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Siete argumentos a favor de Bolonia

Rafael Puyol

Artículo sobre el proceso de Bolonia y sus beneficios para la universidad. El autor opina que los estudiantes deben poder elegir aquello que más conviene a su formación.

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Rafael Puyol, “Siete argumentos a favor de Bolonia,” accessed April 2, 2020, http://repositorio.fundacionunir.net/items/show/1822.

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Title

Siete argumentos a favor de Bolonia

Subject

Debate sobre el futuro de la universidad

Description

Artículo sobre el proceso de Bolonia y sus beneficios para la universidad. El autor opina que los estudiantes deben poder elegir aquello que más conviene a su formación.

Creator

Rafael Puyol

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Nueva Revista 120 de Política, Cultura y Arte, ISSN: 1130-0426

Publisher

Difusiones y Promociones Editoriales, S.L.

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Nueva Revista de Política, Cultura y Arte, All rights reserved

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es

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EL FUTURO DE LA UNIVERSIDAD Siete argumentos a favor deBoloniaRAFAELPUYOLPRESIDENTEDEIEUNIVERSIDADnadie se le oculta que la universidad española, con las lógicas diferencias entre instituciones, es un bien manifiestamente mejoraAble. No puede negarse su papel decisivo en la formación de los profesionales actuales y en la democratización de nuestra sociedad, pero nodebemos instalarnos en la complacencia por estas bondades, olvidandolas insuficiencias que limitan su capacidad. Luces y sombras, combinadas en dosis distintas según los casos, definen una trayectoria gris quedebemos mejorar a través de reformas tan profundas, como urgentes.En contra de algunas voces críticas, soy de la opinión de que el proceso de Bolonia ofrece una excelente oportunidad para replantear laformación de los graduados y hacerla más acorde con la realidad laboral y económica de nuestras sociedades.Precisamente Bolonia nace no sólo para el establecimiento de titulaciones que sean reconocidas académica y profesionalmente por losotros países que forman parte del proyecto, sino también para modernizar y mejorar la calidad de los sistemas universitarios implicados ypara desarrollar la diversidad y flexibilidad en la educación superiorcomo instrumento para afrontar los desafíos de la globalización y de unasociedad basada en el conocimiento.¿Qué elementos introduce Bolonia para modernizar y mejorar la calidad de las universidades? (Dejo al margen, por el momento, el tema dela investigación que requeriría una reflexión específica y extensa, paracentrarme exclusivamente en la formación):NUEVA REVISTA 120 · DICIEMBRE 2008[ 90]1.La posibilidad de definir nuevos productos educativosderivados delos existentes o completamente nuevos, que permitan una mejor adecuación de las titulaciones a las necesidades del mercado. La substitución de un catálogo rígido de títulos por un registro permitirá una mayoroferta de productos diferenciados. Las universidades no deben producirclones con los mismos conocimientos e ignorancias y deberían evitarlos grados uniformes en lo que todo se parece a todo y nada (o muypoco) resulta distinto.2.Un cambio en los métodos de enseñanza tradicionales. La introduccióndel crédito ECTSdiversifica los procesos de enseñanzaaprendizaje. Reduce, el papel de la lección magistral y prima otros procedimientos, comolos seminarios, las tutorías, las prácticas o el propio trabajo personal delalumno, como métodos más adecuados para mejorar la formación.3.La oportunidad de incorporar a las titulaciones algo más que contenidos. También destrezas, herramientas, valores, capacidades que van a redundar en una mayor empleabilidad de los titulados. Permítanme, eneste sentido, que mencione la experiencia que se está llevando a cabocon los nuevos grados en la IEUniversidad. Todas las titulaciones, además de los contenidos propios de cada una de ellas, tienen tres módulos que se denominan módulos IE: uno de Management, otro de Humanidades, en sentido amplio (Liberal Arts), y otro de Deontologíaprofesional, sin