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1492-1992. Significados de una conmemoración

Guillermo Céspedes del Castillo

Nos habla del largo proceso histórico desde donde se inicia una nueva Edad, que más que Moderna debería llamarse Europea, caracterizada por la multiplicidad de contactos e interinfluencias culturales.

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Guillermo Céspedes del Castillo, “1492-1992. Significados de una conmemoración,” accessed October 2, 2022, http://repositorio.fundacionunir.net/items/show/2364.

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1492-1992. Significados de una conmemoración

Subject

Especial quinto centenario del descubrimiento de América

Description

Nos habla del largo proceso histórico desde donde se inicia una nueva Edad, que más que Moderna debería llamarse Europea, caracterizada por la multiplicidad de contactos e interinfluencias culturales.

Creator

Guillermo Céspedes del Castillo

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Nueva Revista 025 de Política, Cultura y Arte, ISSN: 1130-0426

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Difusiones y Promociones Editoriales, S.L.

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14921992: SIGNIFICADOS DE UNA CONMEMORACION Por Guillermo Céspedes del Castillo ON tantos y tan diversos los actos ya Tampoco existe unanimidad, sino confusión y celebrados o previstos en numerosos antagonismos, acerca del significado de las conmepaíses americanos y europeos para este moraciones. ¿Se trata de celebrar acontecimientos s año de gracia de 1992, que al ciudadano meritorios y creadores, sea mediante la construc< de a píe no ía cabe duda de que algo ción de un faromausoleo en Santo Domingo, o de importante se rememora. De lo que no está tan una estatua en Columbus, Wisconsin, o a través de seguro es de qué se trata: ¿del descubrimiento ia singladura transatlántica de réplicas de las naves Colón y »»i tripuladoeuropeo del Nuevo Mundo?; ¿del encuentro de que la llevaron a cabo hace medio milenio? ¿Proceno» hallaron TI 1492 razas y culturas que en él tuvo lugar a partir de de, por el contrario, denunciaren vez de celebrarjgj| r»motí»lmai itlqt, entonces?; ¿de la transformación del Atlántico de acontecimientos del pasado que reflejan, no la granuna rula para royoiar barrera infranqueable en camino muy transitado, deza de los hombres, sino su arrogancia y brutalijffjU olio» a Europa y como sugiere la exhibición sobre «El hombre, el dad, tal como pretenden hacer en Quezaltenango, IBS |j¿M|jjtM IHI)«f buque y el mar» que va a inaugurarse en GénoGuatemala, los organizadores de un «Encuentro trai da oro para qwo va?; ¿de los nuevos horizontes físicos y mentales continental» proyectado para Octubre próximo? ilnrioraa do oitittiulo a que nos han ido abriendo los humanos impulsos ¿Es preferible reflexionar acerca de la dimensión étiooitorioroi imvtflociode curiosidad y aventura, como pretende mostrar ca de ciertos hechos históricos y de sus consecuenno» o agigHgg parajas la ya famosa «Expo» de Sevilla?; ¿de la dispercias, como lo ha intentado, por ejemplo, en Estados sión mundial de especies vegetales y animales, Unidos, el National Council of the Churches of cual va a presentarse en «Simientes de cambio», Christ, por cierto, con resultados que muy benévola mayor de las exposiciones organizadas en el lamente pueden calificarse de desafortunados? ¿O Museo Nacional de Historia Natural de Washingsería mejor limitarse a estudiar esos hechos científiton D.C., y que ilustrará el papel histórico desemcamente, tal se ha pretendido en el Congreso Interpeñado en los cinco últimos siglos por el maíz, la nacional que en Diciembre último organizó la Real patata, el caballo, el azúcar y los microbios patóAcademia de la Historia? ¿O se trata, tal vez, simplegenos?; ¿o quizás de la invención de la contabilimente de negociar, bien sea con el rodaje de pelídad por partida doble, evocada en la muestra culas y series televisivas sobre Colón, o provocando sobre «500 años de técnicas contables» que se va corrientes turísticas por cualquier medio, o fabria inaugurar en Columbus, Obio?. cando y poniendo de moda millones de camisetas, Las carabelas de Colón. IAcuarela que se conserva en el Museo Naval de Madrid). llaveros, encendedores y demás quincalla estampalas aguas atlánticas de manera continua y sistemáda con símbolos y motivos colombinos? No parece tica, hecho que constituyó una importante novedad ocioso despejar algunos de estos interrogantes y en la historia de las navegaciones. puntualizar ciertos extremos polémicos. Las así emprendidas