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Los dibujos de Antonio del Castillo

Fernando Rayón

Reseña del libro publicado de Antonio del Castillo "Dibujos. Catálogo razonado" realizado por Benito Navarrete Prieto.

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Fernando Rayón, “Los dibujos de Antonio del Castillo,” accessed January 22, 2022, http://repositorio.fundacionunir.net/items/show/1821.

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Los dibujos de Antonio del Castillo

Subject

Arte y literatura

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Reseña del libro publicado de Antonio del Castillo "Dibujos. Catálogo razonado" realizado por Benito Navarrete Prieto.

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Fernando Rayón

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Nueva Revista 120 de Política, Cultura y Arte, ISSN: 1130-0426

Publisher

Difusiones y Promociones Editoriales, S.L.

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Nueva Revista de Política, Cultura y Arte, All rights reserved

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es

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ARTELos dibujos de Antonio delCastilloFERNANDORAYÓNDIRECTORDEARSMAGAZINELa publicación por la Fundación Marcelino Botín de Antonio del Castillo (16161668). Dibujos. Catálogo razonado,de Benito NavarretePrieto y Fuensanta García de la Torre, constituye un modelo a seguiren los trabajos de investigación, tan escasos en España, sobre nuestra pintura del Siglo de Oro.n noviembre de 2004 la Fundación de Apoyo a la Historia del ArteHispánico y la empresa Sacyr Vallehermoso publicaron una exceElente monografía, profusamente ilustrada, sobre el pintor cordobés Antonio del Castillo. Los autores, Mindy Nancarrow y Benito Navarretehabían realizado, sin duda, de uno de los libros más importantes sobreuno de los pintores más desconocido del Siglo de Oro español, cuya valoración e interés no ha hecho más que crecer en los últimos años.Pues bien, hace apenas unas semanas, la Fundación MarcelinoBotín, que había iniciado con Eduardo Rosales (18361873). Dibujos.Catálogo razonadouna serie de publicaciones sobre el dibujo en el arteespañol, acaba de lanzar al mercado Antonio del Castillo (16161668).Dibujos. Catálogo razonado. Un catálogo este, realizado igualmente porBenito Navarrete Prieto con la colaboración de Fuensanta García de laTorre, que además incluye artículos de los autores, así como de PriscillaE. Muller y Mindy Nancarrow.NUEVA REVISTA 120 · DICIEMBRE 2008[ 142]Si en el primer volumen citado ya figuraban algunos dibujos del pintor, este Catálogo razonadosupone un estudio importantísimo —nuncase puede hablar de definitivo— para completar la obra de uno de nuestros pintores barrocos más sobresalientes. Y ésta es la primera reflexiónque hay que hacer cuando aparecen este tipo de libros.Si hace unos meses nos lamentáAUSENCIADEINVESTIGACIÓNbamos, a raíz del libro de GianniPapi sobre los años romanos de Ribera, de la falta de investigadores patrios de que adolecía nuestra historia del arte, es justo reconocer también que, algunas instituciones realizan trabajos encomiables mientrasque las universidades parece que siguen dedicadas a fomentar viajes eintercambios de dudosa eficacia, y se resisten a colaborar con instituciones que podrían paliar sus carencias económicas. Es verdad que, desgraciadamente, carecemos de publicaciones que reflejen esas investigaciones, necesariamente costosas y complejas, pero la presencia deempresas, como Sacyr Vallerhermoso o fundaciones como la de Apoyoa la Historia del Arte Hispánico o la Marcelino Botín preocupadas porabrir caminos a este tipo de textos empieza ya a dar frutos.Se me dirá que hay muchas otras publicaciones y empresas que colaboran en actividades culturales. Y es verdad, pero no es menos ciertoque muchas de ellas se sienten a veces excesivamente impresionadaspor los grandes nombres de nuestra historia del arte, o por investigadores ya consagrados, y prescinden de artistas y estudiosos que realizan trabajos verdaderamente sobresalientes. Y uno de ellos es este catálogorazonado de dibujos.Dice Benito Navarrete en su artículo sobre el pintor que Antonio delCastillo «es el dibujante más importante del Siglo de Oro español por suversatilidad, inventiva y cantidad de dibujos conservados, además de lacalidad sostenida de los mismos». No me parece una afirmación exagerada pues sólo Alonso Cano podía entonces hacerle sombra, «quizá más genial pero no más cualificado», según señala el propio Navarrete.