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La metamorfosis de Don Quijote

Antonio Barnés Vázquez

Retrospectiva de la novela del Quijote y el papel que juega en la novela: su bipolaridad exige estudias el influjo de la formación clásica tanto en su cordura como en su locura.

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Antonio Barnés Vázquez, “La metamorfosis de Don Quijote,” accessed April 2, 2020, http://repositorio.fundacionunir.net/items/show/1885.

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La metamorfosis de Don Quijote

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Literatura

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Retrospectiva de la novela del Quijote y el papel que juega en la novela: su bipolaridad exige estudias el influjo de la formación clásica tanto en su cordura como en su locura.

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Antonio Barnés Vázquez

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Nueva Revista 123 de Política, Cultura y Arte, ISSN: 1130-0426

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Las metamorfosis de Don Quijote.Una novela del humanismoANTONIOBARNÉSVÁZQUEZDOCTORENFILOLOGÍAPORLAUNIVERSIDADDEGRANADADeclara don Quijote en el capítulo 41 de la segunda parte: «Yo he leído enVirgilio aquello del Paladión de Troya», frase que un análisis de fuentes revela inexacta, porque el Paladión no es el famoso caballo de Troya al quequiere referirse el caballero. Un estudio literario sincrónico, sin embargo,conduce a plantearnos otro tipo de cuestiones: ¿de qué modo influye endon Quijote la lectura de autores griegos y romanos? (De sobra es conocida la repercusión que ejercieron en él los libros de caballerías...). Y, ¿essignificativa la intertextualidad entre las literaturas griega y romana y elQuijote? Así lo avala un inventario de 1.274 referencias explícitas e implícitas a la cultura grecorromana, 531 en la primera parte y 743 en la segunda.La perspectiva sincrónica del Quijoteestaba por explorar, si bien la sátiraque hace Cervantes en su primer prólogo contra los pedantes que colmansus obras de citas grecolatinas hacía esperar un uso inteligente de la tradiciónclásica y que fuese fecunda la exploración su pertinencia en la propia concepción de la novela y en la configuración de la trama y de los personajes.Un análisis sincrónico del Quijotepuede partir de varias claves interpretativas: el aristotelismo cervantino, destacado, entre otros, por Canavaggio,70NUEVA REVISTA 123LAS METAMORFOSIS DE DON QUIJOTE. UNA NOVELA DEL HUMANISMODunn, Rico o Riley, que ponen de manifiesto que Cervantes asume el principio aristotélico de la verosimilitud; la conexión entre la crítica de los humanistas a los libros de caballerías y el Quijote(Martín de Riquer); el tonosatírico de la novela, que emparenta a Cervantes con autores como Horacio o Luciano y que distorsiona buena parte del material clásico (Lida deMalkiel y Close); y el fuerte influjo de Virgilio en el Quijote, que va más alládel tópico literario (Marasso y Puccini).El estudio sincrónico exige agrupar las referencias clásicas no en funcióndel origen en los autores griegos y romanos, sino del destino en la novela,en torno a las diversas voces que aparecen en ella, sean del narrador o delos personajes. Había que investigar la contribución de estas referencias ala caracterización del personaje o del episodio, y el tono satírico o común.En efecto, no posee el mismo sentido la mención de don Quijote al nudogordiano en su disertación sobre el matrimonio (II, 19) que en su alusión alos azotes que debe infligirse Sancho para desencantar a Dulcinea (II, 60),en lo que podemos denominar ambivalencia de un mismo motivo.Cervantes, más que «ingenio lego», fue un «ingenio cultivado». Su primera y última obra en prosa, la Galateay el Persiles, pertenecen a génerosde origen clásico: la Galateaes una novela pastoril y el