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Etica laboral. Antes y ahora

Seymour Martin Lipset

Sobre cómo las opiniones sobre la ética laboral varían según el lugar y el momento. Pero todos los países coinciden en lamentar que la ética del trabajo se ha perdido con las generaciones más jóvenes, las generaciones de la posguerra.

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Seymour Martin Lipset, “Etica laboral. Antes y ahora,” accessed May 24, 2024, http://repositorio.fundacionunir.net/items/show/2129.

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Etica laboral. Antes y ahora

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Ensayos

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Sobre cómo las opiniones sobre la ética laboral varían según el lugar y el momento. Pero todos los países coinciden en lamentar que la ética del trabajo se ha perdido con las generaciones más jóvenes, las generaciones de la posguerra.

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Seymour Martin Lipset

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Nueva Revista 014 de Política, Cultura y Arte, ISSN: 1130-0426

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Difusiones y Promociones Editoriales, S.L.

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Nueva Revista de Política, Cultura y Arte, All rights reserved

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Las opiniones sobre la ética laboral varían según el lugar y el momento. Sin embargo, los ancianos tienden a creer generalmente que las cosas estaban mejor —o por lo menos que existía más honradez, más decencia— cuando eran jóvenes. Tal como Adriano Tilgher, un historiador del trabajo, escribió en 1931, «todos lns países coinciden en lamentar que la ética del trabajo se ha perdido con las generaciones más jóvenes, las generaciones de la posguerra», ETICA LABORAL: ANTES Y AHORA Por Seymour Martin Lipset Perspectiva histórica A gente próspera se queja normalmente de que sus subordinados, los menos privilegiados, no trabajan duro y han perdiLa antigua historia de la raza humana habla elodo la ética del trabajo. Una encuesta realizada a cuentemente sobre el rechazo inherente al trabajo. miembros de la Asociación de Empresarios AmeriLos griegos lo consideraban una maldición. Tal canos mostró que un 79% opinaba que «la procomo Tilgher ha observado, Homero escribió que ductividad de la nación se ve afectada por el deslos dioses «odian al ser humano y por despecho gaste de la tradicional ética laboral norteamericale condenaron al duro trabajo». El trabajo manual na». Pero esto ya es agua pasada, Harold Wilesnsera para los esclavos, y tanto los griegos como ky señala que en el año 1495 el Parlamento inglés los romanos se burlaban de los que, siendo libres, aprobó una ley sobre las horas laborales y la justilo practicaban. La Biblia, según comenta el cateficó con el siguiente preámbulo: «Algunos artesadrático británico Michael Rose, define el trabajo Como el trabajo requienos y obreros... derrochan gran parte de la jomacomo una maldición tramada por Dios expresada... llegando con retraso a la faena, abandonánmente para castigar la desobediencia e ingratitud re esfuerzo, la cuestión dola antes de tiempo, tardando mucho en desayude Adán y Eva», «un trabajo fatigoso» exigido por no es por qué la gente es nar, en comer y en cenar, y durmiendo una larga el pecado original. También el Talmud, observa siesta por la tarde». Tilgher, predica que «si el hombre no se encuentra remolona, sino por qué los alimentos, como les pasa a los animales y los La idea de que la gente debería trabajar duro trabajan tan duro si pájaros, sino que tiene que trabajar para conse—porque es prueba de virtud, porque favorece al nadie le» obliga guirlos, es porque ha pecado». Los judíos cambiabien común o incluso porque les permite acumular rion drásticamente su interpretación de la voluntad riquezas— es relativamente reciente. Como el tradivina, pero no hasta más tarde. bajo requiere esfuerzo, la cuestión no es por qué la gente es remolona, sino