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La política y los políticos

José Manuel Cuenca Toribio

Acerca de la política en línea generales, y algunos políticos mas representativos. Azorín, Gorbachov, Mussolini y de Francisco camo.

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José Manuel Cuenca Toribio, “La política y los políticos,” accessed May 23, 2019, http://repositorio.fundacionunir.net/items/show/2406.

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La política y los políticos

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Ensayos

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Acerca de la política en línea generales, y algunos políticos mas representativos. Azorín, Gorbachov, Mussolini y de Francisco camo.

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José Manuel Cuenca Toribio

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Nueva Revista 026 de Política, Cultura y Arte, ISSN: 1130-0426

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Difusiones y Promociones Editoriales, S.L.

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Leído con avidez e inexperiencia en la juventud, la relectura del precioso breviario azoriniano sobre «El político» incita a hilar unas páginas volanderas cuando el sol en las bardas del articulista es va invernizo. Fueron aquellos años del tiempo pasado de asidua relación con hombres públicos va muertos v de estrecho contacto con varios de los que hodierno figuran en la cumbre nacional y regional. Su vocación nunca por fortuna alabeada le impulsaba a tai conocimiento, convencido como lo sigue estando que en la vida como en la historia, si no todo es política, lo es en gran parte. LA POLITICA Y LOS POLITICOS Por José Manuel Cuenca Toribio por ello las líneas maestras de su actuación, el hunONFORME ei lector recordará, comiendimiento y la frustración de Trostky debiéronse en za el maestro levantino con algunas buena medida a su débil encarnadura somática. Ya apuntaciones sobre el físico de los en el estricto presente, en uno de los gobernantes hombres públicos, en particular las ataCmás dotados y atractivos de nuestro pueblo sus ñentes sobre su salud. Inicio lógico y quebraduras y dolencias sicológicas parecen disobligado, pues sin una naturaleza de hierro ningún minuir con relativa frecuencia su ritmo y actividad, hombre de Estado ha dejado verdadera huella en con las secuelas consiguientes. la historia. No existe excepción para esta regia. El Condeduque de Olivares era torrencial en su capacidad de trabajo, pero la sique no acompañaba a la inteligencia y al cuerpo. Virazonesanímicas, hondoneras y depresiones pusieron un gran vallaFiguras de otro tiempo dar para concluir con fortuna grandiosos planes, Sin una naluroleio de bien concebidos y asentados sobre facultades y Oficio recio, absorbente y, a las veces, despiahierre ningún hombre de abnegación indudables. Tiempo muy adelante, dado por exigencias mil, el de la gran política Eiludo ha dejado verdaadentrado el siglo XX, un vasco admirador de su también el de la más modesta o menor demandera huella en la hhtoinconclusa obra rigió con ambición y competencia da actores y actrices de granito la «Dama de hieria la política exterior española. El dominio de sus nerrro». Hoy incluso más que ayer. No hay piedad vios nunca se correspondió con su sagacidad y forpara los líderes. La menor flaqueza, el más natural taleza corporal, provocando crisis y litigios que desliz lingüístico, gestual, estratégico, es recogido hicieron naufragar algunos proyectos sugestivosy por cámaras y plumas, consagradas en cantidad planes renovadores, como el aplicado en el inacaaterradora a su percepción y aireamiento. bable contencioso gibraltareño. Mientras que StaAsí en el pasado como en el presente, los únilin comía y trasegaba sin medida, sin resentirse cos capitanes y guías de los pueblos que roturan los capítulos de su historia son más que los de dilatado gobierno, los que pudieron dar cima a un gran designio por el perfecto equilibrio de su organismo físico. Envuelto siempre en formidables desafíos y problemas y acaso un tanto buscador de ellos... De Gaulle se autoalimentó de mesianismo y una