Persilestrata deimitar y aun de superar las Etiópicasde Heliodoro, lo que demuestra tantosu connivencia con géneros de raigambre grecolatina como que el frecuente sesgo irónico del Quijotehacia ese universo no responde a una actitud permanente del autor sino a la idiosincrasia de esta novela. El análisis sincrónico concluye asimismo que la preceptiva clásica ha influido demodo decisivo en la propia concepción de la obra.En el Quijotepodemos encontrar hasta cinco versiones del humanismo. En II, 16, contemplamos tres de ellas: la de don Quijote, que en su extenso elogio de la poesía muestra una visión equilibrada del humanismo,al armonizar el amor a los clásicos con el aprecio a la literatura en romance; la del caballero del Verde Gabán, que encarna una visión burguesa,poco comprometida con la vida; y la de su hijo don Lorenzo, que representa una versión juvenil o exaltada. Si avanzamos hasta el capítulo 22, hallamos al primo de Basilio, que acompaña a don Quijote y a Sancho ala cueva de Montesinos. El primo representa al humanista pseudoeruditoy pedante, actitud que desagrada a Cervantes y a los dos protagonistas de73JUNIO 2009ANTONIO BARNÉS VÁZQUEZla novela. Finalmente, en los personajes eclesiásticos se verifica una quinta faceta del humanismo: la orientada hacia la propia literatura.En el capítulo II, 17, don Quijote, que continúa en compañía del caballero del Verde Gabán, protagoniza el famoso episodio de los leones, dondese apresta a combatir contra las fieras enjauladas. En esta sucesión de escenas se evidencia una característica esencial del caballero, la alternancia entrecordura y locura, sin la que no podríamos comprender el personaje. ¿Qué hacambiado de una escena a otra para que se produzca esta metamorfosis dehumanista ponderado en caballero dislocado? El referente: en el primer caso,la evocación de la poesía arrastra a la mente y a los labios de don Quijoteuna serie de conceptos que ha leído en los autores grecolatinos y en los humanistas; en el segundo, los propios leones inspiran en el caballero episodios semejantes de los libros de caballerías y pretende una acción mimética.La bipolaridad quijotesca exige estudiar específicamente el influjo de laformación clásica tanto en su cordura como en su locura. El elogio de Basilio y Quiteria en II, 42, que «le graduaron la discreción» a don Quijote,El Quijote a la luz de los clásicosEDUARDO FERNÁNDEZLeer el Quijotesiempre es un ejercicio para disfrutar de la buena literatura con unode nuestros grandes clásicos castellanos, aunque muchas veces no sepamos explicarqué es lo que nos gusta más de las páginas cervantinas, quizá por las múltiples implicaciones que de él se derivan. La obra de Antonio Barnés es una búsqueda sistemática de algunas de esas concomitancias literarias que subyacen en el Quijote, peroque cuando salen a relucir ayudan a entender el sustrato bajo el que se apoyan.Las referencias clásicas del Quijoteque forman parte de este estudio sincrónicono se limitan a una simple enumeración sino que ayudan a entender la obra en elpropio contexto en que aparecen sin perder su visión de conjunto y la tradición humanística de Cervantes, que con fina ironía las intercala en los diálogos de sus personajes o en las intervenciones del narrador. Son casi 1.300 las referencias clásicas y74NUEVA REVISTA 123LAS METAMORFOSIS DE DON QUIJOTE. UNA NOVELA DEL HUMANISMO«teniéndole por un Cicerón en la elocuencia» es una prueba más de queel caballero suele expresarse con tal facundia, que provoca la admiraciónen sus oyentes, que a veces ignoran o dudan de su locura. La oratoria dedon Quijote enlaza con la elocuencia grecolatina en un doble aspecto, elformal —sus discursos están poblados de figuras retóricas clásicas—, y elconceptual, porque a menudo abundan en ideas y mitos grecolatinos.Don Quijote posee afán docente, cualidad que alcanza su clímax entorno al episodio del gobierno de Sancho en la ínsula