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La razón y la fe

Rafael Alvira

La publicación de la Carta Encíclica de Juan Pablo II "Fides et ratio", documento que defiende la filosofía.

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Rafael Alvira, “La razón y la fe,” accessed June 21, 2024, http://repositorio.fundacionunir.net/items/show/1333.

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Title

La razón y la fe

Subject

Pensamiento

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La publicación de la Carta Encíclica de Juan Pablo II "Fides et ratio", documento que defiende la filosofía.

Creator

Rafael Alvira

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Nueva Revista 062 de Política, Cultura y Arte, ISSN: 1130-0426

Publisher

Difusiones y Promociones Editoriales, S.L.

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Nueva Revista de Política, Cultura y Arte, All rights reserved

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es

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La razón y la fe RAFAEL ALVIRA La Carta Encíclica Fieles etratio, que Juan Pablo II hizo pública el pasado 14 de septiembre de 1998, es un documento excepcional porque, entre otras cosas, defiende una actividad algo desprestigiada en nuestros días: la filosofía. Fides e.t ratio es un escrito realizaN PRIMER LUGAR, y para comendo con religión y religiosidad, con zar por lo más aparente, Juan Efilosofía y actitud filosófica. Con reliPablo II ha vuelto a demostrar su giosidad, porque acoge respetuosavalentía e independencia de juicio, mente la realidad y se toma en serio su inagotable capacidad de sorprenlas cuestiones últimas existenciales. der, al dar a la imprenta, a los veinte Con religión, porque cree en Alguien años de su pontificado, la mayor y y algo transcendentales. Con actitud mejor defensa y estimación de la filosófica, porque busca sinceramenfilosofía que probablemente ha salite y a fondo conocer y saber la verdad. do de la pluma de un Papa en toda la Con filosofía, porque muestra que historia de la Iglesia. Y ello en un conoce bien los métodos y contenimomento en que la filosofía no está dos del saber filosófico. de moda ni en los medios civiles ni en los eclesiásticos. Además, y como ya ha sido puesLA VERDAD COMO UNIDAD to de manifiesto en escritos recientes, La clave principal del escrito y de la este Papa —a través de sus diversas preocupación papal está en el tema tomas de posición a lo largo de estos de la verdad, que es el ritameüo y leitaños, la última relevante de las cuales motiv de todo el pensamiento de es esta encíclica— ha conseguido dar Juan Pablo II. La verdad existe como la vuelta a la famosa polémica entre unidad, pues es este el rasgo definitola razón y la fe, hasta convertir a la rio por excelencia de todo conociIglesia Católica en la institución que miento. El conocimiento es luz,.la hoy más defiende en el mundo los luz es espacio y el espacio es una derechos y la relevancia de la razón y diversidad, una variedad unificada. la racionalidad. que, siendo así que todo es cognosciUnificar es así el ejercicio de manible, no todo es conocimiento. De festar la verdad. Sin diversidad no nuevo, se repite algo claro para la habría nada que relacionar, la verexperiencia de cualquier conciendad no sería vida, y, de otro lado, la cia y, al tiempo, imposible de expliunidad pura, sin variedad, tampoco car por parte de ninguna. A esto es a vive. El espíritu de verdad pide, por lo que se puede llamar —y la encítanto, buscar siempre el respeto de la clica alude en repetidas ocasiones a diversidad en la unidad. ello— el límite constitutivo de todo Eso es lo que se hace constanteconocimiento. mente a lo largo de toda la encíclica. Lo básico que se pide es respetar la Lo que está al otro lado de ese diferencia entre el que conoce y lo límite es la voluntad. Al otro lado no conocido, lo que es también una está la cosa, lo sensible, el objeto, o el clave de toda la argumentación. No ser en general, como con frecuencia solo se puede decir que la verdad es se ha señalado. Frente a la cosa está una correspondencia entre cognoslo incosificable, frente