naturaleza envidiable para librar con admirable fortuna su descomunal combate de él solo contra todos... No fueron muchos los años de plenitud de) anciano Adenauer, pero si su tarea se ha revelado como crucial, ello radicó, sobre todo, en una excelente forma física, que, como la de De Gaulle, no requería de ejercicios ni recreaciones cinegéticas, tal y como sucediera con otro gigante de la política, éste también de la naturaleza: Bismark. Al contrario que César, Augusto gozó de una salud inalterable, sin eclipses ni oscilaciones. Napoleón estuvo siempre asediado por las enfermedades: su vencedor, Wellington, las desconocía. Breznev era un enfermo. Gorbachov, un titán. Para el pensador y el artista poeta, escultor, novelista la debilidad es un estado de gracia Miguel Angel, Pasca!, Proust; para el político, su capitulación. No existe aquí, como en casi ningún otro punto, paralelo ni semejanza posibles entre ambas clases de hombres, por más que en ocasiones se aluda a un parentesco más o menos lejano. No radica su diferencia en et distinto enfoque de la acción, sino en su muy opuesta sensibilidad. La fuerza, el frenesí de la actividad, son los Azorin. cosa: fuerza. La fuerza es la vida, y la vida es un polos imantadores del primero; el pensamiento y hecho desconocido [...! No haga el político sobre la belleza, del segundo. ello filosofías ni sentimentalismos. Si aparentemente, para el público, mostrase otra cosa, sea su creencia íntima, profunda que no hay en el concierto universal nada más alto que la vida, y que la Fuerza y austeridad vida es fuerza, que surge y que se tira». Una laguna es muy ostensible en el instructivo Aunque por los años en que el autor de La boceto azoriniano. Apenas si habla en su breviario Voluntad publicó El Político (1908) se desconocían un Azorín aún con ecos nietzschianos y sabedor o estaban muy en fárfara ias operaciones de marde que es solamente la fuerza el principio legitiketingye lanzamiento de los responsables y dirimador de toda política de moral y de ética, por no gentes públicos como otra mercancía más del Paro «I p»mador y ti concederles demasiado crédito como basamento insaciable consumismo, su fina percepción de las ortUta potta, <$<ultOf, de la res pública, oficio no de ángeles ni de infanactividades de tal índole le llevarían a intuir la trasnovlitta lo dtblHjgd tes de coro. Observarlo miríficamente o enjuiciarcendencia del vestido en la imagen de su arquetits o «tfj» dj grn<Ío lo seráficamente, inducirá a grave distorsión elupo. Si bien se detiene particularmente en la eleMiflutl Angtl, Panal, diendo su verdadera naturaleza. «No dé el político gancia moral, la esbeltez física adquiere peraltado Proust; para «I político, en la candidez de creer en la famosa distinción relieve en su friso. No se practicaba entonces el tu capitulación entre el derecho y la fuerza. No hay más que una yoggin o el squash como deportes insuperables cosa: fuerza. Lo que es fuerte, es lo que es de derepara exhibir y conservar un tipo enjuto; mas no cho [...] En este espejismo, en este juego consolapor ello el estamento político y sus analistas ignodor vive la humanidad: se proclama el derecho, se raban la necesidad por el líder o el gobernante de grita por la justicia, pero en el fondo sólo hay una mantenerse en forma, huyendo sobre todo de retrato azorianiano prefigura ya el del político comidas copiosas y desarreglos en la jornada de actual. La imagen es hodierno tirana inconmovitrabajo. Un político innovador coetáneo de Azorín, ble de la vida pública. Un gobernante pícnico o Cambó, es la figura en que parece pensar el escriadiposo tiene en la actualidad muy poca opción tor alicantino a la hora de trazar estas recomendade convertirse en estadista o líder. Respondiendo ciones acerca del hábito y su percha. Contenido en parte a las mismas causas, también va suceen el yantar, amante de la montaña y el mar, de diendo algo semejante con los de corta estatura. horario inflexible y acomodado al orden del cosEn todas las fotos de familia de los grandes del mos, así concebía el maestro el comportamiento mundo, la cortedad de ia estatura parece ostensiy el perfil físico del político, ataviado con sobria blemente