Nueva Revista 011 > Hagan juego señores

Hagan juego señores

Francesc Parcerisas

De cómo la poesía catalana de los 90 tendrá que continuar siendo la de la tradición y de la producción reciente.

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Referencia

Francesc Parcerisas, “Hagan juego señores,” accessed March 7, 2021, http://repositorio.fundacionunir.net/items/show/2051.

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Title

Hagan juego señores

Subject

Conversaciones

Description

De cómo la poesía catalana de los 90 tendrá que continuar siendo la de la tradición y de la producción reciente.

Creator

Francesc Parcerisas

Source

Nueva Revista 011 de Política, Cultura y Arte, ISSN: 1130-0426

Publisher

Difusiones y Promociones Editoriales, S.L.

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Nueva Revista de Política, Cultura y Arte, All rights reserved

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es

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de todos esos autores, pero que se expresa con voz perfectamente —e inocentemente—original y auténtica. Poesía catalana para los 90 La poesía de tos 90 HAGAN JUEGO De modo que, en una cultura tan necesitada, por pura supervivencia, de la autoafirmación de sus raíces, de su tejido interno, la poesía catalana de los 90 tendrá que conSEÑORES tinuar siendo —y la afirmación sólo es una boutade a medias— la de la tradición y de Por Francesc Par cer isas la producción reciente: Salvat Papasseit, María Manent, Tomás Garcés, María Villangómez, Joan Vinyoli, Vicent Andrés Estellés, Gabriel Ferrater, Joan Perucho, Jordi Sarsanedas, Josep M.a Llompart, Miquel ayudar a saber si lo que leen es un enésimo, i, fuera del ámbito estrictamenMartí i Pol, Joan Margarit, Feliu Formosa, te profesional y de los círculos descafeinado y peligroso refrito de Guillen, Blai Bonet, Miquel Baugá, Narcís Comadiinteresados —es decir, fuera de Valéry o de Eliot (o una sátira social a ra, Pere Gimferrer, Toni Mari, Salvador del público específico de la cullo Pere Quart, o una lírica descarnada de Oliva, Marta Pessarrodona, Josep M. Fultura catalana, de ese público anhelos trascendentes a lo Espriu, o un maquet, Jaume Pont, Josep Piera, Pere Rovique, por fortuna, goza de una vitalidad cierlabarismo verbal a lo Joan Brossa), o si se ra... Un revoltillo de nombres en el que potamente limitada pero insólita—, todavía hallan ante una voz que tal vez tenga ecos resulta difícil escribir de modo sucinto y sin excesivos preámbulos sobre poesía catalana Joan Oliver, •Pere Quart es porque, tanto si consideramos que el desconocimiento proviene de una humillante herencia política e intelectual que hemos de aceptar con fatalismo compungido como si creemos que se trata de un estado de cosas más propio de la inevitable modernidad, que, en tal caso, hay que aceptar con regocijado cinismo —porque, en definitiva, que nos va ni nos viene en un género literario minoritario perteneciente a una literatura pequeña—; si resulta, pues, difícil escribir sobre poesía catalana es porque el crítico se ve obligado, en cada artículo, a hacer historia, a explicar en qué consiste el juego, cuáles son las reglas y cómo funcionan los palos de la baraja, por si acaso las cartas estuvieran amrcadas. Claro que, para consuelo de pocos, lo mismo ocurre cuando intentamos hablar de cualquier arte, sea de la plástica o de la literatura holandesa, o turca, o noruega, pongamos por caso, o incluso —y ya perdonarán los iniciados, porque saben que no van con ellos— cuando pre!enóemos discutir qué se escribe y quién escribe en los centros culturales aparentemente archipublicitados de Occidente, como los prepotentes EE.UU. o la Gran Bretaña. La mayoría nunca sabe nada de nada. Basten estas consideraciones para repetir lo difícil que resulta, al hablar de poesía catalana actual, no mencionar, como puntos de referencia, a Josep Carner (18841970) o a Caries Riba (18931959) o a J.V. Foix (18931987), y lo difícil que resulta, para los lectores, apreciar, prescindiendo de esta historia literaria inmediata, cualquier obra nueva, ya que sólo la tradición (es puede demos incluir, casi a modo de provocación como Joan Vinyoli, ningún mesianismo espero como una absoluta «necesidad», a poepiritual a la manera de Blai Bonet, a ningún tas que hicieron a finales del siglo pasado, y poeta montaraz como Miquel Bau^á —aunya muertos, y a todos los prc y post cuaque no es