por qué trabajan tan El cristianismo antiguo compartía la visión heduro si nadie les obliga. Los soviéticos, tos habibrea del trabajo Lo único que podía usíífrcar la tantes de la Europa del Este y muchos pueblos acumulación de riqueza era la práctica de la caridel Tercer Mundo lo saben. Gorbachov sigue indad. Dado el desprecio del cristianismo medieval tentando, incluso ahora, crear una ética del trabapor el trabajo, el interés, la usura y el beneficio, jo. ¿cómo era posible hacer que la gente trabajara duro, que acumulara capital, que aceptara la lógica del capitalismo? El protestantismo llevó a un cambio importante en la actitud hacia el trabajo. Martín Lutero, como los primeros herejes, afirmaba que el hombre podía servir a Dios mediante su trabajo; decía que los oficios eran útiles, que las personas debían intentar trabajar con esmero. Pero despreciaba los negocios, el comercio y las finanzas porque no pensaba que exigieran un esfuerzo real. Por consiguiente, Lutero no preparó directamente el camino hasta un sistema económico tradicional orientado hacia el lucro. Además, continuó apoyando la rígida estructura feudal de clases, enfrentándose a las personas que intentaban mejorar su posición en la vida. Max Weber opinaba que el calvinismo fue responsable de una nueva actitud hacia el trabajo. Según la óptica calvinista, es la voluntad de Dios que todo funcione; el trabajo es, por consiguiente, algo metódico, racional y que exige disciplina. Tiene justificación moral aunque esté orientado hacia el lucro y la movilidad. Los calvinistas también llegaron a la conclusión de que las ganancias habian de ser reinvertidas ad infmitum. Weber vinculó esta visión revolucionaria a la doctrina de la predestinación: el único modo de saber si uno estaba predestinado al cielo era triunfando en la tierra y así demostrar que era uno de los elegidos. Por lo tanto, ser caritativo y ayudar al prójimo a prosperar contradecía la voluntad de Dios. Estas creencias se secularizaron, comenta Robert Merton, desembocando en un sistema de «intereses, motivaciones y comportamientos que respondia a patrones sociales», que estaban funcionalmente vinculados a un énfasis en la racionalidad, el trabajo duro y la acumulación de riqueza. Estos valores, a su vez, conducían a un aumento Pero, ¿sigue habiendo en Estados Unidos la s«ymour Martín upset de la productividad y el capital. Los principales exmisma ética laboral que había cuando lo visitó ponentes del nuevo comportamiento eran las secMax Weber en 1893? Hace una década y media, tas protestantes y no la Iglesia oficial, que incorpoun estudio titulado El trabajo en América, obra de raba las normas de la jerarquía medieval. Y un un grupo de trabajo del Departamento de Sanidad, país importante que ha estado dominado por las Educación y Seguridad Social, popularizó la nosectas protestantes es precisamente Estados Unición de que la ótica laboral había disminuido. En dos. En su obra La moral protestante y el espíritu el informe se afirmaba que «un número consideradel capitalismo, Weber encuentra el ejemplo prinble de norteamericanos estaba insatisfecho con la cipal del espíritu capitalista en los escritos de Bencalidad de sus vidas laborales. Las tareas aburrijamín Franklin. Weber y otros han subrayado el padas, monótonas y aparentemente sin ningún sentípel que desempeñaron los calvinistas, como los do provocan el descontento entre los trabajadores puritanos ingleses, los hugonotes franceses y los en todos los niveles ocupacionales». reformistas suizos y holandeses a la hora de foLos datos de que se dispone no respaldan esta mentar el crecimiento económico en otros lugares; conclusión. Aunque me caben pocas dudas de de estos grupos, sólo los reformistas holandeses que la ética laboral tiene hoy menos importancia constituían una mayoría en su país. de la que tenía en el siglo XEX. oienso aue Ins ÍIA »•» 1973». También es verdad que en 1990 se trabajacrios concretos no justifican el que la critiquemos. ba cincuenta y tres horas semanales, mientras que Según publicó Psichology Today en su