olvidar en ningún momento la enseñanza de «Skills»fundamentales relacionadas con el aprendizaje de idiomas y las nuevastecnologías.Que los estudiantes estén en mejores condiciones para acceder alempleo no debe ser entendido como un proceso de mercantilización dela universidad. En ningún país de los que ya se han adaptado a Boloniase ha producido una situación de este tipo. Además, en la cumbre deLondres de 2007 se ha dado un impulso significativo a la dimensión social del proceso de construcción del Espacio Europeo de Educación Superior (EEES). En este sentido, se reconoce la importancia de la educación universitaria como elemento de cohesión social y se propone laeliminación de obstáculos socioeconómicos que impidan a los estudiantes acceder y acabar sus estudios.NUEVA REVISTA 120 · DICIEMBRE 2008[ 91]Rafael Puyol4.El EEESsienta las bases para que la movilidad de los estudiantes seamayor que la actual. Una movilidad en el interior de sus universidadespara que puedan cambiar de estudios y una movilidad interuniversitarianacional e internacional para que puedan cursar módulos de estudios otitulaciones completas en otras universidades. De esta manera se enriquecerá su experiencia y crecerá igualmente su empleabilidad.5. Una mayor internacionalización de las universidades. Condición quese nutre no sólo de una mayor movilidad de estudiantes y profesores,sino de acuerdos básicos entre universidades de países distintos para elestablecimiento de estudios compartidos o de programas de investigación conjuntos.6.Un proceso de acreditación ex post permitirá contrastar la calidad ycomplementará la autonomía, al menos teórica, de las universidadespara el diseño de las titulaciones. Esa garantía de calidad será una condición imprescindible para asegurar la necesaria confianza entre lasuniversidades del espacio europeo, de modo que el reconocimiento detítulos y estudios no planteen reticencias y permita que el sistemaavance con confianza y eficacia.7.Un mayor énfasis en la formación práctica de los estudiantes, lo cual tendrá que provocar una positiva intensificación de las relaciones universidadempresa hoy manifiestamente mejorables. Se lograría, de esta forma,mitigar la desconexión entre la formación que demanda el mercado de trabajo, atestiguada tanto por los graduados como por las empresas.El decreto español que recoge y desarrolla estos y otros principiosde Bolonia, es esencialmente correcto. Sin embargo, es necesario evitarque, por la vía de ciertas actuaciones, se desvirtúe su aplicación. Los departamentos universitarios no pueden pretender incorporar a las nuevastitulaciones todo lo que saben sus profesores o prescindir de todo lo queignoran. Las conferencias de decanos y directores de una determinadatitulación tienen que admitir que no son Fuenteovejuna y que pretender cerrarlo más posible un grado es un ataque al corazón de Bolonia.Los colegios profesionales han de ser más abiertos y menos corporativos.No pueden pretender regularlo casi todo y considerar inconvenientetodo lo que se salga de sus exigencias y recomendaciones.NUEVA REVISTA 120 · DICIEMBRE 2008[ 92]Siete argumentos a favor de BoloniaLas universidades públicas, sobre las que ciertamente descansa el sistema universitario español, tienen que conducirse con menos reticencias con las privadas y no descalificar, sin más, sus iniciativas con el argumento de que las necesidades del mercado están cubiertas con suoferta. Las universidades privadas, en buena parte jóvenes e imperfectas, han hecho un esfuerzo de adaptación a Bolonia mucho más rápidoe intenso que las públicas. La mayoría de los títulos sometidos a la verificación han correspondido a las instituciones privadas que además hanpodido, por sus menores constreñimientos internos, diseñar titulacionescon un mayor grado de libertad. No se pueden desautorizar esos proyectos con el argumento injusto de una pretendida competencia (en elfondo eso sería positivo), tanto más si se tiene en cuenta que las privadas no consumen recursos públicosLa Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad (ANECA) tieneque actuar con rigor, pero también con flexibilidad en la verificación delos títulos, dando margen a iniciativas novedosas e imaginativas. Yahabrá