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Esperanza social, sin teoría de la historia

Richard Rorty

Sobre una reflexión sobre el significado que tienen las distintas revoluciones en los países del Este para el pensamiento político, y en especial, para las pretensiones de la izquierda.

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Richard Rorty, “Esperanza social, sin teoría de la historia,” accessed May 17, 2022, http://repositorio.fundacionunir.net/items/show/2202.

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Esperanza social, sin teoría de la historia

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Ensayos

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Sobre una reflexión sobre el significado que tienen las distintas revoluciones en los países del Este para el pensamiento político, y en especial, para las pretensiones de la izquierda.

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Richard Rorty

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Nueva Revista 016 de Política, Cultura y Arte, ISSN: 1130-0426

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Difusiones y Promociones Editoriales, S.L.

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Richard Rorty, uno de loa más influyentes filósofos actuales, reflexiona sobre el significado que tienen las distintas revoluciones en los países del Este para el pensamiento político y, en especial, para las pretensiones de la izquierda de poseer una interpretación rigurosa de la historia. ESPERANZA SOCIAL, SIN TEORÍA DE LA HISTORIA Por Richard Rorty Entiendo que Laclau y Mouffe, en su controverL comienzo de su reciente libro New tido ligro Hegemony and Socialist Strategy, señafíeflections on the Revolution of our lan que la izquierda tendrá que contentarse con lo Time, Ernesto Laclau dice: *EI ciclo de Aque Alan Ryan llama «una especie de capitalismo ^^^^ acontecimientos que se abrió con la del bienestar con rostro humano, no fácil de distinRevolución Rusa se ha cerrado definitiguir de un socialismo que concede un importante vamente... como fuerza de irradiación en el imagipapel al capital privado y a los empresarios indivinario colectivo de la izquierda continental... el caduales»2. De modo que cuando Laclau dice en su dáver del leninismo, desprovisto de todos los atanuevo libro que ahora hemos aprendido que «no víos del poder, revela su realidad patética y deplohay razón para suponer que la clase trabajadora rable»1, Estoy de acuerdo con Laclau y espero tiene un papel privilegiado en la lucha anticapitaque los intelectuales aprovechemos la muerte del Creo que el mejor modo lista»3, estoy de acuerdo, pero preferiría corregir leninismo como ocasión para librarnos de la idea de «er más radicalmenlas palabras «lucha anticapitalista». No creo que de que sabemos, o deberíamos saber, algo sobre «anticapitalista» vaya a significar mucho de ahora te materialista» que las fuerzas, profundas e inmanentes, que determien adelante. Recomiendo por ello sustituirlo por nan los destinos de las comunidades humanas. Mara ei despojar él dealgo banal y no teórico, algo así como «la lucha Hemos pretendido saberlo desde que abrimos bate político iiqiiierdiicontra la miseria humana evitable». En general, esel negocio. Comenzamos afirmando que la justicia pero que podamos trivializar todo el vocabulario ta del dramatismo hegeno podría reinar hasta que los reyes se hicieran del debate político izquierdista. Sugiero que emfilósofos o los filósofos reyes; justificamos esto liano pecemos a hablar de codicia y egoísmo más que basándonos en un minucioso examen del alma de transformación del trabajo, de la magnitud del humana. Más recientemente, hemos supuesto que gasto por alumno en las escuelas y del diferente la justicia no reinará hasta que el capitalismo sea acceso a la sanidad más que de la división de la derrocado y la cultura reconstruida; basamos este sociedad en clases. saber en un análisis conceptual de las formas y movimiento de la Historia. Espero que hayamos Como argumento en pro de tal trivialízación, llegado al momento en que podamos desembarapuedo aducir la pretensión de Laclau de que «la zarnos de una vez por todas de la convicción cotransformación de! pensamiento —de Nietzsche a mún a Platón y a Marx, de que deben existir abunHeidegger, del pragmatismo a Wittgenstein— ha dantes métodos teóricos para descubrir cómo reminado decisivamente el esencialismo filosófico», parar la injusticia, muy diferentes a las modestas