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Israel. Estrategia y constitucionalidad

Antonio Sánchez-Gijón

De la corriente de opinión difundida en Occidente favorable al ingreso de Israel en la Alianza Atlántica.
Este país comparte algunas o muchas de las necesidades de la OTAN pero los fundamentos de su orden constitucional y externo están lejos de ser armónicos con los de los países aliados.

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Antonio Sánchez-Gijón, “Israel. Estrategia y constitucionalidad,” accessed September 17, 2019, http://repositorio.fundacionunir.net/items/show/1802.

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Title

Israel. Estrategia y constitucionalidad

Subject

Sesenta años del Estado de Israel

Description

De la corriente de opinión difundida en Occidente favorable al ingreso de Israel en la Alianza Atlántica.
Este país comparte algunas o muchas de las necesidades de la OTAN pero los fundamentos de su orden constitucional y externo están lejos de ser armónicos con los de los países aliados.

Creator

Antonio Sánchez-Gijón

Source

Nueva Revista 119 de Política, Cultura y Arte, ISSN: 1130-0426

Publisher

Difusiones y Promociones Editoriales, S.L.

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Nueva Revista de Política, Cultura y Arte, All rights reserved

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es

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SESENTA AÑOS DEL ESTADOIsrael. EstrategiayconstitucionalidadANTONIOSÁNCHEZGIJÓNANALISTAINTERNACIONALoy, Israel se ofrece a sí mismo al mundo como una avanzada de latercera ola del desarrollo económico y tecnológico. Se muestraHante Occidente como un activo estratégico y militar de primer orden,con un papel importante en su defensa colectiva. Muchos en Europa yNorteamérica ven ese país como una isla de democracia en un mar deautocracias y tiranías.Asumiendo todas esas visiones, hay una corriente de opinión difundida en Occidente favorable al ingreso de Israel en la Alianza Atlántica. Es un punto de vista erróneo porque toma la causa por el efecto.Recordemos. Para fundar o entrar en la alianza occidental (laOTAN), los países miembros armonizaron los fundamentos de sus propios ordenamientos constitucionales con los fines e intereses estratégicos del conjunto. Después del grupo fundador de la Alianza, ése fue elcaso de la República Federal de Alemania, España y el de todas las repúblicas independizadas del bloque soviético que han entrado en los últimos años. Además, ninguno de los países de la OTANmantenía conflictos territoriales irreconciliables con ningún otro aliado ni con laspotencias vecinas. Fue, pues, el orden constitucional interno más el respeto del status quoterritorial, lo que dirigió la estrategia de seguridadde Europa, no al revés.Sin duda Israel comparte algunas o muchas de las necesidades estratégicas de los países de la Alianza, pero los fundamentos de su ordenNUEVA REVISTA 119 · OCTUBRE 2008[ 83]Antonio SánchezGijónconstitucional y externo están lejos de ser armónicos con los de lospaíses aliados. El ordenamiento constitucional típicamente occidental define un régimen liberal, democrático, con imperio de la ley sobretodos y a favor de todos, garantías de los derechos civiles, separaciónentre fe y estado, protección del derecho a la propiedad de todo tipo debienes, etc.Muchos de esos rasgos no se dan en el estado de Israel, aunque todospodemos estar de acuerdo en que ese país posee los recursos intelectuales y morales que le permitirían, cuando se lo propusiera o pueda, conciliar sus intereses estratégicos con los mismos principios liberales y democráticos que dan homogeneidad a la constitucionalidad de los paíseseuroatlánticos. Aparte de todo esto, es preciso reconocer que Israelposee una democracia viva y una prensa totalmente libre.El orden constitucional de Israel fue creado bajo el molde de la guerra. En esto Israel no se diferencia básicamente del origen histórico decualquier otro estado. Lo que es excepcional es que su orden constitucional sigue condicionado, en algunas áreas o aspectos axiales