Barataria, donde,autodefiniéndose como su Catón, instruye a su escudero con numerosos consejos: «Está, ¡oh hijo!, atento a este tu Catón» (II, 42), situándoseasí en un plano concomitante con la sabiduría grecolatina; de hecho,buena parte de sus consejos proceden de autores como Sócrates, Jenofonte, Isócrates o Esopo. Una tercera cualidad cuerda de don Quijoteessu capacidad para el diálogo, auténtica columna vertebral de la novela, que enlaza con el clásico también en un doble aspecto, formal yconceptual: «Advierte, Sancho, que hay dos maneras de hermosura»,entre ellas destacan las de Virgilio, Ovidio, Homero,Aristóteles y Horacio de entre los 62 autores grecolatinos inventariados.La formación humanista de Cervantes nos sirvede preámbulo para entender la preceptiva clásicaempleada: desde la enorme repercusión que ejercela Poéticade Aristóteles durante su recuperación enXVItras una azarosa historia de traduccioel siglo nes y transmisión textual, hasta la influencia en la«YOHELEÍDOENVIRGILIO».concepción de la parodia cervantina del héroeLATRADICIÓNCLÁSICAENELQUIJOTEépico clásico bien representada en las citas estudiadas, el tópico del manuscrito hallado que confirmaANTONIOBARNÉSel principio de verosimilitud reivindicado por losEditorial Academia deltratados de crítica literaria, o los principios de laHispanismo, Vigo, 2009292 páginasaurea mediocritaso el mito de la edad de oro, el75JUNIO 2009ANTONIO BARNÉS VÁZQUEZ comienza el caballero en II, 58, para desgranar nociones platónicas yneo platónicas.Pero la locura de don Quijote, caballero andante humanista, tambiénse nutre de su formación grecolatina y se expresa de varias maneras: la mímesis de héroes clásicos; la conversión del mito en espejo de su conducta; la asunción del mito de la Edad de Oro, y la idealización de Dulcinea.Don Quijote menciona varias veces a los nueve de la Fama: «Yo sé quiénsoy [...] y sé que puedo ser, no sólo los que he dicho, sino todos los DocePares de Francia, y aun todos los nueve de la Fama, pues a todas las hazañas que ellos todos juntos y cada uno por sí hicieron se aventajarán lasmías» (I, 5). Y es que su mímesis caballeresca no se detiene en personajesmedievales: se extiende también a los héroes históricos y legendarios delmundo grecorromano, como Héctor el troyano, Alejandro Magno y JulioCésar, que integraban el grupo de los nueve de la Fama.Además, el mito clásico es como un espejo que guía su conducta cuando no encuentra un paralelo a su actuación en el ámbito caballeresco. Así,ubi sunt?o el locus amoenus, así como la utilización de diversos personajes mitológicos evidencian la plena asimilación de la herencia clásica en un humanismohecho cultura.La intertextualidad y polifonía propia del Quijoteaparecen reflejadas en las distintas utilizaciones del humanismo clásico y en la equilibrada reelaboración cervantina a través de las referencias clásicas intercaladas en la locura de don Quijote, oen la cordura de un cultivado Alonso Quijano; también en la voz del narrador o dedistintos personajes que desfilan por la obra como el caballero del Verde Gabán ensu visión burguesa; su hijo Lorenzo, más exaltado y juvenil; o el pseudoerudito y pedante acompañante de don Quijote y Sancho en la cueva de Montesinos.Gracias a la hermenéutica literaria de este estudio sobre la tradición clásica enel Quijote, resulta hoy más sencillo leer a Cervantes y entender sus referencias clásicas a la luz del humanismo, y por lo tanto podemos concluir que se trata deuna novedosa visión temática que a través de los clásicos nos acerca a la obracervantina y viceversa. 76NUEVA REVISTA 123LAS METAMORFOSIS DE DON QUIJOTE. UNA NOVELA DEL HUMANISMOen el episodio en que don Quijoteha de abandonar a Rocinante y viajarLa bipolaridad quijotesca exige estusobre el asno de su escudero, no rediar específicamente el influjo de lacuerda a ningún caballero andanteformación clásica tanto en su corduen semejante montura, sino a Sileno:ra como en su locura.