a lo sensible cente y conocido, sino que es verdad lo inteligible, frente al objeto el que se da tal correspondencia. Dicho sujeto, frente al ser en general el no en otros términos, bien sabidos, el ser en general, y —como ya queda conocimiento no es lo único que hay dicho— frente al cognoscente lo o —expresado de otro modo— no es conocido. Pero el conocer no es ninposible identificar la realidad con el guno de esos extremos citados. Si se conocer. puede hablar así, conocer es conocer y nada más, uniformar una Conocer es el acto de establecer diversidad iluminándola. Lo que una identidad entre el que conoce y tiene al otro lado de su límite es el aquello que se conoce, pero esa conocer. identidad no suprime la diferencia entre ambos. Tan fácil como eso. O, Por eso, así como solo puede si se quiere, tan difícil, pues ello haber cosas si no todo es cosa, y solo implica que la unidad no suprime la existe lo sensible en el contraste con diferencia y, todavía más, que el lo inteligible, y no hay cognoscente conocimiento no basta para comprenmás que porque hay conocido, y obj eder la realidad. to porque hay sujeto y viceversa; precisamente por todo eso, no hay conoAquí vamos de sorpresa en sorcer sin querer y viceversa. El querer es presa, y esta última parece la más el límite constitutivo del conocer, fuerte. En efecto, la paradoja está como el conocer lo es del querer. en que el conocimiento conoce ¿Qué significa aquí límite? SimpleConocer no es lo mismo que mente, que lo uno no puede nunca ni amar, pero no se puede ejercitar sin ser lo otro ni existir sin lo otro. amar; y lo mismo al revés: amar no es conocer, pero no se da sin conociDe esto se dio cuenta Sócrates, y miento. Razonar no es creer, pero no por eso sostuvo la tesis de que el verse da sin fe; creer no es conocer por dadero sabio no es el que solo conorazón, pero no se da sin la razón. ce, sino el que ama el saber. Paralelamente, Juan Pablo II mantiene que El conocimiento nos abre a la el conocer, la razón, no puede ej ercirealidad, pero la voluntad abre la tarse más que con el apoyo en la fe. realidad para nosotros: nos introduNo se debe olvidar que la fe es la prece en su interior, y, de esa forma, nos sentación inicial del querer, del interioriza también a nosotros. Lo amar: no se puede amar sin creer, y, a «exterior» es lo claro, el brillo, la luz, su vez, solo cree plenamente el que lo esencial. Lo «interior» es lo oscuama. Creer y amar —j unto con espero, lo místico —la palabra griega ya rar— son diferentes dimensiones de lo indica—, lo existencial. la misma actividad. Dicho de forma más completa: Pero Sócrates también afirmaba primero está la realidad, después el que él no era sólo el que amaba el conocimiento de ella —un conocer saber, sino que igualmente era el que que fuera sólo conocer sería nada—, y de verdad sabía acerca del amor. No después el amor de ella —amamos lo hubiera sido consecuente, de haber que conocemos—. El conocimiensostenido otra tesis. Y, de la misma to, en este sentido, es mediación. forma, el Papa subraya que sin la razón, la fe queda muerta, vacía. EL PROBLEMA Y EL MISTERIO Se da aquí un conocido paralelismo —en un plano más profundo y El problema se encuentra en que no existencial— con la conocida tesis estamos seguros de la adecuación de kantiana de que conceptos sin intuinuestro conocimiento a la realidad, ciones son vacíos, e intuiciones sin ni de nuestro querer a nuestro conoconceptos son ciegas. cimiento. A causa de ello, nos sentimos inquietos y perdidos. Es tan Los capítulos II y III de la encíclica grande y fascinante el poder de nuesllevan por título, respectivamente, tro conocimiento para abrirnos a la «Credo ut intelligam» e «Intelligo tu realidad y de nuestra voluntad para credam», siguiendo la indicación meternos en ella, que precisamente tan profunda anselmiana, y antes por ello desesperamos de nuestras agustiniana y platónicosocrática. al significado real. Y éste es que el capacidades al experimentar las problema del conocimiento en su búsimperfecciones de que se ven afectaqueda de la verdad no se puede das. Pues sólo el que —sin reflexioresolver desde sí