penalizada; y en un país como Norteacorrección, aunque muy atento a la irreprochable mérica un dirigente bajo y ventrudo no tiene posicalidad de su calzado, escaparate, en la civilizabilidad alguna sea cual sea su talento, de aspirar ción de comienzos de siglo, del atuendo y cuido con éxito a la presidencia. personales. «El calzado merece mención especial; por él se conocen los hábitos y carácter de la persona, un excelente y elegante calzado realza toda la indumentaria». | Buena imagen Habrá de reconocerse que con alguna que otra laguna y diferencia por ejemplo, la ausencia de En el triunfo y fracaso de ciertos políticos espacualquier cosmético, encarecida por su pluma el ñoles de los últimos decenios, los aspectos mencionados jugaron, como es de sobra sabido, un papel relevante. De ahí, la obsesión por el look, premisa esencial a menudo de la «telegenia» y del reclamo de extensos sectores. En la Francia de hoy, todos los primates de la izquierda, salvo Fabius, tienen perdida la batalla frente a sus opositores; en tanto que en España, pais más latino, los campos aparecen más equilibrados ante las lo falto do mogjq física inminentes campañas electorales. Italia, nación di Gorbachov m ha «viclásica por excelencia, es y ha sido en todo tiemdonciedo «orno uno po, menos permeable a la seducción física de sus taromia par« iu lidoraidirigentes. No obstante, empuñar en su país el go, lora sobro todo a cetro del diseño y la imagen, un político no demaTolfiin, quo, of mar;»a siado preocupado de lo externo, Andreotti, se nos do los patronos do 0«iofrece como incombustible. También lo fue su donto, ií liante a comicorreligionario Aldo Moro, pese a su taciturnidad, o Fanfani, de acusada calvicie y muy enredado dero bits jgjtorgj do iu desde la mocedad. A su vez, Berlinguer, de cepa y costumbres aristocráticas, fue un espartano en la política. Sin embargo, en la Rusia predemocrática la falta de magia física de Gorbachov se ha evidenciado como una carencia para su liderazgo, cara sobre todo a Yeltzin, que al margen de los patrones de Occidente, sí ¡manta a considerables sectores de su pueblo. Es, pues, innegable que Azorín vio lejos al abocetar su retrato del hombre encargado de las tareas gobernantes. (Grave falla, no obstante, su absoluta miopía ante la mujer política, ausente de sus cuadros}. Pocos de sus coetáneos, se atenían en España y fuera de ella a su modelo de figura corporal; medio siglo más tarde serían legión. Si no un cambio de civilización, se ha operado durante él una revolución en las relaciones sociaGorbachov. les y en la concepción del cuerpo y la sigue más B. Mussolini. generalizadas. Lo cual no es obstáculo para que se coloque la aretología política en otros meridianos. Cavour fue miope, entrado en carnes y achaparrado. Cánovas fue un monstruo en cultura y visión política, pero también, relativamente, de fealdad. Edén fue un Adonis, y Churchíll, no. Lenin nunca sedujo por su encanto fásico, como tampoco Lincoln. No hay incompatibilidades como lo demuestra Metternich, pero en la alternativa no siempre los pueblos siguen el instinto de supervivencia. Y en cuanto a la apostura e indumentaria ¿ha perdido vigencia la caracterización del maestro?: «Y ahora, como apostilla, la última recomendación: no de a entender, ni por el aire de su persona, ni por su gesto, ni por su actitud, ni por sus maneras, que él sabe que va bien vestido y es elegante. Si lleva sencilla y buena ropa, y si tiene ese don indefinible de que hablábamos al principio, ese no se qué, ese como efluvio misterioso que emana de toda la persona y que no se puede concretar y definir; si se halla en estas condiciones, repito, será elegante». Utiles Consejos sión, un gesto de bondad y cariño, una amable I Ho dó »I politico on la chanza [...] Gana, pues, más al cabo para la fama (ondidoi do <aor on lo quien calla, quien no dice sino lo preciso, que quien Arcana ¡mperii. El viejo dicho en el que los antifarnoia diitindón ontro deja que corran y se espacien sus profusas de palaguos y gran parte de los modernos encerraron el ol dorocho y la fuoria. bras en millares de hojas». sentido y valor de la política, parece obsesionar a Ho Hay mái quo uno nuestro