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2010 Elecciones norteamericanas

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2010 Elecciones norteamericanas

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Nueva Revista 130 de Política, Cultura y Arte, ISSN: 1130-0426

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Difusiones y Promociones Editoriales, S.L.

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3341 Elecciones USA.qxp:Layout 1 23409 13:29 Página 33DEBATELos Estados Unidos de Obama2010. ELECCIONESNORTEAMERICANASJosé María MarcoESCRITORLAS ELECCIONES DE MEDIO MANDATO DE 2010 RESPONDEN AUNA PAUTA SEGÚN LA CUAL EL ELECTORADO APOYA AL PARTIDODE OPOSICIÓN. AUN ASÍ, EN ESTAS ELECCIONES SE HAN REUNIDO ALGUNAS NOVEDADES IMPORTANTES: LA PRECARIA SITUACIÓN DEL PARTIDO REPUBLICANO, DERROTADO EN LAS PRESIDENCIALES DE 2008 Y EN 2006; LA PRESIDENCIA DE OBAMA,CONSIDERABLEMENTE IDEOLOGIZADA Y QUE SUSCITÓ EXPECTATIVAS EXCEPCIONALMENTE ALTAS, QUE NO HA CUMPLIDO, Y,FINALMENTE, UN MOVIMIENTO ESPONTÁNEO Y POPULISTA, ELTEA PARTY.Las elecciones a mitad de mandato constituyen una delas características propias del sistema político norteamericano. Al renovar al Congreso entero y un tercio del Senado cada dos años, estas elecciones permiten al electoradoexpresar su opinión acerca de la política de un presidentenueva revista· 130333341 Elecciones USA.qxp:Layout 1 23409 13:29 Página 34josé maría marcoelegido dos años antes y con un poder considerable, derivado del sufragio electoral directo. Las elecciones a mitadde mandato responden por tanto a una concepción muyprecisa de la democracia. En Estados Unidos la democracia es un régimen político diseñado para la participación;pero también un sistema de equilibrios y reajustes paraimpedir la acumulación excesiva de poder durante demasiado tiempo. Dos años es mucho en política, y los PadresFundadores de Estados Unidos lo sabían ya a finales delXVIII.siglo Aunque, como es natural, no existe una pauta que determine el comportamiento de los electores en estos comicios, son numerosas las elecciones de medio mandatoen las que el partido del presidente pierde terreno. Así haocurrido siempre, al menos desde 1930: excepto en laselecciones de medio mandato de 1934, en las que los demócratas, el partido del presidente Franklin D. Roosevelt,ganaron nueve escaños en el Congreso y otros nueve en elSenado. En las siguientes, las de 1938, perdieron 72 escaños en la Cámara de Representantes. Estas pérdidas cuantiosasse han vuelto a repetir en las recientes eleccionesde 2010. El Partido Demócrata ha perdido 64 escaños enla Cámara de Representantes y seis senadores. Se ha acabado la mayoría que los demócratas ganaron en 2006, lasúltimas elecciones de medio mandato, y que revalidaronen las presidenciales de 2008. La ola de popularidad querespaldó a Obama corroboró la mayoría demócrata en ambas cámaras.Se vuelve a cumplir, por tanto, una tradición. Merecela pena detenerse a mirar con un cierto detenimiento lasnueva revista· 130343341 Elecciones USA.qxp:Layout 1 23409 13:29 Página 352010. elecciones norteamericanasrealidades políticas, siempre nuevas, que han hecho posible este resultado.UN PARTIDO REPUBLICANO EN CRISISLa primera es la situación del Partido Republicano, quellegó a las elecciones de 2006 y luego a las de 2008 en unestado precario y frágil. Entre las causas de esta situaciónestaban la hegemonía liberalconservadora en los círculosde gobierno norteamericanos, hegemonía que se remontapor lo menos al principio de los años ochenta, cuando RonaldReagan llegó a la presidencia. El agotamiento y lasdivisiones se agravaron por la presidencia de Bush, quequiso renovar el republicanismo con su «conservadurismocompasivo», una suerte de neoconservadurismoque aumentóel déficit y las competencias del gobierno. En 2005 sepudo hablar del fin del republicanismo y aunque el diagnóstico resultaba exagerado, es un hecho que la renovacióndel Partido Republicano no ha venido desde dentro, sino deun movimiento exterior, el conocido como Tea Party.LA RADICALIZACIÓN DE LOS DEMÓCRATASLa segunda peculiaridad de estas elecciones es la presidencia Obama —tanto el personaje como su programa—,y la situación que ha creado dentro del Partido Demócrata. En las primarias previas a las elecciones presidencialesde 2008, Obama se impuso a una candidata, Hillary Clinton, que representaba el aparato del partido y una políticade centro izquierda moderada, lejos de cualquier experimento progresista («liberal», en Estados Unidos). Para lograraquella victoria, Obama movilizó a un