Nueva Revista 015 > De la reforma del XIX a la nueva universidad científica del año treinta

De la reforma del XIX a la nueva universidad científica del año treinta

Antonio Fontán

De la historia de la Universidad española, desde la Universidad de Alfonso X el Sabio en adelante, el esplendor de las grandes Universidades españolas del siglo XVI, la reforma y su inspiración francesa, Menéndez Pelayo, Ortega y Gasset.

File: e la reforma del XIX a la nueva universidad científica del año treinta.pdf

Referencia

Antonio Fontán, “De la reforma del XIX a la nueva universidad científica del año treinta,” accessed May 22, 2022, http://repositorio.fundacionunir.net/items/show/2151.

Dublin Core

Title

De la reforma del XIX a la nueva universidad científica del año treinta

Subject

Club de debates

Description

De la historia de la Universidad española, desde la Universidad de Alfonso X el Sabio en adelante, el esplendor de las grandes Universidades españolas del siglo XVI, la reforma y su inspiración francesa, Menéndez Pelayo, Ortega y Gasset.

Creator

Antonio Fontán

Source

Nueva Revista 015 de Política, Cultura y Arte, ISSN: 1130-0426

Publisher

Difusiones y Promociones Editoriales, S.L.

Rights

Nueva Revista de Política, Cultura y Arte, All rights reserved

Format

document/pdf

Language

es

Type

text

Document Item Type Metadata

Text

tar con sus grados paia determinadas funciones u oficios sociales. La Universidad acreditaba como tales a teólogos, médicos, DE LA REFORMA DEL XIX juristas y a los filósofos o «artistas» con licencia para enseñar desde gramática a filosofía y para acceder a las facultades mayores. A LA NUEVA UNIVERSIDAD De ta cuna a la primera CIENTÍFICA DEL AÑO TREINTA decadencia (MENENDEZ PELAYO, GINER DE LOS RIOS, ORTEGA Y GASSET) En el caso español, las Universidades se remontan al siglo XIII: Salamanca, y poco después Valladolid, Lérida, Huesca, etc. Por Antonio Fontán Desde entonces hasta hoy existe una cierta continuidad histórica que no ha sido nunca totalmente interrumpida. Si bien la Universidad española moderna —como las otras del continente europeo— es el resultado de una evolución más corta, que apenas si se remite a hechos anteriores a la completa —y en cierto sentido no muy afortunada— reorganización de las estructuras unima fijando en sus propios reglamentos la NIVERSITAS significa «corversitarias. producida hacia la mitad del siorganización y la disciplina de maestros y poración» en el latín de la glo XIX. Edad Media, que era la lengua escolares y disponiendo los currículos de sus de Europa cuando nacieron las facultades y escuelas. En la Edad Media, Salamanca alcanzó reUniversidades. Alfonso el SaPero las Universidades, y las demás corlativamente pronto el prestigio necesario bio lo tradujo por «ayuntamiento», emporaciones, no fueron nunca independienpara ser contada en cuarto lugar entre los pleando por primera vez en castellano un estudios universales de la cristiandad eurotes del resto de la sociedad. Por decirlo en término que luego quedaría reservado al pea, tras los ilustres nombres de París, Oxlenguaje moderno, no son ni han sido nunca ámbito municipal. La voz latina había sido ford y Bolonia. Aunque es preciso reconoentidades soberanas como los reinos, las reacuñada por Cicerón para designar bien la cer que ni Salamanca ni las otras Universipúblicas o la iglesia misma. totalidad de! género humano o del universo, dades de la Península llegaron a grabar soEn su origen hubo siempre una autoridad bien un conjunto de análoga globalidad. bre el conjunto de la vida intelectual de Eupolítica (Papa, ciudad o rey), que mediante Dos siglos después se apoderaron de ella los ropa una impronta tan profunda y duradera un acto solemne les otorgaba la condición juristas que la usaban como un tecnicismo como los grandes centros transpirenaicos de ente público, al que se reconocía la facon el mismo sentido que tiene hoy «corpomencionados. No hay que olvidar que ducultad de enseñar unos saberes y de habiliración». rante todos estos siglos España era una provincia marginal de la cristiandad europea, Cuando a principios del siglo XIII el abad marca fronteriza con el limes oceánico y con de Santa Genoveva