y que, por tanto, somos capaces de «reformular la vias de la experiencia. posición materialista de modo mucho más radical Manlhstación antnoviéticj de lo que fue posible para Marx4. Creo que el mean Lituania jor modo de ser más radicalmente materialistas que Marx es despojar el debate político izquierdista del dramatismo hegeliano, Debemos dejar de utilizar «Historia« como el nombre de un objeto alrededor del cual podemos tejer nuestras fantasías de una miseria minimizada. | Fukuyama y el fin de la historia Hemos de admitir el punto de vista de Fukuyama (en su muy famoso articulo «El fin de la Historia») de que los acontecimientos de 1989 ponen de manifiesto que si alguien espera el advenimiento de la revolución total, lo Radicalmente Otro en una escala mundial, está de mala suerte. Fukuyama sugirió, y tengo que estar de acuerdo, que ante la izquierda no hay otra perspectiva más romántica que el intento de igualar las oportunidades vitales de los ciudadanos en los Estados de bienestar democráticos y burgueses, Estados basados en el crecido beneficio de las economías de mercado, además de intentar Estados de este platónicohegeliano del hombre sabio», si «negatipo en los lugares donde ahora no existen. mos que el valor supremo esté en la autoconsciencia», entonces «anulamos el significado de Fukuyama, empero, no ve más que aburrimiento cualquier clase de discurso humano»5. ante nosotros, intelectuales, una vez que hemos No estoy en absoluto de acuerdo con Kojeve, y admitido que el Estado de bienestar burgués y depor ello sugeriría que la vida intelectual y la politimocrático es lo mejor que un intelectual puede ca de izquierdas estaría mejor sin el componente imaginar. Él piensa que el fin de la política románPlatónHegelMarxHeidegger, sin el drama de la tica tendrá el mismo efecto desalentador en nuesHistoria del mundo, puesto que este drama es una tro imaginario colectivo que el que habría tenido escala que deberíamos abandonar. sobre Platón la admisión de que las instituciones Sugeriria que la vida Inatenienses de su época eran lo mejor que él huDesconfío de la forma en la que Kojeve deja que telectual y la política de biera podido imaginar. Como seguidor de Strauss su imaginación esté dominada por el análisis «seizqulerdai wtaiía may Kojeve, Fukuyama lamenta este desaliento. En ñoresclavo» de la Fenomenología de Hegel —y la tradición intelectual a la que pertenece, la filosoen particular por el pasaje que sugiere que la seior tia ei componente fía política es ante todo filosofía. La política utópiriedad moral completa, y quizá la conciencia intePlatónHegeJMaraHrica, la clase de política cuyo paradigma es la Relectual total, sólo es posible para los que estén degger, tin ai drama de pública de Platón, es la raíz del pensamiento filocomprometidos en una lucha por la vida y por la sófico. Desde un punto de vista straussiano, la esmuerte—. El uso que hace Kojeve de este pasaje la Hlitoria dal miuido, peranza de crear una sociedad cuyo héroe sea aúna la noción hegeliana de la Historia entendida pueito que wte drama Sócrates, más que Aquiles o Temístocles, está como la historia de una autoconciencia creciente, tras lo que Heídegger llama «metafísica occidencon la parte más sedienta de sangre del marxisei nna waU que dabetal», Así, ahogar el romanticismo político es empomo, la específicamente leninista. Kojeve, Strauss, ríamos brecer nuestra vida intelectual, y quizá hacerla imAdorno, Níetesche y Heidegger conectan con Leposible. Los straussianos están de acuerdo con nín y Mao por un vivo deseo de extirpar, aboíiendo Heidegger en que el fin de la metafísica significa la burguesia como clase, o, al menos, arrancando el comienzo de un desierto nihilista, un erial en el de raíz la cultura burguesa, aquella que según que las libertades y la felicidad burguesas pueden Nietzsche y Heidegger convertiría a Europa en un ser universales, pero en el que existirán lectores erial. Esta cultura —la cultura de «los últimos homcercanos a Platón. Tienden a estar de acuerdo bres» de Nietzsche— es la contrapartida contemcon Kojeve en que si dejamos de lado «el ideal poránea de la cultura que llevó a Sócrates a la y por tanto para nosotros mismos? ¿Qué hay demuerte; para ambas, ni la autoconciencia es la trás del sentido de desolación creado por la conssuprema virtud, ni el ideal piatónicohegeüano del tatación de que los Estados de bienestar, burgueHombre Sabio es tan importante. ses y democráticos, son lo mejor que podemos esperar? ¿Nos