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El viaje de Benedicto XVI

Pablo Blanco Sarto

Narración del viaje del Papa Benedicto XVI a Israel, su causa y sus consecuencias.

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Referencia

Pablo Blanco Sarto, “El viaje de Benedicto XVI,” accessed July 1, 2022, http://repositorio.fundacionunir.net/items/show/1878.

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Title

El viaje de Benedicto XVI

Subject

Panorama de actualidad

Description

Narración del viaje del Papa Benedicto XVI a Israel, su causa y sus consecuencias.

Creator

Pablo Blanco Sarto

Source

Nueva Revista 123 de Política, Cultura y Arte, ISSN: 1130-0426

Publisher

Difusiones y Promociones Editoriales, S.L.

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Nueva Revista de Política, Cultura y Arte, All rights reserved

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es

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El viaje de Benedicto XVIaTierraSantaPABLOBLANCOSARTOPROFESORDETEOLOGÍAYa en el avión, Benedicto XVI hizo saber de modo claro su estrategia eneste viaje: oración, ética y razón eran los ingredientes principales. «No sotros —decía— no somos un poder político, sino una fuerza espiritualque puede contribuir al progreso del proceso de paz. Veo tres niveles distintos: como creyentes, estamos convencidos de que la oración es unaverdadera fuerza. [...] Segundo punto: intentamos ayudar en la formaciónde las conciencias. [...] Y un tercer punto, interpelamos también —¡esexactamente así! — a la razón [para] apoyar las posturas realmente razonables. Esto lo hemos hecho ya, y queremos hacerlo ahora y en el futu1ro». A partir de ese momento el Papa alemán habló de paz, diálogo y respeto, de libertad religiosa, de convivencia entre las tres grandes religiones—islam, judaísmo y cristianismo—; pero también sobre los derechos dela mujer y de los cristianos en países musulmanes, o de igualdad de oportunidades para minusválidos e impedidos físicos. De razón, ética y Diosen definitiva.JORDANIA Y EL «DIÁLOGO INTERCULTURAL»En los anteriores viajes papales, la parada en este reino musulmán habíasido más fugaz. Con el papa Ratzinger, por el contrario, la relación delcristianismo con el islam estuvo de modo claro y visible en el centro dela primera parte de su viaje. Naturalmente, la impronta general que Benedicto XVI dio desde el comienzo a su viaje fue la de la peregrinación cristiana—iba como «peregrino de paz», repetía—, muy atenta a las raíces hebreas delcristianismo. En consecuencia, el obispo de Roma no dudó en hablar de «diálogo intercultural», en cuyo centro estuvieran la defensa de la razón y la libertad —sobre todo religiosa— de todos los ciudadanos, tal como se vio enlos tres primeros días de su viaje a Tierra Santa que dedicó a Jordania.7JUNIO 2009PABLO BLANCO SARTOAllí hablaría por extenso de la razón y de las relaciones con el islam.Esto fue sobre todo en dos momentos: cuando bendijo la primera piedrade una nueva universidad católica en Madaba —para estudiantes en sumayor parte musulmanes— y cuando visitó la mezquita AlHussein BinTalal, de Amman. «La fe en Dios —dijo entonces— no suprime la búsqueda de la verdad; por el contrario, la alienta. San Pablo exhortaba a los primeros cristianos a abrir las propias mentes a todo “lo que es verdadero,noble, justo, a lo que es puro, amable, lo que es digno de honor, lo que2es virtud y lo que merece alabanza” (Flp 4,8)». Fe y razón han de caminar juntas y mirándose la una a la otra, y continuó reivindicando la razón3como patrimonio común de cristianos y musulmanes.Pero fue en Amman, al visitar la mezquita AlHussein Bin Talal, cuando Benedicto XVI entró más directamente en el núcleo de la cuestión.Quien presentó los saludos de recibimiento al Papa fue el príncipe GhaziBin Muhammad Bin Talal, quien a su vez había promovido la Carta abierta «Una palabra común entre nosotros y vosotros», dirigida al Papa y a loslíderes de las otras confesiones cristianas. Fue firmada en octubre de 2007por parte de 138 representantes musulmanes de numerosos países. Esacarta ha sido la consecuencia más importante, en el mundo musulmán,de la apertura al diálogo efectuada por Benedicto XVI con el memorabley polémico discurso en la universidad de Ratisbona el 12 de septiembrede 2006: cinco años y un día después del 11S neoyorquino. La Carta delos 138ha dado origen a un foro permanente de diálogo católicomusulmán, cuya primera sesión se celebró en Roma, desde el 4 al 6 de noviem4bre de 2008. Los firmantes de este segundo texto se elevaron ahora a 278.El portavoz vaticano hablaba así al respecto de «una crisis superada» en lo5que se refiere a las