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Más de lo que podía soportar

María José Roca

Reseña del libro de Antonio Pau "Hölderlin. El rayo envuelto en canción"

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María José Roca, “Más de lo que podía soportar,” accessed April 23, 2024, http://repositorio.fundacionunir.net/items/show/1701.

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Más de lo que podía soportar

Subject

Libros

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Reseña del libro de Antonio Pau "Hölderlin. El rayo envuelto en canción"

Creator

María José Roca

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Nueva Revista 121 de Política, Cultura y Arte, ISSN: 1130-0426

Publisher

Difusiones y Promociones Editoriales, S.L.

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Nueva Revista de Política, Cultura y Arte, All rights reserved

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Más de lo que podía soportarMARÍAJOSÉROCACATEDRÁTICADELAUNIVERSIDADCOMPLUTENSE«A nosotros, poetas, corresponderesistir la tormenta de Dios, desnuda la cabeza,y coger con las manos el rayodel Padre, y transmitir al puebloenvuelto en canción el don del cielo»(Hölderlin, Wie wenn am Feiertage...)Estos significativos versos de Hölderlin inspiran el subtítulo tan bien elegido(el rayo envuelto en canción) de la biografía que comentamos. Sin embargo,para título del comentario de la obra de Pau que se recoge a continuación,hemos preferido tomar un pensamiento de su epistolario. «Temo que al finalme vaya a pasar lo que al antiguo Tántalo, que se acercó a los dioses más delo que podía soportar», escribió Hölderlin, en una carta fechada en 1801. Ensu oficio de poeta, Hölderlin empeñó todo su ser, llegando más allá de loque su salud le permitía. Al lector de la biografía le corresponderá juzgar, sipudo resistir en sus manos el rayo el tiempo suficiente como para transmitirlo envuelto en canción.LA PERSONALIDAD DEL POETAEl lector se forma una imagen física del poeta como un hombre robusto, debuena estatura, educado. Lo que unido a la mirada de sus ojos claros, formaría en conjunto un porte externo varonil y atractivo, si no fuera porque confrecuencia su comportamiento retraído y talante abatido, hacen pensar que laimpresión que produciría su conocimiento dependería bastante del estado deánimo que tuviera en ese momento. De su sensibilidad en el modo de expresar sus sentimientos hacia los demás, recoge Pau las luces: agradecimientohacia la familia que lo cuidó en su enfermedad, cariño protector hacia su hermano menor, amor filial a su madre —a pesar de que haya datos para pensar134NUEVA REVISTA 121fundadamente que no era bien correspondido—, amistad leal demostrada durante años; y las sombras: el biografiado es susceptible en demasía, y lo sabe,frío en circunstancias en las que cabría esperar otra reacción; cambiante en susjuicios; excesivamente inseguro ante las personas que admira. Tal vez algunos de estos rasgos deban ser interpretados como pródromos de su grave enfermedad psíquica posterior.Si los poemas deben tener, en opinión de Hölderlin, cólera y reflexión, entusiasmo y sobriedad, elemento celestial y elemento terrestre (así lo recoge Pauen la Nota preliminarde su obra), se diría que en la posición de Pau respectoa Hölderlin se dan también esos contrastes: es un poeta frente a otro poeta. Pausabe apreciar y presentar al lector el valor épico y lírico de la obra del biografiado, pero no se identifica con su mundo interior. Hay, por una parte, una velada compasión hacia la persona del poeta, que le lleva a reflejar los pequeños detalles cotidianos que hacen más comprensibles sus largos años deencierro en una torre. Hay algunos pasajes tan bien escritos que el lector casiparece sentir la humedad en sus huesos paseando a orillas del Neckar, y comprende que Hölderlin tenga frío y pida botas de invierno y calcetines de lana,o siente la inquietud de las idas y venidas de un loco pisando con fuerza en lahabitación exagonal de la torre que ocupaba, y admira a la familia Zimmer, ala vez