escribir jamás una sola línea polítino a una circunstancia que permitiera a los ca». No se trata de «ganas», amigo. Se trata comunistas alcanzar el reino ansiado, que de «deberes», y de coherencia. Aquellos que no es, nunca lo fue, la construcción de la sohan contribuido tan directamente, aunque ciedad sin clase comunista, sino la conquissea de buena fe, no hay por qué ponerlo en ta del poder y la recuperación del aliento del duda, a la difusión de esa barbaridad monsmodo más práctico y rápido posible. truosa no tienen derecho a decir que no sienSe trata de admitir, porque a la fuerza ten «ganas» de escribir, es que no deberían ahorcan, el error sin ser consecuente con permitirse hacerlo. ¿Escribieron los nazis ninguna de las obligaciones morales inhedespués de haber perdido? Claro está, el corentes a ese reconocimiento: no hay repamunismo no perdió la guerra, sino la paz; y ración del daño sino apresurado aprovisiolos que participaron cómodamente instalanamiento para la nueva travesía. No se trados en la sociedad que criticaban desde fueta como escribía el ex comunista Enrique ra en esa «guerra fría», alimentada durante Curiel, también en La Vanguardia, de que la decenios a base de categorías, conceptos, izquierda «no sabe cómo metabolizar los interpretaciones, resentimientos, pasiones, acontecimientos que se están viviendo en la y, sobre todo, acrisolada en la síntesis coEuropa del Este y opta por disimular y mirar mún de la ideología «progresista» e «izquierhacia otro lado, en la vana ilusión de que la dista», palabras que convirtieron en armas opinión pública olvide lo inolvidable y no le arrojadizas y que todavía arrojan a pesar del exija la inevitable clarificación ideológica, evidente fracaso de la jerga, también percomo está realizando Achille Occhetto en dieron esa guerra no sólo no se resignan a Roma». ¿Que no sabe cómo «metabolizar los confesar la derrota sino que aprovechan las acontecimientos»? Vaya si sabe. Y buena ventajas o los «defectos» de la sociedad crimuestra de ello es ese artículo de Curiel. Es ticada para evitar pagar la deuda moral e inobvio qué tipo de «metabolismo» se está protectual que contrajeron con su actitud comduciendo. Se trata de aprovechar como sea placiente o servil. el viento favorable de la transformación, y el propio artículo de Curiel, en el que advertía que la izquierda no sabe cómo «metaboUna sociedad podrida lizar los acontecimientos», es una prueba de No, Albiac, ni tantos otros que como él escómo él mismo los «metaboliza». Ahora se criben en estos días, no tiene derecho a detrata de distinguir con claridad entre socialcir: «Sólo me queda, pues, decir adiós. A todemocracia y comunismo, pero no se trata, do», y a renglón seguido escribir: «La socienadie habla de ello, de examinar las culpas dad capitalista está podrida», porque ese code la socialdemocracia por su colaboración rolario es un modo de no decir «adiós». intelectual en la perduración del comunisLa batalla de diciembre de 1989 en pleno centro de Bucarest. Hay que ser pragmáticamente indulgentes incluso con aquéllos de quienes se conoce que han contribuido activamente a la construcción de la infamia de cualquier sociedad sin que ello sea una Quien noblemente está dipuesto a decir prueba a favor de la pureza del dedo que se«adiós», a causa del error cometido, no ñala. Ya sabíamos desde mucho antes de puede pretender sentarse de nuevo en la que llegaran éstos a denunciarlo que la sotribuna de los moralistas para señalar acuciedad capitalista era putrefacta, como lo satoriamente qué «está podrido» y qué no fue la renacentista, la medieval, la romana, lo está. Además, Albiac, como tantos otros la helénica, como lo será la postcapitalista aparentemente Cándidos, debería saber que y la neopostcapitalista. Pero no fueron los nunca nadie pretendió que «la sociedad cadefensores de la sociedad abierta los que pitalista» dejase de ser una «sociedad podriadoptaron como pauta ni como principio la da». Ninguna sociedad dejará de estar poidea de que para purificar la sociedad había drida en una u otra medida