relaciones entre el islam y la Iglesia católica.Ahora, en Jordania, el príncipe Ghazi le dirigía al Papa un largo discurso de bienvenida, al cual siguió la intervención de Benedicto XVI. Allíplanteó el romano pontífice una difícil e inquietante pregunta: «¿No seda también el caso que muchas veces es la manipulación ideológica de lareligión, a veces con fines políticos, el catalizador real de las tensiones yde las divisiones, y no por casualidad también de la violencia en la sociedad?». Ante tal manipulación ideológica de la religión, proponía elobispo de Roma: «Musulmanes y cristianos, [...] deben esforzarse hoy para8NUEVA REVISTA 123EL VIAJE DE BENEDICTO XVI ATIERRASANTAser conocidos y reconocidos como adoradores de Dios, fieles a la oración, dispuestos a comportarse y vivir según las disposiciones del Todo6poderoso».Tras lo cual, Benedicto XVI siguió con un discurso que recordaba al deRatisbona en escala reducida. «Distinguidos amigos, hoy deseo referirmea una tarea que he tratado en diversas ocasiones [...] el desafío de cultivar—para el bien, en el contexto de la fe y de la verdad— el vasto potencialde la razón humana. [...] En realidad, cuando la razón humana consientehumildemente en ser purificada por la fe, está lejos de ser debilitada porésta; más bien es fortalecida para resistir a la presunción de ir más allá desus propias limitaciones». Razón y fe se libran de las respectivas patologías, y son la mejor garantía para la paz y el respeto de la dignidad y losderechos humanos. Tal vez la solución al problema de la violencia enOriente Medio no esté tan sólo en la fe, sino también —y tal vez en primer lugar— en la razón.SHOAH, SHALOM Y YAHVEHSon tres palabras hebreas que podemos comprender con facilidad: Holocausto, paz y Dios. Las hemos escuchado en innumerables ocasiones. Benedicto XVI visitó el Museo del Holocausto, aunque no quiso pasar delvestíbulo por colgar en su interior un retrato de Pío XII, con una inscripción que le culpa por su presunto silencio por el «exterminio» —así lollamó el Papa alemán— de millones de judíos. Esta visita recordaba suanterior visita a los campos de concentración de Auschwitz y Birkenau, enmayo de 2006. El papa Ratzinger —«hijo del pueblo alemán», como élmismo se presentó entonces— dio una respuesta que quedará para la historia. «¿Dónde estaba Dios en Auschwitz?», le preguntó un avezado periodista, con conocidas resonancias. «En la cruz», respondió lacónicamente ycon profundidad. En esta misma línea, Benedicto XVI firmó también ahoraen el libro de honor de Yad Vashem las siguientes palabras: «La misericor7dia de Dios no se ha agotado».Mientras en Jordania, Benedicto XVI había apelado sobre todo a larazón, aquí en Israel apeló más bien como fundamentos de la paz —shalom!— a la justicia y a la fe común con nuestros «hermanos mayores»,como llamó Juan Pablo II a los judíos. El tema central de sus palabras ha9JUNIO 2009PABLO BLANCO SARTOsido lógicamente la paz, que ha de fundarse en la justicia y en los valorespromovidos por las religiones, y no tanto en las armas, los muros y loschalecos antibalas. Frente a quienes recuerdan la guerra santa y de religiones, y acusan a éstas de fomentar la violencia, el Papa constató que «algunos querrían hacernos creer que nuestras diferencias son necesariamentecausa de división y, por tanto, como máximo [las religiones] deben tolerarse». Por el contrario, añadió, estas diferencias «ofrecen una espléndidaoportunidad a personas de diferentes religiones para vivir juntos con profundo respeto, estima, aprecio, alentándose recíprocamente en los cami8nos de Dios».En su discurso en el YadVashem, sede del Museo del Holocausto, seocupó en primer lugar de los caminos humanos de la paz, si bien puedenconfluir con la búsqueda religiosa de ésta. Benedicto XVI la pidió paralos judíos, al mismo tiempo que reclamaba un Estado para los palestinos.Pero sobre todo «suplicó» a todas las partes implicadas que busquen unasolución justa «para que los dos pueblos [Israel y Palestina] puedan viviren paz en su patria, con fronteras seguras e internacionalmente reconocidas». El Papa aseguró también que la paz y la seguridad «se construye[n] através de la justicia»: reconociendo al otro «como a mi igual», «como un hermano, como una hermana». «La justicia da paz, tranquilidad y seguridadpara siempre». Si vis pacem, por tanto, para iustitiam, podríamos continuarparafraseando el conocido adagio de Vegencio, esta vez en contra de todaguerra y violencia.