Nueva Revista 006 > El catalanismo no es un particularismo

El catalanismo no es un particularismo

Marcellí Moreta i Amat

Sobre la historia del catalanismo en España, desde principios de siglo XX hasta hoy. Unas expectativas de cambio esperanzadoras.

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Marcellí Moreta i Amat, “El catalanismo no es un particularismo,” accessed October 1, 2022, http://repositorio.fundacionunir.net/items/show/2483.

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El catalanismo no es un particularismo

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Panorama

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Sobre la historia del catalanismo en España, desde principios de siglo XX hasta hoy. Unas expectativas de cambio esperanzadoras.

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Marcellí Moreta i Amat

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Nueva Revista 006 de Política, Cultura y Arte, ISSN: 1130-0426

Publisher

Difusiones y Promociones Editoriales, S.L.

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Nueva Revista de Política, Cultura y Arte, All rights reserved

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es

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Cataluña en España El catalanismo no es un particularismo Por Marcellí Moreta i Amat n la vida de los pueblos se los grandes temas no abordados producen momentos de con acierto por los políticos de expectativas de cambio Ela Monarquía Alfonsina. El proesperanzadoras. Lo señalaba en blema catalán, sentenció el seun trabajo lúcido el profesor Igñor Ortega, «es un caso corriennacio Sotelo. En Cataluña, mote de lo que se llama nacionalismentos esperanzadores los ha mo particularista. ¿Y qué es el habido en varias ocasiones en lo nacionalismo particularista? Es que va de siglo. Frente al «pesiun sentimiento de dintorno vamismo» español del 98, en el go, de intensidad variable, pero Principado se alzaron voces, la de tendencia sumamente clara, del poeta Maragall, singularque se apodera de un pueblo o mente, que nos hablaban de la colectividad y le hace desear ar«Patria Nueva». «Aquí hay algo dientemente vivir aparte de los vivo gobernado por algo muerdemás pueblos o colectividato porque la muerte pesa más des». Ortega, de una fecundidad esplendor del sentimiento hispáque lo vivo y va arrastrándolo y de una brillantez deslumbrannico de nuestra Edad Media.» en su caída a la tumba. Nosotros te, con frecuencia quedaba cegaCierto es que en nuestro tiemsomos los que hacemos patrias do por la intensidad de sus propo se han podido dar algunos nuevas.» pios destellos. casos en que la protesta contra La solidaridad del año 1906; los poderes del Estado, habrá No creemos que el podido rebasar las fronteras de la creación de la «MancomuniCompromiso y protesta catalanismo pueda ser las posibles reivindicaciones de tat de Diputacions» del 1913; la identificado como un una política catalana; y, cierto Asamblea de Parlamentarios del ¿Es, ha sido, realmente, el caes que en algunas ocasiones los 1917; la campaña pro Estatuto talanismo un fenómeno de parparticularismo de histerismos habrán vencido a los ticularismo, con el deseo ardiende Autonomía del 1919, fueron tendencia sumamente razonamientos. Así, el lamentate de vivir su vida en solitario? movimientos estelares que apunclara que aspira a vivir ble 6 de octubre de 1934. CurioHistóricamente, sería difícil detaban hacia un futuro esperanaparte de otras samente y paradójicamente los mostrarlo. En la Edad Media, zados colectividades. responsables catalanes, se lanzaen que se forjaron las diversas El catalanismo, exponente del ron a la triste aventura, en gran personalidades peninsulares, vitalismo de un pueblo no fue, parte, por solidaridad con los resiempre el Reino de AragónCani quiso ser comprendido duranvolucionarios de Asturias cuyos taluña se sintió comprometido te muchos años. En el primer responsables políticos no eran ni en el proyecto de vida en común cuarto de siglo trataron de comtan sólo autonomistas. El puede los pueblos hispanos. «Nos prenderlo hombres de la talla de blo catalán, en general no parsituamos con esto en los primeJosé Canalejas y de Antonio ticipó, el catalanismo histórico ros años del siglo XI —dice el Maura. Cuando la Segunda Rese opuso con decisión y el sindihistoriador José Antonio Marapública, también Manuel Azaña, calismo catalán, en aquellas fevall—. Va a empezar la gran si bien su jacobinismo le impidió chas la mayor organización de época que inaugura Sancho III culminar lo que habría podido masas en España, se abstuvo. Garcés de Navarra, con su efecser su gran obra política. tivo y declarado señorío desde No creemos que el catalanisEntre los intelectuales de lenBarcelona hasta León. Este4Rey mo pueda ser identificado como gua castellana, Ortega y Gasset, Ibérico, como el obispo Oliva un particularismo de tendencia con espíritu definidor más que le llamaba, y tras él, sus descensumamente clara que aspira a vicon un ánimo de comprensión, dientes