electorado consinueva revista· 130353341 Elecciones USA.qxp:Layout 1 23409 13:29 Página 36josé maría marcoderablemente más radical que el propio del Partido Demócrata, en particular a los jóvenes. También activó a unelectorado independiente (sin afiliación a ninguno de losdos partidos), insatisfecho con la presidencia de GeorgeW. Bush por su gestión de la «guerra contra el terrorismo»y por la crisis económica que se desencadenó en septiembre de 2008, unas semanas antes de las elecciones.La propia personalidad de Obama contribuyó a hacersentir que se estaba produciendo un cambio histórico. Elhecho de que fuera el presidente que encarnaba la nuevarealidad, postracial, de la sociedad norteamericana añadíaaún más expectación a una presidencia recibida, dentro yfuera de Estados Unidos, con un aura casi mesiánica. Serecordará el Premio Nobel de la Paz, otorgado inmediatamente después de que Obama llegara a la presidencia.La presidencia de Obama suscitó por tanto unas expectativasmuy altas, que su administración se ha esforzado porno defraudar... en lo ideológico. El rescate del sistema financiero fue compensado con sucesivos paquetes de «estímulo fiscal», es decir de políticas neokeynesianas de gastopúblico destinadas a reactivar la economía. La mismalínea ideológica quedó patente en el intento de sacar adelante el proyecto estrella de los demócratas: una reformadel sistema sanitario que implantara en Estados Unidos unacobertura universal, a la europea.Ninguna de las dos políticas ha tenido éxito en los dosaños de gobierno de Obama. Aunque consiguió sortear laquiebra total del sistema, su política ha generado una deudaPIB, y un déficit del 10 por 100 del PIBdel 95 por 100 del (en octubre de 2010). Además, no ha conseguido dejar atrásnueva revista· 130363341 Elecciones USA.qxp:Layout 1 23409 13:29 Página 372010. elecciones norteamericanasla crisis económica, con tasas de paro del 9,6 por 100. Lareforma del sistema sanitario resultó demasiado ambiciosa yse ha limitado a medidas paliativas, como la obligación delseguro médico, sacada adelante —además— con los únicosvotos de los demócratas. El escaso éxito de estas políticas,sin embargo, no ha llevado a una reducción proporcional delas ambiciones ideológicas. La administración Obama havenido dando a lo largo de estos dos años una sensación dearrogancia intelectual y política que contrastaba con los resultados concretos que obtenía. En consecuencia, al desencanto de los progresistas movilizados durante la campañapresidencial se ha unido el de una parte del electorado norteamericano alérgico a la política ideológica.Con su abstención, los primeros han reforzado a lossegundos. Así se cumple otra ley no escrita de la políticanorteamericana, vigente desde principios de los años setenta: la constitución —o naturaleza— política de EstadosUnidos reduce la acción a la gestión de los asuntos públicos según los intereses mayoritarios, articulados en coaliciones sociales y políticas no ideológicas. Pues bien, desdela revoluciónde los años sesenta, el Partido Demócrata seempeña una y otra vez en gobernar en progresista, con unproyecto ideologizado de transformación cultural de la sociedad norteamericana que tiene por objetivo convertirEstados Unidos en un país normalsegún los criterios dela socialdemocracia europea. Cada vez que los demócratas ponen en marcha una política de esta índole, acabanperdiendo las elecciones. Así ocurrió en 1972, cuando laMcGovern perdió las elecciones ante Nixon con un programa «hiperprogresista». Volvió a ocurrir en 1980,cuandonueva revista· 130373341 Elecciones USA.qxp:Layout 1 23409 13:29 Página 38josé maría marcoCarter no consiguió revalidar un segundo mandato, y otrotanto pasó en 1994, cuando un proyecto demasiado ideologizado por parte de la administración Clinton (junto conun grado de corrupción notable en la mayoría demócratadel Congreso) trajo una mayoría republicana a la Cámara deRepresentantes. En cambio, cuando el Partido Demócratagobierna sin arrogancia ideológica ni pretensiones de revolución cultural, como hizo Bill Clinton a partir de su derrotaintermediaen 1994, recupera la iniciativa.LA REBELIÓN DEL TÉUna tercera novedad en estas elecciones es el protagonismo de un movimiento ciudadano nacido a principios de2009 y bautizado Tea Partyen honor de uno de los símbolos de la revolución norteamericana, el que llevó a la independencia del país, la rebelión fiscal de diciembre de 1773.Es bien conocida la vitalidad asociativa de Estados Unidos, por lo que un movimiento como el Tea Partyresponde a una tradición nacional. Sin embargo, a