por los marinos del Algarve portugués progresaron hacia el Sur a un ritmo hasta entonces increíble, gracias a la planificación Lai dlitomlni roiorrleficaz, la unidad de dirección y la continuidad en el da», «da w mayor«, esfuerzo debidas al príncipe Don Enrique, hijo y Un largo proceso histórico oxiqloron grand« prohermano de monarcas lusitanos, quien las finan|Ttlo» on la nàutka y ció en sus difíciles comienzos, las prestigió hasta Colón y sus tripulaciones hallaron en 1492 seis la «omtrimiòn naval, convertirlas en un buen negocio y creó en tomo a remotísimas islas, una ruta para regresar desde pronto demoitrodoi OH ellas una red de intereses suficiente para que se ellas a Europa y las suficientes muestras de oro para la rápida oxploradéii transformasen, después de su muerte (1460), en que sirvieran de estímulo a posteriores navegaciod«l pollo do Ciilnon, tarea nacional de su patria. Sin tan estimulante nesa aquellos parajes. Aunque a tales hechos se les computada on 1471liderazgo, los marinos de la Baja Andalucía se limiconsidere hoy el descubrimiento de América, éste 1475 taron aparentemente al comercio y la colonización no fue sino el resultado de un proceso histórico de las islas Canarias, pero no dejaron de competir complejo y de larga duración, cuyo inicio podria con sus rivales portugueses en la navegación y tráremontarse hasta las navegaciones de los vikingos fico del litoral descubierto, como lo demuestran y su llegada a desconocidas «islas» occidentales a sus expediciones de corso a Guinea durante la partir del año 983. Arribaron a ellas como acaeció guerra lusocastellana de 14751479. a casi todos los descubridores hasta entonces porque sus naves fueron arrastradas por vientos, temLas distancias recorridas, cada vez mayores, porales y corrientes mucho más allá de donde preexigieron grandes progresos en la náutica y la tendían llegar. En cambio, cuando en 1434 inician construcción naval, pronto demostrados en la los portugueses sus viajes al Sur del cabo Bojador, rápida exploración del golfo de Guinea, completase proponen, no sólo ir cada vez más allá, descubrir da en 14711475 pese a sus enormes dificultades. tierras y mares a la sazón desconocidos para los Por entonces, e incluso antes de esas fechas, caraeuropeos, sino también explorar la costa africana y belas y pilotos del Suroeste peninsular eran capanas. A partir de 1492, numerosas expediciones llevadas a cabo a lo largo de un tercio de siglo, permitirían conocer el trazado de la orilla occidental del Atlántico, como puede advertirse en el gráfico 2; ello representaba la primera fase del verdadero descubrimiento de América por los europeos, tarea que requeriría, hasta completarse, varios siglos de exploraciones marítimas y terrestres. | Fechas simbólicas El primer viaje de Colón, no más difícil y peligroso que otros muchos anteriores y posteriores, aparece como uno de tantos en el largo proceso descubridor, No obstante, si la verdadera importancia de un hecho histórico reside en sus consecuencias, bien puede decirse que las navegaciones de Colón a América y de Vasco de Gama a la India hacen del período 14921499 e) comienzo preciso de la historia moderna. Antes de él, coexistieron en el mundo varias grandes civilizaciones muy diferenciadas entre sí, en cierto equilibrio y en relativo aislamiento mutuo. Después de estos años se inicia una nueva Edad que más que Moderna debería llamarse Europea caracterizada por la multiplicidad de contactóse interinfluencias culturales, por la progresiva homogeneización cultural del mundo y por la hegemonía política y tecnológica de la civilización europea sobre todas las demás. Las «vueltas» en el ees de realizar sin excesivo riesgo la travesía del Atlántico central, en 147S Atlántico, pero ignoraban que éste tuviese un límiCierto que la Historia es un fluir constante en el 1: vuelta de Canarias por te y una orilla occidental situada a distancias para que, como en el caso de un río, no existen ni cortes Madeira. ellos asequibles, Más larga y difícil que la ruta ni discontinuidades; cierto también que tampoco se 2: vuelta larga de Canarias. transatlántica era la vuelta de Guinea, que les exidan relaciones simples de causa a efecto, sino más 3: vuelta de Arguim o gía navegar desde el golfo de ese nombre hacia el vuelta corta de Guinea. bien relaciones complejas en las que cualquier 4: vuelta de Guinea Sur, en busca de vientos favorables, y alejarse hecho responde a numerosas concausas relacionapropiamente dicha, después hacia el Oeste, con objeto de aprovechar das entre sí. Pero asimismo es verdad que sin un grandes flechas los vientos