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nota editorial

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Referencia

“nota editorial,” accessed April 24, 2024, http://repositorio.fundacionunir.net/items/show/1702.

Dublin Core

Title

nota editorial

Source

Nueva Revista 121 de Política, Cultura y Arte, ISSN: 1130-0426

Publisher

Difusiones y Promociones Editoriales, S.L.

Rights

Nueva Revista de Política, Cultura y Arte, All rights reserved

Format

document/pdf

Language

es

Type

text

Document Item Type Metadata

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El pasado 25 de septiembre fallecía Alberto Míguez, colaborador y miembro del Consejo Editorial de Nueva Revistadesde su fundación en 1990. Míguez escribió en nuestra publicación más de ochenta artículos y ensayos, en su mayoría dedicados a explicar la realidad internacional a través del análisis de los distintos contextos y figuras públicas que han protagonizado el final del siglo XXy los comienzos del XXI. Destacan sus dos primeros artículos en elnúmero en el que Nueva Revistasalía a la calle, «El sueño cubano» y «Chile: el fin de la excepción», y el último, «Soldados y diplomacia. Nuestras operaciones de paz», publicado en elNOTA EDITORIALnúmero 104del mes de abril de 2006, poco antes de que su enfermedad le fuera apartando dela actividad periodística.Alberto Míguez conoció a Antonio Fontán para embarcarse en el proyecto del diario Madridy reproducimos a continuación una parte del texto que escribió en el número 89 de NuevaRevistacon motivo de un homenaje realizado en 2003 a nuestro editor:«Aparentemente nada nos unía cuando nos conocimos en 1966 al iniciarse aquella aventura deldiario Madrid, que terminó entre tracas y reproches, como acaba todo en este país.Fontán era entonces un señor de derechas, conservador, católico y monárquico. Yo creía queera agnóstico, más o menos marxista o marxiano y, desde luego, republicano, aunque sólofuese por tradición familiar y coherencia moral. Han pasado más de treinta años y Fontán siguesiendo lo mismo que era entonces. Y yo, también, aunque el tiempo matice muchas cosas.El primer encuentro fue en su holgado despacho del diario Madrid[…]. Fontán no me preguntó de dónde venía —lo sabía, claro— ni a dónde quería ir. Simplemente, como a otros, nos abriólas puertas de aquella aventura singular, mezcla de escuela y de alacena. […]. Baste saber que,como yo, la mayoría no coincidíamos con todas las ideas y creencias del director. Ni falta que hacía.Él, ni lo pidió ni lo exigió».2NUEVA REVISTA 125