Nueva Revista 126 > Caminos de futuro para España

Caminos de futuro para España

Arturo Moreno Garcerán

Artículo sobre la presentación de Nueva Revista y de la situación que vivía España en 1990 hasta hoy.

File: Caminos de futuro.pdf

Referencia

Arturo Moreno Garcerán, “Caminos de futuro para España,” accessed December 10, 2018, http://repositorio.fundacionunir.net/items/show/1929.

Dublin Core

Title

Caminos de futuro para España

Subject

Veinte años de Nueva Revista

Description

Artículo sobre la presentación de Nueva Revista y de la situación que vivía España en 1990 hasta hoy.

Creator

Arturo Moreno Garcerán

Source

Nueva Revista 126 de Política, Cultura y Arte, ISSN: 1130-0426

Publisher

Difusiones y Promociones Editoriales, S.L.

Rights

Nueva Revista de Política, Cultura y Arte, All rights reserved

Format

document/pdf

Language

es

Type

text

Document Item Type Metadata

Text

VEINTE AÑOS DESPUÉSCaminos de futuro para EspañaARTUROMORENOGARCERÁNCONSEJOEDITORIALDENUEVAREVISTARecuerdo, no desde luego como si fuera ayer, la presentación en el hotelVilla Real de Madrid de la Nueva Revista, hace veinte años. En 1989 la caídadel Muro de Berlín, el inicio del camino hacia la transformación política de laURSS, de toda su constelación política en la Europa del Este y el fin de la Guerra Fría asombraron al mundo y abrieron una nueva etapa política,incierta si, pero cargada de esperanza. Definitivamente aquel fue un buenaño, donde la humanidad vivió uno de sus momentos estelares. Antonio Fontán, en una reciente entrevista celebrada en Guadalcanal, recordaba a un grupo de amigos y colaboradores que los tres pilares en losque se sustentaba su proyecto editorial eran la cultura cristiana, el liberalismo político y el patriotismo español. Estos valores políticos y cívicoshan sido, también, referencias constantes en su significada vida política alservicio de la restauración monárquica (1975), la implantación de un régimen democrático en España (elecciones libres, sin exclusiones, en 1977)en el marco de una Constitucipn democrática (la «Constitución de la Concordia» de 1978) que él, como Presidente del Senado constituyente, al igualque el presidente del Congreso, Fernando Álvarez Miranda, tuvo el honorde firmar, acompañando la rúbrica del Rey Juan Carlos I. Una vida coherente y fértil, al servicio de la política, de sus ideas y de su lucha porqueEspaña fuera una democracia respetada y, otra vez, una gran nación.En su libro Humanismo romano(1974), escribió Antonio Fontán: «elmás excelso valor moral, en el orden político, es la libertad». «La libertad[...] tiene un sentido en política interior: Libertad para juzgar; que en el severoeticismo de Cornelio Tácito presupone el conocimiento de los hechos,la rectitud moral y libertad para vivir, decorosamente, tanto en la vida públicay en la privada». «La libertad de espíritu implica también un desapegode las cosas».7DICIEMBRE 2009ARTURO MORENO GARCERÁNCerteramente se refiere a Horaciopara el que «el paisaje de la verdadeEspaña necesita un Gobierno con cara libertad es un huerto con árbolespacidad transformadora, visión aque dan sombra, agua fresca, unlargo plazo, competencia, que tenga elparco yantar conforme a la naturalecoraje y los conocimientos necesaza, y el espíritu fiel a los preceptosrios para realizar un giro estratégicosustanciales del vivir honrado, abierque nos permita volver a recuperar lato al canto gozoso, sabio y espontáseguridad en nuestro rumbo históriconeo de la belleza de las cosas». Redel que nos hemos apartado.cuerda Fontán, siguiendo a Horacio,que «son enemigos de la libertad elodioso poder de los tiranos y los dos vicios capitales de la avaricia y lasoberbia, hervideros constantes de inquietudes». Pero también son enemigos de la libertad todos los temores (y todos lo miedos) especialmente «eltemor a la muerte». Y concluye diciendo: «El que ha vivido rectamente,especialmente si lo hace al servicio del Estado (el hombre político), prolonga su vida en dos nuevos mundos, el de las almas, si son de algún modoinmortales y el de la gloria de los hombres futuros». Estas apreciacionestan atinadas y atemporales sobre las virtudes públicas, en este momentoque Antonio Fontán se encuentra superando una afección, son siempreoportunas y no dejan de ser novedosas.España, en estos veinte años, ha continuado su camino histórico emprendido en 1977. En 1989, Felipe González acababa de ganar sus terceraselecciones y aunque todavía le quedaba otra legislatura más (hasta completar trece años y medio en el poder) había empezado el declive del socialismo en el Gobierno y el auge