Nueva Revista 053 > La dignidad bien entendida

La dignidad bien entendida

Nazareth Echart

Reseña literaria de "La cabeza perdida de Damasceno Monteiro" por Antonio Tabucchi.

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Referencia

Nazareth Echart, “La dignidad bien entendida,” accessed September 15, 2019, http://repositorio.fundacionunir.net/items/show/1106.

Dublin Core

Title

La dignidad bien entendida

Subject

Libros

Description

Reseña literaria de "La cabeza perdida de Damasceno Monteiro" por Antonio Tabucchi.

Creator

Nazareth Echart

Source

Nueva Revista 053 de Política, Cultura y Arte, ISSN: 1130-0426

Publisher

Difusiones y Promociones Editoriales, S.L.

Rights

Nueva Revista de Política, Cultura y Arte, All rights reserved

Format

document/pdf

Language

es

Type

text

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imprecisas de Pathé. Poesía también La dignidad bien de esforzada imaginería vanguardisentendida ta, con su carrusel de vocabulario desconcertante, que hoy suena algo Antonio Tabucchi averiado o simplemente antiguo cuando sentimos al sujeto poético La cabeza perdida el poeta o quien quiera que hable de Damasceno Monteiro en el poema obsesionado por presAnagrama tigiar sus inventos léxicosemánticos Barcelona, 1997, 184 págs. con su tic de incurable ventrílocuo, audaz, moderno, temerario. Poesía de distanciamiento irónico • Crónica de sucesos? ¿Novela pocuando el poeta hace sociología de ér liciaca? ¿Periodismo de investigatertulia (La calle Réamur está llena ^ ción? Una vez más, Antonio Tade lesiones, de ganancias agotadoras, bucchi (Vecchiano, 1943) recuerda a de fallos morales y de errores de los lectores sus magníficas dotes de contabilidad), y poesía de trote épinarrador. Y lo hace con una pequeña co (En mil novecientos veinte las novela que, como Sostiene Pereira, naciones tuberculosas, los regímenes destila carácter político. Eso no impianémicos que para perdurar tomade que La cabeza perdida de Damasceban hierro, las autocracias y sus acno Monteiro sea, ante todo, buena licidentes terciarios, e incluso las deteratura. mocracias arterioescleróticas, [...] El comienzo es fabuloso. Manolo zozobran, se van a pique, hacienel Rey (uno de esos personajes breves, do agua por todas las deshonestas pero memorables, de toda gran obra averías que no quisieron restañar) literaria) descubre un cuerpo decapicuando traza la crónica desalentadotado en un descampado de las afueras ra de su época. Poesía vitalista y esde Oporto. El diario lisboeta Acontepléndida la de este corazón infatigacimiento envía a Firmino, un joven ble que se sabe único en su intento periodista, a investigar el suceso. A desesperado de estar en el mundo. partir de ese momento, empieza a enDe otra forma en otro sitio— dejó tretejerse una historia que pone en acMorand un lema: Se nos brindaba ción a alguien indispensable en el retodo, esperando que lo tomáramos, lato, el inolvidable abogado Fernando y todo lo tomamos. Algo de esa Diogo Maria de Jesus de Mello Seambición se echa en falta en numequeira, un personaje esencialmente rosos poetas de este final de siglo. tabucchiano sin el cual la narración Juan Antonio Olmedo. no podría prosperar. Excéntrico, cullectores habituales, que recordarán tivado, marginal a su manera y de oricómo la víctima de su anterior novela gen aristócrata, Fernando de Mello es (galardonada con unos cuantos prela voz de la conciencia que recorre La mios de prestigio internacional) se llacabeza perdida... maba también, como la de ésta, MonEl tema: la tortura (la tortura teiro, Monteiro Rossi. puede venir de cualquier parte, ése es el verdadero problema), la razón de La narración discurre con una agiEstado, la Grundnorm o Norma Base, lidad sorprendente y con un sentido el concepto jurídico de Hans Kelsen del ritmo que mantiene la tensión que aparece hacia la mitad de la novedramática de forma perfecta. La sola e ilumina el resto de la lectura. La briedad, el arte de utilizar las palabras grundnorm, si usted quiere, una hijustas —ni más, ni menos— para contar pótesis metafísica situada en el vértilo que ocurre es una de las grandes ce de la pirámide que representa el virtudes de este escritor. Derecho, la Justicia. La grundNo es del todo típico recomendar norm, el concepto que permite a los lecturas en estos meses del año. Pese a individuos abdicar de su responsabilitodo, hay que indicar a los lectores de dad individual y ampararse en la NorNUEVA REVISTA que La cabeza perdima Absoluta, con mayúsculas. da de Damasceno Monteiro no les deSon unos cuantos los elementos fraudará. Si les gustó Sostiene Pereira, de La cabeza perdida de Damasceno no dejen de leerla. Nazareth Echart. Monteiro que remiten a Sostiene Pereira. De nuevo, el protagonismo descansa sobre la figura de un periodista Inteligente (aunque bien es verdad que la presencia de Fernando de Mello es insustiy combativo tuible). De nuevo, la acción transcurre en Portugal; ésta vez no se trata de Aleix VidalQuadras la bella Lisboa, sino del viejo Oporto. La derecha. Un intento Con todo, es preciso recordar que no de destilación axiológica estamos ante una novela portugueEdiciones Destino sa. Lo que la última entrega de AnCol. Qué era Qué es tonio Tabucchi relata bien podría haBarcelona, 1997, 92 págs. ber sucedido en cualquier país de Europa Occidental. De nuevo, el valor de la dignidad humana preside cada ristóteles estableció que toda una de las frases del relato. Todo ello virtud se encuentra en el jussin contar los guiños del autor a sus to medio, actitud ésta que A