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Amartya Sen, o el desarrollo humano como libertad

Pablo Sánchez Garrido

Ensayo sobre el Nobel de Economía Amartya Sen cuyo prestigio se ha ido labrando en el discurrir del tiempo. Destaca su preocupación por la teoría de la elección social, el desarrollo humano o la ética política.

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Pablo Sánchez Garrido, “Amartya Sen, o el desarrollo humano como libertad,” accessed January 22, 2022, http://repositorio.fundacionunir.net/items/show/1843.

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Amartya Sen, o el desarrollo humano como libertad

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Desarrollo igual a libertad

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Ensayo sobre el Nobel de Economía Amartya Sen cuyo prestigio se ha ido labrando en el discurrir del tiempo. Destaca su preocupación por la teoría de la elección social, el desarrollo humano o la ética política.

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Pablo Sánchez Garrido

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Nueva Revista 122 de Política, Cultura y Arte, ISSN: 1130-0426

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Difusiones y Promociones Editoriales, S.L.

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Amartya Sen, o el desarrollohumano como libertadPABLOSÁNCHEZGARRIDOUNIVERSIDADCEUSANPABLOAmartya Sen es uno de esos Nobel de Economía (1998) cuyo prestigio no hasido flor de un día, sino que por el contrario se ha ido revalorizando, en proporción cuasi geométrica, con el decurso del tiempo. Su nombre ya era previamente reconocido en el panorama académico mundial a la par que constituía una referencia para las políticas internacionales de cooperación aldesarrollo, concretamente para Naciones Unidas.A lo largo de su dilatada carrera académica por los centros educativosmás prestigiosos del mundo —Cambridge, London School of Economics,Oxford, MIT, Harvard— ha ido aumentando sus preocupaciones y temas deestudio y sedimentándolos en un rico suelo de diversos estratos que ha generado variados frutos. Desde sus primeros estudios sobre la abstrusa cuestión de la «selección de técnicas» para el desarrollo (véase su Choice of Techniques, 1960), saltó a la Teoría de la Elección Social (Collective Choice andSocial Welfare, 1970), una especie de «lógica socioeconómica» formalizada,tras la estela del también Nobel Kenneth Arrow. Posteriormente, profundizósobre cuestiones más aplicadas y empíricas, como el análisis y medición de4NUEVA REVISTA 122PABLO SÁNCHEZ GARRIDOla pobreza y las hambrunas, que reflejó en su Poverty and Famines (1981).Tampoco perdió de vista la perspectiva metaeconómica al examinar algunosde los supuestos básicos de la ciencia económica, como hiciera con la noción, tan a menudo gibarizada, de «racionalidad» económica («RationalFools», 1977); o con el análisis de las «bases informacionales» de las distintasteorías económicas y éticopolíticas (vgr. su amplio artículo: «Wellbeing,Agency and Freedom», 1985).Durante todas estas etapas, Sen ha mantenido una constante formación ypreocupación en aquellos aspectos que cruzan la débil —¿y acaso ficticia? —frontera entre lo filosófico y lo económicopolítico —y entre lo positivo y lonormativo—; como a su vez hicieran casi todos los economistas de mayorrelevancia, que no fueron sino economistasfilósofos. En este sentido, suelerecordarnos Sen el caso del propio Adam Smith, que siendo profesor de Filosofía Moral en la Universidad de Glasgow mantuvo un interés perenne porreeditar y pulir su Theory of Moral Sentiments.Por no hablar de John StuartMill, David Ricardo, Karl Marx, Friedrich Hayek, etc. Esto me recuerda igualmente el curioso título de un tratado de Historia del Pensamiento Económico:The Worldly Philosophers.Pero volviendo a nuestro autor, a finales de los años setenta diversosintereses previos y coetáneos desembocan en la que seguramente constituya su contribución de mayor calado: el «enfoque de las capacidades humanas» («human capability approach»), que propone de modo elaboradoen su breve obra: Commodities and Capabilities(1985), o en su más reciente Development as Freedom (1999). En dicho tema, que es el que