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Cancionero Tradicional

Luis Alberto de Cuenca

Se trata de un recopilatorio de cinco piezas del cancionero tradicional que se incluyen en "Cien mejore poesías de la lengua castellana".

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Referencia

Luis Alberto de Cuenca, “Cancionero Tradicional,” accessed October 21, 2019, http://repositorio.fundacionunir.net/items/show/1210.

Dublin Core

Title

Cancionero Tradicional

Subject

Algunas de la mejores poesías de la lengua castellana

Description

Se trata de un recopilatorio de cinco piezas del cancionero tradicional que se incluyen en "Cien mejore poesías de la lengua castellana".

Creator

Luis Alberto de Cuenca

Source

Nueva Revista 057 de Política, Cultura y Arte, ISSN: 1130-0426

Publisher

Difusiones y Promociones Editoriales, S.L.

Rights

Nueva Revista de Política, Cultura y Arte, All rights reserved

Format

document/pdf

Language

es

Type

text

Document Item Type Metadata

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Cancionero Tradicional [Luis ALBERTO DE CUENCA] inco fueron las piezas del Cancionero Tradicional que incluí en mis Cien mejores poesías de la lengua castellana, concretamente En Ávila, mis ojos, Si la noche hace escura, Al alba venid, Cbuen amigo, Mal ferida iba la garza, y Que de noche la mataron. En la última selección se me cayó la pieza Tres morillas me enamoran, y la verdad es que desde entonces Axa, Fátima y Marién se me aparecen en sueños pidiéndome que entone la palinodia. Lo hago ahora muy gustoso, porque las tres morillas se lo merecen y porque, además, estoy deseando que dejen de incordiarme. Lo de cantar palidonias viene de Estesícoro de Hímera, que era un poeta griego muy antiguo. La figura de Helena tenía muy mala prensa entre sus casi homónimas las helenas. Refugiada en los brazos de un truhán barbilampiño llamado Paris, se había escapado con él del hogar conyugal, dejando con tres palmos de narices al barbudo Menelao, su marido. Aquello no podía tolerarse, de modo que a Estesícoro se le ocurrió inventarse una historia alternativa (como suele decirse), para aplacar los ánimos de las marujas griegas: la verdadera Helena no se fugó con Paris ni estuvo en Troya durante la guerra, sino en Egipto, en la corte del rey Proteo, asediada, eso sí, por el hijo de éste, Teoclímeno, que quería casarse con ella; luego, de regreso de Troya, Menelao recogió en el país del Nilo a su mujer y se la llevó a Esparta, deduciendo que la víctima de Paris fue una falsa Helena, una cosa rarísima, un fantasma hecho de nube y éter, un holograma. En lo sucesivo, las amas de casa de la Hélade podrían descansar tranquilas. Y todo gracias a la Palinodia de Estesícoro. Así que yo también canto mi palinodia, que no intenta disimular ningún adulterio ni quedar bien con ningún gineceo, sino declararles mi envidia y mi admiración a esas tres moras del villancico, que intentaron coger aceitunas y manzanas en Jaén hace no sé cuántos cientos de años y siguen intentándolo ahora y aquí, desmintiendo el paso del tiempo y burlándose de la muerte. Para los hologramas de Axa, Fátima y Marién, que encontraron, encuentran y encontrarán vacío el árbol de la vida, pero que fueron, son y serán garridos y lozanos para siempre, la magia dulce de esta palinodia. Tres morillas me enamoran en Jaén: Axa, Fátima y Marién. Tres morillas tan garridas iban a coger olivas y hallábanlas cogidas en Jaén: Axa y Fátima y Marién. Y hallábanlas cogidas y tornaban desmaídas y las colores perdidas en Jaén: Axa y Fátima y Marién. Tres morillas tan lozanas iban a coger manzanas [y cogidas las hallaban] en Jaén: Axa y Fátima y Marién.