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Libros y autores para pensar

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“Libros y autores para pensar,” accessed January 17, 2022, http://repositorio.fundacionunir.net/items/show/2640.

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Libros y autores para pensar

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Nueva Revista 132 de Política, Cultura y Arte, ISSN: 1130-0426

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Difusiones y Promociones Editoriales, S.L.

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LIBROS Y AUTORESPARA PENSARUN PASEO PORLAS NOVEDADESBIBLIOGRÁFICASDE NO FICCIÓNJosé María CarabanteSe propone un breve repaso por algunos ensayos publicados recientemente. Se trata, evidentemente, de una selección. Pero antela cantidad de títulos que publican las editoriales, cierta discriminación se hace necesaria. Se ha optado por libros que pueden motivarla reflexión, sea del alcance que sea, o que nos pueden enseñaralgo. Libros, en cualquier caso, que aportan. Y con un puesto seguroen las estanterías del mañana.Si prestamos atención a esos ensayos que van más alládel análisis superficial y oportunista de algunos fenómenos, encontramos títulos que motivan la reflexión, ya seaporque alertan de la debilidad de nuestros razonamientos,porque hacen descubrir detalles que pasamos por alto oporque expresan lo que tal vez nosotros pensamos perofuimos incapaces de explicitar. A nadie se le escapa quenueva revista· 132194libros y autores para pensarla lectura ha de incomodar, en cierto modo, y que aquellaque se goza es siempre la que puede reposar el paso delos años y aguantar relecturas innumerables, no la que sirve exclusivamente de pasatiempo. En eso, precisamente,consisten los clásicos: no se agotan.DE LA FILOSOFÍA A LA MÍSTICA DEL CUERPOHannah Arendt ha pasado ya a formar parte de ellos, pormás que su obra haya sido sometida a ciertas malinterpretaciones, voluntarias o no, que buscan en el pasado recientecompañeros de combate más que el lustroso aciertode una verdad que se descubre. Lo que quiero es comprenderreúne textos, cartas y fragmentos que permiten llenarla ausencia de una autobiografía. Y es una lástima, enefecto, que la pensadora alemana no haya ofrecido al público un relato de su existencia, tan rica como dramática. Además de la transcripción de las entrevistas televisivas —en las que Arendt disecciona con inteligencia elcontexto político y social y confiesa su más íntimas inquietudes— y de un excelente coloquio sobre el alcancede su obra, se recoge la correspondencia con uno de susprincipales maestros, Karl Jaspers. Éste fue, según unabella confesión de la pensadora judía, quien dio continuidad a su propia vida. ¿De qué otro modo —existencia yvida— podría haber rendido Arendt el tributo del discípulo al maestro generoso?Pero si se trata de rendir tributo, el de Edith Stein secorresponde más con la defensa intelectual de un proyecto que había sido explotado por un discípulo infiel y pococaritativo con quien le había ofrecido una perspectiva finueva revista· 132195josé maría carabantelosófica sobre la que atisbar cielos más altos, y le habíaayudado profesionalmente. Nos referimos, claro está, a larelación de Heidegger con Husserl. En La filosofía existencial de Martin Heidegger, Stein, que había sido ayudante del prestigioso autor de Investigaciones lógicas, yuna de las pocas que había comprendido en profundidadel potencial de la fenomenología, se enfrenta al exitoso eindiscutible autor de Ser y tiempo, pero lo hace en territorio propicio: la discusión filosófica.Stein no sólo disecciona uno a uno los argumentos intrincados de un filósofo polémico, tan interpretado comooscuro, y no sólo desvela el sentido de los términos másabstrusos, sino que contrapone una visión agradecida dela existencia a la inmisericorde dialéctica de un hombrearrojado a su suerte. Santa Teresa Benedicta de la Cruzno aprovecha la crítica para construir sus propios teoremas; su denuncia filosófica —lúcida, penetrante— aprovecha los resquicios de la exposición de Ser y tiempoparasortear el nihilismo con educadas referencias a la trascendencia. Se dice en la introducción que la elaboración deeste texto coincide con el acercamiento de la filósofa conversa