alisios, mas no tanto como para que determinado grado de simplificación y organización sombreadas: corrientes les impidiera el regreso a Europa. Hasta alcanzar no se podía hacer inteligible la enorme heterogemarinas; las islas Azores, la navegación resultaba fatigosa y neidad y aparente confusión del acontecer histórico. flechas negras finas: peligrosísima, cual puede observarse en el gráfico Algunos hechos y fechas adquieren así un valor vientos persistentes. Para orientación del lector 1; desde las Azores o sus proximidades, con vienemblemático y sirven para representar sin que por se han señalado las tos de popa, el viaje se tornaba seguro y rápido. ello se falsee la Historia el final de una situación y entonces desconocidas el principio de otra, el ocaso de un sistema de valoDurante la primera mitad de la vuelta de Guinea Pequeñas Antillas IPAI y res y el ascenso de otro. En el pórtico de una Edad y navegando en estación poco propicia, bastaba costas suramericanas, asi caracterizada por el desarrollo de las comunicacioencontrar un temporal o vientos inusualmente fuercomo los archipiélagos de nes y la progresiva homogeneización cultural del las Azores IA), Madeira tes para que un buque de la época se viese arras(MI. Canarias ICI y Cabo mundo, parece correcto simbolizaren tos dos grantrado, sin posibilidad de evitarlo, hasta las Pequeñas Verde ICV). des viajes marítimos de 14921499 los múltiples Antillas. En consecuencia y a partir de 1475, si concambios y novedades que iban a transformar el tinuaban las navegaciones a Guinea, era inexorable mundo, a globalizar tanto la Historia como el destiy seguro que, más pronto o más tarde, en aguas del no de la Humanidad, Atlántico central se alcanzarían las costas americaLas luchas entre españoles En el aspecto material, la rápida implantación en e indios acabaron en una América de casi todas las especies animales y vegesíntesis racial y cultural tales domesticadas procedentes del Viejo Mundo, vigorosa y fértil. supuso en el Nuevo una revolución ecológica que, a la larga, resultó enriquecedora para la naturaleza y útil para sus habitantes. La simultánea, aunque más ienta, dispersión mundial de especies vegetales americanas ha dejado en todos los demás continentes un balance general de análogos beneficios. Mucho más que representar un signo de explotación y pillaje, los metales preciosos americanos permitieron la existencia de un comercio mundial y actuaron como poderoso estimulo para el desarrollo económico no solo de Europa y de algunas regiones de Asia, sino de la propia América. Cierto que todo ello no careció de efectos negativos y consecuencias desfavorables; cada cambio histórico ofrece posibilidades y riesgos, perspectivas ventajosas y destructoras, luces y sombras, sin que sea posible separarlas ni eliminar las no deseables. Lo que no resulta justo es proclamar unas e ignorar otras. Decir, por ejemplo, que el tabaco planta americana ha arruinado la salud de millones de seres humanos en e) Viejo Mundo y silenciar que la patata planta también americana ha salvado del hambre a todavía más millones de individuos. En lo que respecta a la cultura no material, el Nuevo Mundo quedaría transformado por la presencia de los europeos, pero a su vez transformó a éstos, a los pueblos indígenas que sobrevivieron a la traumática experiencia del choque de culturas y a los transformaciones culturales desencadenado por D«put» Je oitoi año» africanos que fueron llevados allí sobre todo a las el descubrimiento de América no sólo afectó a st Inltla una im»va regiones tropicales en la mayor de las emigraciotodos los aspectos materiales, técnicos, intelecEdad gilí más quo nes forzosas. Juntos, aunque en desigual medida, tuales y éticos de la vida humana, sino también, Modtrno doboría llacontribuirían a crear en América una variada y rica más pronto o más tarde, en mayor o menor medimo»» Europw tarav constelación de nuevas provincias de la civilización da, a todos los lugares del mundo. ttriiada par IB multloccidental originaria de Europa. Esta no quedó pliddod d» iento<toi » menos transformada: la tradicional estructura de su intorittfluoiwai tiiltneconomía, de sus ciencias y de sus creencias se rol», per la progfiiLa nación y sus fastos tambaleó ante lo insuficiente de las respuestas que va homogonoiiatióa podía dar al desafío representado por un mundo En esa peculiar mezcla de calendario y registro cultural d»l mundo y nuevo, imprevisto y desconcertante. América consque eran los fasti, los antiguos romanos anotaban tituyó un formidable estímulo para ia creatividad por la htgomonia polisus fiestas, sus juegos, sus