de suexistencia, por el mismo tipo de necesidades estratégicas con que naciócomo estado, y que incluyeron en su día la conquista territorial, la expulsión o control de población por motivos étnicos, la fundamentaciónracialreligiosa de su concepto de ciudadanía, y la denegación de derechos básicos como el de propiedad, residencia y movimientos a parte desu población.La matriz estratégica de las instituciones de Israel da lugar al siguienteproblema: cómo mantener el discurso de su legitimidad mientras algunasinstituciones importantes siguen llevando la impronta de experiencias preestatales (antes de 1948), cuando el territorio asignado legalmente por laresolución de partición de Palestina era bastante menor que el que se apropió después de la primera guerra (194849); hasta el momento actual, enque existe la mayor incertidumbre sobre lo que Israel considera los límitesde su soberanía territorial, sobre el territorio ocupado tras la guerra de1967. Los perjuicios causados, de forma tanto justificada como injustificada, a la población autóctona árabe son conocidos de todos, y han dadolugar al mayor desplazamiento de refugiados de la época moderna.NUEVA REVISTA 119 · OCTUBRE 2008[ 84]Israel. Estrategia y constitucionalidadAlgunas leyes de su orden consSin duda Israel compartetitucional actual (Israel no tienealgunas o muchas de lasconstitución sino leyes básicasdelnecesidades estratégicas deestado) serían calificadas en Occilos países de la Alianza, perodente como «de excepción», taleslos fundamentos de su ordencomo la vigencia de normas ancesconstitucional y externo estántrales (halakha) para regir el statuslejos de ser armónicos concivil de los ciudadanos (tribunalesreligiosos), con su odiosa proyeclosde los países aliados. ción sobre la vida personal; la discriminación de los árabes implícitaen la Ley del Retorno; pero sobre todo el espeso aparato legal que rodeatodas las cuestiones de posesión y titularidad de la tierra y residencia,con leyes como la Ordenanza de Áreas Abandonadas, la Ley de Zonasde Seguridad, la Ley de Regulaciones de Emergencia sobre Tierras Incultivadas, la Ley de Expropiación, la Ley de Propietarios Ausentes,etc., todas ellas promulgadas por un gobierno o, mejor dicho, un ejército en situación de guerra, y que tuvieron por efecto la declaración unilateral de soberanía sobre el 78% del territorio de la antigua Palestina,y la apropiación por el Estado de las tierras, casas y pertenencias de lospalestinos (musulmanes o cristianos) que huyeron de la guerra a otrospaíses o fueron expulsados por las armas.Parte de esas normas fueron justificadas en su día por los sionistasfundadores con el argumento de la defensa. Con el paso de los años,muchas cautelas continuaron estando totalmente justificadas. Hoy día,Israel está sujeto a amenazas nuevas, contra las que es preciso precaverse.Admitido todo esto, la comprensión no puede extenderse a los efectos negativos que esas regulaciones tienen sobre la vida y los derechosde los propios ciudadanos israelíes de origen palestino, ni sobre los derechos remanentes de la población palestina exiliada, ni los de la población palestina ocupada militarmente, en la medida que sean compatibles con los requerimientos de la seguridad estratégica de Israel y unorden internacional regido por normas.NUEVA REVISTA 119 · OCTUBRE 2008[ 85]El problema de Occidente con Israel, hoy, es cómo ayudarle a desacoplar sus principios constitucionales básicos de los problemas de naturaleza estratégica que le afectan como Estado y como nación. Eso es enel fondo de lo que se trata en el largo catálogo de iniciativas de paz fallidas, o en curso, en que los países occidentales han invertido recursoseconómicos y políticos sin cuento.Volviendo al desenlace de la confrontación estratégica EsteOeste,recordemos que no fueron las armas sino la fortaleza y valores del ordenconstitucional de los países occidentales lo que derrotó al bloque comunista. Este es el modo correcto de relacionar el efecto estratégicoconsu causa constitucional. Vale también para Israel.ANTONIOGIJÓNSÁNCHEZNUEVA REVISTA 119 · OCTUBRE 2008[ 86]