entristecemos ante el pensamiento de que los pobres nunca dejarán de estar por de| La «cultwa burguesa» bajo de los ricos, que no se alcanzará nunca la solidaridad de una comunidad cooperativa? O, por el contrario, ¿nos entristecemos ante la idea de Gracias al marxismo, el término «cultura burgueque nosotros, las personas que valoramos la autosa» se ha convertido en una forma de amalgamar conciencia, podemos ser irrelevantes para el desPero ahora que lo» Intela nada y todo lo que los intelectuales desprecian. tino de la humanidad? ¿Que Platón, Marx y nosoEste término suministró una forma de ligar el dralectual« de izquierda tros mismos podemos ser simplemente excéntrima intelectual de la autocreación con el deseo ya no podemos wr lenicos parásitos, que vivimos del valor excedente de det trabajador oprimido de expropiar a los exprouna sociedad a la que no contribuimos con nada piadores. Esta clase de enlaces ayuda a los intenista«, tenemos que enen particular? ¿Nuestro anhelo de un drama a eslectuales a asociarnos con los ideales de demofrentarno« a la preguncala históricomundial ha sido provocado por cracia y solidaridad humana. Nos permiten tener nuestra preocupación por el sufrimiento humano, ta que el leninismo nos lo mejor de ambos mundos: ser capaces de como al contrario? binar el tradicional desdén del sabio jpor la mayoayudó a eludir: ¿estaría, con la creencia de que la actual mayoría degeHasta ahora he estado sugiriendo que lo que mos más interesado» en nerada y burguesa será sustituida por una nueva preocupa a Fukuyama, como a Nietzsche y a Heiclase de mayoría —la clase trabajadora emancipadegger antes que a él, no es el fin de la historia, aliviar la miseria o en da. sino el fin de la filosofía, y por ello de su visión crear un mundo aprodramática de la Historia. Pero ahora que ios intelectuales de izquierda ya piado para Sócrates, y no podemos ser leninistas, tenemos que enfrenLo que le preocupa es nuestra capacidad cada tamos a la pregunta que el leninismo nos ayudó a vez menor de usar la Historia como un objeto alrepor tanto para nosotros eludir: ¿estamos más interesados en aliviar la misededor del cual los intelectuales podemos envolver mismos? ria o en crear un mundo apropiado para Sócrates, nuestras fantasias. De hecho, esta capacidad se ha visto disminuida. Citando de nuevo a Laclau, «si se entiende el fin de la Historia» como el fin de un objeto que puede ser agotado intelectualmente abarcando todo lo real en su espacialidad díacrónica, estamos claramente con el fin de la «historia»6. Pero si esto es lo que queremos decir, entonces serta mejor decir que lo que ha terminado es nuestra convicción de que existe algún objeto —el alma humana, la Providencia, ei proceso evolutivo, la Historia o el Lenguaje, por ejemplocuya captación conceptual aumenta nuestras posibilidades de hacer to correcto. El intento de Laclau de ser más radicalmente materialista que Marx le lleva a decir que la pérdida de esta convicción nos deja «al comienzo de la historia, en el punto en que la historicidad finalmente alcanza un reconocimiento completo»7. Estoy de acuerdo, y creo que reconocer completamente la historicidad significaria ceñirse a modestas vías empíricas de aliviar la miseria y la injusticia. Significaría tener siempre muy presente la distinción entre la política izquierdista real —esto es, las iniciativas para reducir la pobreza humana— y una política sin vacilaciones, pero simplemente teórica. Significaria, por último, contentarse con ser concretos y banaMartfMtactfn contra Gorbales al hablar de la política real, sin que nos importe cttov tn Moscú ser abstractos, hiperbólicos, transgresivos y alehumana. Desde Hegel nos hemos considerado gres guasones cuando, para descansar, hablamos como la interiorización del Logos Encarnado, seculturalmente de politica. res que disponíamos de la creciente autoconsExisten muchas fantasías que pueden ser váliciência de Dios, de su realización de sí mismo en das por si mismas, sin que hayan de estar asentala historia de la raza humana. das en una justificación conceptual. Se trata de Con Hegel, la «Historia del mundo» se convirtió fantasias sencillas, cotidianas, compartidas por en el nombre de una sugestiva nebulosa, creada los cultos y los ignorantes, por nosotros, intelecal falsear las diferencias entre lo material y lo intuales de clase media de las universidades amerimaterial, lo temporal y lo atemporal, lo divino y lo canas y europeas y por los que viven en chabolas