«Suplico a todos los que tienen responsabilidad —seguía el Papa— queexploren todos los caminos posibles para la búsqueda de una soluciónjusta para que los dos pueblos puedan vivir en paz en su patria». Esto implica a todos los hombres y mujeres de buena voluntad, y no solo a loscreyentes —judíos, cristianos y musulmanes— en un Dios único. Ningúnhabitante de esta tierra «desea violencia, inseguridad o divisiones para sushijos», y aseguró que él mismo «oye el grito» de los que invocan «justicia,paz, respeto para su dignidad». Esta profunda llamada en el interior del serhumano, desde su propio corazón, constituye la garantía más firme paraconstruir esa paz común, sostenía el Papa. El presidente de Israel dijo queestán negociando la paz con los palestinos y que espera ésta llegue «en9tiempos breves».10NUEVA REVISTA 123EL VIAJE DE BENEDICTO XVI ATIERRASANTAConvivencia y comprensión recíprocas era el lema que estaba detrásMientras que en Jordania habíade las palabras del pontífice. Beneapelado a la razón, en Israel apelódicto XVI volvió a proceder a sucomo fundamentos de la paz a lamodo, dejando de lado las polémijusticia y a la fe.cas —por otro lado bastante previsibles— que intentaron plantear algunos medios de comunicación. Quiso ir al núcleo de la cuestión. Si anteshabía propuesto el «diálogo intercultural», ahora parecía añadir a éste labúsqueda incansable de la paz. Por eso el obispo de Roma la planteó enuna clave predominantemente religiosa. El sucesor de Pedro recordó quela paz «es ante todo un don divino» que hay que «buscar con todo el corazón». Luego es un don que hay que pedir a Dios con constancia y perseverancia, al mismo tiempo que se buscan los caminos humanos de la paz.Por tanto, las virtudes exigidas para ese diálogo de paz son convivencia,comprensión, constancia y perseverancia.Y confianza, también en Dios. En ese mismo discurso, el tema de laseguridad —y para esto acudía a una palabra hebrea— lo desarrolló elpapateólogo a partir de la palabra bíblica betah, que significa a la vez«seguridad», pero también «confianza»: la una no puede estar sin la otra.La seguridad nace de la confianza, como la paz de la justicia. Además,todo esto iba acompañado de esa irrenunciable búsqueda de Dios de laque había hablado antes. En este caso, en la búsqueda de la paz, vuelven a coincidir fe y razón, valores humanos y religiosos. Precisamente poresta búsqueda común es posible la paz. «Benedicto XVI —comentaba unestudioso de la Biblia— es una de las pocas voces libres que existen enla actualidad. Y por eso va contracorriente. Probablemente no siemprees políticamente correcto, pero siempre es razonable, profundamente hu10mano». Pero el Papa alemán resulta a la vez profundamente divino yespiritual, al referirse de modo continuo Yahveh: al Dios de Abraham, deIsaac y de Jacob, es decir, al Dios de Jesucristo para los cristianos.Se refería en fin a las religiones como las grandes constructoras de lapaz. En este mismo discurso, el papateólogo proponía que alcanzar la pazva unido de modo indisoluble a ese «buscar a Dios», que había sido ya eltema dominante de su memorable discurso de París al mundo de la cultura,11JUNIO 2009PABLO BLANCO SARTOque podría ser considerado como uno de los discursos capitales de su11.pontificado. Quaerere Deum, repetía entonces: hemos de buscar a DiosLa paz viene sobre todo de la búsqueda de Dios: si vis pacem—podríamos parafrasear de nuevo el dicho latino—, quaere Deum. Es esta unatarea esencial e inherente a las religiones. «A los líderes religiosos hoy presentes —dijo allí— quiero decirles que la contribución particular de las religiones para la búsqueda de la paz se funda primariamente en la bús12. Si todos los creyentes de lasqueda apasionada y complaciente de Diosdistintas religiones buscamos y miramos al Dios único, conseguiremoseliminar cualquier tipo de violencia. La búsqueda de Dios da paz y siembra la paz. NOTAS1Respuestas de Benedicto XVI a los periodistas en el vuelo a Jordania, (8.5.2009).2S. Magister, La segunda vez de Benedicto XVI en una mezquita, www.chiesa.it (11.5.2009).3Cf. P. Blanco, Razón, islam y cristianismo. El debate suscitado por Benedicto XVI, «ScriptaTheologica» 41 (20091) 199225.4S. Magister, La segunda vez de Benedicto XVI en una mezquita, www.chiesa.it (11.5.2009).5Cf. Portavoz vaticano: Benedicto XVI logra dos objetivos en Jordania, «Zenit» (10.5.2009).6Discurso en la mezquita AlHussein Bin Talal(Ammán, 9.5.2009).7Cf. Benedicto XVI reza en Jerusalén por las víctimas del Holocausto, «Diario de Navarra»(12.5.2005).8Discurso XVI en Yad Vashem, (Jerusalén, 11.5.2009).9Reafirmación de la postura a favor de un Estado para los palestinos, «ABC» (13.5.2009).10J.M. García, La gran batalla a favor de la razón, www.cope.es (11.5.2009).11 S. Magister,El Papa en Israel. Primer día, doble sorpresa, www.chiesa.it (12.5.2009).12Discurso XVI en Yad Vashem(Jerusalén, 11.5.2009).12NUEVA REVISTA 123