y e! canciller de Nuestra el «otro mundo» de la cultura islámica. Señora de París reconocieron como universitas a la colectividad de los estudiantes y El esplendor de las grandes Universidamaestros del «Estudio General», había en des españolas —sobre todo de ia vieja Unila ciudad, y en todo el orbe cristiano, numeversidad de Salamanca y !a joven fundación rosas comunidades o entidades a las que se de Alcalᗠcorresponde principalmente al 1 esplendor de las daba el mismo nombre v disfrutaban de un siglo XVI. Es la época de los grandes maesgrandes Universidades sistema semejante de régimen interno. Altros de teología, derecho y lenguas, cuya regunas de ellas han conservado el título en lación ha sido repetidamente enumerada en españolas —sobre todo de la época moderna: hasta hace poco han existilos inventarios históricos de la cultura navieja Universidad de do, o todavía existen, en ciertos lugares y cional. Pero, junto con la prosperidad de Salamanca y la joven con este nombre, «Universidades» de ofilos principales centros, los reinos peninsulafundación de Alcalácios, de barrios o de distritos, territoriales, res experimentan el grave mal de la inflacorresponde principalmente etc. ción universitaria, que disemina por todo el país y con el nombre de Universidades, doal siglo XVI Por su propia naturaleza social y por su cenas de escuelas de derecho, artes y teoloconfiguración jurídica, la comunidad unigía de carácter local o conventual, a las que versitaria, igual que las otras corporaciones, una excesiva generosidad de los reyes, e intuvo desde sus inicios una vocación de autocluso unos solemnes documentos papales, nomía políticoadministrativa, o de funcioconcedían privilegios y títulos análogos a namiento interior, y de autonomía técnica: los de los grandes establecimientos. o sea, una vocación de gobernarse a sí misJovellanos, Retraio de Goya La decadencia universitaria sobrevino de transición entre los siglos XVIII y XIX, En Alemania durante los años de la juvenpronto, en el mismo siglo XVII. Así como Gaspar Melchor de Jovellanos, denuncia las tud de Goethe la Universidad se había conen los decenios anteriores constituía un títuinsuficiencias constitutivas de la Universivertido exclusivamente en una ocasión de lo de honor para los hombres de letras o los dad tradicional. Era preciso dedicar una vida alegre, desenfadada y pendenciera funcionarios la condición de antiguo estupreferente atención a las ciencias exactas y para ios jóvenes de la aristocracia y de la diante de alguna Universidad importante, a las nacidas «de la jurisdicción de la físiburguesía que llegaban a sus aulas. Sobre en la segunda mitad del 1600 había descenca»; éstas han arrebatado «Ja primera atenla ruina del viejo prestigio del «Oxbridge» dido indudablemente la estimación social de ción de los literatos» y han dado nuevo asbritánico se han escrito numerosas y convinlos grados académicos, como revelan mupecto «al imperio de la sabiduría». Jovellacentes páginas. En España también, la más chas anécdotas biográficas. nos no cree que la Universidad antigua esté ilustre figura políticointelectual de los años en condiciones de afrontar la nueva situaLa época ilustrada —el siglo XVII]— ción y propugna la reducción de los centros contempla en España un interés por las existentes de este carácter y grado, dedicánciencias exactas y experimentales, que se redolos preferentemente al cultivo del derefleja en las enseñanzas matemáticas de los cho, de la filosofía especulativa y de fas leColegios y Seminarios de Nobles, en los tras, creándose, independientemente de Museos de Ciencias Naturales y en la priellas, otras «instituciones públicas», dedicamera organización de los estudios de astrodas a las ciencias experimentales, 3e «utilinomía, física y farmacia que se desarrollan ovellanos denuncia las dad más inmediata y general». en las nacientes escuelas propiamente técniinsuficiencias constitutivas de cas y en los centros de la Marina. Pero de ordinario fuera de la Universidad. la Universidad tradicional y En tal situación, paralela a la decadencia considera preciso dedicar una La reforma del siglo XIX universitaria europea que conocen Francia, preferente atención a las y