humano. La versión marxistaleninista de esta nebulosa llamada «Historia» nos ayudó tanto a soa las afueras de Lima. brepasar nuestro miedo al elitismo como a satisfacer nuestra ansia de sangre, pues nos permitió imaginar que seriamos barridos por las masas Fantasías concretas cuando se despertasen, llevadas hacia el matadee interpretaciones de la historia ro de la historia, hacia el altar en el que ta burguesía sería sacrificada y redimida. Son fantasias concretas sobre un futuro en el Tal y como yo lo veo, el paso dado por Hegel que todo el mundo pueda conseguir un trabajo desde las fantasías de salvación individual a traque le produzca alguna satisfacción, que esté devés del contacto con un impreciso ultramundo a centemente pagado y en el que se encuentre a las fantasías de un imaginario final de la secuencia salvo de la violencia y la humillación. Desde Plahistórica fue un paso adelante. Esto fue así porque tón, los intelectuales hemos completado estas presagió una especie de protopragmatísmo. Nos fantasías modestas, locales y banales con otras ayudó a dejar de hablar de la forma en que siemmás amplias, confusas y sofisticadas. De Platón a pre se creía que tenían que ser las cosas —la ProHegel éstas eran fantasías que unían las modesvidencia, la ley natural— y a que empezásemos a tas fantasías concretas con una historia sobre la hablar sobre la forma en que las cosas podrían relación de los seres humanos con algo ahistórico ser con nuestra ayuda, aunque nunca hubieran —algo como Dios, la Naturaleza Humana o la Nasido así. Con Hegel, los intelectuales comenzaron turaleza Cientificamente Cognoscible de la Realia pasar de las fantasías de entrar en contacto con dad, Después de Hegel, y específicamente tras la eternidad a fantasías de construir un futuro meLenin, pasamos a una historia sobre la relación de jor. Hegel nos ayudó a empezar la sustitución de Con Hegel, los inteleclos seres humanos con la Historia. La misma Hisla esperanza por el conocimiento. tual» comenzaron a toria, materializada en algo con forma y movimienPor supuesto, esta sustitución no fue completa pasar de las fantasías to, se convirtió en el lugar de un poder intemporal. en Hegel. Hegel trató todavia de dividir la cultura en partes etiquetadas «Filosofía», «Arte», «Ciencia Pero cuando tratamos de explicar por qué las de entrar en contacto Natural», etcétera, e intentó dar prioridad a la filofantasías modestas no se han hecho realidad, tocon la eternidad a tansofía. En concreto insistió en que había algo lladavía pretendemos que su realización depende taiía» de construir un mado «sistema» o «conocimiento absoluto», algo del logro de una relación más íntima con algo que tan grande y tan finamente estructurado como es más poderoso y más amplio que nosotros misfuturo mejor. Hegel no» para eliminar cualquier confusión residual. Esta inmos. Decimos, por ejemplo, que nuestros esfuerayudó a empezar la tu«sistencia en que habría de existir un programa zos han fracasado hasta ahora porque todavía no completo de conocimiento, que podría encontrarha ilegado ef «momento histórico apropiado». titución de la esperanza se en los libros, provocó un ridiculo justificado, Nuestra creencia en tales explicaciones ha perpor el conocimiento entre otros, de Kierkegaard, Marx y Dewey. Nadie mitido creer a los intelectuales que podemos ser desde su época, con la posible excepción de Koútiles a los nointelectuales, díciéndoles cómo jeve, se ha tomado en serio la ¡dea de que había pueden conseguir lo que quieren y cuánto costará algo llamado «Filosofía», que alcanzaba su culmihacer que alguna de esas modestas fantasías que nación con Hegel. Más bien, hemos tratado a Hetodos compartimos se hagan realidad. Tales expligel como una reducción a! absurdo de la idea del caciones nos dejan sentir que nuestras dotes esconocimiento absoluto, y por ello hemos abandopecíales sirven para algo más que para darnos nado el ideal platónicohegeliano del hombre saplaceres privados sofisticados, que estos dones bio. Nos hemos contentado con decir lo que dijo tienen alguna utilidad social, que nos permiten acel mismo Hegel, y que Marx y Dewey dijeron más tuar como una vanguardia en la universal lucha esta mercancía», y como «quienes encarnan la precisamente: que la filosofía es, como mucho, el verdadera naturaleza de los seres humanos». pensamiento de su tiempo. Estas mixtificaciones ya no tendrán su antigua función si uno está de acuerdo, como lo estoy yo, con lo que dice Jürgen Habermas