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Del «roba, pero hace»a la recuperación de la confianza

Alejandro Salas, Samuel Rotta

De cómo los iberoamericanos aceptan que sus presidentes, según el caso, roban pero reconocen todo lo bueno que hacen por el país.

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Referencia

Alejandro Salas, Samuel Rotta, “Del «roba, pero hace»a la recuperación de la confianza,” accessed April 2, 2020, http://repositorio.fundacionunir.net/items/show/1852.

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Title

Del «roba, pero hace»a la recuperación de la confianza

Subject

Los costes escondidos en América Latina

Description

De cómo los iberoamericanos aceptan que sus presidentes, según el caso, roban pero reconocen todo lo bueno que hacen por el país.

Creator

Alejandro Salas, Samuel Rotta

Source

Nueva Revista 122 de Política, Cultura y Arte, ISSN: 1130-0426

Publisher

Difusiones y Promociones Editoriales, S.L.

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Nueva Revista de Política, Cultura y Arte, All rights reserved

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es

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Del «roba, pero hace»a la recuperación de la confianzaALEJANDROSALASYSAMUELROTTAEn muchos países de América Latina, «roba, pero hace» no es necesariamente un eslogan de campaña política atribuido en tono de broma a un candidato en un programa televisivo o en una publicación de sátira política, comopodría parecer a primera vista. En Latinoamerica esta frase condensa muchasveces una realidad muy compleja.Asombra ver que cuando un reportero o encuestador encara a un ciudadano en la calle preguntándole por su preferencia electoral o su simpatía portal o cual político, éste responda, franca y abiertamente, que tal político podría haber robado, pero eso no es relevante, pues le reconoce todo lo buenoque hizo por el país o la ciudad.Lo mismo sucede, y con mayor frecuencia, en la intimidad de una sobremesa después de un almuerzo de fin de semana con amigos o vecinos. Alhablar de política no son pocos los que confiesan su apego o nostalgia poralgún político que pudo haber usado el presupuesto público y su posiciónde influencia para su propio despegue económico, pero que «bien lo vale sihizo mejorar la situación general del país». La misma actitud se tiene en ocasiones en el caso de violaciones de los derechos humanos.Dentro de los términos estrictamente racionales de un cálculo económico de tipo costebeneficio económico, pensar que quien hace acciones esmuy valioso a pesar de que robe no es del todo inválido en un primer momento. Supongamos, por ejemplo, el caso de un diputado que moviliza susrelaciones para interferir en un proceso de licitación pública para proveeralgún servicio u obra al Estado en que termina favoreciendo a la empresa de132NUEVA REVISTA 122ALEJANDRO SALAS Y SAMUEL ROTTAun familiar suyo. Asumamos también que el producto comprado cumple conla calidad requerida. El único problema es que el precio es un 10% superioral de aquel competidor que debería haber ganado el contrato si el concurso hubiera seguido un proceso transparente y justo.Por otro lado, ese mismo político realiza un óptimo trabajo promoviendo legislación que genera, favorece y atrae inversiones extranjeras que, a suvez, aumentan los niveles de empleo local. Visto así, el balance costebeneficio estrictamente económico (sobre precio en una licitación frente a cientos de puestos de trabajo) no resulta malo. En otras palabras, se trataría deun político que roba, pero que aporta al país.LOS COSTES ESCONDIDOS DE «HACER ROBANDO»Lamentablemente los efectos en la vida real no son producto de balancescostebeneficio tan simples. Hay una infinidad de factores difíciles de cuantificar que pueden inflar exponencialmente el coste en esta ecuación y minimizar el beneficio, incluso anularlo o en la mayoría de casos hasta volverlo un nuevo coste.Los verdaderos efectos de la corrupción se manifiestan cuando ésta desvía fondos que ya