«no tendré a deshonra la tal caballería, porque me acuerdo haber leídoque aquel buen viejo Sileno, ayo y pedagogo del alegre dios de la risa [...]iba muy a su placer caballero sobre un muy hermoso asno» (I, 15). Peroel mito clásico más conectado con la locura de don Quijote es el de laEdad de Oro, que dota a la mímesis caballeresca de una misión universal:«Sancho amigo, has de saber que yo nací por querer del cielo en estanuestra edad de hierro para resucitar en ella la de oro, o la dorada, comosuele llamarse» (I, 20). Dulcinea, por su parte, es definida por el caballerocomo la «idea de todo lo provechoso, honesto y deleitable que hay en elmundo» (I, 43). ¿Cabe una definición más platónica? Don Quijote se autodescribe así: «no soy de los enamorados viciosos, sino de los platónicoscontinentes» (II, 32).En cuanto a Sancho Panza, hay que señalar que es un escudero analfabeto y rudo, pero despierto y con capacidad de aprendizaje. En la primera parte, Sancho queda caracterizado como vulgar al decir Zonzorino(I, 20) por Censorino (Catón el Censor); Guisopete (I, 25) —en vez deEsopo—; y Alejandros (I, 52), compendiando en este plural a todos los héroes antiguos y medievales. Además, cita un famoso verso de la Eneidatrastocando las palabras, al proclamar que don Quijote fue «humilde conlos soberbios y arrogante con los humildes» (I, 52). En la segunda partede la novela asistimos a una progresiva evolución de Sancho hacia la discreción. El escudero aprende conceptos clásicos, como el in medio virtusaristotélico («yo he oído decir, y creo que a mi señor mismo, si mal no meacuerdo, que entre los estremos de cobarde y de temerario está el mediode la valentía», II, 4); una imagen horaciana de la muerte («a nuestro curahe oído decir que con igual pie pisaba las altas torres de los reyes comolas humildes chozas de los pobres», II, 20); una sentencia de Tito Livio(«se dice comúnmente que en la tardanza va el peligro», II, 41); o un pensamiento de Séneca («viene vencedor de sí mismo, que, según él me ha77JUNIO 2009ANTONIO BARNÉS VÁZQUEZdicho, es el mayor vencimiento que desearse puede», II, 72). Sancho nomiente: reconoce en todos los casos haber oído esos conceptos, sin ocultar su condición analfabeta.Otros personajes perciben también la creciente prudencia de Sancho,y le dirigen elogios irónicos no carentes del todo de sinceridad: «Vos, hermano Sancho —dijo Carrasco—, habéis hablado como un catedrático» (II,4). Y a veces las loas lo parangonan con personajes griegos o romanoscomo Catón o Licurgo: «Todo cuanto aquí ha dicho el buen Sancho —dijola duquesa— son sentencias catonianas» (II, 33); «tengo para mí que elmismo Licurgo, que dio leyes a los lacedemonios, no pudiera dar mejorsentencia que la que el gran Panza ha dado» (II, 51). Sancho piensa yapor cuenta propia y el in medio virtus aristotélico—«se ha de considerarque es más temeridad que valentía acometer un hombre solo a un ejército» (II, 11)—; una definición de la justicia — «Según lo que aquí he visto,es tan buena la justicia, que es necesaria que se use aun entre los mesmos ladrones» (II, 60)— u otro pensamiento de Séneca —«Tan de valientes corazones es, señor mío, tener sufrimiento en las desgracias como alegría en las prosperidades; y esto lo juzgo por mí mismo» (II, 66)— sonaducidos por Sancho como fruto de una reflexión personal.Más que de un único narrador, en el Quijotedebemos hablar de lasvoces del narrador, pues Cervantes, siguiendo el principio de la verosimilitud, orquesta una serie de voces que hacen más creíble la historia que relata. El narrador penetra en los pensamientos de los personajes, y situadodesde el plano de la distorsión, se deleita en enfocar hacia un don Quijote ubicado en el plano de la imitatio, impulsando a los personajes y a loslectores a contemplar al caballero con ojos burlescos. Un ejemplo paradigmático de la desviación