su inspiración francesa Inglaterra, Italia y los países de habla aleciencias exactas y a las mana, alcanza a España el oleaje de la exnacidas «de la jurisdicción de pansión imperial napoleónica, a consecuenLos comienzos del siglo XIX son un mocia de la cual sobreviene un momento de mento decisivo para la historia de la Unila física» más estrecho y próximo contacto con las versidad europea. Es !a época de las granrealidades culturales y políticas extrapenindes reformas de la Université de France, nasvlares. poleónica, estatal y centralista; la de ía creación de la Universidad de Berlín — Prácticamente en todas partes la decaorientada a la investigación científica por dencia universitaria había rebasado los linobra de Guillermo de Humboldt—, y de la deros de lo que era socialmente soportable. renovación de! viejo carácter educativo y de ciones Científicas», que iba a trasladar a diformación del gentieman que conocen los versos países, en poco de más de cuatro luscolegios universitarios británicos de Oxford tros, hasta mil trescientos pensionados, de y de Cambridge. entre los cuales saldría una buena parte de los profesores de la «nueva Universidad No obstante, en España la primera mitad científica» que conoce España a partir de de! siglo XIX, durante la cual el país pasa los años próximos a 1930. (Los viajes de esconstantemente de un extremo a otro de la tudio científicos y técnicos, desde los de Cagama de las situaciones políticas revoluciovanilles, de Elhunyar y Agustín de Béthennarias o conservadoras, apenas innova nada court, hasta otros de ingenieros y médicos en el orden de la instrucción científica y lie 1857 es la llamada Ley de los siglos XVIII y XIX, se realizaron al teraria, Los más destacados intelectuales y Moyano, cuya íntima margen de la Universidad y sin relación con sabios de la época viven al margen de ¡a ella.) sustancia puede decirse que Universidad existente. continuaba vigente hasta la La reforma española acaba realizándose a lo largo de una serie de disposiciones guLRU, pese a todas las bernamentales que se escalonan entre los modificaciones de detalle Actitudes universitarias años 1845 y 1857. El primero corresponde experimentadas durante más en el fin de siglo al proyecto que lleva el nombre del minisde un siglo de vida tro don Pedro José Pidal. De 1857 es la llauniversitaria mada Ley Moyano, cuya íntima sustancia Poco después de la Restauración es catepuede decirse que continuaba vigente hasta drático de Madrid el joven y brillantísimo ¡a LRU, pese a todas las modificaciones de erudito Menéndez Pelayo, y por los mismos años pierden temporalmente sus cátedras detalle experimentadas durante más de un en esta misma Universidad el fundador de siglo de vida universitaria. ¡a Institución Libre de Enseñanza. Giner de En la situación histórica y espiritual de la los Ríos, y sus colegas agnósticos y krausisEspaña de mediados del siglo XIX era natucomo Universidad Central, única capacitatas. ral que la inspiración renovadora procedieda para otorgar el gTado superior del doctora de la experiencia francesa. El mundo gerrado, provista con mayor número de cáteLa figura de D. Marcelino Menéndez Pedras y mejor atendida en personal docente. layo es fundamental como historiador de la mánico quedaba muy tejos todavía de las cultura española y como intérprete del seninquietudes y de los contactos españoles. Y Toda la estructura universitaria estaba tido de todo el pasado nacional. Sus tesis la idea de la Universidad científica, consaorientada en un sentido pragmático, dirigien este orden son sobradamente conocidas grada a la formación de minorías mediante da a satisfacer las exigencias del Estado — y la repetición de un resumen de ellas sería el cultivo desinteresado de los saberes más funcionarios administrativos (Facultad de impropio de este lugar, Menéndez Pelayo ajenos a una aplicación práctica, que alentaDerecho) y docentes (Ciencias y Letras)— considera que la reforma universitaria de y a cubrir con suficiente número de médicos ba bajo las concepciones universitarias prulos años 45 a 57 había sido una necesidad, y farmacéuticos las mínimas necesidades sianas de Humboldt y de sus colaboradores, aunque no la presidiera