no estarán disponibles para mejorar la calidad y cobertura de los servicios públicos que los ciudadanos demandan. Ocurre cuando un niño muere por falta de atención médica apropiada, cuando unainundación causa decenas de muertes debido a la incapacidad del Estadopara levantar las obras de contención o cuando se reduce el analfabetismomuy lentamente por la limitada cobertura de los servicios educativos, porejemplo.La raíz de esa ineficacia de los Estados se encuentra en las fallas sistémicas que benefician a quienes toman decisiones que afectan a toda una población. Y cuando éstos son descubiertos y no son investigados, y muchomenos sancionados, se termina de asentar la percepción de corrupción generalizada, y en cierto modo aceptada, que se extiende por casi todos lospaíses de América Latina.133ABRIL 2009DEL «ROBA, PERO HACE» A LA RECUPERACIÓN DE LA CONFIANZAEs ahí cuando surge la desesperanza y la pérdida de confianza en las instituciones del Estado y el sistema democrático. Éste es uno de los grandescostes de la corrupción. Cuando alcanza grandes dimensiones fomenta lapobreza y con ello la necesidad de muchas familias de emigrar de poblaciones rurales a centros urbanos o a otros países en busca de oportunidades,y motiva, entre muchos otros males que en América Latina van en aumento,que muchos jóvenes se integren en las cadenas de producción y distribuciónde narcóticos con el deseo de obtener dinero rápido.Por eso, quienes creen que votar a quien «roba, pero hace» es apostar porel mal menor están muy equivocados. No se dan cuenta que votar a favordel «astuto» o apoyar al tramposo sólo porque durante su gestión construyóuna escuela (cuando en realidad pudo haber construido diez), trazó un camino rural o promocionó alguna obra pública de gran visibilidad (que en nopocas ocasiones pudo haber sido poco importante o de vida útil limitada)tiene un coste muy alto, que muchas veces no sólo es indirecto o está oculto, sino que es indeterminable.PERÚ: UNA HISTORIA DE CORRUPCIONES Y OBRASEl Perú es uno de los países que ha sufrido particularmente la pérdida deconfianza entre los ciudadanos y de éstos hacia sus instituciones democráticas. Tras la caída del gobierno de Alberto Fujimori (19902000) se reveló alpúblico la red de corrupción que puso al Estado al servicio de una élite corrupta durante varios años: altos mandos de las fuerzas armadas y policiales, magistrados, diputados, ministros, grandes empresarios, dueños de medios de comunicación. Cientos de personajes fueron parte de la red decorrupción en esos años según las investigaciones oficiales.No es de extrañar por lo tanto que, a pesar de los años transcurridos, estudios como el Barómetro Global de la corrupción de Transparencia Internacional muestren que aproximadamente ocho de cada diez peruanos considera que existe corrupción en los partidos políticos, el parlamento de laRepública y en el sector judicial. De manera similar, el Latinobarómetro 2008134NUEVA REVISTA 122ALEJANDRO SALAS Y SAMUEL ROTTAencuentra que los peruanos entrevistados opinan que el 75% de los funcionarios públicos del país son corruptos.En este mismo sentido, las encuestas nacionales sobre corrupción elaboradas por Proética —organización peruana que representanta a TranspaSesión de formación sobre control impartida a autoridades y funcionarios de gobiernos localesrencia Internacional— muestran cómode Ayacuchola población señala la corrupción defuncionarios y autoridades como el principal obstáculo con el que se enfrenta el Estado peruano para asegurar un desarrollo público. Las mismas encuestas apuntan a una población con pocas expectativas de que la corrupción sereduzca en un futuro. En 2008 —aun después de que la justicia afrontara yresolviera el caso Fujimori— es notable que el 85% de los peruanos crea quela corrupción seguirá en aumento o se mantendrá igual en los próximoscinco años.Pero el desgaste de las instituciones se remonta mucho más allá de ladécada pasada. La frase que origina estas reflexiones, «roba, pero haceobras», se popularizó en el Perú