del narrador nos lo ofrece el inicio de II, 26: «Callaron todos, tirios y troyanos», que remeda el comienzo del capítulo II dela Eneida, de tan intensos tintes trágicos, pues Eneas narra la guerra deTroya y el éxodo de la ciudad. Así introduce el narrador el episodio del retablo de Maese Pedro, en que don Quijote acabará por atacar a las marionetas del retablo. ¿Cabe mayor distorsión satírica?En la caracterización de los personajes que actúan en los diversos escenarios de la novela, la sátira varía su intensidad y Cervantes hace un usointeligente y libre de las referencias clásicas, en una suerte de variatiode78NUEVA REVISTA 123LAS METAMORFOSIS DE DON QUIJOTE. UNA NOVELA DEL HUMANISMOhistorias y mitos grecolatinos. Deeste modo, Grisóstomo es presentaSu afán de emulación no se detienedo como un trágico Virgilio, queen el imaginario caballeresco, sinomanda quemar sus obras sin que unque se extiende a la historia y mitoOctavio Augusto, como en el casología clásicas.del poeta romano, logre evitarlo; enel relato intercalado de El curiosoimpertinentePenélope, Lucrecia y Porcia son traídas por narrador y personajes para caracterizar a Camila, que simboliza lo contrario de esas heroínas; el mito de Píramo y Tisbe arroja luz sobre las parejas de Cardenioy Luscinda, y Basilio y Quiteria, con la diferencia de que sus historias poseen un final feliz en la novela; doña Clara aparece como la estrella dedon Luis, que se autodenomina nuevo Palinuro, siendo éste igualmente unrelato con término feliz a diferencia del virgiliano. Don Quijote tampocose libera de esta caracterización por contraste, y es calificado por Altisidora como fugitivo Eneas.FRUTO MADURO DEL RENACIMIENTOLas 1.274 referencias al mundo clásico que hemos inventariado en el Quijoteabarcan las más diversas facetas del universo grecolatino: poesía, teatro, historia, pensamiento, retórica y poética, ciencias naturales... La especial relevancia en la novela de conceptos de la preceptiva literariaantigua, particularmente de la Poéticade Aristóteles, avala que la tradición clásica no constituye un mero ornato en el Quijotesino que afecta asu misma concepción, desarrollo y fin: la novela constituye la puesta enacción de las críticas que los humanistas hacían del género caballeresco.El Quijotesupone una sátira inteligente, una agudísima crítica de las novelas de caballerías que, al mismo tiempo, trata de rescatar lo más valiosodel género, subrayando también sus elementos positivos. Pero todo estoes posible porque Cervantes ha aplicado a la creación literaria los principios de verosimilitud y ejemplaridad que no se cansaban de reivindicarlos humanistas en el plano teórico, conceptos enraizados profundamenteen la preceptiva griega y romana. Podemos afirmar que sin tradición clásica no habría este Quijote, ya que el principio estético más invocado y practicado en él es el de la verosimilitud aristotélica. Si el Quijotese considera79JUNIO 2009ANTONIO BARNÉS VÁZQUEZpor muchos la primera novela moderna por la verosimilitud de los personajes, que son seres de carne y hueso —particularmente los protagonistas—, seres libres, que evolucionan, dinámicos; por la entrada de la cotidianeidad en la literatura; y, entre otras razones, por la pluralidad decaracteres, sentidos y perspectivas, es, en buena medida, por su inspiración—sin servilismo— en principios estéticos clásicos.Cervantes reniega explícitamente en el primer prólogo del Quijotedeluso pedante de las citas clásicas. Esa proclama es coherente con su práctica en la novela, pues las más de mil referencias clásicas se insertan connaturalidad en las palabras de narrador y personajes, evidenciando que elautor ha asimilado plenamente esa herencia: en la novela el humanismoestá hecho cultura.Sólo un análisis riguroso puede arrojar el dato de los 1.274 ecos almundo clásico del Quijote. La lectura de la obra no produce la impresiónde un abigarramiento de citas. Por