espléndido prosista, renovador del casteNo andaban aquí tampoco muy descaminadas «oto; futría llano literario. Oculte, disimule y desvanezca el polílas reflexiones de Azorín sobre el político y su ofitico todo lo más que pueda, en lo atingente a su cio. La discreción lo es todo en éste. Y el control de vida íntima y a sus actividades públicas. No sea titila palabra y el gesto, claves para conseguirlo. Sin ritero de feria ni asiduo de tertulias ni de ágapes. dominar uno y otra no puede alcanzar el poder ni Mientras más misteriosa sea su existencia, sigilomantenerse en él, vistiendo ora el ropaje del león, sas sus maneras y espaciados sus pronunciamienora el de la vulpeja, tal y como aconsejaban los distos, tanto más halo rodeará su figura. «No se procretos tratadistas que se ocuparon en otro tiempo diguen en la calle, ni en los paseos, ni en los especde los principados y potestados. Mesura y, a las táculos públicos. Viva recogido. Al hombre de mériveces, un tantico de ambigüedad constituyeron las to se le estima tanto más cuanto menos podemos bazas del rey don Femando y fueron también los apreciar los detalles, pequeños, inevitables, que le instrumentos de los que se valiera Richeüeu para asemejan a los hombres vulgares [,.,] No se despaarrumbar su obra. En un país como Italia, Mussolirrame en palabras el político: no sea fácil a las conni consiguió que el Pacto de Letrán fuese noticia el versaciones y conferencias con publicistas y gacemismo día de su firma 1 de febrero de 1929; y teros: cuando haya conferenciado con alguien justamente un decenio posterior, Stalin asombrasobre los asuntos del Estado, no vaya pregonando ría al mundo con su tratado de amistad y cooperalo que ha dicho, por qué lo ha dicho y cuál ha sido ción con el III Reich. Sin duda, todas las revoluciola causa de no haber dicho tal otra cosa. Si le aprenes de palacio se gestaron también en el fingitaren para que diga algo del negocio tratado, si le miento y el artificio; pero tales ardides fueron en instaren informadores y periodistas, no tenga nunpocas ocasiones evidencia o revelación de granca una negativa hosca o simplemente fría, correcta; des gobernantes. Discreción no equivale a artería, sea disimular y endulzar las negativas con una efucomo tampoco estratagema a mentira. el mando y la fuerza unen la prudencia y discreEl político procurará siempre sorprender y susción en grado sumo inscriben su nombre en la citar la expectación admirativa. Prodigarse es reducida galería de los estadistas recibiendo, a error fatal. Mezclado y alejado a un tiempo del veces postumamente, el agradecimiento de sus gentío y los caminos trillados, desconfiará de los compatriotas. aduladores y pondrá sordina a los elogios. La cotidianidad, la confianza rara vez provocan crédito y prestigio. Shakespeare, escrutador inigualable del alma del político, lo expresó sin posible superación en varias de sus piezas. Bismark, BolíEl uso de la palabra var, Disraeli, De Gaulle y en nuestro país y siglo Maura y Cambó, Azaña y Franco, no se desviaron El hablar bien fue condición requerida en todo un adarme en esta conducta. Briand o Canalejas peldaño del pasado para aspirar a la celebridad dilapidaron parte de su capital político al descubrir política, Las fortalezas más encastilladas se abrían IB» revoluciones de pulpla necesidad de calor y afecto de su espíritu. En los al sortilegio de un parlamento o discurso de corte ejo st gestaron también días que corren, el baño de multitudes, los mítines ciceroniano. Antes del XIX, por antonomasia el de •ti ti fingimiento y el y las conferencias de prensa, radio y televisión, la oratoria política, otros siglos otorgaron sus artificio; poro tnlei ardiobligan al gobernante y a un desgaste y erosión favores a los sumos sacerdotes de la retórica, do» fueron on po<at ocapermanentes. El líder, el jefe tiene que estar a diseclesiásticos y hombres de toga comúnmente. siones evidencia o rovoposición de sus bases y votantes, demostrar que Savonarola y Bossuet, Pitt y Mirabeau, son alguloción de grandes gobernas de las muchas parejas que podrían traerse al no es de otro metal y aceptar sin desagrado la facnantes recuerdo para ilustrar el prestigio que