edición de hoy el promedio es de treinta y nueve. Pero este marzo de 1989, algunos sociólogos predijeron en número apenas ha variado desde 1945. los años 50 que los norteamericanos tenderían gradualmente a aumentar el tiempo de ocio y a disminuir el tiempo de trabajo, y el tiempo ha de| Actitudes respecto al trabajo mostrado que estaban totalmente equivocados. Según George Harris y Robert Trotter, «el trabajo Una de las razones por las que muchos nortease ha convertido en nuestra droga y los norteamemericanos no han sustituido el trabajo por el plaricanos están trabajando aún más que antes. En cer podría ser que a la mayoría nos gustan nueslos últimos 15 años, el tiempo de ocio normal para tros trabajos. En una encuesta de Roper realizada un adulto se ha visto reducido en un 40%, es deen 1973, el 85% de los consultados afirmó que cir, de 26,6 a 16,6 horas por semana. Y la semana estaba satisfecho con su campo profesional mienlaboral, después de haber disminuido gradualtras que sólo el 14% estaba descontento. Las cimente durante algunas décadas, de repente ha fras correspondientes a 1980 y 1985 no muestran pasado a ser un 15% más larga». Señalan que «el prácticamente ningún cambio. El Centro Nacional adulto medio pasa 46,8 horas de la semana en la de Investigación de la Opinión (The National Opiescuela, en el trabajo y en el medio de transporte, nión Research Center NORC) presenta resultabastante más que las 40,6 horas registradas en dos casi idénticos en respuestas a la pregunta «¿Está usted satisfecho con el trabajo que realiza?». Desde 1972 hasta 1982, el mismo porcentaje medio (85) respondió que estaba satisfecho. De hecho, el porcentaje subió un poco en 1988, cuando un 87% dio esta respuesta. NORC también ha planteado otra pregunta más dificil; «Si tuviera suficiente dinero para vivir todo lo cómodamente que desee el resto de su vida, ¿seguiría trabajando o dejaría de trabajar?». Un promedio del 70% de los encuestados durante el período 19721982 afirmó que continuaría trabajando; el promedio aumentó hasta el 74% en el período 19831987, y en 1988 ascendió hasta el 85%. Daniel Yankelovích obtuvo resultados similares. Casi todas las encuestas indican que la ampiia mayoría de los norteamericanos —más del 80%— está satisfecha con sus trabajos. Esta cifra no ha variado sensiblemente con e! tiempo. Obviamente, muchas personas tienen algo que objetar sobre algunos aspectos de sus trabajos: monotonía, sueldo, perspectivas de promoción, distribución de las tareas, etcétera. Yankelovich informa que casi el 90% de todos los trabajadores norteamericanos piensa que es importante esforzarse en el trabajo; el 78% siente la necesidad de esforzarse al máximo. Su estudio también muestra que los motivos por los que se trabaja han cambiado. Ha disminuido el número de los que afirman que trabajan exclusivamente por dinero, mientras que los más jóvenes y de nivel cultural más elevado dan más importancia al aspecto creativo del trabajo. En resumen, Yankelovich concluye que estos trabajadores estiman que el trabajo, y no el ocio, puede brindarles lo que buscan: una salida para poder expresarse, a Aparentemente, el descenso fue el resultado de la vez que una recompensa material. Roper señala un aumento de la proporción de trabajadores jóveque, a la pregunta «¿Qué es más importante, el nes y sin experiencia. Pero los cambios en la relatrabajo o el ocio?», muchos más encuestados resción capitaltrabajo y en la composición de la ponden en 1985 que el trabajo (46%), en detrimano de obra (con la contratación de trabajadores más experimentados y cualificados) invirtió la tenmento del ocio (33%). La cifra apenas ha variado dencia en poco tiempo. desde los años 70: la relación fue de 48% a 36% en 1975 y en 1980. Desde 1979 hasta hoy, la tasa de crecimiento de la productividad se ha recuperado, sobre todo Curiosamente, los resultados no varían según el en el sector industrial, donde «ha superado los ínnivel ocupacional o cultural, aunque sí confirman dices anteriores a 1973». El promedio del aumento otros supuestos tradicionales: los protestantes vafue del 3,4% de 1984 a 1987, aproximadamente loran el trabajo más que los católicos (53%43%), el mismo que en Japón; solamente Gran Bretaña los conservadores más que los liberales (55% arrojó un porcentaje mayor entre los países desa39%) y los ancianos más que los jóvenes. rrollados. Ni siquiera los jóvenes parecen despreciar el trabajo. El informe de un estudio internacional soEl descenso durante los años 70 en Norteaméribre la juventud llevado a cabo en 1983, y patrocica tampoco parece haber estado causado por nado por la Organización para la Cooperación y el factores internos. El crecimiento de la productividad en casi todos los países industrializados disDesarrollo Económico (OCDE), concluye que «los minuyó a partir de 1973. De hecho, según observa temores de que los jóvenes rechazan la ética laboun equipo de investigadores, «únicamente Estaral no parecen tener ningún fundamento». AnteAlgunos sociólogos predos Unidos y el Reino Unido han registrado tasas riormente, en 1978, un sondeo de opinión realizadijeron en los años 50 de crecimiento en la productividad a partir de do en once países bajo los auspicios de la Agen1979 iguales o mayores a los registrados antes de cia para la Juventud Japonesa concluyó que los que los norteamerica1973». jóvenes entre 18 y 24 años estaban muy satisfenos tenderían gradualchos con sus trabajos. Los análisis sobre el absentismo muestran el mente a aumentar el mismo patrón que los relativos a la productividad. Los datos recopilados en Norteamérica entre 1960 tiempo de ocio y a disy 1980 indican una variación insignificante en las minuir el tiempo de tra| Comportamiento en el trabajo tasas de bajas por enfermedad. Con toda seguridad no respaldan las tesis del debilitamiento de la bajo, y el tiempo ha deLas respuestas a los sondeos quizá no sean los dedicación al trabajo. Evidentemente, las tasas vamostrado que estaban mejores indicadores de los sentimientos subyarían según la edad y la ocupación: entre los trabatotalmente equivocacentes porque la gente podría preferir doblegarse jadores jóvenes se registran menos bajas por ena las normas establecidas a invitar a que le planfermedad (y de menor duración) que entre los de dos teen una pregunta embarazosa. En Estados Unimediana edad; los profesionales y ejecutivos tiedos, donde se da mucha importancia a la elección nen menos bajas por enfermedad que los empleaindividual, el encuestado podría temer que le predos de oficina, que, a su vez, se ausentan menos guntaran: «Si no le gusta su trabajo, si no está saque los no cualificados. Los datos comparativos tisfecho. ¿por qué sigue usted en él?». Sin embarcorrespondientes a los últimos años de la década go, los datos sobre la productividad, la jubilación de los 70 indican que las tasas de absentismo son y el absentismo deberían reflejar la actitud hacia más bajas en Estados Unidos que en otros países el trabajo con bastante exactitud. industrializados, salvo Japón. Además, las diferencias entre Japón y Estados Unidos son comparatiTales estadísticas confirman los resultados de vamente pequeñas; la tasa de Japón es un 2%, los sondeos de opinión. Según un estudio, indican mientras que la de Estados Unidos es un 3,5%. «un periodo sostenido de fuerte crecimiento de la En comparación, la tasa de Alemania Occidental productividad» entre 1948 y 1973, con un increes un 8%, igual que la de Francia; la de Italia es mento anual del 2,5% en la productividad laboral un 11 %, la de los Países Bajos es un 12% y la de en el sector industrial. También es cierto que esta Suecia es un 14%. Tampoco los estudios norteatasa cayó drásticamente entre 1973 y 1979 hasta mericanos revelan ningún aumento en la tasa de el 1,5%, y que durante el mismo período, en lo absentismo. referente a la economía, era solamente del 0,6%. Pero la preocupación sobre esta caída, tema de Los índices de jubilación constituyen otra estanumerosos libros y artículos, estaba mal dirigida. dística relevante. Se han realizado estudios entre los años 60 y los 80 en cinco países —Gran BretaRose, concluye que no