lo demás, el alegato cervantino contrala pedantería se desarrolla también al plantear diversas facetas de la actitud humanista: la juvenil, la burguesa, la equilibrada, la pedante y la preceptiva, encarnadas en cinco tipologías diferentes de personajes.LO RECTO SE ALTERNA CON LO OBLICUOEl Quijotey sus relación con el mundo clásico hay que entenderlos bajoel prisma del fin satírico y burlesco que posee. Cervantes no se burla porprincipio de los personajes, los conceptos y las imágenes griegas o romanas —ya hemos visto que no lo hace en la Galateani en el Persiles, su primera y última obra en prosa— sino que los pone al servicio del propósito humorístico de la novela. Podemos hablar así de un uso recto o comúndel bagaje clásico —el que encontramos en la mayor parte de los personajes secundarios y en diversas intervenciones del narrador y aun del propio autor como tal, en el segundo prólogo, por ejemplo—; y un uso oblicuo o satírico que invade todo lo referente a la monomanía caballerescade don Quijote.El uso recto es, en definitiva, el normal de una cultura, como la humanista, en que las sentencias, las imágenes y los mitos griegos y romanos sonconnaturales a la vida. El uso oblicuo es el producido por la sátira: la sublimación quijotesca de lo caballeresco o la burla de otros personajes ante esa80NUEVA REVISTA 123LAS METAMORFOSIS DE DON QUIJOTE. UNA NOVELA DEL HUMANISMOexaltación arrastra tras de sí la ironíasobre los tópicos del mundo clásico.El diálogo continuo de Sancho conTambién por esto el Quijotees unadon Quijote escenifica el ideal huobra perspectivista, porque ambosmanista de la educación y la perfecsentidos —el recto y el oblicuo— setibilidad humana.encuentran en sus páginas. A pesar deque lo oblicuo domina en la tramaprincipal —las aventuras de don Quijote y Sancho—, y lo recto se sitúa enlas tramas secundarias, la complejidad es mayor, porque, como hemos tenido ocasión de comprobar, en don Quijote alterna la cordura y la locura, produciéndose una distorsión de la herencia clásica según el estado mental delprotagonista y los referentes que encuentra en su camino.El caballero muestra creerse lo que dice, es decir, hay seriedad en susafirmaciones. En los casos en que habla a lo discreto, sus palabras suelenser compartidas o admiradas por quienes las escuchan. Sancho, dejando asalvo el entrañable afecto y respeto que siente por su amo, participa confrecuencia de la comicidad de los que observan externamente la conductade don Quijote. Por eso hay que tener en cuenta esa doble faz seriacómica de muchas de las palabras y obras de don Quijote. Serias para el caballero y cómicas para los que le observan y para el lector. El cura y el barbero, Sansón Carrasco, los duques y sus siervos, Antonio Moreno y otrospersonajes son cómplices de los lectores en la interpretación de la vida yobra de don Quijote. Otros, no obstante, como el Caballero del VerdeGabán, se mantienen en una actitud expectante, dudando si la discrecióndel caballero supera a su locura o al revés.Esa alternancia entre sentidos rectos y oblicuos se estructura en unaserie de círculos concéntricos. La sátira domina en torno al personaje principal, y se va alejando en torno al resto de personajes. ¡Qué diferenciaentre el «despiadado Nero» (I, 14) con que Ambrosio califica a Marcela y el«Nerón manchego» (II, 44) de Altisidora a don Quijote!PERSONALIDAD POLIÉDRICALa amplia erudición del hidalgocaballero Alonso Quijanodon Quijotede la Mancha le otorga una personalidad poliédrica. No sólo ha leído compulsivamente las novelas de caballerías: ha «leído en Virgilio» y en otras81JUNIO 2009ANTONIO BARNÉS VÁZQUEZfuentes griegas y romanas, lo que influye de modo determinante en sus alternancias de cordura y locura; en definitiva, en la pluralidad de dimensiones que hace posible también la diversidad de interpretaciones de su figura en estos 400 años de existencia. La brillante elocuencia de don