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Dinard 2009: paso a los jóvenes

Jorge Collar

Sobre el festival de cine Británico de Dinard celebrado este año 2009 en el que cumple veinte años.

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Jorge Collar, “Dinard 2009: paso a los jóvenes,” accessed April 2, 2020, http://repositorio.fundacionunir.net/items/show/1933.

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Dinard 2009: paso a los jóvenes

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Cine

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Sobre el festival de cine Británico de Dinard celebrado este año 2009 en el que cumple veinte años.

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Jorge Collar

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Nueva Revista 126 de Política, Cultura y Arte, ISSN: 1130-0426

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Difusiones y Promociones Editoriales, S.L.

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Nueva Revista de Política, Cultura y Arte, All rights reserved

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Dinard 2009: paso a los jóvenesJORGECOLLARCRÍTICOCINEMATOGRÁFICOUn festival es una fiesta. Y más cuando se cumplen veinte años. Este es elcaso del Festival de Cine Británico de Dinard, la bella estación balneariade la Costa Esmeralda, que afirma así el éxito un proyecto que hace veinte años parecía a muchos ilusorio. Hoy, en cambio, el puente establecidocon Gran Bretaña es una realidad, como lo es el interés de la poblaciónlocal, pues toda una región se transforma en un público que llena lascinco salas de proyección del festival. Este ha sido siempre seguido por lamirada atenta de su presidenta actual, Sylvie Mallet, responsable de la cultura de la ciudad de la que es alcalde su esposo, Marius Mallet, sin olvidar al director artístico del certamen, Hussam Hindi.¿Por qué Dinard es sede de un Festival de Cine Británico? La respuestaes evidente. Porque desde 1836 en que lord Russel viniera pasar sus vacaciones a Dinard, la ciudad comenzaba una metamorfosis británica, sinolvidar que frente a la ciudadela corsaria de SaintMalo, el paisaje es unode los más bellos de la costa bretona. Los turistas ingleses llegaban cadavez más numerosos y las calles y las tiendas adoptaban nombres británicos —George V, Edouard VII, Winston Churchill, etc.—, consagrando asílazos ancestrales. Se nos recuerda que Agatha Christie aprendió a nadar enDinard y que quizá Alfred Hitchcock se inspiró en una casa de Dinardpara el decorado de la sombría mansión de Psicosis.Como en Canes hay Palmas, en Berlín Osos, en San Sebastián Conchas,en Dinard hay Hitchcock. Una estatua monumental de cinco metros de altura preside desde el 8 de octubre la playa, remplazando la antigua imagendel maestro del suspense, un género que reivindica su origen británico.Desde hace unos años el festival multiplica sus proyecciones, estas comprenden más de una docena de «avantpremières» y seis películas en competición, que son muchas veces primeras obras. Añadamos este año diez154NUEVA REVISTA 126autores, descubiertos en Dinard peroaún al comienzo de sus carreras. Nohay que olvidar que Dinard puedegloriarse de haber sido la rampa delanzamiento de directores hoy famosos. Citemos a título de ejemplo aDanny Boyle (Slumdog millionaire)que obtenía en 1994 el gran Premiopor su primera película Shallow Grave,pero también Michael Winterbottom,Stephen Daldry, Paul Greengrass,Peter Cattaneo, Shane Meadows, etc. Ycómo no evocar en 1999 a un joven de28 años, Christopher Nolan, con unapelícula realizada con un puñado delibras: Following. ¿Quién reconoceríahoy en este joven al director de TheDark Knight, segunda película enlos resultados de taquilla de todos losCartel oficial del festivaltiemposjusto detrás de Titanic.Ante un festival existe siempre la tentación de buscar una línea directiva cuando en realidad estamos ante un caleidoscopio de tendencias. Lanoche de la inauguración, Sylvie Mallet citaba a Paul Nizan «He tenidoveinte años y no dejaré decir a nadie que es la más bella edad de la vida».Quizá pensaba en ciertos títulos de la selección, de tonos sombríos, perocómo no pensar en los dos grandes premios de este año, el Hitchcock deOro otorgado a White Lightninde Dominic Murphy, la película más dura,y el Premio del Público (obtenido por votación de los espectadores), paraSounds LikeTeen Spiritde Jamie Jay Johnson, un extraordinario documental sobre Eurovisión Junior, auténtico homenaje a los jóvenes de diez aquince años a través de los países europeos. Pero, dejando de lado estasdos tendencias que dibujan el actual divorcio entre el público y una partede la creación, es preciso reconocer la diversidad. A esta edición se hanpresentado películas de denuncia política, dramas sociales —de la drogaen particular—, conflictos comunitarios, todo ello en una tradición bien155DICIEMBRE 2009JORGE COLLARbritánica, representada por Ken Loach y por Mike Leigh, con un cierto olvido de las películas