na nabido un debilitamiento general en el apoyo a dicha ética. Rose arguña, Francia, Alemania Occidental, Japón y Estados menta que el aumento de la creencia en el debiliUnidos— que revelan un aumento sostenido en tamiento proviene de las actitudes (que se remontan a los años 60) de estudiantes e intelectuales cada país del porcentaje de jubilados o trabajadoque desprecian el trabajo no cualificado. Igual que res en paro. Estados Unidos ocupa la segunda poYankelovich, Rose observa una reconstrucción disición, detrás de Japón —aunque por un margen ferencial de los valores del trabajo, con un énfasis mayor en actividades más interesantes, en una considerable— en cuanto al porcentaje de gente participación mayor y un control empresarial mede 65 o más años de edad que continúa trabajannor, En palabras de Harold Wilensky, «la sociedad orientada hacia el ocio es un mito. A pesar de los do: un 18% en Estados Unidos, mientras que en comentarios sobre el declive de la ética profesioJapón es un 41 %. Pero el porcentaje es mayor en nal y ante la prosperidad de la mayoría, las poblaEstados Unidos que en Gran Bretaña (9%), Alemaciones siguen activas, algunos grupos en mayor medida, y otras, en cambio, condenados al ocio nia (6,5%) o Francia (6%). Estos índices, por suforzoso». Herbert Gans, presidente de la Asociapuesto, varían según los sistemas de pensiones. ción Sociológica Americana, también observa que Japón es el país con peores planes de jubilación las investigaciones muestran que «cada vez más En palabras da Harold trabajadores realizan sus actividades con mayor para los ancianos. Éstos se enfrentan a unas limiesmero». Wüensky, «la »odadad taciones económicas mayores que las de los nororientada hacia el ocio teamericanos. a» un mito. A petar de Naturalmente, con el tiempo se han producido algunos cambios. Mientras que hasta el presente | Evidencia económica lo» comentario» tobre el siglo la moral protestante puede haber motivado a declive de la ética progran parte de la población para esforzarse en el Dada la naturaleza e importancia del déficit cofesional y ante la pío»trabajo, las necesidades y la falta de recursos tammercial y el éxito en nuestros mercados de los jabién han desempeñado un importante papel. La poneses y los nuevos países industríales del Este paridad de la mayoría, prosperidad en Norteamérica y el Norte de Europa de Asia, mi optimismo podría parecer cuestionala» pobladone» siguen ha reducido el impacto de las necesidades. Y el ble. Pero estoy hablando de la ética profesional, aumento del número de empleos que requieren no del comercio, las inversiones o el ahorro ameriactiva», alguno» grapo» mayor preparación puede haber erosionado la en mayor medida, y moral de los trabajadores no cualificados, muchos otro», en cambio, conde los cuales pertenecen a minorías o son inmigrantes. denados al odo forzoso* De todos modos, Reworkíng the Work Ethic (Reconstruyendo la ética laboral), el extenso libro de que los sectores científico, tecnológico, de comucanos. Cierto es que Jos japoneses han mantenido nicaciones y de educación han crecido enormeo incrementado su cuota de mercado, a pesar de mente. Pero algunas de estas tendencias (incluque el coste de producción relativo de sus proyendo la inmigración de millones de personas firductos en dólares se haya disparado. Pero esto memente decididas a trabajar) implicarán un ause debe a que el objetivo de ios japoneses es aumento de la productividad. mentar ai máximo su cuota de mercado; prefieren privarse de beneficios ahora, si ello supone un beA pesar de que la antigua ética protestante se neficio a largo plazo. Su proporción nacional de ha debilitado, sigue siendo más fuerte en Estados ahorro en relación con et producto interior bruto Unidos que en cualquier otra parte. De los países es dos veces mayor que la nuestra; pagan divicristianos industrializados, Estados Unidos sigue dendos más bajos, sus ejecutivos reciben salarios siendo el más religioso y practicante, con el mayor más bajos en relación con la renta de los trabajanúmero de fieles en