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Cien años de Alvar Aalto

Eduardo Delgado Orusco

El arquitecto finlandés Alvar Aalto, uno de los maestros de primera generación del Movimiento Moderno. Celebramos el centenario de su nacimiento.

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Eduardo Delgado Orusco, “Cien años de Alvar Aalto,” accessed December 9, 2022, http://repositorio.fundacionunir.net/items/show/1332.

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Cien años de Alvar Aalto

Subject

Arquitectura

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El arquitecto finlandés Alvar Aalto, uno de los maestros de primera generación del Movimiento Moderno. Celebramos el centenario de su nacimiento.

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Eduardo Delgado Orusco

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Nueva Revista 062 de Política, Cultura y Arte, ISSN: 1130-0426

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Difusiones y Promociones Editoriales, S.L.

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Nueva Revista de Política, Cultura y Arte, All rights reserved

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Cien años de Alvar Aalto EDUARDO DELGADO ORUSCO Entre los que con propiedad podríamos llamar maestros de la primera generación del Movimiento Moderno, un importante lugar estaría reservado para el arquitecto finlandés Alvar Aalto (18981976), del que ahora hemos celebrado precisamente el centenario de su nacimiento. Obras coma la Biblioteca de Viipuri (192735), el Sanatorio de Paimio (192933) o las Oficinas del Turun Sanomat, en Turku (192830), no sólo son contemporáneas de las primeras arquitecturas que definieron lo que hoy conocemos como modernidad arquitectónica, sino que resultan probablemente las primeras en su escala adscribibles al mencionado movimiento. la personalísima y cuasiescultóriA OBRA Y LA PERSONALIDAD del ca expresión del Le Corbusier de maestro Aalto manifiestan deLRonchamp (195055) o Chandigarh terminados contrastes con las de los (195064), casi opuesta a los presuotros arquitectos europeos pertenepuestos puristas esgrimidos en las décacientes a la llamada modernidad das de los años veinte y treinta. arquitectónica1. Estas diferencias habrían de manifestarse más agudaLa personalidad y la obra del mente con el paso del tiempo y espearquitecto americano Frank Lloyd cialmente tras la Segunda Guerra Wright sufrieron mucho menos los Mundial, cuando el conocido Moviavatares del paso de los años, en la miento Internacional sufrió su primedida en que supo mantener las mera gran crisis; en ese punto de distancias con las polémicas de sus inflexión estaba en juego la evolucolegas europeos2. Así, Wright culción de la arquitectura del siglo XX. tivó una obra de marcada evolución, aunque siempre mucho más depenLas respuestas resultaron multifordiente de factores internos a la promes: desde el aparente inmovilismo pia obra y a los intereses del autor —la cristalización—de una arquitecque de las tendencias generales de la tura pretendidamente intemporal arquitectura moderna. como la de Mies van der Rohe, hasta Este distanciamiento de la poléto finlandés señalados más arriba, se mica pública es un posible primer pueden adivinar ciertos retazos copunto común entre Lloyd Wright y munes con la obra wrightiana y que Aalto. Se trata, en última instancia, podrimos enmarcar bajo el epígrafe de un cierto divorcio con la teoría, común del organicismo. una postura sólo posible para los También en común con el maestalentos más genuinos. tro de Wisconsin y en cierta oposición con las posturas fundacionales Y, sin embargo, es posible señalar de la modernidad, cabe señalar en que, tanto en la obra de Wright Aalto una especial sensibilidad por como en la de Alvar Aalto se enla materialidad de sus obras: la texcuentra —desde el principio— el tura, el color, el peso, etc., esas categermen de lo que finalmente habría