el acierto. «Nada asistenciales del país. distaba mucho de satisfacer a las inmediatas de lo que quedaba en las Universidades esurgencias del Estado español e incluso conRespecto de los saberes y de la investigapañolas el año 45 merecía vivir; respondan cordaba mal con el permanente practicismo ción, la situación había llegado a ser tan por nosotros todos los que alcanzaron aqueque caracteriza en buena parte de sus dialarmante, sobre todo en el campo de la fillos tiempos y vieron por dentro aquella mensiones a la mentalidad nacional de Eslosofía y de las ciencias humanas, que el grotesca anarquía del cuerpo docente». paña. Gobierno se interesó por realizar algunas Años más tarde va o repetir lo mismo diexploraciones encaminadas a descubrir la Sin embargo, el proceso español fue, en ciendo que el «antiguo régimen universitasecreta fuente de la ciencia nueva, de cuya definitiva, una reforma, no una revolución rio... pereció más bien por consunción que existencia, como dijo Menéndez Peiayo. pacomo en el caso de Francia o una fundación por destrucción violenta». Pero a su juicio recía haber llegado hasta Madrid una vaga como el humboldtiano de Berlín. El Goel error técnico de la reforma, cuyos princinoticia. Con ello comienza la prolongada y bierno español, como el francés, unifica topios inspiradores fueron tenazmente mantelaboriosa historia de los esfuerzos de varias dos los centros universitarios que se declanidos durante los lustros siguientes, radicageneraciones de jóvenes brillantes, pensioraban subsistentes en el país, poniéndolos ba en tres cuestiones: en haber prescindido nados en el extranjero para aprender allí los bajo la directa dependencia de un organisde las tradicionales nacionales; en la falta raros saberes especulativos o empíricos que mo central de instrucción pública, desde el de respeto a la institución universitaria con no tenían cultivadores modernos al día en que se nombrarían los profesores y se estaque fue llevada a cabo y en haber tomado el suelo de la patria. Viaja primero Sanz del blecerían los sistemas de acceso a las cátede Francia modelo, dirección y hasta proRío, que importa la filosofía krausista; desdras. Se fijaban al mismo tiempo unos plagramas. pués sus discípulos, y señaladamente Giner nes de estudios, comunes a toda la nación, de los Ríos, que a su regreso formula todo La primera de estas tres consideraciones intercambiables y obligatorios, y se dotaba un programa educativo; viaja también Mees la que más extremadamente separa a Mea los renovados centros universitarios de néndez Pelayo. Hasta que, por fin, en 19(17 néndez Pelayo de Giner de los Ríos. Las unos medios mínimos en cuanto a edificios, se empieza a organizar racionalmente todo tradiciones nacionales implicaban para Merecursos económicos y personal. este mecanismo importador de ciencias, técnéndez Pelayo unos aspectos técnicos — Toda esta nueva organización universitanicas y cultura con la creación de la «Junta como el de la autonomía de las Universidaria giraba en torno a la Universidad de Mapara la Ampliación de Estudios e Investigades. que él consideró toda su vida como un drid —la antigua de Alcalá—, concebida ideal a cuya realización era un deber encaMarcelino Menéndez y Pelayo minarse—, pero sobre todo significaban la fidelidad a una concepción de la vida y del deslino histórico de España, según la tradición cristiana dei país. Para Menéndez Pelayo, la reforma había prescindido también del carácter propio e institucional de la Universidad, no sólo al despojarla del autogobierno que caracterizaba a una corporación responsable, sino por haberla reducido a una «oficina administrativa». La Universidad, para Menéndez Pelayo, debe ser —y ser tratada— como un ser vivo, que forma a los alumnos y sigue formando a los profesores, «así por la cooperación y estímulo del trabajo de todos como por los hábitos de mutua caridad y tolerancia que entre nosotros establece». Esta personalidad debería proyectarse sobre la vida universitaria mediante la progresiva implantación de un régimen autónomo, que dejara al buen juicio de las Universidades mismas la fijación de los programas, la selección del profesorado, la oportunidad y los modos de los