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La aportacion de los liberales

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“La aportacion de los liberales,” accessed May 19, 2022, http://repositorio.fundacionunir.net/items/show/2632.

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La aportacion de los liberales

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Nueva Revista 132 de Política, Cultura y Arte, ISSN: 1130-0426

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Difusiones y Promociones Editoriales, S.L.

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LA APORTACIÓNDE LOS LIBERALESEsperanza AguirreTomar la palabra en este foro me ofrece la oportunidadde expresar en público, una vez más, mi cariño hacia Antonio Fontán y la amistad que con él he tenido. Además, aquívoy a tener ocasión de reiterar la admiración que siemprehe sentido por su figura y su trayectoria intelectual, políticay humana. Y, muy importante para mí, voy a poder expresarel agradecimiento que le debo por su apoyo, sus consejos ysu cercanía a lo largo de toda mi vida política.Lo primero que impresionaba en Antonio Fontán erasu dimensión de hombre profundamente culto. Sin quehiciera jamás exhibición de sus muchos saberes, cuando estabas con él, cuando hablabas con él y le escuchabas, sufigura exhalaba esa auctoritasque sólo alcanzan los pocosque, como él, son unos humanistas excepcionales. Quizáspor ese halo de sabiduría que le acompañaba me resultósiempre muy difícil apearle el tratamiento y aún hoy mesale más natural el «don Antonio» que el «Antonio» a secas, que creo que no utilicé nunca con él.El poeta Jorge Guillén dedicó un poema a la figura dedon Rafael Lapesa, otro de los pocos sabios que hemostenido, en el que dice: «Con la linterna a lo Diógenes Buscad sus pares pocos». Pues bien, estos versos de Jorgenueva revista· 132108la aportación de los liberalesGuillén pueden aplicársele perfectamente a don AntonioFontán. Porque, en efecto, pocos, muy pocos de sus contemporáneos, pueden compararse con él.Fontán fue, eso lo sabe todo el mundo, un excepcionalalumno de Bachillerato. Y creo que en esos años adolescentes se fraguó su personalidad intelectual y académica.A mí, que he sido ministra de Educación y que he luchado por mejorar las enseñanzas no universitarias, me gustaríaseguir luchando para ofrecer a los alumnos que lesgusta mucho estudiar la posibilidad de hacer un Bachillerato como el que tuvo Fontán, con un alto nivel de exigencia y unos programas verdaderamente ambiciosos.Hacer imposible eso, que los mejores alumnos estudien más que los que no son tan buenos, es otro de los infinitos defectos de nuestro sistema educativo actual, elLOGSEy se continúa con la no menefasto que sale de la LOE. Pero esto es una desviación provocadanos nefasta únicamente por el recuerdo del magnífico alumno quefue don Antonio Fontán, y por la sospecha de que, con elactual sistema educativo, se hace muy difícil el cultivo depersonalidades intelectuales de su talla.El excepcional bachiller se convirtió en un universitarioprodigioso, que asombró con su dominio de una materiatan difícil como el latín. Y el espléndido y precoz latinistase hizo catedrático de universidad a una edad en la que hoymuchos alumnos aún no han terminado sus carreras.Y el catedrático se convirtió en un extraordinario maestro.Una buena muestra de su capacidad didáctica nos ladaba a todos sus amigos con las «estrenas» que nos enviaba todas las Navidades para felicitarnos las Pascuas ynueva revista· 132109esperanza aguirreel Año Nuevo y, de paso, recordarnos que todavía existíaen España por lo menos un sabio de los de verdad.Esas «estrenas» eran —y son porque las podemos seguir leyendo— una espléndida oportunidad para hacer unalto en el camino de la actividad acuciante del día a día yreposar en las reflexiones, siempre eruditas y documentadas, que don Antonio dedicaba a los clásicos, a sus pensamientos y a la actualidad que esos pensamientos de laAntigüedad sigue teniendo entre nosotros.Fontán fue, desde el punto de vista universitario y académico, mucho más que un grandísimo profesor, fue lo quelos