de una opción de «centroderecha» quehabía hecho los deberes y tenía líder, proyecto político nacional, un programa reformista, un partido fuerte, unido y responsable, buenos y prestigiados equipos de gestión y una amplia base social, lo que le permitió llegar al poder en 1996, alcanzando como reconocimiento de su «buengobierno» la mayoría absoluta en el año 2000. La posibilidad de un ciclo máslargo del Gobierno para el PP se vio truncada por el atentado terroristadel 11M, que cambió la historia de España.No es objeto de este artículo el análisis pormenorizado de la gestiónde los distintos gobiernos democráticos, aunque sí es un deber recordar8NUEVA REVISTA 126CAMINOS DE FUTURO PARA ESPAÑAque vamos a empezar el sexto año de Gobierno presidido por Zapatero,y solamente falta por saber el tiempo que le resta de permanencia en elpoder a él y también a los que le han aportado la mayoría parlamentariay que son corresponsables de sus políticas que tan graves daños estánprovocando. Tiempo es precisamente de lo que no dispone España, porque debe remontar el vuelo cuanto antes sin más dilaciones.España necesita un Gobierno con capacidad transformadora, visión alargo plazo, competencia, que tenga el coraje y los conocimientos necesarios para realizar un giro estratégico que nos permita volver a recuperarla seguridad en nuestro rumbo histórico del que nos hemos apartado.EL CONSENSO COMO CLAVE DEL ÉXITODurante estos veinte años España ha alcanzado objetivos nacionales quetuvieron un amplio consenso, una continuidad política superadora de partidismos, y la necesaria voluntad política para llevarlos a cabo, venciendolas inclemencias de las circunstancias.Se cumplía el sueño atávico, tras décadas de aislamiento, de alcanzarla plena incorporación de España a Europa, superando todas las pruebas.En 1992 se ingresaba en el mercado único europeo, culminando el final delperiodo transitorio, como miembro ya de pleno derecho de la Unión Europea. En 1996 empieza el periodo de convergencia que nuestro país alcanza ajustándose plenamente a los requisitos marcados, llega la monedaúnica, el euro (en el año 2002 desaparece la peseta)..., hasta hoy con la ampliación de la UE a 27 países. Parafraseando a Adolfo Suárez, hemos elevado a categoría de normal lo que siempre fue la gran aspiración nacional: ser un país europeo, un país normal.La lucha contra el terrorismo en España, salvo alguna conocida páginanegra, ha tenido una línea constante de actuación: unidad política de lospartidos nacionales, amplio respaldo social y combate al terrorismo del Estado de derecho (cuerpos de seguridad y tribunales de justicia). Asimismo,hemos avanzado en la deslegitimación de la base social y política de ETA.Atrás queda el testimonio de la presencia masiva de españoles, en todas ycada una de las ocasiones en que han sido convocados a manifestarse y laspérdidas de vidas humanas irreparables (852), con políticos desaparecidoscomo Gregorio Ordóñez, Fernando Buesa o de jóvenes comprometidos que9DICIEMBRE 2009ARTURO MORENO GARCERÁNhan dejado una estela histórica como Miguel Ángel Blanco («Hay sangre caídadel mejor hermano sangre por los mirtos y agua por los patios»).Otro aspecto donde se ha producido un avance indudable ha sido enel ámbito económicosocial. La extensión de la clase media española, el incremento de su renta per cápita muy cerca de la media europea, un mayoracceso a la propiedad privada, la mejora de las condiciones de vida de lagente, extendiéndose las prestaciones sociales hasta límites inalcanzableshace veinte años.UNA SOCIEDAD POCO VERTEBRADASe ha producido un cambio de la estructura social del país. Pero toda estaola de bienestar, de progreso material y de homologación europea, no seha cimentado sobre terreno sólido. La estructura política está oxidada, noha habido un esfuerzo coherente para afianzar nuestros valores, no se hatrabajado, de forma permanente desde el poder con visión política de altura y a largo plazo. La fiesta no dura siempre.La complejidad de un mundo, interconectado por la tecnología y porlo tanto interdependiente, inmerso en un inevitable proceso de globalización, que es la última frontera del desarrollo económico con efectos políticos y sociales innegables, nos introduce en la incertidumbre. Especialmente cuando las economías occidentales no son capaces de generarempleo neto, incluso con crecimiento económico positivo, y el empleo secrea en China donde existen fuertes restricciones a la inversión foránea.La generalización de una sensación de creciente malestar social, por ahora,de alguna forma, contenido por el aumento del gasto