que se formula las mismas preguntas que Pau ante la ausencia de visitasal enfermo por parte de su madre o de sus hermanos, y le reprocha a aquéllasu incapacidad para entender que desde su encierro, el hijo no podía dar másvariedad a sus cartas.Se llega a captar que a pesar de la monotonía de los días iguales y de losestrechos límites de un periodo de tiempo tan largo, su vida no puede resumirse sin más en la locura incurable que padecía. No, seguía manifestando susensibilidad a través de la música, ocasionalmente de la poesía, y del amorhacia su familia y hacia los Zimmer, que le cuidaban. Se diría que Pau es comoun buen médico, que cuando ve a un enfermo, no piensa: todo en él está podrido. El autor deja constancia de que con la grave enfermedad, el poeta pasaa un segundo plano, pero el hombre sigue viviendo, y le sigue interesandocomo persona. Como decía Gracián, «persona es lo más difícil de la vida».135FEBRERO 2009Pienso que hay sin duda una gran admiración hacia la obra por la fuerzaexpresiva y por la sonoridad de lapluma de este gran poeta. Pero en lamedida en que desde la altura a la que—según sus críticos y el mismo Hölderlin— se sube el poeta, lo que divisa es su propio mundo interior (pág.12), y éste está lleno de tintes sombríos, no parece que el biógrafo se idenHÖLDERLIN. ELRAYOtifique del todo con el biografiado.ENVUELTOENCANCIÓNEste aserto puede apreciarse, por ejemANTONIOPAUplo, cuando Pau afirma que tal vezEditorial Trotta, Madrid, 2008,Schlegel tenía razón al afirmar que los424 páginasHimnosde Hölderlin eran una retahílainterminable de rimas.TRASFONDO LUTERANO EN LA VIDA Y OBRA DEL POETAHölderlin se formó para ser pastor evangélicoluterano, y en la última etapade sus estudios lo hizo nada menos que en la Tübinger Stift.Cualquier persona universitaria que haya vivido durante algunos años en Alemania sabebien lo que eso significa. Para hacerse una idea de la importancia de la formación en la escolástica protestante que se recibía en esta institución, y delo selecto de su alumnado, baste tener presente que Hölderlin, Hegel y Schelling ocuparon la misma habitación en la Tübinger Stift(pág. 65).Pero la formación luterana del poeta, se inicia en la infancia, en el senode su propia familia, y Hölderlin permanece a mi juicio anclado en esa visión del hombre y de sus relaciones con Dios hasta el final de su vida. Aunque ciertamente puedan advertirse en su obra momentos en los que sientea Dios no ya lejano sino ausente, y haya en su vida conductas morales(adulterio con Susette) que no se adecuen a la formación recibida, sabe rectificar como lo haría un piadoso luterano. Anotamos de intento piadoso,136NUEVA REVISTA 121MARÍA JOSÉ ROCAno pietista. La visión del hombre que tiene Hölderlin, en nuestro criteriono está determinada por el pietismo que, en opinión de Pau, influyó desdela infancia en el poeta. Aunque tanto las decisiones personales de Hölderlin como los temas de su obra estén decisivamente influidos por su fe, ellono significa que su religiosidad influya en su obra del mismo modo que lohace la de Dostoievski en sus personajes, como analizó a fondo RomanoGuardinien su obra Religiöse Gestalten in Dostojewskijs Werk.Refiriéndose a un poema escrito por Hölderlin a los quince años, Pauafirma que «la omnipotencia de Dios se contrapone a la fragilidad humana.La vida es un «curso de dolores» (Bahn der Leiden) en el que sólo brillan algunos «instantes celestiales» (Himmelaugenblicke). Es un poema atravesadode principio a final por un sentimiento religioso, pero no un poema de blanda piedad infantil, sino todo lo contrario: se aprecia ya una disociación entrelo humano y lo divino, entre la vida del hombre y el «Dios ausente», quetanto se repetirá a lo largo de la obra de Hölderlin» (pág. 17).Más que de educación pietista, tal vez habría que hablar de educaciónprotestante o evangélicoluterana. Quizá este matiz crítico no sea del todojusto, porque haya otras pruebas y argumentos sobre los que pueda basarse efectivamente la educación pietista de Hölderlin de modo irrefutable —y que Pau conoce, pero que