de época, realizadas como una parte del cine deJames Ivory, en los suntuosos palacios ingleses a los cuales hemos vueltocon la película de clausura de Julian Fellowes, From Time to Time,fantasía entre varias épocas que nos han hecho encontrar de nuevo actorescomo Maggie Smith o Timothy Spall, en una vieja casa con fantasmas ytodo. Una mirada general no estaría completa sin aludir a los documentales, capítulo significativo de este festival, que prueba la importancia decreación cinematográfica que el género ha recobrado en los últimos años.Y cómo no señalar la tendencia cosmopolita del cine británico realizadopor directores venidos de horizontes diversos, con buen número de películas rodadas fuera del Reino Unido.DENUNCIA POLÍTICA Y SOCIALLa inauguración, fuera de concurso, estaba dedicada a An Englishman inNew YorkdeRichard Laxton, que cuenta los últimos años de la vida del escritor homosexual Quentin Crisp en América. Se trataba de recibir la visita de John Hurt, gloria del cine británico con más de cuarenta años de carrera. Su trabajo de actor transforma la homosexualidad en tragedia de lavejez y de la soledad.En la competición, la denuncia se impone en JeanCharlesde HenriqueGoldman, un director nacido en São Paolo y que ha trabajado en EstadosUnidos y Roma antes de establecerse en Londres. La primera parte de lapelícula parece seguir la línea del retrato de las comunidades extranjerasen Londres, con la presentación de un personaje, Jean Charles, que se esfuerza en incorporar a la vida británica a una prima, recientemente llegada del Brasil. Se describen así las dificultades de los inmigrantes clandestinos, con detalles de picaresca divertidos. Pero todo cambia con un dramaque nos conecta con la realidad. Jean Charles fue la víctima en 2005, enplena crisis del terrorismo en Londres, de un error de la policía. El jovenbrasileño, víctima colateral del terrorismo, no tenía nada que ver con losislamistas, la policía había cometido un error fatal, de la que el gobiernose excusaría después, pero sin que la familia haya podido obtener unasatisfacción completa. Henrique Goldman evita todo exceso, su película esun relato sobrio de los hechos.156NUEVA REVISTA 126DINARD 2009: PASO A LOS JÓVENESEn In the Loopde Armando Ianucci la denuncia cobra forma a travésde la sátira. Tiene lugar esta vez enlas altas esferas políticas. Un presidente americano (que sólo puede serGeorge Bush) y un primer ministrobritánico (forzosamente Tony Blair),aunque nunca sean nombrados en lapelícula. Establecen contacto porquedesean desencadenar una guerra quetampoco se identifica. Se trata puesde insinuar una cierta frivolidad enIn the Loopla decisión del ataque, pero el problema de esta película radica en suexceso de sutilidad en el contrasteentre Washington y Londres y finalmente en la enorme confusión en el relato, agravada por un montaje demasiado acelerado. Es difícil saber quiénes quién, pues los personajes importantes actúan a menudo a través de suscolaboradores.UNA SOCIEDAD MULTIRRACIALDesde hace tiempo el tema de la inmigración se ha impuesto en el cineeuropeo. Ya evocado en Jean Charles,está presente tambiénenotras películas comoShe, a Chinesede Xiaolu Guo, directora venida de Pekín aLondres en 2004. En su cuarta película, Xiaolu Guo cuenta la historia deMei (Huang Lu), nacida en un pueblo, que desea vivir en una gran ciudad.La primera etapa de su itinerario será Pekín, donde vivirá una historia deamor con un joven delincuente. La segunda etapa es Londres donde va acasarse con un viudo de cierta edad que le ofrece seguridad, pero sinamor. She caerá en los brazos de Rachid, un joven de origen pakistaní. Pasadas las primeras ilusiones, Mei deberá volver a China, embarazada deRachid que no desea asumir sus responsabilidades. Xiaolu Guo desearomper con el cine tradicional chino, interesándose por el destino de unamuchacha en un Occidente decepcionante. Pero la directora no evita ciertos tópicos sobre las frustraciones de los sueños frente a la realidad.157DICIEMBRE 2009JORGE COLLARLA DROGA, UNA LACRA OMNIPRESENTECuando se aborda la miseria social la droga es un tema recurrente. EnCrying With Laughterde Justin Molotnikov la droga es marginal e importante. Se cuenta la historia de un humorista a la deriva, adicto a la cocaína, que tiene dificultad para asumir las obligaciones de padre divorciado.A ello se suma la visita inesperada de un antiguo compañero de la escuela militar que había frecuentado veinte años antes. Hay un enigma y unavenganza, que se revelan poco a poco y que conducen a un affaire deabusos sexuales en la citada escuela. La confusión reina para mantener elsuspense, pues nunca sabemos a ciencia cierta qué rol desempeñan lospersonajes. Tampoco es el momento aquí de revelar los mecanismos delsuspense. Pero sí se puede desvelar que la buena factura cinematográficano es suficiente para superar los errores de un guión que acumula los misterios para dar al final una explicación esperada pero no por ello menosconfusa.White Lightnin, primera