tiempo, cuando llegue la acreditación, para saber si «el producto»tuvo el valor y el alcance con el que se diseñó.Quizás tienen razón los alumnos cuando afirman que han intervenidopoco o nada en la confección de los nuevos planes. Pero no la tienen algunos grupos o asociaciones cuando afirman que el proceso de Boloniasupone una supeditación de las universidades a los «intereses» empresariales. Todos los estudios no tienen por qué adaptarse como un guante deseda a las necesidades del mercado laboral, pero ese grito que hace pocosdías oía en la Universidad Complutense en la entrega de becas patrocinadas por una gran entidad financiera, de «¡Fuera empresas de la universidad!», no tiene fundamento alguno. Permítanme que exprese elcontrapunto a esa exclamación, con esta otra: «¡Más empresas en la universidad!». Más empresas para hacer más y mejores cosas. No sólo paraofrecer prácticas a nuestros estudiantes y licenciados, sino para que nospresten sus profesionales, nos ayuden a financiarnos o nos encarguen proyectos de investigación. Pero no lo harán si no somos capaces de mejorarla calidad de la enseñanza y de la investigación que ofrecemos. Si no somoscompetentes para ofrecer una mayor eficiencia y una mayor eficacia.NUEVA REVISTA 120 · DICIEMBRE 2008[ 93]Rafael PuyolLas comunidades autónomas han de superar la pretensión de no creardemasiadas diferencias entre sus universidades. Hace pocos días me comentaban que el Gobierno andaluz pretende que sus universidades sepongan de acuerdo para el diseño de una misma titulación. Una vez másse impone el cómodo, pero poco competitivo, «café para todos».Por último, el Ministerio, ahora con nueva denominación y competencias, pero con el mismo reto de mejorar el sistema universitario, hade favorecer, entre otras cosas, la venida de estudiantes internacionalesmediante procedimientos ágiles para entrar en nuestro sistema. Favorecer que los centros tengan más estudiantes foráneos es contribuir a paliar las carencias de trabajadores cualificados que vamos a tener a medioplazo. La universidad española, tras sufrir la abundancia de usuarios dela etapa del «baby boom», va a pasar por un periodo de escasez relacionado con los años de fuerte caída de la natalidad. Hay disponibilidadpara atender una demanda exterior más fuerte, pero, una vez más, nolo podremos hacer si no somos capaces de ofertar productos atractivosy rigurosos.Sé que no son buenos tiempos para implementar todas estas acciones. La financiación de las universidades públicas sufre recortes presupuestarios que van a obstaculizar la puesta en marcha del nuevo marco.Y observo una preocupante apatía de una parte del profesorado, conedades medias altas, que no acaba de ver qué ventajas ofrece el sistemade Bolonia. Exigir mayores esfuerzos a los profesores y a las autoridadesacadémicas en un marco económico restrictivo no es el mejor caminopara el éxito de la operación. Pero a pesar de todo, Bolonia es la sendapara llevar a cabo una reforma basada en la flexibilidad, la transversalidad y la multidisciplinariedad de los sistemas educativos, y en una oferta de productos diferenciados que promueva una auténtica competencia entre universidades. Sólo así será posible que las universidadesejerciten la función de la autonomía responsable que significa libertadde diseño, pero también compromiso con el rigor de los títulos ofertados. Sólo así seremos capaces de superar los estrechos límites de nuestro mercado interior, con un número de estudiantes cada vez más pequeño debido a los efectos de una demografía implacable.NUEVA REVISTA 120 · DICIEMBRE 2008[ 94]Siete argumentos a favor de BoloniaLos estudiantes deben poder elegir aquello que más conviene a suformación. Moverse entre titulaciones, universidades y centros educativos internos y externos a la búsqueda de lo mejor. Adquirir los conocimientos básicos de su profesión, pero también formaciones complementarias y diferenciadas que den singularidad a su competencia.Deben aprender a aprender y el profesor a enseñar de otra manera, máspráctica, más ágil, más útil. Bolonia es una oportunidad para hacer cosasnuevas, distintas, originales e innovadoras. Es nuestra gran apuesta defuturo.RAFAELPUYOLNUEVA REVISTA 120 · DICIEMBRE 2008[ 95]