sobre la lección Marx y Hegel de 1989. En su reciente volumen de reflexiones sobre los acontecimientos de aquel año, Die NaMarx siguió haciendo lo que Hegel apenas hizo. chholende Revolution escribe lo siguiente: Intentó poner su tiempo en conceptos, calculando «Los cambios revolucionarios que están culmicómo podría mejorarse en beneficio de las genenando ante nuestros ojos en la época actual conraciones futuras. Se tomó más en serio que el protienen una lección inequívoca: las sociedades pio Hegel su historicísmo y su protopragmatismo, complejas no se pueden reproducir si no dejan inporque Marx difuminó la distinción entre comprentacta la lógica de la autoregulación de la econosión del mundo y saber cómo cambiarlo. Supuso mía de mercado»®. que se podría cambiar a mejor, sustituyendo el capitalismo por el comunismo, y la cultura burguesa por nuevas formas de vida cultural, que surgirían El uso izquierdista naturalmente de la emancipación de la clase trade «capitalismo» bajadora. Esta sugerencia marxista ha sido el principal legado de la obra de Hegel a la imaginación social de los últimos dos siglos. El cambio del esEl uso izquierdista de los términos «capitalispíritu del mundo a la clase trabajadora hizo posimo», «ideología burguesa» y «clase trabajadora» Estoy de acuerdo con ble salvar la esperanza hegeliana y la narrativa hedepende de la pretensión implícita de que nosogeliana de la historia como expansión de la liberHaberma» cuando contros lo podemos hacer mejor que una economía tad, del sistema Hegel. de mercado, de que hay otra opción viable para tinúa diciendo que «la las complejas sociedades, orientadas tecnológicaAhora hay que renunciar a esta visión marxista. izquierda no comunista mente. Quizá podamos; pero, por el momento, no Los acontecimientos de 1989 ponen de manifiesto tenemos la clave sobre cómo habría de ser. Cualno tiene ninguna razón que hemos de encontrar otra forma de pensar quiera que sea el programa que cree la izquierda nuestra época y algún modo de ver cómo puede para eitar deprimida» y para el siglo XXI, no va a incluir la nacionalización ser mejor el futuro que el presente sin hacer refeque no hay razón algude los medios de producción ni la abolición de la rencia al capitalismo, a las formas burguesas de propiedad privada. Tampoco es probable que invida, a la ideología burguesa o a la clase trabajana para abandonar la cluya una desíecnologización del mundo, simpledora. esperanza en «la emanmente porque nadie puede pensar en una forma Tenemos que renunciar a la nebulosa marxista, de oponerse a los efectos de las antiguas iniciaticipación de los »ere« huigual que hicieron Marx y Dewey con la nebulosa vas tecnológicas burocráticas, a no ser desarrohegeliana. No podemos seguir usando el término mano» de la inmadurez llando iniciativas tecnológicoburocráticas nuevas «capitalismo» con el doble significado de «econoy mejores. auto inculpada (s«lbrtmía de mercado» y de fuente de toda la injusticia verschuldeter Uamüa• contemporánea». Ya no podemos tolerar la ambiEstoy de acuerdo con Habermas cuando contidigkeit) y de la» condigüedad entre el capitalismo como una forma de núa diciendo que «la izquierda no comunista no cione! degradantes de financiar la producción industrial y el capitalismo tiene ninguna razón para estar deprimida» y que la existencia» como la gran cosa mala, responsable de la miseria no hay razón alguna para abandonar la esperanza contemporánea. Esta utilización confusa del «caen «la emancipación de los seres humanos de la inmadurez autoinculpada (selbstverschuldeter Unpitalismo» se ha complementado con el uso paramündigkeit) y de las condiciones degradantes de lelo del término «ideología burguesa» para signifila existencia»9. Pero no tengo una idea ciara de car tanto «un lenguaje producido por el predomiqué mecanismos podrían convertir en realidad nio de la economía de mercado» y «todo lo que este deseo. Por ejemplo, cuando Alan Ryan dice en nuestro lenguaje y hábitos de pensamiento, de que «es imposible creer que tenemos que abandoser sustituidos, haría que la felicidad humana y la nar la esperanza de que la planificación reduce el libertad se consiguieran más rápidamente», a esgasto, y que en cualquier caso disminuye las irratos dos usos confusos se ha añadido el de «clase cionalidades de la producción y la distribución», trabajadora» para significar tanto «la gente cuyo me gustaría mucho estar de acuerdo con él. Pero trabajo es tratado por una economía de mercado no estoy