nosocupa, me centraré a continuación. Pero antes quisiera completar este rápido esbozo del pensamiento seniano aludiendo al último tema o grupode temas sobre los que Sen viene centrando su atención en los últimosaños: se trata de variadas cuestiones interculturales (identidades culturales, universalidad de los derechos humanos y la democracia, etc.) peroengavilladas por la búsqueda de una plausible «justicia global». Tras ellolate su anhelo por forjar una idea universalista de la justicia que, frente a5ABRIL 2009AMARTYA SEN, O EL DESARROLLO HUMANO COMO LIBERTADlo que ocurre con la teoría —a lo sumo universalizable— de John Ralws,no quede autolimitada por los confines occidentales (The Idea of Justice,de próxima aparición). Dicha pretensión de Sen, de por sí harto compleja, se torna aún más ardua desde que asume como meta y presupuestoinicial la necesaria conciliación de esta «justicia global» con una «libertadcultural», o sea, un modelo de justicia global que sin ser relativista tampoco ahogue la elección social —ni las identidades plurales— de las personas que constituyen los diversos pueblos y culturas.Pero quisiera también anotar un rasgo general. Como buen indio, nos encontramos ante un pensador tremendamente ecléctico, lo cual ha hecho desus reflexiones cantera y bandera para intelectuales, economistas y políticosde todas las tendencias. Es una referencia para políticos liberales y socialistas. Sen ha sugerido un «derecho a no abortar» y criticado el control demográfico neomalthusiano, pero también ha servido para sustentar reivindicacionesUn Nobel sin prejuiciosLUIS PABLO TARÍN DIPLOMÁTICOEn una breve autobiografía, Amartya Sen narra una anécdota sobre la entradaen el Trinity College de Cambridge de uno de sus principales maestros, Maurice Dobb. Al desvelar a quien le invitaba a ingresar su pertenencia al partidocomunista como posible obstáculo, éste le impuso la sola condición de avisarcon dos días de adelanto en caso de que decidiese prenderle fuego a la capilla gótica. La presencia de una base marxista en el enfoque del pensador indioes quizá la nota más conocida, junto con la de su eclecticismo (que lleva a quealgunas de las aplicaciones de sus ideas, como las que basan el índice de desarrollo humano o el enfoque de las capacidades, puedan situarse en realidada distancia diametral de la ortodoxia antropológica marxista). Quizás por esoel título de esta importante obra de P. Sánchez Garrido resulte inquietante, 6NUEVA REVISTA 122PABLO SÁNCHEZ GARRIDOprogresistas de «salud reproductiva». En España, hallamos valoraciones críticas, como esgrimía días atrás Pedro Schwartz, pero también importantes alabanzas de economistas como Juan Velarde Fuertes o Carlos Rodríguez Braun.Siendo agnóstico, fue invitado por el papa Juan Pablo II como asesor de laencíclica Centesimus annus...ENTRE ESCILA Y CARIBDIS: UN NUEVO PARADIGMADEL DESARROLLO HUMANOAntes de proponer su «enfoque de las capacidades», Amartya Sen llevaba varios años preguntándose por el núcleo conceptual y la medición económicade conceptos tales como «pobreza», «bienestar» (entendido en su sentido másamplio de «wellbeing», no de «welfare»), o el «nivel de vida»; que a su vez permitieran una noción más realista del denominado «desarrollo económico».Una de sus primeras conclusiones fue la necesidad de centrarse más bien enespecialmente cuando al recorrerla se advierteque los aspectos biográficos, documentados originalmente con material de diversos archivos, noson, en el caso de Sen, más que una orientacióninicial para el rastreo de su génesis y desarrollointelectuales.Nobel de Economía en 1998, Amartya Sen esespecialmente reconocido por sus contribuciones ala economía del bienestar, el estudio de los mecaRAÍCESINTELECTUALESnismos de la pobreza y del desarrollo humano. SenDEAMARTYASEN: ARISTÓTELES,ADAMSMITHYKARLMARXha influido notablemente en el perfeccionamientode las políticas de ayuda al desarrollo, principalPABLOSÁNCHEZGARRIDOmente a través del Programa de Naciones UnidasCentro de Estudios Políticos para el Desarrollo, el Banco Mundial y el Comitéy Constitucionales, Madrid 2008, 574 págs.de Ayuda al Desarrollo de la OCDE, orillando del7ABRIL 2009AMARTYA SEN, O EL DESARROLLO HUMANO COMO LIBERTADla situación real de las personas