nimbaba tura de su popularidad, No por ello, sin embargo, ante los hombres de la modernidad el verbo se amenguará la exigencia del acierto y la resencendido y turbador, Después, el triunfo del libeponsabilidad. Compañero, amigo, semejante, ralismo y los progresos de la democracia otorgapero a! mismo tiempo, taumaturgo, orestimano, ron las patentes nobiliarias de la política a los tridios terrenal. Gabinete y escenario, viajes y entrebunos de oratoria arrolladora un Guizot, un vistas, información y decisión ¿cuándo podrá el Caning, un Castelar, un Gambetta..y el panorahombre público actual recargar baterías, meditar ma no se modificó sustancialmente hasta la con hondura sobre problemas y menesteres, culSegunda Guerra Mundial. En el avance de todos tivar un poco su espíritu, atender a familiares y los totalitarismos, con excepción del staliniano, espantar los fantasmas de su miedo ante el futuro figura una formidable capacidad oratoria, de y la herida del tiempo, las pesadillas de su reveses registros múltiples y movilizadora de energías aleArto, en fin, la política y desencantos? targadas o mudas en anchos sectores sociales. El ero paro Aiwín, devoto Siempre fiamente, siempre en estado lustra!, momentáneo ocaso del parlamentarismo respondt Oración, IB más difícil impasible a toda clase de infortunios, el político de dió en cierta medida al eclipse de su principal insdo las actividades hodierno revalida costosa y antihumanamente su trumento, reemplazado por otro más en sintonía fuerza y autoridad cada mañana. Muy consciente con las multitudes (salvedad hecha de Inglaterra, de ello, un pura sangre de la política, no obstante cuya crisis pudo conjurarse merced a Churchill en sus grandes dotes y saberes académicos, George una Cámara de los Comunes con personajes de Pompidou, cubrió hasta el postrer instante de tan escasa fuerza verbal como Baldwin, Neville estoicismo el mal implacable que le destruía. No Chamberlain o Clement Attlee). de otro temple sería el Perón reconciliado con la Durante «el último siglo XX» el arte de la retódemocracia. En los tiempos en que Azorín medirica no fue ya el presupuesto casi indispensable taba acerca de su condición, los políticos se afapara labrarse una sólida carrera pública como en naban igualmente por rellenar grietas y aparentar los años en que Azorín fue gran comentarista de firmeza marmórea: pero el conocimiento de debinuestras Cortes. No sólo las dictaduras, sino tamlidades y miserias no acarreaba normalmente el bién los regímenes libres no disimularon su rereemplazo o la sustitución. La sabiduría de inconluctancia frente a los responsables públicos de tables generaciones enseñaba los tesoros malbrillante y fácil palabra. Números y estadísticas gastados para el bien público al jubilar prematureemplazaron por todo el mundo a discursos cinramente a un político o provocar su exilio interior, celados o arrebatados. No tardaría así en llegarse hostigándolo sin indulgencia. al escarnio de la oratoria como pilar o pieza básiArte, en fin, la política era para Azorín, devoto ca de la arquitectura política. Sería tan intensa la de Gracíán, la más difícil de las actividades. Unidenigración que la misma opinión pública, camente los que a dotes innatas y relevantes para pretendidamente salvaguardada de la garrulería, Francisco Cambó. acabaría por demandar a sus dirigentes un mínimo decoro en el uso de la palabra, manifestando su viva simpatía a «comunicadores» y oradores de cierto fuste. Dando por descontadas las cualidades oratorias como bagaje esencial del político de su época, Azorin, nada hábil en el arte oratorio y estrecho colaborador de un gobernante La Cierva, tampoco muy consumado en él, se ocupará singularmente del don de la eubolia, de la palabra justa, dicha sin trémolo ni énfasis, pero también dirigida al corazón y la inteligencia. Sus acotaciones gozan igualmente en este extremo de innegable actualidad. Los hombres públicos desbordados e impetuosos no disfrutan de la confianza del público contemporáneo. La moderación y equilibrio se cotizan afortunadamente muy altos en las sociedades occidentales. Y, sin embargo, más que por carencia de temperamento político, por el agotamiento