mismo, sino desde nar sobre ello— tiene mucha espeel recurso al misterio, de la misma ranza, puede desesperar. forma que todo lo misterioso pide y Así pues, la situación del ser empuja al conocimiento de ello, y humano es problemática: siente en sí no se puede quedar en su mera conuna perfección que es imperfecta. dición de misterio. De ahí surge el deseo de resolver el problema, que es deseo de conocer En otros términos, y verdaderasegún perfección, o sea, según vermente paradójicos: el problema de dad. La expresión deseo de conocer o la verdad no se puede resolver sólo similares aparece múltiples veces en desde ella misma, sino que la verla encíclica, así como la de anhelo y dad remite a la esfera del querer; y búsqueda de la verdad. el misterio del bien no se puede resolver sólo desde él mismo, sino Lo problemático se da en el ámbique el bien remite a la esfera del to del conocimiento, mientras que conocer, y ello por la simple razón lo misterioso en sentido estricto se de que, ya en general, la verdad refiere a la voluntad: el amor es un sola no es verdadera, y el bien solo misterio y su objeto siempre algo no es bueno. misterioso. Puesto que en la encíclica se dice que sólo la fe en Jesucristo En la medida en que la verdad es puede solucionar las dificultades problemática, el bien es misterioso, inherentes al conocimiento humay en este punto hace falta detenerse no en su relación con la verdad, otra vez un momento. Problema y algún comentarista español ha dicho misterio son dos palabras que pueque el Papa pretende solucionar el den tener una referencia positiva y misterio de esas dificultades medianuna negativa. Positivamente, tener te el recurso a otro aún mayor, Jesuproblemas que desentrañar es un cristo. Pero una cosa es el problema y estímulo para la inteligencia, que se otra el misterio. Si un problema es aburriría si lo tuviese todo perfectaverdadero, se resuelve. Si un mistemente sabido; y enfrentarse con el rio es bueno no se resuelve, sino que misterio es sentirse maravillado aumenta mi admiración. Aunque a ante la atracción del ser querido, veces las palabras problema y misterio inagotable en su capacidad de se usen como sinónimos, es preciso hechizo. Negativamente, por el no dejarse confundir en lo que atañe contrario, los problemas me pueden resultar demasiado dificultosos, y tido, continuación de la Veritatis conducirme al error, y el misterio Splendor y una nueva presentación puede encerrar un mal hechizadel que es posiblemente el hilo conmiento. ductor de todo el magisterio de Juan Pablo II. En exacta sintonía con toda la tradición cristiana, la encíclica dice que existe patentemente una verdad, LA AUTONOMÍA DEL FILÓSOFO que es inagotable pero clara, es decir, Jesucristo. Y que, correspondienteSe decía aquí al principio que la Vermente, creer en su misterio supone dad es y existe como unidad de lo estar definitivamente seguros. La diverso. Por esta razón, el Papa insisclaridad es la virtud del conocimiente tanto, a lo largo de las páginas de to; la seguridad, de la voluntad. la encíclica, en dos temas: de un lado, en la autonomía de la filosofía, y, Pero si no creemos en Jesucristo, de otro, en la unidad del saber. nunca llegaremos a conocer su verdad: ésa es la paradoja. Y la siguiente En lo relativo a la filosofía, se es que si no conocemos su verdad, puede plantear un problema. En nunca llegaremos a creer verdaderaefecto, la filosofía como saber que mente en El. busca la verdad última, es decir, como sabiduría, y como amor de Si la debilidad de nuestro conoella, es un ejercicio que se puede cer y de nuestro querer hace que prohacer cristianamente, si es que el blema y misterio se nos presenten filósofo tiene fe y amor a Jesucristo. con frecuencia con la fuerza de la La autonomía filosófica de un tal negatividad, el Papa vuelve a insistir filósofo consiste en que ve reforzada en que esa debilidad desaparece en su voluntad de verdad, su amor a la lo esencial con Jesucristo. El es la verdad, y toma en cuenta, a su vez, la Verdad que completa y el Misterio existencia y significado de Jesús de que llena. Con El todos los probleNazaret, como ser histórico que