película de Dominic Murphy, conocido en elterreno del documental y la publicidad, no deja indiferente. También aquíla droga, desde la infancia, tiene un efecto destructor. La película ilustrael interés evocado más arriba del cine británico de partir lejos. En efecto,la historia de Jesco White (Edward Hogg) transcurre en las montañas Appalaches de Virginia. La juventud del protagonista transcurre entre el reformatorio y el asilo, pues el personaje se encuentra en plena juventudy decadencia moral. Su punto fuerte: su padre le ha enseñado la «danzade montaña», una versión frenética, mezcla de tap dancingy de músicacountry. Dos individuos borrachos han causado la muerte de su padrey la idea de vengarse avanza en la cabeza de Jesco a pesar de un idilioimprobable con una mujer que le dobla en edad. Todo es de una enorme dureza, con un erotismo brutal y sobre todo con una fuerte dosis deviolencia. La fuerza trágica de la historia está además avalada por una especie de sermón intermitente que previene de la fuerza del diablo, dela que el protagonista se siente poseído, y que le empuja a vengar a supadre. Todo conduce a una actitud de sacrificio con símbolos religiosos.Dominic Murphy, al recibir su premio, aseguraba que su película no eraantirreligiosa. Es cierto que las alusiones a la religión son una pruebade la conciencia de un personaje en plena crisis. Si nadie duda de la158NUEVA REVISTA 126DINARD 2009: PASO A LOS JÓVENESfuerza de la película, es difícil aceptar una cierta grandilocuencia en sudesarrollo. Por ello, la película y elpremio eran recibidos con un ciertomalestar.EN BUSCA DE LA REALIDADYa hemos indicado la importanciadel cine documental este año en Dinard. Algunas películas fuera de concurso nos han conducido a ciertasShe, a Chineserealidades históricas. Así lo hace, porejemplo, Fifty Dead Men WalkingdeKari Skogland, directora y guionista canadiense, que aborda un tema apasionante en el Belfast de los años ochenta, en lo más duro del conflicto deIrlanda del Norte. La película es la verdadera historia de un joven católico, Martin McGartland (Jim Sturgess), que es reclutado por el agente Fergus (Ben Kingley) para infiltrarse en el IRA. El carácter histórico de los hechos (las memorias de McGartland) no impide ni la acción ni el suspense.Quizás por primera vez el IRAes tratado con dureza, sus acciones presentadas como brutales, pero ello no quiere decir que la acción de los ingleses sea aprobada, sus métodos represivos son también criticados. La película desarrolla además la relación entre los dos personajes principales, almismo tiempo que describe la situación familiar de McGartland.De la ficción sobre una verdadera historia es preciso pasar al puro documental. Mugabe and the WhiteAfricande Lucy Balley y AndrewThompson cuenta la historia de Mike Campbell y de su familia, uno de losúltimos agricultores blancos de Zimbabue que en 2008 ha decidido defender su explotación agrícola que es además la de quinientas familias decolor. Para ello el «hombre blanco» desafía al presidente Mugabe al noaceptar su programa de reforma agraria e interponer un recurso ante untribunal internacional por discriminación racial y violación de los derechoshumanos. Campbell se ve obligado a abandonar el país pero su recurso jurídico sigue en marcha. La película, rodada con cámara oculta,pone de relieve en 78 minutos, la tragedia de un país que fue próspero, hoy159DICIEMBRE 2009JORGE COLLARen plena crisis económica y humana.Y la responsabilidad de los dirigentesafricanos que no dan los pasos paraque Zimbabue recobre su libertad.En fin, en el lote de las películasen competición el ya citado premiodel público merece una especialatención por su originalidad, sumaestría en el montaje y por la fuerSounds Like Teen Spiritza emotiva de su testimonio. Se trataba para Jamie Jay Johnson de introducirse en Sounds Like Teen Spirit,en los preparativosdel concurso de Eurovisión Junior de la Canción. ElEurovisión de adultos reúne 600 millones de telespectadores, siendo elacontecimiento mediático más importante después de los Juegos Olímpicos. La versión Junior se encuentra en su séptima edición; los participantes no pueden ser profesionales y cantan sus propias canciones en la lengua de su país. Resulta imposible para Jamie Jay Jonson seguir a todoslos participantes por lo que se centra en algunos: un muchacho chipriota,un grupo belga, una chica ucraniana, etc. Seguirá sin embargo todos lospreparativos, se familiarizará con los participantes hasta poder filmarloscon toda naturalidad. Todo artificio desaparece de los testimonios, para seguir la competición misma, captando las peripecias de la votación. La observación del director es siempre pertinente, capaz de descubrir las ilusiones que la aventura supone para cada participante. Un ejerciciodivertido, emocionante y eufórico —ningún conflicto entre los países participantes durante el último año—, quizá no es demasiado pedir que la esperanza que la película suscita pueda prolongarse en el futuro.160NUEVA REVISTA 126