mientras la liberque castrar primero a sus habitantes, privántad de pensar y de hacer sea una libertad padoles de lo único que puede compensar al ra pensar digna o arteramente, sabia o nehombre de vivir en una sociedad putrefacciamente, prudente o imprudentemente. Cata: su libertad de pensar y de hacer. Las reben grados de libertad para pensar y para glas del juego de la sociedad libre pueden actuar. Ser libre es ser libre para «estar poasegurar, a través de la coacción policial y drido». El salir o permanecer en la podrejudicial, un determinado grado de orden, pedumbre no es una función que corresponda ro corresponde a la conciencia individual evia las sociedades sino a los individuos. Se tar la suciedad o refocilarse en ella. puede señalar con el dedo la «podredumbre» daño producido por la responsabilidad conHay muchos modos de refocilarse en el traída. Al menos, hay quienes confiesan que estiércol. Y un modo de ensuciarse muy al sería más fácil hacer el «quiebro» y decladía consiste en esa huida hacia delante de rar que eso no es lo que se pretendía y que los partidos comunistas transformándose una cosa es el estalinismo en Rusia y la buapresuradamente en socialdemócratas, y en rocracia soviética y otra la premonición de ese encogimiento de hombros de los socialMarx y el proyecto leninista. Efectivamente, demócratas cuando, mirando las dictaduras es fácil dar ese «quiebro» porque muchos lo del centro —del centro de Europa y del cenhan dado, sin el mínimo pudor y sin sentir tro de América—, simularon que nada tenían vértigo alguno al simplificar de tan artificioque ver con ellas. En la pocilga del capitasa manera los hechos. Y no hay que excluir lismo tal vez fuese éste el más voluminoso al menos la posibilidad de que ese «quiebro» de sus cubos de basura. no sea intelectualmente posible, poeo hay Pero estábamos hablando de grados de que exigir a quien se preste a dar esa voltelonesco. dignidad y de distintos modos de saldar el reta que demuestre su buena fe porque la «mala fe», después de la experiencia histórica padecida, hay que darla por supuesta. Y el certificado de buena fe ha de ser éste: ¿Dónde están sus denuncias del marxismo soviético? ¿Cuál fue su actitud sobre la OTAN? ¿Cuándo condenó el régimen cubano? ¿Qué dijo a propósito de la revolución sandinista? No parece que fuera mucho pedir a quien asegura que el marxismo soviético fue una perversión de sus ideales que muestre los textos que prueben su crítica incondicional contra esa perversión antes de que comenzara la perestroika. Si no puede mostrarlos tampoco podremos creerle. Sobre ellos recae la carga de la prueba, no sobre quienes no depositamos nuestra esperanza en ese embeleso. | Un quiebro fácil Nada, pues, más impudoroso, mientras no se demuestre lo contrario, que el transformismo de Occhetto y el que inicia Anguita y las apelaciones a un purismo indemostrable de los ortodoxos. ¿Ortodoxos de qué?, es lo primero que habría que preguntar. ¿Ortodoxos de una sociedad sin clases construida contra la voluntad de quienes aceptan el pájaro en mano de una sociedad imperfecta pero libre a los cientos que sobrevuelan en los cielos de las sociedades perfectas? A esta pregunta ya contestó Cioran, experto si los hay, en la exploración de podredumbres, cuando hubo de manifestar por qué había preferido la podredumbre occidental a la promesa oriental: «Porque todavía conservo lucidez para diferenciar entre los matices que separan lo malo de lo peor», contestó haciendo gala de ese pesimismo intrínseco a la condición del alma rumana, do remordimiento no llega a sus consecuennutrida a su pesar del comunismo y desticias lógicas: la expiación de la culpa. Pero nada a vivir en la expatriación melancólica es preferible a los transformistas y a los que , la delectación del néctar del nihilismo. insisten en el quiebro. Puesto a apostar por la nada como Ciorran A mí me parece muy bien por tanto que o por el absurdo como lonesco, es mejor halos ex comunistas hagan su ejercicio de cerlo a favor de la nada del capitalismo tarstreptease espiritual porque