exámenes, es decir, «toda tal. Y también por razones técnicas, porque de fomentar la investigación científica y coaquella libertad de acción que dentro de su a su juicio la reforma había fracasado en locar, en este orden, a España al nivel de peculiar esfera les corresponde». Francia y él mismo era testigo de las tímidas los países que entonces se llamaban niás Menjíndez Pelayo se adelanta a su tiempo modificaciones del estatuto napoleónico, adelantados. señalando como la principal tarea de la Unique entre los años 1883 y 1892 fueron deMenéndez Pelayo era, ante todo, histoversidad el cultivo de la ciencia pura, en volviendo a las Facultades francesas una riador y un hombre en quien amigos y adcuya eficacia educativa y pedagógica cree parte de las atribuciones que la organizaversarios han conocido siempre unas condimás que en ningún otro sistema. Ha de sución de VVniversité de Frunce les había ciones de talento, erudición amplísima e inponerse, dice, que los universitarios se conquitado en 1806. cansable laboriosidad, que lo sitúan en la gregan sin más finalidad que «la cultura de esfera sobrehumana o poco común de los Las ideas de Francisco Giner de los Ríos su espíritu, ya abstracta y desinteresadaespíritus geniales. Giner era filósofo del dediscurrían por cauces diversos, no sólo desmente, ya con relación a tal o cual particurecho y de la sociedad, y, ante todo, morade et punto de vista ideológico sino técnico, lar función social». «Nada más alejado del lista. Mucho más político, en el sentido técaunque en parte fueran a verter sus aguas a verdadero sentido de )a Universidad que eJ nico de la palabra, que Menéndez Peiayo, ta misma dirección: en la urgente necesidad ínfimo y grosero propósito de lograr, como aplicó la palanca de su tenacidad y de su por sorpresa y juego de azar —se está refidedicación a un objetivo de inmediata o riendo a la mecánica de los exámenes—•, un próxima proyección pública. Por eso a Gitítulo que sirva a alguien a los ojos de la ner más que la investigación científica le insociedad para disfrazar su ineptitud y su teresaba la educación. La Universidad para bajo e inmoral concepto de la vida». Es deGiner era una pieza más —muy importante, cir, que Menéndez Pelayo, desde el punto desde luego— en el sistema nacional de la de vista de las concepciones teóricas, se alieducación y su principa! finalidad no podía enéndez Pelayo se nea con la corriente humboldtiana y berliconsistir en la preparación de sabios y de nesa, que destaca como principal vocación adelanta a su tiempo profesionales. Su objetivo debía ser la forde la institución universitaria el cultivo de mación dei hombre. Y el acento de la conseñalando como principal la ciencia, lamentando ta escasa atención cepción gineriana recaía sobre el modo de tarea de la Universidad el que los gobiernos contemporáneos prestan lograrla: la pedagogía. cultivo de la ciencia pura, en a esta tarea, «reduciéndolos a un presupuesEste modo era fundamentalmente socrácuya eficacia educativa y to bochornoso si se compara con lo que en tico. Lo decisivo en el proceso de la educaviajes y expediciones científicas, fomento pedagógica cree más que en ción era el contacto del maestro con los de museos y jardines botánicos, empleaban ningún otro sistema alumnos. Por eso, la concepción gineriana los Gobiernos de Carlos III y Carlos IV». implica una más estrecha convivencia que La imitación francesa era algo que partila de las aulas, de los seminarios y del trabacularmente crispaba al historiador de la culjo científico, aunque fuera el realizado en tura española. Por razones de principio, en común. Los que más se acercaban a sus ascuanto que su alta estimación del antiguo piraciones en toda la geografía de la ensepluralismo institucional de España, le hacía ñanza europea eran los sistemas y estableciodiosa cualquier forma de centralismo esiamientos característicos de Inglaterra; tanto las public schools, para la enseñanza de nicen también en el proyecto (Je fundación de ños y de adolescentes, como los cotleges de la «Institución Libre de Enseñanza.» y en Oxford o Cambridge para los universitarios. Educación y Enseñanza (Madrid. 