social. Esperemosque ni el populismo político, ni los totalitarismos pesquen en aguas turbulentas y tenga razón Fukuyama.También la globalización de la información por el cambio tecnológico(Internet, redes sociales, TDT, etc.), tan positiva en otros aspectos, ha ayudado a conformar una cultura fragmentaria, instantánea, deconstruida, venerando iconos de barro portadores del virus de la banalidad, la superficialidad y las apariencias que pregonan la vida y el éxito fácil, el objetivovital de la cirugía estética y el valor absoluto del dinero como reluciente referente del prestigio social, que, entre otros factores, lleva a una ética resultadista, legitimando el «todo vale».10NUEVA REVISTA 126CAMINOS DE FUTURO PARA ESPAÑALa articulación de la sociedad española radicaba básicamente en la familia, y en una tradición forjada en valores inherentes a la dimensión social de la persona. El esfuerzo y el sacrificio desplegado para alcanzar lasmetas propuestas orientaban en el valor y el sentido de las cosas, la responsabilidad personal, el respeto y la generosidad hacia los demás, el trabajo bien hecho, el prestigio de la ejemplaridad, el sentimiento del compromiso con nuestro país, la contribución al bien común (el Bien y el Malno son equidistantes, ni son dos opciones libres).La ignorancia política, la atracción por la imagen hueca, la falta decompromiso con las ideas de fondo en favor de los estribillos molones fabricados por la cultura oficial «progre», la devaluación de la función pública donde se nombra ministro, caprichosamente, a personas sin currículo,saberes ni experiencias sólidas (quizás líquidas o gaseosas) también estánen el origen del actual legado que nos ocupa y preocupa.Ahora en la sociedad, no generalizadamente pero sí mayoritariamente,sobre todo en las generaciones que han de tomar el relevo social, predominan la atracción por la vida sin esfuerzos, ni metas, ni compromisos, niataduras, el discreto encanto de la ignorancia, de no saber nada (el conocimiento es un estorbo inútil), el no reconocimiento de ninguna autoridad, ni de ninguna referencia (la irreverencia social), el peso de la inmediatez, de la continua insatisfacción («ir y venir y no llegar nunca»). Existeuna claudicación del ejercicio de la libertad, hay una pérdida de la energía moral en la sociedad. La mediocridad, la relegación del pensamientopor la frenética actividad, la imposición de la cultura pop, con sus iconosde ocasión. Naturalmente, la vida, para ser vida, debe tener una vertientelúdica, divertida, alegre, en el día a día, pero la tarea de los políticos es alertar de la erosión social de lo realmente importante.Vivimos en una sociedad poco vertebrada, donde no se afianzan nianidan principios y valores y el resultado es un incipiente nihilismo (consecuencia de la insatisfacción) y la falta de compromiso con la propia sociedad. El futuro incierto que se avecina provoca miedo, inmovilismo, unasensación de impotencia, de no ser capaces de enfrentarse a los retos deeste tiempo, a la competencia, a la productividad, a la internacionalización económica, al desempleo crónico, a la demanda de calidad y a la innovación tecnológica y empresarial.11DICIEMBRE 2009ARTURO MORENO GARCERÁNEl verdadero problema no es que los restos electorales de la leyD’Ohndt adjudiquen un diputado por Barcelona a uno u otro partido. Elproblema real es que pronto no será fácil ni cambiar las cosas, ni las mentalidades de las personas, porque el desvanecimiento de los valores no nosayudará a volver a creer que podemos hacerlo.LOS PROBLEMAS DE ESPAÑA SON OTROS· La descomposición, el desvencijamiento de una conciencia nacional. Ladesvalorización de los principios que sustentan y dan fortaleza a la acción política, la ausencia de ideas, el debilitamiento de lo que significa elcompromiso personal, cívico atrofiando los sentimientos altruistas hacialo público, hacia la Nación. Para tener conciencia nacional hay que tenerconciencia personal.· La descomposición de la estructura social del país.Desgraciadamente,no va a ser fácil que una leve reactivación económica permita volver atrabajar a los 4.300.000 parados que tiene España segun la última Encuesta de Población Activa (EPA). Hay sectores económicos agotados y no sevislumbran sectores alternativos, potentes e intensivos en mano de obra. España necesita hacer un esfuerzo por lo concreto. Es verdad que tieneun problema de estructura política y económica que necesita reformas,pero las políticas de un nuevo Gobierno tendrán que descender a la microeconomía buscando la generación de empleo en sectores innovadoresque necesitan tiempo, apoyo y paciencia para ir creciendo y madurando.