a la tradición escolástica. Y a partir de esta fuente,Stein podrá enriquecer la perspectiva fenomenológica conlas aportaciones de la filosofía perenne.Pero si descendiéramos un poco del vuelo en las alturas, iríamos a parar a un libro que constituye también unascenso. Es uno de los aciertos de la editorial Nuevo Inicio, de creación reciente, pero con una trayectoria llenade descubrimientos. Uno de ellos, sin duda, es haber dadoa conocer al lector español a Fabrice Hadjadj, francés denueva revista· 132196libros y autores para pensarascendencia judía y converso al catolicismo en 1998. Suúltimo libro lleva por título La fe de los demonios (o el ateísmo superado). Título igual de sonoro que el anterior publicadopor la editorial granadina: La profundidad de los sexos.Por una mística de la carne. En él, Hadjadj reflexiona sobre el significado cristiano de la sexualidad, descubriendola corporalidad de la fe.Más allá de lo que es una reivindicación de la visióncatólica y de la trascendencia del amor sexual, desvela elsentido trivial y la descorporeización de algunas visionesrestringidas del hombre. Porque entre el exhibicionismosexual, la falta de pudor y el convencionalismo de género, ajuicio del autor francés se esconde el desprecio por la carne del gnosticismo moderno. Un desprecio que suena másbien a mutilación espiritualista, si se permite la expresión.Lejos del pecado, la sexualidad vivida en plenitud se revelacomo don. Partiendo de la Escritura, con referencias a lossantos padres, a los teólogos más reconocidos y a una tradición asentada en el sentido común y en el amor verdadero,Hadjadj teje un mosaico bello y desprejuiciado sobre elsexo que restituye el valor espiritual de lo corpóreo.EL CONSUMO, EL ARTEY EL ESPLENDOR DE LA BELLEZAPero la sexualización es sólo la otra cara de la moneda delconsumo, una ideología transversal que absolutiza los medios y obvia los fines. Daniel Bell, recientemente fallecido, recordó en un ensayo memorable, Las contradiccionesculturales del capitalismo, la incoherencia de la ética de laproductividad y el hedonismo de la sociedad de masas. Esnueva revista· 132197josé maría carabantela esquizofrenia del trabajador estresado de la mañanaque busca compensación en la vida epicúrea de la noche.Y habría que reconocer que razón no le faltaba: el individuo contemporáneo es tan tecnológico e iconoclasta comosusceptible de ser engañado en el fácil juego del marketing y la creación artificial de necesidades.ParísNueva YorkParís,de Marc Fumaroli, es una crítica a la impostura del arte contemporáneo desde la tradición clásica. Porque se ha perdido por los remolinos de lahistoria la visión y la producción artística desinteresada;en la línea del consumo y la trivialización, la estética seha convertido en esteticismo: ya el objeto de arte no nacedel otium, de la embriaguez evocadora de la contemplación humanista, sino del negocio de grandes compañías.La belleza queda, de esa forma, desbancada de su altardivino: en las catedrales del arte contemporáneo, el cultoque se rinde tiene forma de dólar.La contemplación exigía, bien es cierto, un objeto, larealidad, la naturaleza, el hombre, que el artista se apropiaba y exponía. La referencia, en cualquier caso, seguíasiendo lo real; sin embargo, la imagen se ha adueñado delarte contemporáneo, pero ésta finalmente no remite anada exterior a ella: lo virtual, lo posible, lo onírico, lo deseado apuntan a la subjetividad del artista, tan prolíficoen identidades como complejo en interpretaciones.¿Algo que objetar al consumo cultural? Adorno concibió la instrumentación técnica del mercado cultural comouna estrategia política y cuasitotalitaria. Pero no habríaque denostar el alcance de la industria cultural si los libros que se venden a montones —desde los grandes clánueva revista· 132198libros y autores para pensarsicos a los últimos bestsellers, que de todo hay— se leyeran tanto como se compran. A esta transformación delarte en cultura de masas se refiere La culturamundo, unconcepto, meramente descriptivo, que quiere sintetizar laconvergencia de tres procesos, el del consumismo, el individualismo y la tecnificación. A diferencia de Fumaroli,que expone críticamente la tergiversación del canon, Lipovetsky y Serroy levantan acta de la falta de criterios yde la transición