gorías que tienden a particularizar el de ser la salida de la crisis del Moviobjeto arquitectónico en oposición miento Moderno tras la guerra. De al universalismo reclamado por el hecho, en los proyectos del arquitecdenominado —significativamenen el proyecto de la Casa de la Cultute— Estilo Internacional. Viene al ra de Helsinki (1958), conjunto procaso recordar el denuedo de Aalto yectado para el minoritario partido para encontrar una respuesta indivicomunista finlandés, donde el condual para cada obra, alejándose así junto se conforma mediante la intede las soluciones intercambiables. gración de dos volúmenes que contrastan de forma desconcertante: uno Ese aprecio del material condujo es curvo; el otro, prismático; el pria Aalto hacia una especial concepmero cerámico, el segundo pétreo; ción de la industrialización, diferenuno claro, otro oscuro; el primero te de la uniformidad reclamada por ciego, el segundo calado. el paradigma moderno; se trataba de reservar un papel a la creatividad del Esta capacidad de conformación usuario3, que convertía a Aalto en de un todo a través de la incorporaun valedor de la cultura del bricolage, ción de diferentes universos formales tan en boga en nuestros días. evoca el aprecio que entre pensadores y artistas de nuestros días se obserResulta igualmente significativo va por la fragmentación, por la inteel hecho de que Aalto fuera, por gración de lo diverso, que es propio encima de otras consideraciones, un de la mentalidad más genuinamente arquitecto finlandés. Aalto proyecactual; es la categoría del todo vale. tó y construyó en Alemania, en Dinamarca e incluso en Italia, pero Cabe también señalar como carece prácticamente de obra fuera rasgo definidor de la obra de Aalto de Europa. Aalto siempre pensó en —e incluso de su personalidad— su términos locales —periféricos—, capacidad para idear arquitecturas aunque ese localismo incluyese cuyos espacios resultan difícilmente algunos miles de kilómetros. El uniaprehensibles con los métodos converso aaltiano resulta así geográficavencionales de representación. Así mente local. Podríamos anotarlo sucede en el extraordinario Pabellón como una nueva negación del unide Finlandia en la Feria de Nueva versal moderno. York (193839)4, del que Bruno Zevi afirmó que «ninguna fotografía El crítico griego Porphyrios despodría dar idea de la experiencia psitaca, tomando prestado el concepto cológica y estética experimentada de heterotopia del pensador Michael por el que anda por la sala». Cabría Foucault, la facilidad de Aalto para citar también la sorprendente y oritrabajar simultáneamente con difeginal iglesia de Vuoksenniska, en rentes familias formales. EspecialImatra (1958). mente patente se hace este extremo En este hecho cabe adivinar otro ña, publicado inicialmente en la rasgo que alej a a Aalto del entorno de revista Domus (1947), describía su la modernidad ortodoxa: la dificulpropio proceso de proyectación tad —incapacidad— para comunicomo un desdoblamiento de dos car sus ideas, sus proyectos o las catemundos disjuntos. Por un lado, el gorías manejadas en los mismos. No estudio minucioso del programa es posible olvidar a este respecto que funcional; por otro, tras abandonar probablemente la consideración de momentáneamente aquel discurso, esa incomunicabilidad de las categoAalto se entregaba a una cierta búsrías con las que Aalto se desenvolvía queda inconsciente —o mejor, subdebieron pesar a la hora de rechazar consciente—, de las formas, guiado definitivamente la oferta de formar por su instinto. De ese modo convoparte del staff de profesores del caba a los dos hemisferios del cerebro Massachusets Institute of Technology a una síntesis relativamente alejada en Boston, mientras muchos de sus del doctrinarismo racionalfunciocolegas europeos estaban desembarnal moderno. Con esta metodología, cando tras la Segunda Guerra MunAalto se estaba sumando a los que dial en las universidades americanas. negaban la