durante el gobierno del general ManuelOdría (19481956), un presidente que puso mucho énfasis en la construcciónde escuelas y hospitales, así como muchas otras edificaciones de gran magnitud e impacto popular (el estadio nacional, entre ellas). Pero esas grandesobras se vieron acompañadas de una corrupción rampante, que no fue obstáculo para que el general ganase una importante base de apoyo electoral.Ciertamente, un fenómeno muy parecido al del actualmente procesado Alberto Fujimori, cuyo partido aún goza de un considerable apoyo.Ante este escenario formado, de un lado, por una corrupción sistémicaque favorece la perpetuación de la pobreza y, de otro lado, por la crecientepérdida de confianza de la población peruana hacia sus instituciones deTI) y lamocráticas, lo que ha llevado a que Transparencia Internacional (135ABRIL 2009DEL «ROBA, PERO HACE» A LA RECUPERACIÓN DE LA CONFIANZAcooperación al desarrollo de la Comunidad de Madrid hayan unido sus fuerzas desde el año 2007 con el objetivo de sentar las bases para promovercambios en Perú.UNA INICIATIVA POR LA RENDICIÓN DE CUENTASEl convenio entre TIy la Comunidad de Madrid tiene como objetivo, a travésde la prevención de la corrupción y la efectiva rendición de cuentas de lasautoridades, que el ciudadano recupere la confianza en las instituciones democráticas y que vea e interactúe con un gobierno que responde a sus necesidades. Para este proyecto se ha decidido trabajar en torno a gobiernos locales y provinciales, no sólo por tratarse de un espacio de coincidencia deagendas de ambas instituciones, sino por la cercanía del ciudadano con dichasautoridades. Así se logra que las organizaciones sociales participen de manera más inmediata y tangible en la vigilancia de las acciones de gobierno.TItrabaja desde 2003 conA través de su representante en Perú, Proética, los gobiernos locales porque el proceso de descentralización iniciado el añoanterior se veía seriamente amenazado por indicios de corrupción en los sistemas de control que no fueron suficientemente fortalecidos para acompañar el incremento de ingresos y funciones de los gobiernos subnacionales.Además, algunas autoridades solicitaron ayuda para impulsar el desarrollode programas anticorrupción en sus provincias o regiones.El trabajo de Proética para fortalecer la transparencia y la lucha contra lacorrupción de los gobiernos locales tiene dos dimensiones que se retroalimentan: la elaboración de diagnósticos o mapas de riesgos de corrupción yel fortalecimiento de capacidades y entrenamiento para superar los riesgosidentificados. Siguiendo este esquema, Proética ha trabajado en seis regionesen el país: Lambayeque (costa norte), Cajamarca (sierra norte), Ayacucho,Huancavelica y Junín (sierra central) y San Martín (selva).El trabajo se inició en Lambayeque cuando el presidente regional se pusoen contacto con Proética. Las actividades empezaron en 2003 y durante seismeses se llevó a cabo la identificación de riesgos de corrupción en la región,136NUEVA REVISTA 122ALEJANDRO SALAS Y SAMUEL ROTTAtomando en cuenta: la sede del gobierno regional, los municipios másimportantes, la corte, las institucionesde control, entre otras institucionespúblicas. Además, se identificaron losriesgos en la relación con empresas,medios de comunicación locales y organizaciones de base (sindicatos deEl primer ministro de Perú, Yehude Simon, comentamaestros o comités de comedores pouna encuesta elaborada por Proéticapulares, por ejemplo) para identificarsituaciones de clientelismo.Esta metodología para identificar riesgos se fue perfeccionando y repitiendo en otras regiones. Mediante los estudios o mapas de riesgos, Proética ha podido constatar que existen tres riesgos generales presentes en mayoro menor medida en prácticamente todas las instituciones públicas de las seisregiones estudiadas: la falta de transparencia, la ineficiencia para controlar,investigar y sancionar y la debilidad de la sociedad civil para vigilar la gestión pública.Una vez identificados los riesgos de corrupción o vulnerabilidades