de la Dinastía Navarra vir aparte de otras colectividase acercó al problema catalán en LeónCastilla y Aragón, predes. Ortega elevó a categoría lo que —es oportuno recordarlo— siden una de las fases de mayor que no era más que anécdota de junto al problema social fueron para la España vieja de la Espauno de los intelectuales de habla ña nueva. Con anterioridad, Igcastellana que mejor conoce Canacio Sotelo habrá escrito: «La taluña, ha escrito, con motivo mezquindad de la mayoría de del «Milenario» que «ahora nos los planteamientos políticos achallamos en una ocasión decisituales, incapaces de mirar más va para volver sobre las raíces de allá de la sobrevivencia diaria, España y de Cataluña. Convieproviene justamente de haber dane buscar, —añade— una vez do la espalda a las tres cuartas más, desde la historia lo que nos partes de nuestro siglo. Cuanto une y lo que nos ha ido unienmás recortada la conciencia hisdo». tórica, más endeble el proyecto Quizá sea también oportuno político que se propone». recordar unas palabras de Manuel Azaña pronunciadas en las Cortes, en la discusión del Estatuto Catalán de 1932. «La difeLa responsabilidad rencia política más notable que catalana yo encuentro entre catalanes y castellanos, está en que nosotros ¿Y qué nos proponemos? La los castellanos lo vemos todo en España de hoy, está claro no es el Estado, en tanto que los cala que dejamos atrás en 1936. talanes que son más sentimentaUna clase media vigorosa, dináles, o sentimentales y nosotros mica, ha rellenado espacios que no, ponen entre el Estado y su antes ocupaban sectores sociales persona una porción de cosas deprimidos, en buena parte del blandas, amorosas, amables y mundo rural y del obrerismo. exorables, que les alejan un poLos grandes problemas tan mal co la presencia severa, abstraccontemplados en otros tiempos ta e impersonal del Estado.» —el social y el catalanista— han sido y siguen siendo tratados Hay, evidentemente, una Esgrupos minoritarios y en momenFrancisco Cambó. con una nueva sensibilidad popaña de después de 1936, y tamtos excepcionales. Son, evidenlítica. El mundo del trabajo disbién una Europa de después de temente, más reales, más actuapone de nuevos instrumentos, 1945. Tanto el antes y el después les y más auténticas unas palabras técnicos y jurídicos, para el de ambas fechas, el panorama a pronunciadas en 1943, cabalmenplanteamiento de sus problela vista es esencialmente distinte a raíz de los hechos de octumas; y las aspiraciones autonóto. Y esa esencial diferencia ha bre, por el líder del catalanismo micas han tratado de hallar resadquirido inmensas proporciohistórico, Francisco Cambó: puesta en el llamado Estado de nes después del reciente derrum«Creo yo, señores, diputados, las Autonomías. Cataluña adbe del Este europeo. Las exigenque todo el problema está en si quiere nuevas y graves responcias de libertad y condena de los la realidad catalana es compatisabilidades en la configuración estatalismos se generaliza a amble, no ya con la realidad espadel Estado español. plios espacios que parecían ceñola, sino con la mayor grandeLos grandes problemas rrados inexorablemente a los za de España. Y yo os digo que, En 1986 el nacionalista Miquel aires intoxicados de la tiranía, tan mal contemplados en no sólo es compatible, sino que Roca i Junyent no halló el eco del terror y del miedo. ¿No es, es consubstancial, que yo no deseado en su intento de irrumotros tiempos —el social en realidad, la hora presente, comprendo la grandeza de Espapir con fuerza y directamente en y el catalanista— han una hora decisiva para que el ña sin la acentuación de una la política general española. sido y siguen siendo pensamiento político catalán, realidad catalana que aporte al Cunde la sospecha, posiblementratados con una nueva tan ajeno como recordaba Azapensamiento general español el te alimentada por lamentables sensibilidad política. ña, a la presencia severa, absesfuerzo de nuestra individualiequívocos, de que la operación tracta, e impersonal del Estado, dad». perseguía la defensa de intereses pueda contribuir a que España estrictamente y egoístamente caVuelvo a Ignacio Sotelo: «Paadquiera en el complejo de talanes y no se supo entender ra comprender el presente y el Europa, el rango que la sitúe de que era la justa reiteración del trozo de futuro que alcanzamos nuevo en la Gran Historial • viejo y noble intento camboniaa divisar, considero fundamenno de contribuir al fortalecital tener muy en cuenta que vimiento y modernización de la vivimos en un período histórico da política peninsular bajo el Marcellí Moreta i Amat, abogado y que empieza en 1936, no en 1945 político liberal catalán, ha sido dipusigno inequívoco de lo hispánicomo en el resto de Europa y tado en el Congreso en las dos primeco. No obstante, y siguiendo por ello nos invita a una profunda ras legislaturas, desde 1977 a 1982, elesendas parecidas, el ilustre hismeditación. La Guerra Civil de gido por la Unión de Centro Demotoriador Carlos Seco Serrano, 1936 marca la frontera que secrático.