dictadura de la razón, paradigma de la modernidad. En apoyo de la misma tesis cabe señalar la insistencia de Aalto en En el trasfondo de todos estos negar importancia a la palabra escrita trazos puede hacerse una lectura de o hablada; se trataría de una desconcaracteres que pueden encuadrarse fianza, casi patológica, del maestro en lo que ha venido a denominarse finlandés en la teoría. Ciertamente, la posmodernidad cultural, y que esta postura se encuentra muy próxiautores como Baudrillard o el propio ma a la «negación de las grandes Lyotard consideran el muelle de narrativas» para alcanzar el conocidesembarco de la maltrecha y agotamiento postulada por Lyotard. En la da era moderna. actual situación del mundo, afirma el Esta consideración obligaría a filósofo de la cultura posmoderna, ya una revisión de las categorías emno es posible legitimar el conocipleadas para clasificar la arquitectumiento apelando a grandes narrativas ra del siglo XX. Lejos quedan oportucomo la elaborada por los ilustrados nistas arquitecturas de muy inferior del XVIII sobre la emancipación del calado pero cuyos autores han sabido género humano a través de la razón5. acercar al ascua de una civilización Así, Aalto, en el célebre artículo emergente, consiguiendo el perverso de La trucha y el torrente de la monta efecto de manchar el nombre y taponar la salida a la crisis que todalibertad. Si hay algo que se ha puesvía tambalea los cimientos de la culto de manifiesto en el profundo tura occidental. debate de la posmodernidad cultural —no exclusivamente arquitectóniPara terminar, y con el ánimo de ca—, es que un alma ha crecido a señalar la importancia de Aalto en expensas de la otra, y que la humanila configuración, no meramente dad necesita de las dos. Al mundo en arquitectónica, de nuestro agitado que vivimos le falta corazón. Sin él fin de siglo, recordaré las dos almas nunca saldrá del laberinto en que del mundo moderno de las que habla entró con la modernidad. Pinillos6. Una es la razón encargada de que cada individuo ocupe su lugar A los cien años de su nacimienexacto en el sistema. La otra no es to, la obra aaltiana late cada día con sino un corazón que aspira a latir en mayor fuerza. NOTAS Ruusuvuori, Alvar Aalto, 18981976, Helsinki, 1981, p. 114. 4 Es sabido que Aalto obtuvo en este concur1 Cabe señalar la extraordinaria afinidad de so los tres primeros premios (uno de ellos, al Alvar Aalto con el norteamericano Frank parecer, era una propuesta de Aino enviada Lloyd Wright, no sólo en lo referido al temsin el consentimiento de su marido). Por lo prano organicismo —a la postre, la salida de dicho en el texto, gran parte del mérito debe la primera gran crisis del Movimiento asignarse a un jurado que supo entender la Moderno—, sino también en esa proximigenialidad arquitectónica de un proyecto dad de sensibilidades que se manifiesta en el difícilmente comprensible en una represenaprecio por lo local y en la consecuente tación convencional. negación de la incondicional internaciona5 Cfr. G. Bennington, Lyotard. Writmg the lidad de la nueva arquitectura. Event, Manchester, University Press, 1988. También puede resultar útil Andrew 2 Cfr. MB Teresa Muñoz, La otra arquitectuBenjamín, The Lyotard Reader, Blackwell, ra orgánica, Molly Editorial, Madrid, 1995, Oxford, 1989. Sobre el concepto de superap. 20. ción de las grandes narrativas, cfr. J. F. 3 Aalto se refiere en diferentes ocasiones de su Lyotard, La ccmdition postmodeme. Rapport sur obra escrita al tmy man, el «hombrecillo», en le saDoir, Editians de Minuit, París, 1979; traexpresión que ilustra su afán de protección del ducción española en Cátedra, Madrid, 1989. usuario de sus arquitecturas, frente al soberbio desprecio de a tros maestros modernos. Cfr., v. 6 Cfr. J. L. Pinillos, El corazón del laberinto. gr., Art and Technology. Inaugural Lecture of the Crónica del fin de una época, EspasaCalpe, Finish Academy, 1955, publicado en A. Madrid, 1997, p. 340.