victorias militares, las europea, decisivo en la revolución científica del tita y t«nol6gl(a do la fechas de dedicación de sus templos y, en general, siglo XVII que se inició en el XVI por hombres tiviliiotión ouropoa los hechos memorables de su República. Antes y como Francisco de Vitoria, José de Acosta y tantos después de ellos, ningún pueblo ha podido prescinmás así como en el pensamiento de la Ilustración y dir ni de su memoria histórica ni de cierta aren los comienzos de la revolución tecnológica del ticulación ceremonial. En el caso de España, es siglo XVIII. natural que esa memoria histórica se centre en la El impacto cultural del descubrimiento de Amélabor pobladora, cristianizadora y culturalmente rica en Asia y en Africa fue menos intenso, menos creadora que el puebio y el Estado españoles llevaprofundo y más lento que en Europa, pero igualron a cabo en América, y ello por dos razones. La primente importante a largo plazo. El proceso de Fasts iniciales del descubrimiento de América por los europeos. mera, porque tales actuaciones constituyen lo más hoy insostenibles, aunque no falten quienes se empecinen en mantenerlas. Ya nadie medianamenimportante de nuestro pasado y lo que dio a nueste informado ignora que la conducta de los castellatra historia una dimensión universal. El segundo La conducta do loi caínos en América no fue más cruel ni violenta que la motivo seria el deseo de responder a una leyenda taUoao» >B América no de cualquier pueblo coetáneo, que su esfuerzo bélinegra antiespañola, difundida a partir del siglo XVi fit méi truol ni violanco resultó muy fugaz comparado con su pacífico por toda Europa y utilizada como arma de propata auo la do (iialqulor empeño poblador y que su comportamiento ético ganda en los conflictos internacionales tanto militlthíft jMÜijji Mi estuvo más por encima que por debajo de la media tares como políticos y religiosos de aquella época. IM oifuono bélico usual de la época en cualquier otro lugar del mundo. Es curioso advertir que en el amasijo de falsedarotultfr muy tugm comLas epidemias de enfermedades infectocontagiodes, exageraciones y verdades que componen esa sas, que constituyeron al aspecto más catastrófico parada <on M pacífico leyenda, los datos más precisos y los argumentos derivado de su presencia en América, ocurrieron de ompoflo poblador y más sólidos procedan de algunos de los escritores forma inevitable, por ignorarse entonces, los mecaBF IB comportamionespañoles que participaron en un duro y apasionado nismos de transmisión de esos males. Europa padeto ético oitiwo má» por debate moral y jurídico acerca de la conducta de sus ció numerosas invasiones y sufrió mortíferas epideondula quo por doba|o compatriotas y de sus gobernantes, en lo que consmias antes de participar en su propagación y tornardo la madia uiual do la tituyó el primer caso y eí más sonado de un puese a su vez invasora. El pasado no puede juzgarse época oa cualauior otro blo que sometió sus propias actuaciones a un sevecon criterios del presente y la historia es irreversible, ro escrutinio ético. Dado el carácter polémico que lugar dol mundo con su cortejo de guerras, violencias, plagas y desasdesde entonces ha conservado la cuestión, se explitres, que ningún pueblo se ha visto libre de padecer ca el hecho de que algunos reaccionasen subrayanni de infligir. do los aspectos positivos de la acción española en La España de hoy, como cualquier otra nación, América, considerando realidades lo que en buena puede y debe conmemorar sus fastos, sin que tenga parte no fueron más que buenas intenciones e ignoque excusarse ante nadie por la conducta de los rando cualquier faceta negativa. Tal leyenda rosa, al españoles de otros siglos de la que nosotros no igual que la leyenda negra que la provocó, resultan NUEVA REVISTA MAYO 1392 3S somos responsables ni pedir perdón precisamente dencia algunos países iberoamericanos comenzaron a mitificar su pasado precolombino, exaltando a los descendientes de esos españoles viajeros y sus raíces culturales aborígenes. Ello ha conducido a emigrantes que fueron sus antecesores directos, no símbolos tan equilibrados como el de la mexicana los nuestros. Dice bastante en nuestro favor el hecho Plaza de las Tres Culturas, presidida por un edificio de que la mayor y más costosa parte de las conmeprehispánico, otro barroco y otro moderno que moraciones españolas de 1992 se dirija más al futurepresentan la triple base de su nacionalidad; pero ro que al pasado, se oriente a proyectos científicos y icíontoi ominane asimismo ha llevado a los peores excesos del inditécnicos de cooperación