1889) y Cuando Giner y sus colegas fueron tempoPedagogía Universitaria (Barcelona, poco ralmente expulsados de la Universidad en después de 19ÍJ4), que son sus mejores 1876 intentaron la creación de una Universiobras. dad libre al estilo anglosajón. Frustrado Hay en Giner. como en Menéndez Felayo pronto el proyecto de tal centro, crearon y más tarde en Ortega, un planteamiento otro para la primera y segunda enseñanza, inicial, o de principio, polémico, respecto ai que siguió con !a mayor dedicación el de la realidad universitaria de su tiempo. propio Giner, a pesar de que ya en 1881 Para Giner. la Universidad tiene, como ya había sido restituido a su antigua cátedra de se ha dicho, una misión educativa, precisaa Universidad, para Filosofía en el doctorado de la Facultad de mente dirigida a esas minorías que van a Gíner, era una pieza más — Derecho de Madrid. Desde ésta, y desde la ser como la conciencia del país. Es interemuy importante, desde labor diaria del contacto familiar con los sante observar el profundo aristocratismo luego— en el sistema nacional profesores y alumnos de la «Institución Li—aristocratismo de la intelligentsia— que bre de Enseñanza», fue desplegando Giner de la educación y su principal caracteriza al planteamiento de Giner, una acción proselitista prodigiosamente eficomo más tarde el de Ortega. Junto con finalidad no podía consistir en caz que le hizo ganar para la causa teórica y este punto, destaca la idea de que la Unila preparación de sabios y de práctica que defendía la permanente asisversidad tiene también una misión moral: la profesionales. Su objetivo tencia de las autoridades de Educación, la de la formación de la conciencia con espíridebía ser la formación del eficacia técnica de la gestión de un colabotu de servicio a la comunidad. Giner es parador que tan fielmente realizaría sus prohombre triota. pero el suyo es fundamentalmente un yectos culturales como Castillejo, y una aupatriotismo crítico, no sólo del presente diencia, ciertamente minoritaria, como cosino del pasado, porque Giner, inspirado rrespondía a ta índole de sus interesantes por las ideas del krausismo y por el concepinnovaciones y a la situación de la España to histórico del Derecho de la escuela de de entonces, pero de verdadero alcance naSavigny, es un historicista. cional. El tipo humano a cuya formación debe La más autorizada versión de las ideas de contribuir la Universidad dentro del sistema Gmer sobre la Universidad se halla en un educativo gineriano no responde al ideal pequeño libro, titulado La Universidad es«tradicional» español de Menéndez Pelayo. pañola (Madrid, 1916), que no es ciertaEs un hombre nuevo en la historia de EspaRicardo Rubio, Francisco Giner de los Ríos y Manuel mente la más valiosa de sus obras. Apareña, porque ha de descubrir y conquistar el Bartolomé Cossio Ide izquierda a derecha} continente, para los españoles nuevo, de la modernidad. No tiene que ser un hombre antirreligioso: Giner mismo había tenido una infancia y una juventud católica y sólo se separó definitivamente de la iglesia con ocasión del Concilio Vaticano I. La situación de España con respecto a la cultura moderna era, a los ojos de Giner. análoga a ta que había tenido que afrontar el Japón. Por eso de él mismo y de sus más inmediatos surge ¡a idea o el eslogan de la japonización de España, que después se va a expresar con el término más atrayente y de mayor contenido programático de «europeización», En política este hombre debe ser liberal y, hasta cierto punto, demócrata, pero sin ningún respeto por el mito igualitario y sin ningún entusiasmo por las masas. Ante ellas, su actitud es la del educador. Puede tener un sentido religioso de la vida, pero sin que esto implique necesariamente una opción entre las diversas confesiones, desde todas las cuales —como desde fuera de ellas— se puede vivir el deísmo en que fundamentalmente consiste la religiosidad gineriana. El rasgo principal de todo este programa, apretadamente resumido aquí, es la pedaOrtega y Gasset gogía. Pedagogía individual y social, magisterio socrático acerca del hombre y de lo humano, que debe ser conocido, estudiado y estimado, como prueba la alta valoración de la etnología, pero sobre todo «conducido» a la aventura de