diferencia deotros anteriores con el mismo sesgo político conservador,el Tea Partyha descartado las cuestiones religiosas (comola Moral Majorityde finales de los años setenta) y las morales, que los norteamericanos llaman sociales (como elaborto). Se ha centrado en cambio en la oposición al intervencionismo del Estado y a las subidas de impuestos; doscuestiones que, por otra parte, tienen una evidente resonancia en la identidad nacional. Estados Unidos es el únicopaís en el mundo en el que las manifestaciones suscitadas por la crisis económica se han producido no a favordel mantenimiento de los programas del Estado de bienueva revista· 130383341 Elecciones USA.qxp:Layout 1 23409 13:29 Página 392010. elecciones norteamericanasnestar, sino a favor de la reducción de las competenciasdel gobierno. En el debate abierto acerca del Estado debienestar, el excepcionalismo norteamericano, encarnadoen un movimiento popular y espontáneo, ha conducido aposiciones inequívocas.El Tea Partytambién pertenece a la tradición populistanorteamericana. Desde los tiempos del presidente Jackson, en torno a 1830, esta tradición ha llevado a numerososmovimientos a oponerse al establishmentwashingtonianoo federal, entendido este como una élite que ha traicionado los intereses generales. El propio Obama encabezó unmovimiento similar, encaminado a instaurar nuevas formas de hacer política, aunque el populismo de Obamarespondía más a lo que se suele entender como «populista» fuera de Estados Unidos, que es la generosidad con losfondos públicos: la propia campaña electoral de Obama,con su utilización intensiva de Internet y las redes sociales,abría un nuevo horizonte al populismo político. A diferencia de otros movimientos populistas, como el Populist PartyXIX, el Progressive Partyde Theodorede finales del siglo XXo el Reform PartydeRoosevelt a principios del siglo Ross Perot, en los años noventa, el Tea Partyno ha creadoun tercer partido político. Ha preferido integrarse en elPartido Republicano y revitalizar así una organización política en crisis.Queda por ver si la renovación impulsada desde el TeaPartytrae nuevas energías y nuevas ideas al republicanismo, si algunos de los candidatos surgidos en estas elecciones se consolida como líder en el Partido Republicano, ysi el nuevo grupo de la Cámara de Representantes consiguenueva revista· 130393341 Elecciones USA.qxp:Layout 1 23409 13:29 Página 40josé maría marcorevertir el programa de la administración Obama. Por elmomento, este programa, en sus aspectos más ideológicos,está acabado. Las elecciones de noviembre de 2010 habránconseguido devolver, como ha dicho Charles Krauthammer, una cierta normalidad política a Estados Unidos.COALICIONES SOCIALESKarl Rove, el «arquitecto» de las victorias electorales deGeorge W. Bush, quiso forjar una nueva coalición socialque incorporaría a conservadores y liberales de clase media y trabajadora, evangélicos, hispanos y, en parte, mujeres. Con esa coalición, Rove y Bush aspiraron a conseguirun «realineamiento» que asegurara a los republicanos unahegemonía política por unos quince o veinte años. Esa granaspiración se vino abajo cuando Obama irrumpió en lavida política norteamericana. Con Obama a la cabeza, losdemócratas empezaron a formar una nueva coalición social formada por el electorado joven, los afroamericanos,las mujeres, los progresistas, las clases medias y altas, asícomo los hispanos, de vuelta del republicanismo despuésde las absurdas posiciones antiinmigración de los republicanos.Esta coalición, aunque se mantiene en sus líneas fundamentales, se ha visto reducida: ha bajado el respaldo delas mujeres y de los hispanos, los jóvenes se abstienen masivamente, y las clases medias, agobiadas por los impuestos y el miedo al desempleo y al desahucio, vuelven al votorepublicano. No se dibuja por tanto una nueva coalición,aunque la que diseñaron los estrategas de Obama ha sufrido un serio revés. Habrá que ver si el Partido Demócratanueva revista· 130403341 Elecciones USA.qxp:Layout 1 23409 13:29 Página 412010. elecciones norteamericanasconsigue reconstruir una nueva, terminada la fiebre ideológica de estos últimos cuatro años, o si el Partido Republicano consigue poner en pie otra, que le otorgue un mandatosuficiente para afrontar una crisis tan profunda como laque estamos viviendo. En cualquier caso, parece que tardará en volver la época de las grandes coaliciones socialesque apoyaron durante cuatro décadas a los demócratas (entre 1930 y 1970) y durante casi otras tantas (entre 1970y2004) a los republicanos. nueva revista· 13041