que la poesía deba ser eso, o sólo rentones nacidos hasta los años 50: cronoloeso, desde luego—. Pero con el ejemplo reciente de la generación de poetas catalanes gía divisoria ésta que es artificial hasta el de los 70, que, después de irrumpir atronadescaro frente a otras divisorias absolutadoramente en el panorama poético —con mente esenciales que, sin embargo, nos lleeditorial y programa combativo nacionalista varían a hacer todavía más historia del pay regeneraciónista—. se dispersó, enmudesado y no del presente —por ejemplo, la dició, se funcionarizó o, más sensatamente, visoria entre los poetas nacidos antes o desha continuado escribiendo medio a escondipués de la Guerra Civil. das y por libre, cabe temer que a los más jóvenes les ocurra otro tanto en cuanto tengan su puesto de consumo asegurado. DeLa producción de poetas jóvenes masiado pronto para profetizar, tenemos que limitarnos a repasar algunos nombres. Lo cierto es que. así considerados, un repaso en bloque a la producción de los poetas catalanes más jóvenes produce cierta Panorama de autores sorpresa. La generación que ronda los treinta años —y que vivió la muerte de Franco en la escuela— se muestra, todavía —y son, El mallorquín Josep Alberti (1950). critisin duda, aires de los tiempos—, como una co lúcido, agitador cultural y provocador generación más continuadora, previsible y vanguardista, no ha vuelto a publicar —que yo sepa— desde Lesions (1982); su evoludócil, que no rupturista. A diferencia de los os poetas de los 80 han ción a partir de un primer libro de lenguaje escritores de los infelices (aunque no injusbarroco y habilidad métrica hasta el actual tamente añorados) 60, que hicieron lanzas sido, pues, simpáticos silencio contrasta con el conformismo de de sus primeras páginas entre el compromiejecutivos literarios, otros poetas de su generación, por ejemplo so y la ruptura, la sociedad literaria actual pudorosos universitarios con con el precoz Joan M. Puigver! (1959). que —catalana o no— parece reclamar del poemundo y lecturas, que publicó, en plena boga de algunas pirotecta un pToducto más individualizado y estetinias de Foix y Brossa. Pleniluni (1980) y El practican un prudente «suri» cizante. siempre inteligente, educado y coclima de les flautes (1982). libros de sonetos rrecto. un producto que apenas tiene venia lírico por el mar contaminado sonoros y furor esdrújulo, para caer luego para rozar —en temas no conflictivos, desde hasta la putrefacción, pero en un silencio que no ha roto. También luego— zonas de marginación. Como si la soleado y en calma, de la Joan Maluquer, en Rlava fulgência (1988). poesía tuviese una función aceptable a conmodernidad narra, paradójicamente en sonetos clásicos, dición que se la promocione desde el limbo una historia amorosa de ambientación percouché y multicolor de las revistas ilustrafectamente contemporánea. Más joven todas. Los poetas de los 80 han sido, pues, davía, Caries Torner (Barcelona, 1963) llasimpáticos ejecutivos literarios, pudorosos mó también la atención por la riqueza de universitarios con mundo y lecturas, que sus recursos estilísticos —métrica y rima, fipractican un prudente surf lírico por e! mar guras— y su dominio de la lengua —recupecontaminado hasta la putrefacción, pero soración de cierto popularismo, ironía—, leado y en calma, de la modernidad. De hePero desde sus primeros libros. A la ciutat cho son lo que la cultura ibérica ha venido blanca (1984) v Ais límits de ¡a sal (1985), echando de menos desde el primer tercio de hasta el reciente Lángel del saqueig (1990), siglo, la castellana de la Residencia de Estula distancia recorrida ha sido mucha, ruptudiantes y la catalana de la Mancomunidad ra con el amaneramiento forma), introducde Prat de la Riba y el noucenttsme: son ción de ricas y variadas experiencias huma«normales». Y hoy la normalidad poética nas, libertad y dislocación de imágenes. quiere decir hallarse instalados en la tradición literaria universal, en el trabajo del Aunque Torner ha ido más lejos que muverso y de las imágenes, en los temas del chos de sus compañeros generacionales, su desarrollo de la experiencia y del descubripreocupación por el núcleo «ético» de la exmiento de la intimidad, en la búsqueda de periencia —una tradición omnipresente en la «obra bien hecha» —limpia, correcta—. ¡a mayoría de autores de la generación anInstalados, quizá, en el «aqui no pasa nada» terior— es compartida por