y no tanto en los índices agregados de opuPNB. En el aspecto metodológico de la cuestión,lencia, como el recurrente Sen observó dos escollos fundamentales en la aprehensión adecuada de lassituaciones de subdesarrollo, para cuya homérica descripción contrapuso laEscila de un subjetivismo utilitarista frente a la Caribdis de un objetivismo«fetichista». De hecho, el propio enfoque de Sen surge en cierto modo comouna crítica superadora de estos dos modelos previos.Por un lado, el subjetivismo inherente a las teorías utilitaristas al uso encauzaba la evaluación de la situación de las personas (vgr. su bienestar) máspor los volubles «estados mentales» que éstas manifestaran que por la condiciones objetivas de su existencia. El subjetivismo extremo perdía de vistacondicionamientos objetivos de funcionamientos humanos básicos, o en unsentido más amplio, aquellos requisitos que hacen posible el «florecimientohumano». Por ello, para evaluar el desarrollo no es adecuado tomar comodebate los simplismos dialécticos y posibilitando una apertura hacia visiones másantropológicas (principalmente, el llamado «enfoque de las capacidades»), queestán contribuyendo a una mejora en la eficacia de la ayuda, porque incorporanalgunas de las evidencias más palmarias del pensamiento liberal. No se trata aún,no obstante, de un campo alejado de la polémica.Sánchez Garrido está persuadido de que Sen adoptó desde el comienzo desu itinerario una visión integrada de filosofía y economía, que hace relevantepara la teoría económica, como en Aristóteles, la ética y la política. Presenta porello, para cada corriente de pensamiento con influjo en Sen (se analizan en laobra otras, como la kantiana o la del republicanismo), por una parte el puntode partida clásico de los conceptos principales, descubriendo en una difícil hermenéutica la filiación y el matiz de las categorías senianas.Identifica también la mediación personal concreta por la que Sen accede acada uno de los tres autores principales (M. Nussbaum para Aristóteles, E. Rothschild para A. Smith, diversos personajes en el caso de Marx, en los ambientes8NUEVA REVISTA 122PABLO SÁNCHEZ GARRIDO«variable focal» consideraciones tan subjetivas como las que dimanan del«placer», la «felicidad» o el «bienestar», según su uso utilitarista. Esto hacepresa fácil a esta perspectiva de diversas objeciones, por ejemplo el bizarrismo de detectar mayor «desutilidad» en una persona rica que se ve obligada a renunciar a «gustos caros» que en aquel indigente que ha acabado por«adaptar» sus preferencias y deseos a su cruda realidad.Por otro lado, los enfoques de J. Rawls y R. Dworkin, o incluso el «enfo1, al centrarse en los objetosde bienestar, loque de las necesidades básicas»que procuran conseguir son mediospara la libertad de realización, y en estoestán bastante cerca de las pretensiones de Sen, pero se alejan en la medidaen que no se centran en la amplitud de la libertad que realmente tienen lossujetos, en la vida que se puede llevar o no, en lo que se puede hacer o ser;en otras palabras, en los fineshumanamente valiosos que realmente pueden2.promover esos mediosmarxianos de India y del Cambridge de la posguerra mundial). Y estudia, finalmente, la diferencia añadida por Sen a ese cuadro, que es de una policromíasólo posible en un sustrato cultural indio. Todo esto sin ocultar las contradicciones y tensiones, y también los límites, de algunos conceptos básicos, como la variable noción de libertad (positiva, como en I. Berlin) o la reticencia seniana aprecisar la idea de bien, que le lleva en ocasiones a caer en el relativismo cultural que mina con frecuencia las teorías del desarrollo. 