· El endeudamiento es el paradigma máximo de la irresponsabilidad política, el gasto sin control ni límites. La destrucción del valor de la responsabilidad en la administración del dinero de todos con tal de mantenerseen el poder. · La Constitución mantiene su valor histórico, pero las instituciones democráticas que consagra la misma no tienen un funcionamiento eficaz, noayudando a resolver algunos ni de los viejos ni de los nuevos problemas.12NUEVA REVISTA 126CAMINOS DE FUTURO PARA ESPAÑALa política debe ser una actividad pragmática, flexible, concreta y prudente. Por ello el reformismo inherente de nuestra Carta Magna debería llevara modificaciones sustanciales de la misma para ser otra vez útiles. Pero lalógica política invita a pensar como hipótesis de trabajo que los gruposnacionalistas nunca permitirán esto, aunque ese fue el Espíritu del 77, dela Transición, es decir la Reforma y el Consenso como método para alcanzar el progreso.· El sistema autonómico. El vaciamiento del Estado central como consecuencia de la falta de colaboración política entre los dos grandes partidos, que cuando la ocasión lo ha requerido han complementado su mayoría con los partidos nacionalistas a cambio de la cesión de competencias,deja al Estado, que tiene el deber de garantizar la igualdad entre los españoles, en una situación difícil. El gasto ineficiente por el solapamiento deAdministraciones y el aumento de los funcionarios hace inviable la huidahacia adelante. Habrá que repensar toda esta cuestión, porque simple y llanamente no va a ser posible seguir así.· Cataluña pierde peso y prestigio. La rentabilización del sentimiento victimista por parte de una clase política, precisamente no ejemplar, toca a sufin porque se impone la realidad. Ahí tienen el resultado obtenido porsus inefables políticos. Ellos son los responsables. Ahora, en esta crisis, esel momento de la gran reflexión, de señalar el páramo al que ha conducido el ensimismamiento, la endogamia y la utilización de los símbolos deCataluña en beneficio propio. El voto decisivo en las próximas eleccionesno pasa por la decrépita clase política catalana, con sus amenazas y chantajes ni por el maltrecho senyde su acomodaticia burguesía, sino por larebelión de todos esos trabajadores y de los pequeños y medianos empresarios que ven cómo se hunden sus economías domésticas y cómo secierran sus pequeños negocios. Ésta es la realidad.· La primacía de las leyes sobre el cambalache político: la sentencia delTribunal Constitucional sobre el Estatut será una prueba de fuego sobresu independencia y rigor ante las amenazas de los políticos profesionalesque ven amenazado el blindaje de su universo político de diseño. Nadie13DICIEMBRE 2009ARTURO MORENO GARCERÁNpuede ni debe estar por encima de la Constitución, las leyes se deben atener al marco constitucional y no al revés. El intento de imponerlas presionando a través de mayorías políticas y utilizando el miedo «a las consecuencias» para coaccionar al tribunal no solo es antidemocrático, tambiénrompe todas las reglas. El Tribunal Constitucional es el garante de la Constitución por lo tanto debe velar por la igualdad de derechos de todos losespañoles y no respaldar privilegios. En la ley de financiación adicional autonómica, Cataluña recibirá el 35% del total. ¿Los demás qué?· El grado de fracaso escolar en España es preocupante(el 31% de la población entre 18 y 24 años no ha completado la enseñanza secundaria), yesto es una tremenda losa para un desarrollo económico basado en el conocimiento y en la innovación, lo que desvirtuará el perfil del empleo decalidad y por lo tanto el progreso y la calidad de vida de la sociedad española.· El Estado de bienestar exige reformas, como han hecho los países nórdicos, pioneros en su creación, su sostenibilidad exige que se dé un protagonismo a la iniciativa privada en la gestión de los recursos sin merma delas prestaciones básicas.Sólo desde una amplia mayoría política y social se podrán hacer las reformas que España sin más retrasos precisa. Un «rodillo reformista» que aparte la política de los «cambios de cromos» y afronte los cambios profundosque la situación de nuestro país demanda. Este es el mensaje que hay quetrasladar, en un momento de emergencia nacional, a los españoles deforma razonada y seria. El por qué España necesita un Gobierno fuerte sustentado en una mayoría social amplia. Lo otro es el cuento de la lechera,y al final nunca acaban de cuadrar las cuentas y menos en tiempos decrisis. Es tiempo de volver a fundar la esperanza.14NUEVA REVISTA 126