del arte moderno al posmoderno.UN MANIFIESTO DE POLÍTICAPOSMODERNA Y EL ASOMBRO FILOSÓFICORepresentante de esa dirección posmoderna aplicada a lapolítica fue Richard Rorty, uno de los filósofos más influyentes de los últimos años, y uno de los más inteligentes.Política cultural, que recoge la cuarta parte de sus escritosfilosóficos, es un manifiesto que defiende el relativismo,el progreso pragmatista y la contingencia de todas las cosmovisiones universalistas, pero está tan bien escrito y contieneuna argumentación tan sutil y perspicaz que suponeun desafío leerlo.La fina ironía de Rorty, su conocimiento de los grandesproblemas filosóficos y su cultura literaria hace muy difícil sortear sus tesis. Intentemos al menos resumirlas paraver los presupuestos filosóficos de la política posmoderna.Heredero de la tradición pragmatista, Rorty logró fama filosófica con un libro que desmontaba algunos tópicosmetafísicos, La filosofía y el espejo de la naturaleza. En él yen otros ensayos, Rorty justifica el reduccionismo culturalista de nuestro tiempo: a su juicio, todos los conceptosnueva revista· 132199josé maría carabanteclaves (verdad, bien, naturaleza, etc.), tienen una matrizcultural y, por tanto, son convencionales. Los hemos mantenido, señala Rorty, porque han servido para el cumplimiento de nuestros fines, pero no por su verdad intrínseca.¿Qué consecuencias tiene esto en el ámbito de la política? Ésta ha de dejar de alentar posibles consensos sobrela vida buena, la justicia, el bien o la felicidad; su misiónha de versar sobre narrativas que nos ilustren acerca delsufrimiento ajeno, que nos abran a mundos culturales diversos al nuestro. Y en ello, ciertamente, se han mostradomás adecuadas las novelas que los argumentos filosóficos.La filosofía de Rorty se presenta como un proyectomodesto y sitúa el papel de los intelectuales en la mismalínea que el de los artistas, los poetas y los novelistas. Nadie podrá negar que puede aprenderse más sobre nuestracondición en un buen poema de Yeats que en los tratadoshegelianos. Pero la privatización de la ontología que promueve es una forma decidida de dar por muerta la verdad.¿Estamos dispuestos a sostener los principios sobre los quereposan nuestras sociedades en acuerdos tan contingentescomo nuestras apreciaciones artísticas? Demasiada fe tieneRorty en el hombre de hoy, demasiada confianza en la estética, y eso salva parte de su optimismo. Pero las leccionesde la historia no pueden olvidarse con tanta facilidad.En lugar de decretar la extinción de la verdad, JeanneHersch, discípula de Karl Jaspers, nos muestra en El granasombroque la historia de la filosofía alcanza justificaciónen la necesidad que tiene el hombre de seguir buscándola, pese al clamoroso fracaso de sus intentos. Su exposiciónde los más importantes sistemas filosóficos es original ynueva revista· 132200libros y autores para pensartiene como hilo conductor la admiración que provoca larealidad —su riqueza natural, sus profundos misterios—en el individuo.Con independencia de que se esté o no de acuerdo enla selección —están los clásicos, pero hay también espacio para Comte, por ejemplo, o para Bergson y, cómo no,para Jaspers—, el esfuerzo por exponer sucintamente lasdiferentes respuestas que estos grandes hombres handado a los grandes interrogantes es una actitud diferentea la de Rorty. Precisamente, Hersch apela a la tradiciónde pensamiento para hacer frente, hoy, a los peligros queamenazan la condición humana. «La verdad tiene que reencontrar su contacto con el ser y volver a ser decisivapara la libertad», concluye.UNA FIGURA DE HOY: BENEDICTO XVIA la vinculación entre la verdad y la libertad se ha referido en bastantes ocasiones Benedicto XVI, y también lohace en Luz del mundo, una extensa entrevista que concedió a Peter Seewald. Del libro se recordará, por desgracia, una frase que los medios reprodujeron en portada;pero si uno lee el contenido de esta suculenta entrevistacon mirada reflexiva sabrá que Benedicto XVI es poco dadoal sensacionalismo y a la innovación frívola. Gracias a Seewald,que plantea preguntas, y a la generosidad sinceradel Papa, que no esquiva ni las más incómodas, se puedepercibir que Benedicto XVI es consciente y está a la altura de su misión en la Iglesia.Y si alguien esperara grandes