9ABRIL 2009AMARTYA SEN, O EL DESARROLLO HUMANO COMO LIBERTADEs decir, tras huir del subjetivismo de las valoraciones basadas en eldeseo o en la preferencia, Sen también esquiva ese objetivismo entendidocomo «fetichismo de los recursos», para, de este modo, ser más sensible ala capacidad real de desarrollo de la subjetividad humana conforme a susfuncionamientos objetivos básicos. Por eso no hace un uso instrumental dela libertad, no la trata simplemente como un medio o instrumento para conseguir cosas: la libertad es un componente básico de la vida humana, tieneun valor intrínseco. Sen identifica el desarrollo con la posibilidad de poderllevar una «buena vida humana», que, entre otras cosas, requiere una vida3.de libertadAsí llegamos a la contribución más original de Sen al pensamiento políticocontemporáneo sobre la justicia: un enfoque basado en los conceptos interrelacionados de funcionamientos(«functionings») y capacidades(«capabilities»),que nos recuerda explícitamente los términos aristotélicos de potencia y acto.El enfoque de las capacidadeses aplicado por Sen al estudio de diversascuestiones económicas y sociopolíticas, tales como la calidad y el nivel devida, el bienestar y, sobre todo, el desarrollo. Sen considera que en todosestos espacios de evaluación es necesario partir de un concepto que reflejeadecuadamente las funciones valiosasque las personas pueden llegar ahacer o a ser, lo que llama en alguna ocasión «libertad para realizarse».Con el concepto «capacidad», Sen trata de evaluar la posibilidad real quetiene una persona para lograr aquellos «funcionamientos» que son básicose «intrínsecamente valiosos» para poder llevar una vida humana buena ydigna. De este modo, el enfoque sobre las capacidades se sostiene sobre elconcepto más básico de funcionamiento(«functioning»),que Sen entiendedel siguiente modo: «El concepto de funcionamiento, que tiene unas raícesclaramente aristotélicas, refleja las diversas cosas que una persona puede4valorar hacer o ser». La idea de funcionamiento puede abarcar desde cuestiones tan elementales como estar suficientemente alimentado y gozar debuena salud, hasta otras rea lizaciones más complejas como el «poder aparecer en público sin avergonzarse» —ejemplo que toma de Adam Smith, su10NUEVA REVISTA 122PABLO SÁNCHEZ GARRIDOprincipal referente clásico—, el respetarse a uno mismo, o la participaciónen la comunidad política.Otro aspecto relevante que afecta a los funcionamientos, así como a lascapacidades, es el conjunto de aspectos individuales y sociales que incidenen lo que Sen ha denominado «problema de conversión». Como se ha visto,Sen no se limita a enfocar los bienes o recursos, lo que realmente le interesaes lo que las personas pueden hacer o sercon esos bienes. Los diversos grados de conversión de esos bienes en funcionamientos dependen de las diferentes «características interpersonales», que Sen ha clasificado adecuadamen5.te en Development as FreedomPor si se le acusara de idealismo, este enfoque de Amartya Sen ha sidoasumido formalmente como referente de partida por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), que desde 1990 publica anualmenteel conocido Human Development Reports, lo cual da una muestra del pesoreal que tiene la teoría de Sen en las políticas actuales de cooperación in6ternacional al desarrollo.LAS CAPACIDADES EN LOS PAÍSES DESARROLLADOS:¿EUROPA O ESTADOS UNIDOS?Este enfoque basado inicialmente en la igualdad de «capacidades básicas» encontextos de subdesarrollo ha ido creciendo y ampliándose conceptualmente hasta abarcar aspectos como la calidad de vida y el bienestar —así como«capacidades no básicas»—; lo cual permitiría aplicar el enfoque al subdesarrollo en los países ricos —lo que se ha denominado «cuarto mundo»—, e incluso tomarlo como perspectiva económica global.En este sentido, Sen destaca, por ejemplo, el problema del paro en Europa y el de las desigualdades entre los distintos grupos raciales en EE.UU.Respecto a la primera cuestión, para Sen, el paro no puede considerarse únicamente una pérdida de renta. Este problema implica toda una serie de efectos negativos en la vida de la persona (daños psicológicos, pérdida de motivación laboral, perturbación de las relaciones familiares, tensiones sociales,11ABRIL 2009AMARTYA SEN, O EL DESARROLLO HUMANO COMO LIBERTADetc.), indetectables para un estudio de la desigualdad que atienda únicamente aspectos redistributivos, e irresolubles con la mera concesión de ayudaseconómicas o redistribuciones de la renta.Desde el enfoque de las capacidades, esta cuestión nos obliga a reconsiderar el enorme nivel de paro como un aspecto de la desigualdad tan importante en sí misma como la propia distribución de la renta: «Por eso, aunquedesde el punto de vista de la renta, el historial europeo sea mejor que el estadounidense —que suele ser más rea cio a las políticas