afirmas se convierten en estímulos mó su divinidad. Esto último es una hacia la verdad y todos los misterios sugerencia para su pensar. Ningún en «hechizos» hacia el Bien. filósofo puede desatender las sugeJesucristo es la Verdad que resrencias de la historia real, se trate en plandece directamente en la intelieste caso de Zoroastro, Buda o Jesugencia e indirectamente en la cristo. Pero este filósofo no arguvoluntad. Toda la encíclica pivota menta desde la revelación, ni se sobre la idea fundamental de Jesuocupa de los modos cristianos de cristo como Verdad, y es, en ese senalcanzar la salvación individual del dad es primaria y el punto de vista alma, sino que argumenta desde la contrario, una impostura. Pues los experiencia y sobre los temas clásique aman el saber se comunican sin cos de la filosofía: el mundo, el hompalabras «fónicas», y los que no lo bre, la transcendencia. aman se comunican menos, pero también lo hacen. Es decir, incluso el filósofo que es cristiano, al filosofar es autónomo En los últimos tiempos se había con respecto al dato revelado. Usa el subrayado en la Iglesia el aspecto de primer beneficio divino (la razón y la la fe según el cual creer significa creación en general), pero no argucreer a alguien, en este caso, a Jesumenta desde el segundo (la revelacristo. Esta encíclica, al volver a ción de Jesucristo), aunque pueda y afirmar esto, insiste sin embargo con deba servirse de él como inspiramucha fuerza en que creer es tamción, al igual que cualquier otro filóbién siempre creer algo, —lo signifisofo que lo sea de verdad, aunque no cado—y que ese algo es también y al sea cristiano. tiempo la verdad comunicable que, por ello, nos une. Es ecuménica. Lo que el Papa busca al insistir en este punto, si lo entiendo bien, es Como la verdad es unidad conuna estrategia metodológica dirigivocante, el Papa vuelve también la da a subrayar el valor comunicativo de vista a otro tema de gran interés, ya la verdad. La verdad es, de suyo, ecumencionado aquí. Se trata de la ménica, global, y el Papa, con la traunidad del saber. Si en diversos dición cristiana, está convencido de lugares de la encíclica Juan Pablo II que argumentar desde la verdad es subraya el valor positivo de muchas no sólo un servicio divino —como aportaciones modernas, rechaza, dice Hegel, la filosofía es permanensin embargo, un aspecto que siemte servicio divino— sino también y pre ha sido considerado caracterísprecisamente por ello, el mejor tico de la modernidad: la división camino para conducir a todos al del saber. Frente a tal división, enfaDios cristiano. tiza que su esperanza es un siglo XXI en el que se logre la unidad del Si ahora —en la estela de Nietzssaber. Ella es fundamental, no solo che— está de moda sostener la para la generalidad del progreso superioridad de los significantes humano sino, particularmente, sobre el significado de las palabras, el para la unidad de vida de cada perPapa en repetidas ocasiones a lo largo sona. Es esta una gran idea destacade la encíclica subraya, por el contrada por el Pontífice: sin la unidad rio, la primacía del significado: la verhacer riada sin filosofía. Desde luego interdisciplinar del saber, es difícil y según Juan Pablo II, ninguna verque cada persona halle esa unidad dadera vida cristiana es posible sin interior, imprescindible para ordefilosofía, ya que no es posible creer nar su vida. en el Verbo divino (que es la sabiduAunque el escrito papal dedica ría encarnada) sin, a continuación, atención a la teología y, en menor amarlo (y la filosofía es precisamente medida, a otros temas, se puede decir amar la sabiduría). que estamos sobre todo ante una forTodos los que se dedican a su culmidable defensa de la filosofía, a la tivo, o al menos la aprecian, deben, que se considera de valor primordial, me parece, un particular agradecien sí misma, para la teología y para la miento a este filósofo y profesor de vida de cada cristiano y de la Iglesia filosofía que es el Papa actual, por un en general. Como hubiera dicho regalo de tal magnitud como es la Eugenio dOrs, la filosofía es un encíclica Fides et ratio. •O» saber entre otros, pero no se debe