¿Y cómo es posible que un pintor de esta categoría haya permanecido olvidado (como señalan todos los que intervienen en el libro y siga,NUEVA REVISTA 120 · DICIEMBRE 2008[ 143]Fernando RayónJosé explica los sueños del Faraón, Antonio del Castillo, óleo sobre lienzo, 109 x 145 cm.añado yo) en nuestra historia del arte? Pues sinceramente, creo que eneste punto hay también que echar la culpa a los museos y a las instituciones públicas. Como éste es un artículo periodístico y no de investigación, hay que reconocer que también los museos se dejan llevar porlos grandes nombres —hoy más que nunca— y las colas de visitantes; yseguramente olvidan esos pequeños tesoros que son compatibles —louno no excluye lo otro— con las grandes figuras nacionales e internacionales. Es verdad que la Fundación Marcelino Botín reunió en Santander, hace muy poco, 73 dibujos de Antonio del Castillo en unamuestra interesantísima, y que el Museo de Córdoba, su tierra natal, organizó allá por 1985 una primera muestra de su pintura, aunque conalgunos cuadros dudosos o del taller, pero es que Antonio del Castillohubiera necesitado, y necesita como otros autores de su generación, unaNUEVA REVISTA 120 · DICIEMBRE 2008[ 144]Los dibujos de Antonio del CastilloJosé ordena la prisión de Simeón, Antonio del Castillo, óleo sobre lienzo, 109 x 143 cm.gran exposición en Sevilla o en Madrid que le devuelva a la primeralínea del panorama nacional e internacional.Es pertinente reconocer, llegado este punto, que sin los trabajos dePriscilla E. Muller y Mindy Nancarrow todo lo que ahora estamos descubriendodel pintor sería mucho más costoso, pero tampoco es la primera vez que los investigadores extranjeros nos vienen a descubrirlasmaravillas que nosotros no conseguimos ver. Pero ese es otro tema frecuente en nuestra historia y que no podemos aquí analizar.UNACONFUSIÓNDESIGLOSEl olvido actual de Antonio delCastillo, como suele ser habitual,no se corresponde con el éxito que tuvo en vida. Antonio Palomino, autor de las Vidasde pintores, publicado en 1715, no escatimaNUEVA REVISTA 120 · DICIEMBRE 2008[ 145]Fernando Rayónelogios para su paisano, especialmente en lo que se refiere asus dibujos. Pero es que otrosautores como Lázaro Díaz delValle, Ceán Bermúdez o el viajero y coleccionista Richard Cumberlandtambién se quedaronprendados de su capacidad comodibujante y pintor. El hecho deque muchos de estos dibujos estuvieran firmados con las iniciaAChizo atribuirlos a AlonsolesCano —ése era el nivel— e incluso a Agostino y Aníbal Carracci, pero hoy los expertos, yeste estudio es prueba de ello,ya han empezado a devolveralautor sus obras más preciadas.Un tardío reconocimiento auna confusión que ha duradoSan Jerónimo, Antonio del Castillo, óleo sobre lienzo, 142 x 105 cm.varios siglos.Otra faceta escasamente conocida de Antonio del Castillo son sus paisajes. No era frecuente, enlos pintores del Siglo de Oro, dar importancia al paisaje. El extraordinario, y poco conocido Paisaje con san Juanitoes buena muestra de loque digo.Pero volviendo a los dibujos, merece la pena destacar la labor de depuración que han realizado respecto a anteriores trabajos. De hechocuando Priscilla E. Muller realizó el primer trabajo sobre los dibujos delpintor, los 212 que estudió quedaron reducidos a 110 originales. Estenuevo catálogo de la Fundación Marcelino Botín recoge hasta 190 dibujos. Es decir, siguen apareciendo dibujos. Y no sólo de Antonio delCastillo. Aquel tópico sobre la inexistencia de dibujos españoles delSiglo de Oro se sigue cayendo.NUEVA REVISTA 120 · DICIEMBRE 2008[ 146]Los dibujos de Antonio del CastilloComo reconoce Priscilla E. Muller, la calidad de los dibujos deAntonio del Castillo ya era conocida en vida del pintor. Cuentacómo el pintor cordobés Juan de Alfaro, cuando se trasladó a la cortepara trabajar en el taller de Velázquez, se llevó algunos dibujos deCastillo, con quien había trabajado. Dibujos que muy bien pudieronpasar a su muerte a manos de Palomino. Y el propio Palomino cuenta que «habiendo visto Alonso Cano unas pinturas de los evangelistas de mano de Castillo [obras que están hoy en Córdoba] dijo, quedibujaba tan bien, que era verdadera lástima que no viniese a Granada, para enseñarle a pintar», crítica que provocó la inmediata respuesta de Castillo: «Mejor será, que él venga por acá, le pagaremos labuena intención con enseñarle a dibujar». Cano siempre haciendoamigos.Cuatro cabezas, Antonio del Castillo, lápiz y pluma de caña, tinta parda sobre papel