distributivas—, sinEE.UU. es prácticamente la mitad. De este modo, aunembargo, el paro en que «las tendencias comparativas de la desigualdad de la renta dan a Europa una excusa para la autocomplacencia puede ser muy engañosa si se7.adopta una concepción más amplia de este concepto»La otra cuestión apuntada hace referencia a la consideración de la de sigualdad y privación relativa existente entre los distintos grupos raciales enEE.UU. Sen destaca que en el espacio de las rentas, los afroamericanos sonclaramente más pobres que los blancos americanos, aunque son mucho más8ricos en renta que miembros de poblaciones del tercer mundo—inclusouna vez incorporadas las diferencias relativas de precios—. Algo análogoocurre con la tasa de mortalidad, pero, según demuestra Sen, no se debetanto a una mayor incidencia de la violencia en dicho sector demográfico,cuanto a la falta de una capacidad específica: la carencia de asistencia o cobertura médica pues «la inmensa mayoría carece, en realidad, de la capacidad necesaria para tener un seguro médico debido a las circunstancias económicas y, en algunos casos, debido a que padece afecciones de las que9huyen las aseguradoras privadas».La conclusión que obtiene de los casos europeos y norteamericanos es queexisten injustificadas asimetrías entre las prioridades de política económica yEE.UU. y Europa. La ayuda pública destinada a pobres y enfermos essocial de muy limitada en los EE.UU.; cuestión inaceptable para una «ética social» europea. Ahora bien, en Europa se toleran unos índices de paro escandalosos paralos estadounidenses. Sin embargo, el enfoque de las capacidades detecta 12NUEVA REVISTA 122PABLO SÁNCHEZ GARRIDOestructuralmente ambas circunstancias y como mínimo impide que las políticassubsiguientes puedan obviarlo. Problemas como éstos se han agudizado con laactual crisis, ante la cual Sen aconsejaba hace unas semanas en la Complutense (en su investidura como Honoris causa —ronda ya el centenar—) la necesidad de una reforma y fortalecimiento institucionales dentro del capitalismo.Quizá con todo lo expuesto pueda entenderse de qué modo el enfoquede las capacidades ha contribuido a realizar ese cambio de paradigma en lateoría y práctica del desarrollo, pasando desde un modelo economista de«desarrollo económico» hacia un enfoque multidimensional de «desarrollohumano», bajo una perspectiva centrada en las personas y en su libertad realpara realizarse. NOTAS1Cronológicamente, Sen aplica el concepto de «capacidad» a las mediciones sobre la pobrezay la desigualdad entre los años setenta y los ochenta, en un contexto muy influido por el enfoque basado en las «necesidades básicas». Este último surge a mediados de los ochenta a partir del trabajo de autores como Paul Streeten, M. Hopkins y R. van der Hoeven, con ciertosprecedentes desde finales de los sesenta en D. Seers, M. ul Haq y L. Emmerij.2Ante esto recurre repetidamente al filósofo: «Como señaló Aristóteles al comienzo de la Éticaa Nicómaco[...] “la riqueza no es, desde luego, el bien que buscamos, pues no es más queun instrumento para conseguir algún otro fin”». Sen, A. Desarrollo y libertad. Planeta, Barcelona, 2000, p. 30.3Sen habla tanto de «libertad positiva» como negativa en el sentido, ya clásico, de I. Berlin.4Sen, A. Desarrollo y libertad, p. 99. El concepto de funcionamiento aparece explícitamentedentro de la teoría seniana en su artículo «Rights and capabilities» (1984), posteriormente incluido en su libro Resources, Values and Development.5En este sentido, cabe destacar el célebre ejemplo seniano de las diferencias de conversiónrespecto al funcionamiento «estar bien nutrido» que se producirían si distribuimos la mismacantidad del bien primario «arroz» entre un sujeto con una enfermedad parasitaria en su aparato digestivo y otro que no albergue dicho parásito.6Aunque también hay que advertir que la aplicación u «operacionalización» del enfoque en elÍndice de Desarrollo Humanose ha hecho al coste de simplificarlo, asumiendo tres capaciPNBper cápita).dades básicas (esperanza de vida, educación y un matizado 7Íbid.8Sen cita el caso de Kerala, Sri Lanka, Costa Rica y Jamaica. Op. cit.,p. 125.9Sen, A. Desarrollo y libertad, p. 127.13ABRIL 2009AMARTYA SEN, O EL DESARROLLO HUMANO COMO LIBERTAD