Quijote,su afán pedagógico y su capacidad dialógica son características humanísticas que sustentan una cordura nunca perdida del todo.Pese a que su carácter permanece básicamente igual a lo largo de lanovela, don Quijote se va metamorfoseando en diversos personajes, yade la esfera grecorromana, ya de la esfera caballeresca. Puede ser Catónpara Sancho, Cicerón para Basilio y Quiteria, un humanista para el Caballero del Verde Gabán, un sabio para unos cabreros y un Sócrates paratodo aquel que quiera dialogar con él (aquí se dibuja el don Quijote discreto). Pero también puede transformarse en un héroe homérico ante losmolinos de viento o unos rebaños; un Alejandro o un César con deliriosde grandeza; Sileno montado sobre un asno; un pastor de la Arcadia; o unsoldado de la milicia de amor que vela sus armas... Porque su afán deemulación no se detiene en el imaginario caballeresco, sino que se extiende a la historia y mitología clásicas. Y si la emulación heroica es el nortede su acción, su amor platónico por Dulcinea arrastra su corazón.La épica antigua es un antecedente de la épica medieval, marco en elque se insertan las novelas de caballerías, por lo que la imitación de locaballeresco puede extenderse igualmente —y así sucede— a muchos pasajes épicos griegos o romanos. El mundo grecolatino no sólo le ofreceuna mitología, sino también una historia poblada de gestas heroicas: Alejandro, César..., por lo que se amplían considerablemente sus posibilidades de imitación, su capacidad de leer cualquier acontecimiento presentea la luz de los acontecimientos pasados: sobre todo, acontecimientos escritos. Don Quijote entrelaza el ideal caballeresco con el mito de la Edadde Oro, lo que le permite fundamentar su peregrinaje con bases muchomás sólidas que la mera mímesis de Amadís de Gaula y otros personajesde la caballería andante.Sin su formación clásica el Quijotefácilmente podría haberse reducidoa la historia de un loco y sus bufonadas. La evidente formación humanista de Alonso Quijano logra que, autotransformado en don Quijote, no degenere en un completo chiflado. Su compleja personalidad, que se mueve82NUEVA REVISTA 123LAS METAMORFOSIS DE DON QUIJOTE. UNA NOVELA DEL HUMANISMOentre los extremos de la cordura y lalocura, se sustenta en sus lecturas cláDe vuelta a su pueblo tras la derrotasicas. Su retórica, que fascina a sus inen Barcelona puede abjurar de lasterlocutores, le dota, de una parte, denovelas de caballerías. No tiene nela capacidad de expresar juicios sencesidad de hacerlo, sin embargo, desatos y brillantes; y, de otra, le apuntalas obras de la Antigüedad griega ola en su propósito caballeresco contraromana.la evidencia de sus fracasos. Las mutaciones que se producen en su menteafectan también a la ambivalencia de sus conceptos. Tal es el caso de la noción de fortuna, que en ocasiones está imbuida del sentido de la providencia cristiana, y en otras prevalecen en ella nociones grecolatinas o participade unos y otros conceptos. Incluso los mismos tópicos son utilizados aveces de modo equilibrado (nudo gordiano en II, 19) o disparatado (II, 60).Una prueba de que la intertextualidad del Quijotey los textos griegosy latinos no es pedante ni postiza es que contribuye a la caracterizaciónde los personajes. Sancho es un iletrado, que llama Guisopete a Esopo,Catón Zonzorino a Catón el Censor, y Julios y Agostos a César y a Augusto. El escudero es exponente de la sabiduría popular, sobre todo a travésde los refranes. Su diálogo continuo con don Quijote escenifica el idealhumanista de la educación y la perfectibilidad humana. El escudero pierde rudeza de modo progresivo y avanza en discreción: asimila las enseñanzas de su amo y las reelabora. No es un interlocutor pasivo, y en ocasiones vence dialécticamente a don Quijote.Los personajes secundarios que acompañan a don Quijote y Sancho alo largo de sus andanzas suelen ser espectadores divertidos de la