franceses llaman un maîtreàpensercuando quieren referirse a esos maestros que no sólo transmiten unos saberesconcretos, sino que enseñan, ante todo, a pensar de formacrítica, y a abordar con honradez y rigor intelectuales todos los problemas que nos encontramos en la vida.Por eso, yo, igual que muchos de los que le hemos conocido y hemos disfrutado de su amistad, he recurrido miles de veces a él para conocer sus opiniones y pedirle susconsejos. Opiniones y consejos que siempre me ha dadocon una franqueza, una sinceridad, una generosidad y unainteligencia que le agradeceré siempre con todo mi cariño.Fontán fue consejero del conde de Barcelona y esosale en todas sus notas biográficas, pero lo que no sale enesas notas es la lista interminable de los que le hemos tenido por consejero a lo largo de su larga y fructífera vida.Al Fontán sabio, profesor y consejero hay que unir elFontán empresario y, a su manera, hombre de acción. Primero, de acción empresarial, periodística y cultural. Y también, de acción política.nueva revista· 132110la aportación de los liberalesSé que aquí, en este curso, muchos de sus discípuloshan hablado de sus empresas periodísticas en el MadridySER. Yo me referiré sólo al homenaje que, en 2000,en la tuve la oportunidad y el honor de organizar para él en elSenado cuando el Instituto Internacional de Prensa leproclamó «héroe de la libertad de prensa».Era yo entonces presidenta de la Cámara Alta, como lohabía sido él durante los años de la Transición, y aquelhomenaje se convirtió en un emocionante acto en el queestuvieron representadas todas las tendencias políticas yperiodísticas de España. Aquello fue, en un cierto sentido,un símbolo de lo que ha sido Antonio Fontán en la política y en los medios de comunicación españoles: un puntode referencia para todos, respetado por todos y aceptadopor todos.Todavía, y cada vez con más fuerza, son —somos— muchos los que añoramos el espíritu generoso y abierto de lasfuerzas políticas durante aquellos años de la Transición.Años en los que, porque estaban muy presentes los erroresy los horrores de medio siglo de historia convulsa de España, se hizo todo lo necesario para lograr la reconciliaciónde todos los españoles. Entonces, precisamente porque estaban muy presentes todos esos errores, se buscó el marcomás adecuado para que no volvieran a repetirse.Y ese marco para la concordia fue la Constitución de1978, de la que Antonio Fontán fue uno de sus más importantesprotagonistas desde la Presidencia del Senado.Hay que recordar que fue allí, en el Palacio de la Marina Española, donde se acabó de perfilar el texto constitucional y allí fue donde se alcanzaron algunos de los connueva revista· 132111esperanza aguirresensos más trascendentales sobre los que reposa nuestraConstitución.La Constitución del consenso y la generosidad lleva elsello imborrable de don Antonio Fontán, que, desde lapresidencia del Senado, supo aunar voluntades y limar diferencias.Y al hablar de Fontán y su papel en la elaboración dela Constitución Española en estos días, creo que no tengoque hacer hincapié en la importancia que para un paístiene el contar con personas de la grandeza intelectual,humana y política de don Antonio a la hora de concitarvoluntades, unir propuestas y encontrar soluciones a lasdisensiones, siempre con el bien común como meta.Comparen ustedes la talla de don Antonio con la delos que ahora se ocupan de las altas cuestiones constitucionales y comprendan dónde puede estar el origen de algunos de los problemas que nos aquejan.Quiero dedicar ahora unas palabras de las convicciones, los ideales y los principios que rigieron la trayectoriavital de Antonio Fontán.Creo que es muy significativo el hecho de que AntonioFontán naciera en Sevilla justo quince días después delgolpe de Estado de Primo de Rivera. Aquel golpe que acabó con la Constitución de 1876, que, con sus defectos, había permitido a España unos años de crecimiento y de estabilidad muy notables. Y su larga y provechosa existenciase ha prolongado hasta el pasado mes de enero.Sólo con estos mínimos datos biográficos queda patente que la vida de Antonio Fontán ha sido testigo