verjurado, 130 x 211 mm.NUEVA REVISTA 120 · DICIEMBRE 2008[ 147]Fernando RayónPero algunos dibujos de Castillo ya figuraban en vida del pintor yeran señalados en colecciones como la del comerciante cordobés Lorenzo Matteo o el pintor Palomino quien decía poseer «la menor parte»de «los innumerables» dibujos que dejó Castillo al morir. Las referencias a «trazas de varios adornos y arquitectura» o a «piezas de platería,y otros artefactos» e incluso a «algunas cabezas (especialmente de viejos) hechas con pluma de caña» permite identificarlos con varios dibujos de los que han llegado hasta nosotros.Más interesantes son las aluPAISAJESYAPUNTESALNATURALsiones de Palomino a los paisajes: «Salía algunos días a pasear, con recado de dibujar, y copiaba algunos sitios del natural, aprovechándose asimismo de las cabañas y cortijosde aquellas tierras; donde copiaba también a los animales, carros y otrosadherentes [...] y algunas casualidades en aquel arroyo de las peñas, consingularísimo primor». Y digo más interesantes porque permiten comprender que, aun basándose fundamentalmente en grabados flamencos eitalianos, los pintores españoles eran capaces de incorporar ya entoncesa sus cuadros elementos tomados del natural. Probablemente algunos deestos dibujos fueron a parar a la Academia de Bellas Artes de San Fernando, aunque si se repasa su procedencia, hay auténticas sorpresas: loshay que incluso proceden de coleccionistas mexicanos aunque la mayoría se encontraran y sigan apareciendo en España. Juan Agustín CeánBermúdez (17481829) poseía varios: «Como [Castillo] había dibuxadomucho, quedaron muchos diseños de su mano, que tienen los profesores,y yo conservo una buena parte [...] tocados con magisterio y libertad».También poseía 45 dibujos del cordobés el político Melchor Gaspar deJovellanos, fallecido en 1812. Permanecieron en el Instituto Jovellanosde Gijón hasta que desaparecieron durante la revolución de Asturias.Tres dibujos de Castillo figuraban entre los 436 dibujos de la colección de Paul Lefort, corresponsal en Madrid de la Gazette des BeauxArts, que se subastaron en París en 1869 y que compró Pedro Fernández Durán y que hoy están en el Prado junto a otros 2.800 dibujos quedonó el coleccionista madrileño.NUEVA REVISTA 120 · DICIEMBRE 2008[ 148]Los dibujos de Antonio del CastilloPaisaje con árboles y maleza,Antonio del Castillo, pluma de caña, tinta parda sobre papelverjurado, 312 x 217 mm.Sorprende que en esas fechas aún quedaran dibujos en manos particulares. La Guerra de la Independencia, ¡como no!, fue la causante de una de las desapariciones masivas de tantos y tan famosos dibujos.Richard Ford escribía en 1832 que en Sevilla no se podían conseguir«ni grabados ni dibujos», añadiendo que los franceses habían «limpiado el país». Y es que hay que reconocer que los dibujos siempre se robanmás fácilmente que los cuadros o las esculturas. Pero hubo de todo.Más suerte tuvo otro inglés, Frank Hall Standish (17991840), que,a su muerte en Cádiz, llegó a poseer 260 dibujos españoles, entre ellosmás de 25 de Castillo. Todos fueron legados al rey francés LuisFelipe de Orleans que, ya en el exilio, vendió su colección. El Apostoladoy Jesucristo tentado por el diablode la colección Colomer proceden de aquelcoleccionista.NUEVA REVISTA 120 · DICIEMBRE 2008[ 149]ELMISTERIOQUEPERMANECEDesde que en 1963 PriscillaE. Muller publicó su tesisThe Drawings of Antonio del Castillo y Saavedra, han seguido apareciendo dibujos, como hemos dicho. Pero hay un misterio que permanece:la duplicidad y las copias. Es frecuente que, como setas, hayan aparecido dibujos que repiten bocetos de cabezas, arquitecturas y elementosde sus cuadros que pueden dejar perplejo —así lo analizan los autores—al que se acerca por primera vez al dibujo de Castillo. Sin embargo, hayque encontrar en la fama y éxito del autor la posibilidad de que sus discípulos copiaran también sus dibujos, e incluso que, una vez que éstosingresaban en las Academias, fueran copiados por los alumnos conmayor o menor destreza.La labor que ahora Navarrete y Nancarrow han llevado adelantetiene más valor. Discriminar no es fácil y requiere análisis de papeles yfiligranas exhaustivos. Se trata de depurar para conocer mejor al maestro. La poesía que acompaña a uno de sus dibujos, «Quejarse un pradoporque el enero lo había agotado», es una buena imagen: estudiar parano agotar, sino para que resplandezca más la calidad de la obra de Antonio del Castillo. Un trabajo ejemplar.FERNANDORAYÓNNUEVA REVISTA 120 · DICIEMBRE 2008[ 150]