declaraciones abstrusasde uno de los teólogos más brillantes de la segunda mitadnueva revista· 132201josé maría carabantedel siglo XX, se equivocaría. Se descubre al teólogo detrásde una vida sencilla y piadosa, se percibe al grande de espíritu en la inocencia radical de un sacerdote enamoradode su vocación y más preocupado en ser fiel a Dios queen buscar la fama de los hombres. Porque el intelectualque es Benedicto XVI queda patente en la franqueza desus respuestas, en las hondas pero accesibles reflexiones,con las que intenta aproximarse al mundo.No hay improvisación en sus intervenciones, ni apresuramiento. Es consciente de que el temposobrenaturalresulta quizá escandaloso en un mundo vertiginoso, deque el cultivo del silencio es también lo más necesario enuna sociedad ruidosa que ha perdido sus sintonías. Porello, la lectura de este libro no puede dejar indiferente.En él se repasan los últimos acontecimientos en la vidade la Iglesia —el tema de los abusos sexuales, las polémicas de algunas de sus intervenciones, el caso Maciel...—desde la perspectiva de la fe: en estas pruebas, Benedictopercibe ocasiones para la purificación, pruebas que Diospermite para profundizar en la fe.Benedicto XVI no es un hombre aferrado al pasado, nipesimista con respecto al futuro. Se abren, señala, grandes posibilidades para la Iglesia. Descubre la dinámica deun cristianismo creativo que se propone, desde la seriedadde la vocación cristiana, la grandísima tarea de la nuevaevangelización. Y reconoce la importancia de que la impronta religiosa colonice con su mensaje esperanzador elámbito de la cultura y de la ciencia, abriendo nuevas perspectivasa la razón. Y todo ello sin incurrir en la frivolización sentimental ni en el optimismo superficial: el Papanueva revista· 132202libros y autores para pensarnos recuerda que el mal existe y que éste actúa en el mundo. Se trata de un libro importante para entender el presente de la Iglesia y también las claves de su futuro máspróximo.Acercarnos a Benedicto XVI es lo que pretende PabloBlanco, quien ha escrito la biografía en castellano máscompleta sobre el pontífice, situando su trayectoria en elXX. Dos son los funcontexto cultural y religioso del siglo damentos sobre los que Joseph Ratzinger ha construidosu vida: el amor hacia Cristo y su interés por la razón, dosleitmotivque explican su ministerio sacerdotal y sobre losque también han girado sus primeras enseñanzas pontificias.Pablo Blanco explica la génesis de su personalidad y laconciencia del ministerio sacerdotal —y más tarde episcopal— del joven Ratzinger. Su vocación de servicio y sudisponibilidad a la Iglesia son ya conocidas. Pero es oportuno recordar otras circunstancias que, en ocasiones,tienden a olvidarse. Así, las que han jalonado su vida nohan sido fáciles: la penuria económica de la posguerra, elrecuerdo de los crímenes del nazismo, la crisis teológica yeclesial, la contienda ideológica de la sociedad en losaños sesenta... Pero, frente a todos estos desafíos, la vidade quien se sabe cooperante de la verdad resplandececomo un ejercicio de coherencia e integridad poco habitual en una sociedad acostumbrada a los bandazos ideológicos.Asimismo Blanco recuerda las contribuciones de Ratzinger a la teología. Hay un capítulo específico dedicadoal Concilio Vaticano II, que es un punto de referencia ennueva revista· 132203josé maría carabantesu magisterio teológico. Ratzinger ha reflexionado sobre larenovación eclesial que supuso y ha leído atentamente lostextos conciliares, huyendo de las interpretaciones simplistas. Ha denunciado la «hermenéutica de la discontinuidad y de la ruptura» de algunos teólogos, empeñados enleer la historia eclesiástica desde la contraposición entreelprogreso y la tradición, y ha defendido, en coherencia conel legado católico, la hermenéutica de la continuidad, quees la que puede dar más frutos, en la que se mantiene invariable el depósito de la fe.Pablo Blanco presenta, en definitiva, a un hombre reflexivo, amante de la música, sencillo de costumbres y fiela su vocación. Se trata de una voluminosa biografía, excelentemente documentada, que llega a analizar minuciosamente los seis años de su pontificado y atisba algunas claves para entender los desafíos a los que se enfrenta la feXXI. en este siglo nueva revista· 132204