nervioso que habitualmente padecen a causa de su repleta agenda, los pesos fuertes de la actividad política cometen errores de principiantes, deslices que antaño los alcaldes de puedespecho son asignaturas sin cuyo doctorado blo, penetrados de cazurrería y gramática parda, nada de sólido podrá construirse en la política de no incurrían. La mejor palabra es siempre, según nuestro tiempo. la sabiduría popular, la que no se dice, y el no Ni la demagogia ni la adulación serán, naturalHo lijo íbi dictadura!, hacer aprecio, el mayor desprecio. Combatir en mente, el reverso de la eubolia política. Ningún tino también lo» rogimopropio terreno, soslayar el trapo rojo y hacer buedirigente responsable descenderá a tai abismo, im libros no disimulana cara al temporal son viejas recetas que no han siempre de nefastas consecuencias para su patria. ron IU roluctancic fronfo perdido nada de su valor en estos tiempos de asePero desviar la mirada frente a ciertas flaquezas, o los rosponsablos públisores de imagen y de técnicas de hablar en públiusar más el elogio que la admonición de la que co» do brillan!« v fácil co, Esfuércese, nos dice el maestro, el político en no habrá que huir en los momentos inevitables, palabra reparar inmediatamente olvidos y yerros; cele diliestimular a troche y moche, practicar la superiorigentemente pensamientos y actitudes «Ocurrirá dad de la alabanza con el adversario, no constitumuchas veces que, estando de mal humor, demos ye en modo alguno maquiavelismo casero, sino una respuesta agria a quien no la merece; corrijaejercicio muy rentable de la proporción y del justo mos a tiempo con afabilidad y cortesía nuestro medio. Los griegos llamaban cairosal sentido casi desagravio. Sucederá también que, fundados en innato del ambiente y la coyuntura, y lo observafalsos razonamientos, obremos como no debiban como insustituible en un hombre público. Su mos obrar; venga inmediatamente una rectificaestima sigue siendo actual. Será, como hizo el ción cauta y discreta de nuestra conducta. La maestro Azorín, escoliada y comentada a la luz de pasión, la ira, eí despecho, pueden llevarnos a las nuevas costumbres en la convivencia, cuyo extremos que no estén de acuerdo con nuestra custodio y principal guardián es el político. Así, ecuanimidad; sepamos encontrarles un pretexto, pues, cuide éste su boca tanto en lo físico como en una justificación, una lógica, y esforcémonos lo espiritual, y gozará de rebosante salud en uno y enseguida con actos justos, sosegados, dignos, otro plano. «Esté siempre en el fiel el político. para borrar del ánimo de las gentes el mal efecto Como él, muchas veces, no podrá juzgar por sí producido». Desayunar sapos con cesárea impamismo, requiera en los asuntos arduos el consejo sividad ha sido costumbre de grandes gobernande las personas doctas y ajenas a los negocios tes. Según propia y sorprendente confesión, Salapúblicos. No tema tampoco el político contradezar la ejercitaba con asiduidad. Conservar la calma cirse cuando apele, unas veces a la entereza, y en momentos delicados, responder sin acritud a otra a la condescendencia. La inconsecuencia y la impertinencias y necedades y embridar la ira o el contradicción son la misma esencia de la vida. El Más despejado y trascendente será la cuestión de político habrá de conocer el tiempo y el país en conocer si la política es una profesión, como sosque vive; con arreglo a ellos, arreglará y ajustará tiene alguien tan autorizado como Mitterrand, sus actos. Y si él tiene tales o cuales ideas o docadmitiendo por ende una valoración «técnica», o trinas en pugna con las que dominan, bien está una actividad coyuntural y episódica, excepto que, discreta y cautamente, las haga prevalecer en para los denominados politicastros, o la realizael Gobierno; pero no se olvide de navegar de ción de un levantado ideal. Azorin semeja inclicuando en cuando con la corriente, de ir con el narse por la primera consideración, pues en caso pueblo a donde el pueblo quiere ir, de pensar y opuesto habría incurrido en ridicula contradicción sentir con los más». al escribir un libro con todas las carcteristicas de manual de arte política, probablemente como loi griegos llamaban