por los necesarios límites editoriales detoda biografía no haya podido consignar aquí—, sin embargo, a mi modode ver, los que aparecen en el libro no son del todo concluyentes. Entrelos aportes que hace el autor de esta biografía sobre el pietismo en laeducación del biografiado, están el que Hölderlin conservó durante todasu vida un libro de oraciones titulado Gelassenheitsgebet, que Pau traduce como «oración por la resignación», y que en mi opinión habría sido preferible traducir como «oración de abandono». Resignación, en el sentidopietista, se expresa en la literatura mística y ascética en alemán con eltérmino ergeben, no con el de gelassen; ciertamente, el término que mejorexpresa en esa lengua la actitud de abandono confiado no es gelassensino geborgen. Hay también libros de oraciones que llevan ese título Geborgenheitsgebet y que por tanto expresan mejor la relación de confianza137FEBRERO 2009MÁS DE LO QUE PODÍA SOPORTAR(no de resignación) del hombre con Dios, pero esos libros son católicos,no luteranos, y Hölderlin había sido educado en una familia y en una escuela luterana, no necesariamente pietista, a no ser que se considere quetodos los luteranos son pietistas.ROMANTICISMO E IDEALISMO EN LA VIDA Y OBRA DEL POETAEn la obra que comentamos el espíritu idealista y romántico se refleja en elamor apasionado a la patria del poeta, que se apunta ya cuando Hölderlinconoce algunas ciudades de la cuenca del Rin, en uno de sus primeros viajes, y que llega a su culmen en los capítulos XXI a XXIV, en los que se recoge las dos obras tal vez más conocidas de Hölderlin: Hiperiony Empédocles. El primero manifiesta su amor a la patria emprendiendo la tarea deeducar a su pueblo y el segundo, se suicida por él. Pero como se sabe, enla pluma de Hölderlin, Empédocles no llega a morir: una muestra más delas contradicciones del espíritu romántico. Y una nueva manifestación de ladistancia entre biógrafo y biografiado, puede verse en el modo en que valora Pau la figura de Empédocles (poeta que se suicida por su pueblo):«Pero, ¿qué significa el suicidio por la patria? En el fondo, nada. Y ésta es larazón por la que Hölderlin no pudo terminar su tragedia, a pesar de hacertres intentos y de buscar en cada uno de ellos, motivos diferentes que llevaran al poeta a arrojarse al Etna» (pág. 209).En mi opinión, estas obras hay que conectarlas con el primer programadel idealismo alemán, que elaboraron Hölderlin, Hegel y Schelling (págs. 6869), y en el que se aludía a la idea de un Estado estético, para llegar al cualse hacía necesaria la educación de los ciudadanos en la belleza. Hölderlinpensaba que la elaboración de una nueva mitología (la mitología de larazón), era el método adecuado para esa educación de los ciudadanos enel «monoteísmo de la razón y del corazón y el politeísmo de la imaginacióny del arte». La exposición de los capítulos mencionados, y la presentación delDas älteste Systemprogramm des deutschen Idealismusconstituyen los capítulos más valiosos de la biografía por lo que se refiere al romanticismo eidealismo de Hölderlin. Ideales que contrastaban con la vida real del poeta,138NUEVA REVISTA 121MARÍA JOSÉ ROCAque cuando tuvo conocimiento de la sangre que se cobraba la Revoluciónen Francia, dejó de admirarla y de sentirse comprometido con la idea deconstituir en su patria una república de hombres libres.El lector, a lo largo de su lectura, confirmará que Pau ha contribuido consu libro a que el tiempo sea «puntualmente preciso y misericordioso» (estacita es la última frase de la última carta que se conserva de Hölderlin a sumadre, y al mismo tiempo, como señala Pau en la pág. 349 —siguiendo aBertraux—, una cita literal de Sófocles en Edipo, rey) con este gran poeta,porque a lo largo de estas páginas, ha conseguido que en unas ocasionesalce el pensamiento pidiendo con Hölderlin «coraje y amor en todos los corazones» (traducción que hace el autor del verso de los cantos Mut und Liebedort in jeder Burst, pág. 64), y en otras se sienta contagiado de su ambiciónde paz y quietud. 139FEBRERO 2009MÁS DE LO QUE PODÍA SOPORTAR