son muchos, menos sinceros, más cobardes y con más dío y en el vacío absurdo de su sociedad que capacidad de complacencia para consigo a favor de las promesas del comunismo remismos, los que están obligados a hacerlo, dentor, y de sus densos alientos repletos de aunque sean muy pocos los que hayan sesignificado inverificable. guido ese camino. Pero de hacerlo, con todas sus consecuencias. Los intelectuales y los líderes de opinión son los nuevos mora| Hay que desconfiar de promesas listas, los sacerdotisos de la sociedad contemporánea que Nietzsche apostrofó porque Algunos se preguntarán si hay que acepNietzsche no iba a fustigar simplemente a tar las torpes imperfecciones de la sociedad los curas, envuelto como estaba por un laicapitalista, si hay que resignarse a sus limicismo intransigente y sin sentido en una sotaciones, si hay que prescindir de la ilusión ciedad liberal e industrializada. Los moralisy de la esperanza de un cambio futuro, si la tas son ellos, los profesores de filosofía, los hecatombe producida debe arrastrar tampolíticos que sermonean a cuenta del suelbién sus ensueños y creencias. Adoptar una do del Estado, los socialistas que escriben actitud prudente y reservada sería por lo meen los periódicos sobre la igualdad de clanos consecuente con la magnitud de la cases, la justicia distributiva y una fingida sotástrofe que se ha producido. En primer lulidaridad que sólo se vive en la punta de la gar, sería una consecuencia obligada estulengua. Y ellos ahora, si quieren ser consediar sincera y profundamente cuánto de cuentes, deben reconocer que han perdido esas ilusiones y esperanzas es compatible su derecho a pontificar, a comportarse cocon la libertad de quienes no las comparten. mo pastores de una grey a la que durante Pues éste es el núcleo del asunto: que la livarios decenios han intentado, muchas vebertad no puede ser dividida ni condicionaLos comunistas no se reces con éxito, embaucar. da, y si el proyecto de sociedad en el que signan a confesar la derrose cree condiciona o divide la libertad de ta sino que aprovechan las Se comprende que en esta sociedad dequienes no creen en ese proyecto no se ne«ventajas» o los «defectos» mocrática y relativamente libre, como en cesita ya más prueba para comprender que de la sociedad criticada cualquier otra sociedad, el primer deber es ese ensueño es totalitario y utópico. El respara evitar pagar la deuel de sobrevivir y la primera obligación propeto a la libertad ajena es la prueba del nueda moral que contrajeron curarse para sí y para los suyos los medios ve de cualquier propuesta de reforma social. con su actitud servil de supervivencia. Pero cuando hay que paHay que desconfiar por principio de quienes sar por ese trago, la dignidad humana y perse proponen «avanzar hacia la sociedad más sonal, que es el único valor al que espiritualjusta e igualitaria a que aspiramos», como mente no se debe renunciar, obliga a cierescribe López Raimundo comentando la tos sacrificios con objeto de mantener incótransfiguración del comunismo propuesta lume la coherencia interior. Albiac, y tantos por Occhetto [La Vanguardia). Está muy bien otros ex comunistas como él, cuya dignidad que López Raimundo aspire a una «sociedad es muy inferior a la suya, tienen que admitir más justa e igualitaria» siempre que no oblique han perdido la autoridad moral para segue a los demás ni a suspirar, ni a aspirar guir predicando, a menos que se limiten a ni a caminar por ella, porque esas palabras predicar con el silencio o, como aconseja la aparentemente bellas son las mismas que Iglesia, a expiar su culpa. Ese es el único inspiraron el totalitarismo comunista que modo posible de recuperar su identidad ahora se derrumba y del que todos reniegan. cuando, en el supremo momento rusoniano, se decidan a responder «¿qué soy yo?». Entonces, ¿qué? Entonces, hay grados y matices entre lo malo y lo peor. Y también Luis Núñez Ladevéze es catedrático de la Universidad Compluhay grados y matices entre la buena y la matense y periodista. la fe. Esta fe es dudosa porque aparentan