en elsistema, se desarrollaron programas de capacitación dirigidos a superar esosriesgos para los funcionarios públicos de las regiones y municipalidades. Elprograma incluye, además de información específica para el tipo de problema y adecuado al perfil del funcionario, espacios paralelos para reflexión einteracción entre funcionarios, formación y planeamiento estratégico paraorganizaciones de la sociedad civil local a fin de que éstas progresen en sulabor de vigilancia.Adicionalmente, en el último año y medio, gracias a una asociación estratégica con el organismo que administra el patrimonio público de la República ha sido posible mejorar la calidad del programa de capacitación.Todo esto ha permitido contar con expertos de esta institución encargadosde la formación de los funcionarios públicos, tanto de las instituciones 137ABRIL 2009DEL «ROBA, PERO HACE» A LA RECUPERACIÓN DE LA CONFIANZAdel gobierno regional como de municipios provinciales e incluso de distritos rurales, que casi nunca reciben este beneficio directo por la falta de recursos.El haber capacitado a decenas de funcionarios de regiones pobres sobretemas técnicos de control y transparencia y descubrirles que desde 2002Perú cuenta con una ley de transparencia y acceso a información (muy pococonocida por los funcionarios) ya es un éxito importante, aunque el programa tiene todavía alguna dificultad para medir el impacto directo de la formación de los funcionarios en la administración de los recursos públicosCabe destacar como un indicador indirecto del éxito logrado en los últimos años el hecho de que, en noviembre de 2008, inmediatamente despuésde que fuera expuesto uno de los casos de corrupción más importantes enaños recientes en el país, el presidente García se vio obligado a reemplazara su presidente del Consejo de Ministros, involucrado en el escándalo. Ensu lugar, con la misión específica de fortalecer los esfuerzos nacionales delucha contra la corrupción, García convocó a Yehude Simon, que fue el preTIa través de Proética, casi seissidente regional que inicialmente invitó a años antes, a trabajar en Lambayeque. Su elección para el nuevo cargo sesustentó en gran medida en las acciones y medidas anticorrupción llevadasa cabo en su gestión regional, por las que ya era un líder ampliamente reconocido en este campo.MIRANDO HACIA ADELANTELos años de trabajo con las regiones y provincias en el Perú han permitido aProética y a TIacumular experiencia y conocimiento de las realidades con lasque se enfrentan en el nivel descentralizado de gobierno. Este conocimientodebe ser transmitido y compartido con otras organizaciones para multiplicarlos efectos del trabajo realizado. Por ello, Proetica está poniendo en funcionamiento la primera Escuela Nacional Anticorrupción, que busca formar actoressociales clave de todas las regiones del Perú y proporcionarles ayuda técnicapara implementar actividades anticorrupción en sus localidades.138NUEVA REVISTA 122ALEJANDRO SALAS Y SAMUEL ROTTASi bien el cambio no se producirá de inmediato y las instituciones involucradas en este trabajo son, por ahora, sólo una pequeña parte de losgobiernos locales en Perú, se espera que el efecto positivo de los éxitos logrados y la identificación de buenas prácticas ayudará a multiplicar el efecto de la experiencia.Con la promoción de la transparencia y la rendición de cuentas en la gestión de los asuntos públicos es de esperar que no suceda más lo que ocurrió en el año 2001 cuando el ya fallecido Gerardo «Cucho» Saavedra, al jurarsu cargo de diputado de la República, en la televisión nacional, protagonizóuno de los más inolvidables lapsus linguaede la historia peruana contemporánea: en vez del usual juramento «Por Dios y por la Patria», dijo con firmeza «Por Dios, por la plata...» seguido de una sonrisa. En otras palabras,queremos que los recursos públicos dejen de ser vistos como botín y que losciudadanos dejen de apoyar a los funcionarios y políticos que abusan deellos. 139ABRIL 2009DEL «ROBA, PERO HACE» A LA RECUPERACIÓN DE LA CONFIANZA