locuradel caballero, pues tratan de seguir su juego, aunque con fines distintos.El cura, el barbero y Sansón Carrasco se esfuerzan por hacer volver al caballero por sus fueros. Los duques y su corte se solazan a costa de la insania del amo y la simplicidad del escudero. Otros personajes, de menospeso, pero que mantienen cierta amistad con don Quijote, como el Caballero del Verde Gabán o Roque Guinart, no se burlan de don Quijote. Ycuando el primero utiliza una imagen esópica o el segundo un conceptosenequista lo están haciendo en serio, en lo que hemos venido denominando sentido recto.83JUNIO 2009ANTONIO BARNÉS VÁZQUEZLos eclesiásticos, verosímilmente, son los interlocutores de don Quijote en cuestiones de crítica literaria. La mayor o menor cultura del resto depersonajes determina la frecuencia, la naturaleza y el tono de las referencias clásicas. Así, en El curioso impertinente, relato intercalado de la primera parte, Lotario hace un uso inteligente de lugares grecolatinos y Camila, irónico, distorsionado por la pasión amorosa a la que se entrega.Los amigos del pastor Grisóstomo muestran igualmente un conocimientoavezado del mundo clásico, porque se han situado conscientemente en unambiente bucólico. A través de los eclesiásticos con frecuencia hablan loshumanistas, que intentan reconducir a don Quijote a la cordura. Y llevana cabo esta tarea por medio de dos estrategias, la vía argumentativa y, deun modo muy inteligente, mediante las mismas armas caballerescas: el encantamiento, en la primera parte, y el combate en la segunda. El encantamiento fracasó y el primer combate de Sansón Carrasco, también. Pero elsegundo, en la playa de Barcelona, triunfó, y don Quijote abandonó la mímesis caballeresca. En este singular combate entre los humanistas a través de los eclesiásticos y don Quijote podemos advertir un icono de lalucha entre la novela inverosímil representada de modo singular por lasnovelas de caballerías, y la nueva novela verosímil que está naciendo yde la que, precisamente, el Quijote, es tan digno representante. Cervantesdialoga con la preceptiva clásica, motor del Quijote.La mayor parte de los personajes secundarios hacen un uso moderadode las referencias clásicas. Las emplean sin ironía, como expresión de lacultura de un español del Siglo de Oro. Las voces narrativas que conducen la trama del Quijote—que declaran usar diversas fuentes para sutarea— no son imparciales. Preparan los acontecimientos. Ayudan al lector a deleitarse en lo histriónico de muchas situaciones. Usan, asimismo,de sentencias griegas o romanas para embellecer expresiones vulgares.Son frecuentemente irónicas, por lo que inducen a leer los sucesos y losparlamentos desde esa perspectiva. De especial interés es la variatioquese observa en el uso de los loci classicien función de la voz y del contexto. Cervantes, por ejemplo, saca partido a la referencia a Nerón. En el primer caso (I, 14), la cita es propia, en un contexto de diatriba retórica. Lacomparación pretende ser exacta. En el segundo caso (II, 44), la referencia a Nerón es burlesca dentro de una invectiva satírica. En el tercero84NUEVA REVISTA 123LAS METAMORFOSIS DE DON QUIJOTE. UNA NOVELA DEL HUMANISMO(II, 54), la referencia es colateral y, por lo desproporcionado, jocosa: nadamás lejano entre la actitud de quien quema su ciudad y la del que cometranquilamente en compañía de un viejo amigo y sus compañeros. Estaevocación del emperador romano está mediatizada por quien la trae: pastor Grisóstomo, Altisidora o el narrador.Cervantes muestra un gran dominio de la tradición clásica: habla de túa tú con ella, y logra que a su hijo predilecto, don Quijote, la formaciónhumanística le preserve de caer en una completa locura. De vuelta a supueblo tras la derrota en Barcelona puede abjurar de las novelas de caballerías. No tiene necesidad de hacerlo, sin embargo, de las obras de la Antigüedad griega o romana. 85JUNIO 2009