doctrinas fundamentalistas y dores y, no menos importante, su gobierno y emevangélicas. presas actúan con ef fin de mantener las importaSi la movilidad social es buena para esforzarse ciones a un nivel bajo. (Estados Unidos y Canadá, en el trabajo, los datos objetivos indican que las en cambio, son las dos economías más abiertas a oportunidades para prosperar son también mejolas importaciones y las que más se acercan a la res que nunca, como consecuencia de los campolítica de libre comercio.) bios ocupacíonales y de la prosperidad económica que dominó durante casi toda la posguerra. Pero Estados Unidos no está fracasando. De lo Estados Unidos no está Los sondeos de opinión concluyen que la aplascontrario, naciones como Japón, Gran Bretaña, tante mayoria de los norteamericanos piensa que fracasando. De lo conCanadá y otros no habrían realizado inversiones ellos mismos o sus hijos (o ambos) pueden mejoimportantes en el país y la tasa de inversiones intrario, naciones como rar y que el esfuerzo y el estudio se ven recomternas durante la década de los 80 no rebasaría la Japón, Gran Bretaña, pensados. Estas convicciones son más firmes que media de los últimos cuarenta años. Estados Uninunca. dos sigue teniendo la renta percapita en términos Canadá y otras no haPara terminar, como señala Samuel Huntington, reales más alta del mundo, a excepción de algún brían realizado inverla economía norteamericana en general no se ha país árabe productor de petróleo. En cualquier siones importantes en portado tan mal, incluso comparándola con la de caso, tal como Charles Morris comentó en The Japón, De hecho, «el descenso más notable (reNew York Times Magazine, «los norteamericanos el país y la tasa de ingistrado recientemente) en la tasa de crecimiento han ganado al año alrededor de 20.000 millones versiones internas dodel Producto Interior Bruto se ha producido en Jade dólares más en activos en el extranjero que los pón: el promedio de su tasa de crecimiento anual extranjeros en activos norteamericanos», Gran rante la década de los entre 1980 y 1986 representa el 58,7% del que se parte de nuestra sensación de malestar proviene 80 no rebasaría la media registró entre 1965 y 1980. En cambio, en Estados de ciertas prácticas de contabilidad que conducen de los últimos cuarenta Unidos el promedio de la tasa de crecimiento a subestimar nuestros activos nacionales. anual entre 1980 y 1986 representa el 110,7% del Esto no significa que no tengamos auténticos años registrado entre 1965 y 1980». problemas. Una parte considerable de la poblaEntre 1970 y 1987, la participación norteamerición vive en la pobreza; una proporción cada vez cana en el Producto Mundial Bruto se ha mantenimayor de nuestros hijos sufre la escasez; nuestro do estable (entre ef 22% y el 25%), lo mismo que sistema de educación tiene grandes lagunas; la fisu participación en las exportaciones mundiales nanciación para la reconstrucción de nuestra car(alrededor del 10%) y de productos de alta tecnocomida infraestructura no se encuentra fácilmente, logia (alrededor de la cuarta parte). y la adición a las drogas está aumentando. Pero No puedo confirmar los temores (o esperanzas) esto son consecuencias de nuestros sistemas sode tos pesimistas. Los datos respaldan las concluciales, políticos y económicos, no de un descenso siones del sabio inglés R. E. Phal: «La ética del de la productividad laboral o de un debilitamiento trabajo sigue viva y goza de buena salud: la gente de la ótica profesional. disfruta trabajando y no faltan cosas que hacer».! Evidentemente, dicha ética ha evolucionado. Si comparamos los datos con los del siglo xix o incluso con los de los años 20, la sociedad norteamericana (al igual que otras sociedades prósperas) se Stymour Martin l.ipset es Caroline S. G. Munro. catedrático de ha vuelto más orientada hacia el ocio. La proporCiencias Políticas y Sociología en la Universidad de Stanford. ción de mano de obra no cualificada y en la indusStanford, California, y miembro del Hoover Institute de Stanford. tria ha disminuido considerablemente, mientras