iberoamericana y aspire a [¡¡II b conielldaria genismo, que considera la época de las civilizaciones vitalizar y potenciar una comunidad de naciones otri IwUrprotntlòn aborígenes como una Edad de Oro brutalmente intelibres y soberanas, que hablan el mismo idioma, que rrumpida por la llegada de los europeos, quienes initodavia méi radiei, tienen un pasado en buena parte común y muchos cian una oscura Edad Media destructora y retrógraqtia protondo convortif intereses coincidentes, que unidas no aspiran a perda que sólo concluiría tras la Independencia. q Cotòn tu »imbolo » judicar a nadie, sino a beneficiarse todas ellas de los Inlfto D» WH procaie da En años recientes empieza a consolidarse otra mutuos vínculos de interés, solidaridad y afecto que doitrudora tipiólainterpretación todavía más radical, que pretende sean capaces de establecer y de reforzar. tlón gil* llaga haita convertir a Colón en símbolo e inicio de un proceso de destructora explotación que llega hasta nuestros nuatlro» dia» días. Lo caracterizan por el genocidio de los pueblos indígenas, esclavizados por los europeos y destrui| Historia y debates políticos dos por las enfermedades que estos llevaron consigo; por el «ecocidio» resultante de una civilización El descubrimiento de América y su posterior que ha roto en todo el continente los equilibrios repoblación fue una secular y única empresa euronaturales, que ha destruido bosques y selvas, contapea, en la que distintos pueblos y naciones se suceminando suelos y aguas, empobrecido flora y fauna dieron en el protagonismo principal que se dispugeneralizado el crimen y la injusticia. Se trata, como taron duramente entre síen función de sus respecalguien ha escrito en Estados Unidos, de «otro contivas situaciones geográficas, o bien en virtud de cirvulsivo intento de reaventarse a sí mismos, de concunstancias históricas que, en etapas sucesivas, favorecieron a alguno de ellos con respecto a los cebir una versión del pasado que justifique el predemás. De lo que no parece caber duda es de la unisente y, si es posible, que configure el futuro». dad subyacente del proceso, aunque cada nación Protagonizan esta actitud diversas asociaciones europea lo protagonizase de acuerdo con sus prode «americanos nativos», afroamericanos e indios pias tradiciones y a través de su personalidad cultuiberoamericanos, amén de intelectuales, ideólogos Proclaman una vtriión ral. En no pocos países americanos, esta visión y políticos de diversas procedencias. Proclaman idaallioda da la poblaeurocéntrica fue gravemente exagerada, hasta el una versión idealizada de la población indígena y ción IndiQtna y dtl punto de informar las mitologías de los entonces del mundo en que esta vivió, olvidando o ignoranmundo >w qttt agía nacientes nacionalismos. En el caso de Estados Unido que esa América tuvo también su propia historia vivió, olvidando o Ignodos, por ejemplo, estuvo durante mucho tiempo en de civilización y opresión, de guerras ofensivas y de rando oía América boga la idea de que Colón llegó a un mundo prácticrueldades, de violencia y de agresión, de esclavitud tava también >u propia camente desierto, iniciando con ello un proceso de y de canibalismo Satanizan a Colón y a todos los civilización, progreso continuo y perfeccionamiento hiitaria da civilizaron europeos que le siguieron después, a quienes acuilimitado de los modelos europeos allí implantados, y opratión, dt gorros san de haber introducido todos los males en aquel que concluye con la aparición del país más rico y olanihra» y da «raaldaincontaminado paraíso. Están por supuesto, en su poderoso, de la sociedad más avanzada y libre del doi. do violancia y do derecho de forjar la mitología que responda a sus mundo, orgullo de quienes la componen, modelo y agadón, da aidavltad necesidades y sirva a sus fines, pero eso nada tiene meta de toda la Humanidad. Mutatis mutandi, esa y da caniballima que ver ni con la verdad ni con el pasado, sino con mitología nacional se corresponde con las «ínclitas el presente y con los problemas políticos y sociales razas ubérrimas» de los países del Sur o, en otro de nuestros días. • orden de cosas, con la leyenda rosa española: para idealización mitificadora. Guillermo Céspedes del Castillo es numerario de la Real Academia de la Historia. Si los Estados Unidos elaboraron el mito Colón tras la guerra de 1812, con objeto de diversificar su [Procadencia de los gráficos: galería de héroes, hasta entonces exclusivamente La exploración del Atlintico, por Guillermo Céspedes británicos, depués de las guerras civiles de Independel Castillo, Madrid, 1991, pigs. 303 y 304],