hubiera hecho su admirado Gracián de vivir en Kairos al sentido casi días más recientes. Su alabanza del pragmatismo Luces y sombras de la Política innato j¡¡ ambiento y lo y desprecio de la utopía parece, no obstante, concoyuntura, y lo observafirmarlo inconcusamente. En las retortas y matraMuchos otros e importantes temas aborda el ban ionio insustituible ces de las quimeras y p I use ua m perfecciones se maestro en su etopeya del político, de imposible on un hombre público hallaran las recetas del arte de gobernar y los comentario en estas líneas. Las lecturas, la retirahombres y mujeres sobre los que tan enérgicada a tiempo, el descanso arrancan de la pluma mente actúa el pecado original. Lo mejor es eneazoriniana apuntamientos muy instructivos y permigo de lo bueno. Los pueblos no son conejillos tinentes. Hoy, desde la actualidad, se echarán en ni campos de experimento. El aquí y el ahora falta, empero, ciertas omisiones y silencios del impera sobre cualquier otra consideración. Unicagran escritor. Aparte de la ominosa pero algo mente con cautela suma y sabia dosificación se comprensible ausencia de la mujer en su retablo podrán introducir cambios transformadores el feminismo aún no había triunfado en Inglate«innovar dentro del orden». Más que de éstos, rra, su cuna, cuestiones tales como la relación del sin embargo, Azorin se muestra, olvidados los líder con militantes y compañeros, actitud frente a radicalismos de su mocedad, decidido entusiasta los poderes del dinero y la prensa casi siempre partidario de la vía de las reformas para llevar a los mismos vida familiar, etc., son campos de la los Estados por roderas de pasable bienestar. «La personalidad del político tangenteados apenas en labor del político ha de consistir en estudiar bien algún caso por el autor de El chirrión de los polítiel país en que vive y gobierna [...] Luego, el políticos (1923). co, con arreglo a tales datos, a tales estudios, hará Con la mención de esta obra nos adentramos ftiorin »o muestra, olvilas leyes y dispondrá su gobierno. Es posible que quizás en la parcela más interesante de todas los mismos que clamaban por las leyes e institudado» lo» radicalismos nuestras consideraciones: la praxis como piedra ciones de otros países encuentren que las leyes e de su mocedad, decidido de toque de cualquier actuación política. En el instituciones que ha creado el político no sean las •ntusiasta partidario do terreno de los hechos, de los sucesos y lances que ellos querían; pero el político no se inquiete; la vía do las reformas concretos de la España de Alfonso XIII, el juicio de él habrá gobernado y legislado de acuerdo con la para llevar o los Estados uno de sus más descollantes cronistas parlamenrealidad, de acuerdo con la realidad de su país y el por roderas do pasable tarios es todo en noir. El citado libro constituye genio de su pueblo, y sus leyes e instituciones bienestar una de las sátiras políticas más descaí¡ficadoras serán eficaces». de una literatura como la hispana muy rica en dicho género. En aquel tablado de arlequín apeNos vemos forzados a concluir. La disciplina de nas sí queda volatinero con cabeza. La incompela política puede y debe cursarse en los libros y, tencia y la desidia junto con la corrupción converpor encima de todo, en la escuela de la vida. Una tían a la política del momento en un albañal donintensa experiencia, asimilada por un cuerpo de nadie aparecía verdaderamente sin mácula, robusto, un temperamento prudente y un talento ¿Siempre fue así? Nos resistimos a creerlo. Por claro y decidido es la mejor argamasa para los lo demás, tampoco hay que escandalizarse en que, impulsados por una profunda vocación por exceso. Es propio de los hombres, establecer una el mando y la rectoría de los hombres, consagren gran distancia entre los principios y la acción. La todas sus energías al regimiento de las cíudadesy razón de Estado, el bien colectivo, sirven también principados. • al político más que a ningún otro actor social para justificar lo injustificable. Engolfarnos aquí es José Manuel Cuenca Toríhin es catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Córdoba. penetrar en un laberinto de arenas movedizas.