la conquista del continente de la modernidad. La ciencia misma encuentra en esta función psicagógica su más noble justificación, estableciéndose así una radical diferencia técnica con la concepción de Menéndez Pelayo, para quien el cultivo del saber y, como él dice, la «indagación científica» es un afán en sí, una actividad, concebida como una realidad con existencia objetiva e independiente del quehacer o manipulación humana. Pero, con todo, para Giner, la ciencia, aun concebida fundamentalmente como psicagógica, es tan importante que se justifica la dedicación a ella de muchos de los mejores talentos. De Ortega a la nueva Universidad científica ria en las que nunca exhibió —ni pretendió lioso elixir de la cultura. Pero Ortega, a hacerlo— un verdadero rigor erudito: como fuerza de ser historicista, acaba negando la En los dos decenios siguientes a la muerte cuando dice que la Universidad medieval no vigencia de aquello que había sido y ya no de Menéndez Pelayo (1912) y de Giner era profesional. Precisamente hoy sabemos era. DOrs tenía mucho de historiador, pero (1915) la voz que habla más alto y tiene más que casi no era otra cosa. Sólo desde esta sobre todo era histórico. Para él el pasado audiencia en el país en relación con la Uniperspectiva de una Universidad orientada a permanece vivamente en la entraña del preversidad y con el problema espiritual de Esla formación de profesionales —teólogos y sente. Ésta es una de ias principales y más paña es la de Ortega. Pero ahora hay una predicadores, juristas, funcionarios palatiprofundas diferencias que separan a los dos importante novedad, porque, traída de la nos y curiales de reyes y de papas, maesgrandes contemporáneos. mano por Ortega, ha aparecido en el horitros de arte, médicos— podemos realmente Ortega expuso reiteradamente su concepzonte de España tina nueva palabra: ¡a culentenderla en la plenitud de sus dimensioción <Je ía Universidad. Suele ftacer referentura. El proyecto educacional de Giner —de nes, cias a la historia de la institución universitaquien en ciertos aspectos es sucesor OrtePero a Ortega le interesan en primer luga— se ha concretado en este término de gar otros aspectos de la cuestión universitaimportación alemana, que a lo largo de una ria: la capacidad de esta institución para inserie de figuras de relieve de Burckhardt, sertar a los hombres en su propia época y la Dilthey y Seheler llega a la escena española eficacia de la cultura, que es lo que primoren los años entre 1910 y 193(1. dialmente importa a la Universidad, como instrumento conformador del futuro. La cultura es para Ortega el sustrato espiritual desde el que los hombres de una époCuando Ortega dice que la Universidad, ca viven: es también el méthodos de ia peante todo, son los estudiantes, quizá haya dagogía nacional y, en el fondo, la fuente y un asomo de demagogia en la expresión en a cultura es para Ortega el instrumento deí poder. función de la situación nacional y de los el sustrato espiritual desde el Es digno de ser destacado que para e! proyectos orteguianos en aquel año de que los hombres de una época gran coetáneo de Ortega, Eugenio DOrs, 1930. Pero no se puede cometer la injusticia también corresponde la preeminencia de la de reducir a oportunismo la voluntad pedaviven: es también el méthodos cultura. DOrs no fue profesor hasta que se gógica de Ortega ni el sentido creador de de la pedagogía nacional y, en le hizo —no por «oposición», sino, como a su propósito político. Según Ortega, el cenel fondo, la fuente y el él le gustaba decir, por «proposición»— tro de gravedad de la Universidad reside en instrumento del poder prácticamente honoris causa, en los últimos el estudiantado por dos razones principales: años de su vida. Pero DOrs es, por antonouna dependiente de la finalidad misma de masia, el pensador filosófico español de la la Universidad; otra, de carácter políticoficultura. Probablemente si él hubiera tomalosófico, relacionada con la teoría de las gedo parte en un debate sobre el tema de la neraciones. La Universidad, para Ortega, Universidad y cultura con Ortega, ambos se justifica socialmente por ser el lugar en habrían coincidido en que la función de la donde, al impartirse