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Religión y clericalismo en la España alfonsina

Rafael Gómez López-Egea

Acerca del libro "Política religiosa de la Restauración" del autor Francisco Martí Gilabert, que acierta con el enfoque histórico adecuado para el correcto entendimiento de una época tan dilatada como la de la Restauración.

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Rafael Gómez López-Egea, “Religión y clericalismo en la España alfonsina,” accessed May 17, 2022, http://repositorio.fundacionunir.net/items/show/2312.

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Religión y clericalismo en la España alfonsina

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Libros

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Acerca del libro "Política religiosa de la Restauración" del autor Francisco Martí Gilabert, que acierta con el enfoque histórico adecuado para el correcto entendimiento de una época tan dilatada como la de la Restauración.

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Rafael Gómez López-Egea

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Nueva Revista 021 de Política, Cultura y Arte, ISSN: 1130-0426

Publisher

Difusiones y Promociones Editoriales, S.L.

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Nueva Revista de Política, Cultura y Arte, All rights reserved

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es

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mas de medio siglo (56 anos). en los que la estabilidad política, RELIGIÓN Y CLERICALISMO mantenida gracias a la Corona y a la habilidad de hombres como Cánovas y Sagasta, permitió sacar a la nación de la via enloEN LA ESPAÑA ALFONSINA quecida en la que se vio abocada durante el «Sexenio» revolucionario. Por Rafael Gómez LópezEgea La crisis revolucionaria española fue no sólo de carácter político, social, económico y cultural, con ser todas ellas muy graL 29 de diciembre de 1874 Título: «Política religiosa de la ves, sino, particularmente, de e! general Martínez CamRestauración». trasfondo religioso. Los sucesipos proclamaba en Sagunvos Gobiernos extremistas no to a don Alfonso XII. hijo de Autor: Francisco Marti Gilatuvieron en cuenta la realidad doña Isabel II, como rey de Esbert de un país com mayoría católipaña. Termina así el llamado Editorial: Rialp. Madrid 1991, ca. tomando medidas vejatorias «Sexenio revolucionario», pe201 páginas. e injustas contra la Iglesia que ríodo turbulento en el que se suPrecio: 1.8tKl pesetas. el pueblo se negó a acatar, fuera ceden hechos trascendentales: la lodos estos acontecimientos de las minorías dirigentes de las «Gloriosa», v el destronamiento han de ser tenidos en cuenta grandes ciudades. La respuesta de Isabel Il(1868) la subida al como aspectos clave para intera este ant¡clericalismo visceral trono de España de don Amapretar adecuadamente el estudio de los políticos fue un clericalisdeo de Saboya y el asesinato de de Martí Gilabert, centrado en mo emotivo, enraizado con Prim (1870) la nueva guerra carel análisis de la política religiosa fuerza en la conciencia nacional. lista (1872), la I República mantenida en el largo período La guerra carlista de 1872 fue un (1873), el golpe de Estado del de la España de ia restauración. entramado confuso de intereses, general Pavía y el PronunciaComo se desprende del trabajo, Investidura de Alfonso XII como gran pero no cabe duda de que los miento de Sagunto (1874). desde 1875 a 1931 transcurrió maestre de las órdenes Militares ejércitos de Carlos VII se nutrían en gran parte con gentes del pueblo, que luchaban por motivos religiosos, incluyendo clérigos con el respaldo de algunos obispos, desesperados ante la persecución a que fueron sometidos repetidamente. Documentos históricos Martí Gilabert, partiendo de tales supuestos, estudia ia trayectoria de la nueva política religiosa iniciada por Cánovas del Castillo, primer jefe del gobierno Iras la Restauración, que se ve situado frente a una compleja realidad marcada por el resentimiento y odio. El autor acierta con el enfoque histórico adecuado para el correcto en tendí míenlo de una época tun úiiutada como la de la Restauración. A través de documentos seleccionados con buen criterio de historiador imparcial, traza las lincas de una política realista que rehuía las cuestiones doctrinales de fondo para buscar el arreglo enire la Iglesia y el Estado, partiendo del reconocimiento de la catolicidad mayoritaria del país. Con el fin de no soliviantar los ánimos de los sectores revolucionarios y anticlericales, los sucesivos gobiernos de la Restauración actúan discretamente al abolir sin alardes vindicativos las leyes contrarias a la Iglesia Católica, devolviendo algunos de los bienes incautados y dejando libertad a las órdenes religiosas. Pero, como reconoce Martí Gilaberl, las circunstancias habían cambiado lo suficiente como para no dar marcha atrás en determinados aspectos relacionados con libertades como la religiosa, de enseñanza o de cátedra, que escaparon al control de la Iglesia. Poco a poco, ¡os recelos y extremismos de anticlericales y clericales fueron cediendo ante el empuje de los hechos. Los católicos vieron protegidos sus derechos y los viejos revolucionapartes: matrimonio canónico social y político de cada época, rios, reconocidas libertades imAntonio Cánovas del Castillo y Práxepara los católicos, al que se reimprescindibles para comprendes Mateo Sagasta, pintados por Mapensables en los tiempos absoludrazo conocían efectos civiles inmeder las razones de unos y otros tistas. Martí Gilabert resume diatos, y matrimonio civil para en defensa de sus propios punacertadamente la situación los no católicos. tos de vista. Se mantiene el rigor cuando se refiere a ios puntos histórico en el estudio de los heque definían el programa libechos y la imparcialidad en los ralconservador del Partido Cajuicios sobre actuaciones tanto novista, y que eran; «ReconociInfluencias ambientales personales como de partidos. miento de la monarquía alfonsiTales criterios sirven para mosna, acatamiento total a las decitrar las peculiares características siones pontificias, sobre todo a Sin embargo, no faltaron sidel liberalismo español, sus difelas del Syllabus, pero reconotuaciones de gran tensión, exarentes grados y el poso clerical ciendo que, dentro del constitugeradas a veces por los medios anticlerical que subyace demacionalismo. había que atempede prensa liberales y contestasiadas veces en el fondo de murarse a las circunstancias de los dos con no menor violencia de chas posiciones intransigentes. tiempos, haciendo ciertas conceparte de los conservadores. Los siones, no en el terreno de los motivos de desacuerdo entre el La obra finaliza con la renunprincipios, sino en el práctiEstado y la Iglesia fueron distincia del dictador Primo de Rivera co...» tos. pero siempre repetían te{28 de enero de 1930) y ei advemas relativos a la enseñanza, al nimiento de la II República, en La muerte prematura del rey reconocimiento de las órdenes 1931. que abre, desgraciadadon Alfonso XII el 24 de noreligiosas y asociaciones, a conmente, un nuevo período de viembre de 1X85. en el Palacio flictos de competencias y al estaconfusiones, errores y violencias del Pardo, abre el periodo de blecimiento de acuerdos con la que enturbian las relaciones enRegencia de la reina doña María Santa Sede a través de un nuevo tre la Iglesia y el nuevo RégiCristina. La continuidad del sisConcordato capaz de resolver men, al resucitar con renovados tema respecto a la política relitodas estas cuestiones. bríos los viejos prejuicios del giosa se mantuvo dentro de unos anticlericalismo decimonónico cauces moderados, puestos a Con independencia de los doque parecían definitivamente olprueba en el espinoso problema cumentos aportados por el auvidados. • del matrimonio civil, acordado tor. suficientemente expresivos con la Santa Sede en 1K87 mesobre la evolución de las relaciodiante una fórmula de transacnes IglesiaEstado, destacan las Rafael Gómez l.ópeF.gea es abogado y periodista. ción satisfactoria para las dos referencias al clima intelectual.