de la Historia de España de casi todo el último siglo.nueva revista· 132112la aportación de los liberalesY él no quiso ser un testigo pasivo de toda esa historia.Porque nunca quiso a ver los toros desde la barrera y nunca quiso limitarse a ser un sabio latinista encerrado en sutorre de marfil. Por eso quiso tomar partido y lo hizo paradefender unas ideas a las que fue fiel toda su vida.Por supuesto que entre esas fidelidades se encuentra,en primer lugar y de forma prominente, su compromisopersonal con la religión, con el cristianismo y con la Iglesia. Hacia ese compromiso personal sólo me queda mostrar mi más profundo respeto.El segundo compromiso, éste ya enteramente político de Fontán, fue con España. Creo que toda su biografía, y desde luego su biografía como hombre de empresa ycomo político, sólo se entiende si comprendemos que suleitmotivesencial fue siempre la búsqueda de lo mejorpara España y para los españoles.Desde muy pronto, desde esa guerra civil que vivecomo adolescente en Sevilla, supo que le había tocado vivir una época convulsa para su patria. Y desde muy prontose comprometió en un trabajo político para restablecer lanormalidad democrática en España, para hacer de España un país que no fuera una anomalía entre el resto de lospaíses occidentales y democráticos.En sus esfuerzos a favor de esa normalización política deEspaña mantuvo siempre una fidelidad absoluta a la Corona. Fontán era un monárquico convencido de que la Coronaera la mejor garantía para la estabilidad de la vida política ypara el progreso, la libertad y el bienestar de los españoles.A la Corona la sirvió siempre con ejemplar fidelidad. Primero, en la persona del conde de Barcelona, y después ennueva revista· 132113esperanza aguirrela del Rey don Juan Carlos, que le honró con el título demarqués de Guadalcanal, el pueblo de donde era originario.Y la otra fidelidad inconmovible de don Antonio fuesiempre la libertad. A mí me alegró enormemente organizar aquel homenaje en el Senado a raíz de la concesióndel título de «héroe de la libertad de prensa», del que yales he hablado. Y me alegró porque pocos políticos españoles de su generación tienen una trayectoria tan limpiacomo don Antonio en esa defensa de la libertad.Ese compromiso con la libertad es el que le condujo aconvertirse en un político liberal y, sobre todo, en un maestro de liberales.Al analizar su trayectoria política destaca, sin duda, laenorme influencia que ha ejercido sobre los liberales españoles de las últimas décadas.Si hoy hay ya, por fin, un número nada desdeñable depolíticos españoles que se declaran liberales y que procuranaplicar políticas liberales, se debe, en gran medida, a Fontán y a todos los discípulos que supo formar e impulsar.La presencia del liberalismo en la política española dehoy es, sin duda, obra del Partido Popular y, dentro delpartido, de la labor llevada a cabo por José María Aznar.Aunque no era un liberal de origen, en el ejercicio de susresponsabilidades políticas —ya desde la Junta de Castilla y León— Aznar fue optando cada vez con más nitidez y más convicción por principios y políticas liberales.Pues bien, creo que en ese proceso que dirigió JoséMaría Aznar para hacer del Partido Popular un partidoque defiende y que está impregnado de los valores y delas concepciones políticas liberales, tuvieron un papel muynueva revista· 132114la aportación de los liberalesimportante muchos de esos discípulos de Antonio Fontán,que habían aprendido con él a colocar la libertad como eleje inconmovible de su acción política.Para terminar esta intervención, sólo me queda reiterarpúblicamente mi agradecimiento más profundo a AntonioFontán por toda la ayuda que me ha prestado a lo largo demi vida política. Su ayuda, su apoyo y sus consejos.Empezaba diciendo que pocas personalidades intelectuales y políticas de los últimos sesenta años de la vidaespañola pueden asemejarse a Antonio Fontán.Por eso, haber contado siempre con su aliento y con sucercanía ha sido para mí un auténtico privilegio, que mealegra poder agradecer hoy, aquí, entre muchos de sus amigos y de sus discípulos.Muchas gracias. nueva revista· 132115