Jaume Subi ra na de nuestros días y nuestras letras, que per(1963) en Peí iure entrem (1984) y Final de mite escribir sin sangre y pagar con tarjeta festa (1989). libros de entusiasmo juvenil y de crédito. Sin embargo, no veo en el horide reflexión sorprendida, irónica o amarga zonte a ningún experimentalista como Joan sobre las «calas» de la vida. Con mayor iroBrossa. a ningún héroe amargo de la vida nía y una ejemplar capacidad de distanciatual de la poesía con una producción prolífica que mezcla con tacto ciencia e intimidad: Mirad de vellut negre (1981), Tapís (1982). Arbre (1983), Teoría (1987), Transfiguracions y Joc dombres (ambos de 1988). Finalmente, a ambos extremos de este incompleto arco generacional, tres nombres y tres maneras de concebir la poesía perfectamente diferenciadas: Francese Prat (1950), Susan Buzzi (1964) y Margalida Pons (1966). El primero ha publicado tres libros unánimemente elogiados: Paradís de cendra (1982), El soldat rosa (1983) y Laran (1986), muestra de un mundo personal, depurado. intensamente lírico e intelectualizado, con abundantes referentes culturales, que alterna las prosas cortas con la «japonesería». Prat. ajeno a grupos o tradiciones, es el más original y renovador de los jóvenes escritores. Matemática verbal (1989). de Susan Buzzi. al otro extremo, es un libro que parece candoroso, casi adolescente, pereo que tiene la forma descamada, la intuición psicológica y al crueldad de un Ronald Lang. Sis bronzes grisos dalba (1986), de Margalida Tomás, recupera, por fin, la mejor tradición del simbolismo con sosiego y acentos íntimos y personales. Panorama, pues, vanado, pero más bien previsible. En realidad, los resultados más interesantes de la poesía catalana de los 90 posiblemente no van a salir, todavía, de esa primera generación postfranquista que ronda los 30 años, sino otra generación: la de posguerra, que ha llegado a la madurez y que se halla en plena actividad intelectual. Joan Margarit, cuyos excelentes Pluja dhivern y Edat roja le han garantizado un lugar destacado en la poesía «experiencia!», o Feliu Formosa, autor mucho menos prolífico, están en plena madurez productiva. La poesía intelectual de Toni Mari (El preludi, Viatge dhivern) o de Carles Miralles (La mà de larquer) no ha hecho más que adentrarse en un terreno que tiene antecedentes lejanos en Riba o en la poesía de tesi europea y que puede ser ejemplar. El proyecto miento, Antoni Puigvert (1954) repasa en decasílabos sentenciosos —el verso predide poema narrativo de Salvador Oliva (a la Vista cansada (1990) un mundo aparentelecto de la poesía catalana actual—, topos manera de The Golden Gate de Vikram mente menor, pero profundo en su sencitradicionales como el paisaje, el amor y la Setz) continúa inconcluso e inédito. Narcís llez: la vida diaria de un «menos» joven soledad. Similarmente, Jordi Cornudella Comadira lleva años siguiendo una trayecprofesor de provincias. Alex Susanna (1962), en su único poemario, Felí encés toria de rigor envidiable: exploración de las (1957), profesor, editor, traductor, memo(1985). muestra con rara madurez, bajo raíces personales en Album de familia; exrialista y publicista de las belleslettres, ofreimágenes de temas cotidianos, su capacidad ploración de la ideología en Réquiem > exce un crisol más exquisito y ambicioso de analítica de interiorización, puesta al serviploración de los sentidos en su reciente En sus contactos y lecturas, principalmente en cio de su erudición y acerada inteligencia. quarentena. Y Pere Gimferrer, interesado su último libro, más sentencioso, Palau Marta Mercê Marçal (1952) se ha sumerpor el soneto, pasa del apunte de intensidad dhivern (1987), mientrás que el valenciano gido y ha evitado todos los ismos gracias a fugaz de El vendaval a la densidad de su ya Josep Ballester, en Tatuatge y Oasi (ambos su larga trayectoria poética de independenanunciado nuevo volumen, Llum. • de 1989), logra crear un clima de apuntes cia y depuración; véase el volumen de más breves donde predomina lo lírico y colorisde 500 páginas Llengua abolida (1973ta. 1988). que recoge su poesía hasta la fecha. Frúncese Parce risas es poeta, traductor, critico habitual Je El País y director literario de las ediciones cataDistinto, por más severo, fue Jordi Larios Similarmente, el científico David Jou lanas de la Editorial Edhasa. (1957), que en Home sol (1984) cantaba, en (1953) ha logrado renovar la temática habi