la cultura, se inserta a Universidad era explicitar y difundir entre las minorías intelectuales y profesionales — los espíritus los contenidos de ese maraviy mediante ellas a todos— en las coordenadas espirituales del tiempo. Precisamente Porque durante los decenios del reinado por eso, en e! pensamiento universitario orespiritual de Ortega sobre el pensamiento, leguiano, la cultura tiene la primacía sobre sobre la literatura y sobre la cultura española profesión y sobre la ciencia. la, la Universidad experimentó una evolución efectiva, pero siguiendo una línea diEl paso adelante que se ha dado respecto versa, y no sin una gran influencia de la acal pensamiento de Giner es largo. Ya no se ción publicística de Ortega, que repetía que trata de educar al hombre, sino de ordenar la ciencia era la modernidad, aunque no a todo un tiempo en el curso de la historia. fuera el elemento esencial de la UniversiPero también resulta que aplicando la discudad. El resultado de esa evolución fue la tida y discutible metodología generacional, «nueva universidad científica», que emerge la cronología es la dimensión esencial de la en la vida española alrededor de los años personalidad humana. La convivencia uni20. Los hombres que la realizan y la encarversitaria, por una parte, fomenta el espírinan son en parte antiguos pensionados por tu generacional de los estudiantes que la a que debería llamarse la Junta de Ampliación de Estudios. Pero practican. Por otra, al darles una concien«nueva Universidad científica su actitud universitaria —animada por unas cia, por así decir, crónica, los capacita para españolan es más germánica corrientes espirituales o por otras— resulta el salto creador hacia el futuro, ser una continuación de la vocación científique británica. Entre sus El alcance político de la Universidad se ca de la Universidad, que había postulado profesores hay hombres de desprende de lo dicho, sobre todo cuando Menéndez Pelayo, más que de una voluntad derecha y de izquierda, esa doctrina es proclamada por un hombre pedagógica. como Ortega, que se considera investido del liberales, tradicionales, La que debería llamarse «nueva Universicarisma de conductor espiritual de lodo un conservadores e incluso dad científica española» es más germánica pueblo. socialistas que británica. Entre sus profesores hay Realmente el pensamiento orteguiano sohombres de derecha y de izquierda, liberabre la Universidad, que ha sido ampliamenles, tradicionales, conservadores e incluso te repetido, glosado, comentado, por sus socialistas. Pero su trabajo se ordena a la epílogos y por oíros muchos escritores, no investigación y actualización científica y a llegó a convertirse de hecho en inspiración la erudición modernizadora más que a ia del cuerpo universitario español ni alcanzó, educación popular. en cuanto programa, el nivel de las realizaQuiza influyó en ello decisivamente Orteciones. Quedó ahí, presente en nuestra hisga. el gran vocero de la modernización o toria cultural, como un enunciado doctrinal más bien del «siglo XX». Quizá, también o como un desiderarum. en el ambiente de la Universidad y de los centros y actividades de ella derivadas, como los Institutos de Física y Química o el Centro de Estudios Históricos de Madrid, y otros similares de Barcelona, Zaragoza, etc. Se advenía que esa tarea era principal y más urgente. Significaba la adquisición de un lenguaje indispensable para entenderse con el mundo. La «nueva Universidad científica española» se puede situar, convencionalmente pero con bastante justeza, hacia 1930. La Universidad de entonces fue la base sobre la que se asentó lo mejor de la de las décadas cuarenta y ciincuenta, que fue mucho y que no se puede despachar despectivamente con dos frases de efecto, desprovistas de apoyo documental, como suelen hacer ahora algunos frivolos comentaristas de ocasión. Esa historia de páginas alternativamente brillantes y oscuras es la que está llamada a continuar la Universidad de ahora, a la que habrá que seguir aplicando como motto del escudo un viejo dicho latino acuñado para otra institución y en otro tiempo; universitas semper reformanda. La Universidad ha de estar renovándose siempre.! Eugenio DOrs