seguro. Ya no creo tener mucho conocicomo una mercancía, y que recibe muy poco por Pro tests multitudinaria contra al régimen comunista en Praga miento sobre las opciones que permanecen abierúnico nombre que podremos dar a un poder rePuesto que a partir de tas para los planificadores de la economía, ni sodentor será «buena suerte». ahora ni «capitalismo» bre qué puede o no quedar reservado al Estado Hablar de esta forma, vulgarmente, hace difícil sin peligro. que los intelectuales continuemos creyendo que puede inane como el nuestras dotes especiales nos capacitarán para Aunque deteste la complaciente satisfacción de nombre de la fuente de tener un puesto en vanguardia de la lucha contra los admiradores de Reagan y Thatcher por la caíla miseria humana ni la injusticia. Parece que no hay nada en particular da del marxismo, no tengo una idea clara de cómo que nosotros sepamos y que los demás no sepan. debería relacionarse el poder estatal con las deci«la clase trabajadora» Ya han desaparecido las antiguas fantasías confusiones económicas. No creo ser el único, y si me como el nombre del posas y nos hemos quedado sólo con las modestas refiero a mi perplejidad es por dar un ejemplo de y concretas —aquellas que se solian asociar con lo que me parece ser un desconcierto generalizader redentor, necesita«el reformismo pequeñoburgués» y «el liberalismo do entre los intelectuales de izquierda. No tenemos encontrar nuevo» burgués». mos por qué estar deprimidos, pero tampoco tenombres para estos nemos una ¡dea clara de cómo ser útiles. Esta sensación de que ya no podemos actuar Puesto que a partir de ahora ni capitalismo» como vanguardia es, creo, lo que está detrás del conceptos puede usarse como el nombre de la fuente de la sentimiento generalizado, incluso entre ¡os izquiermiseria humana ni «la clase trabajadora» como el distas que no soportan a Strauss ni a Kojeve, de nombre del poder redentor, necesitamos enconque Fukuyama había caído en la cuenta de algo. trar nuevos nombres para estos conceptos. Pero Se dio cuenta de la pérdida de la «Historia» como hasta que alguna metanarrativa nueva sustituya el término que los intelectuales podíamos usar, en al marxismo tendremos que caracterizar a la fuennuestras autodescripciones, para asegurarnos a te de la miseria humana de formas tan banales y nosotros mismos de tener una función social, de ateóricas como «codicia», «egoísmo» y «odio». El que lo que hagamos será relevante para la solidaridad humana, Al utilizar «Historia» como el nomSi Lenin y la Revolución Bolchevique no hubiebre de un algo que podía ser captado conceptualran existido y si nos hubiéramos tenido que conmente, Hegel y Marx hicieron posible mantener tentar con la revisión marxista del confuso relato tanto el drama de la historia cristiana en torno al hegeliano en torno al Logos Encamado, nuestra Logos Encarnado como el sentimiento cristiano de imaginación colectiva habría dejado de brillar solidaridad contra la injusticia, incluso después de tiempo atrás. Por ello, ahora nos tenemos que hahaber perdido la te religiosa. Pero ahora tenemos cer la siguiente pregunta: ¿qué acontecimientos que crear o bien alguna narrativa histórica, que no podrían reemplazar a la Revolución Bolchevique y Nos tenemos que hacer mencione al capitalismo pero que tenga la misma qué figura sustituir a Lenin en la imaginación de la la agujante pregunta: urgencia y poder dramático que la narrativa margeneración que ha nacido en ¡os años 80, los unixista, o bien abandonar la ¡dea de que los intelecversitarios de izquierda del año 2000? ¿Qué po¿qué acontecimientos tuales expresamos mejor nuestra época en el pendría irradiar la imaginación colectiva de los izquierpodrían reemplazar a ía samiento que nuestros conciudadanos. Puesto distas que dan por sentado que la propiedad estaque no tengo idea de cómo se ha de hacer lo prital de los bienes de producción ya no es una opRevolución Bolchevique mero, sugiero que hagamos lo último. ción válida? y qué figura sustituir a Una respuesta plausible a esta pregunta es: los Lenin en la imaginación acontecimientos que han tenido lugar en Checoslovaquia durante los últimos meses de 1989 y la de la generación que ha Havel y Lenin figura de Vaclav Havel. No sé cómo va a terminar pacido en loa años 80, esta revolución ni tampoco si se agotará el conlos universitarios de izMe gustaría volver ahora a la idea de Laclau senso mora) y político que llevó a Havel al poder. cuando dice que Lenin y la Revolución BolcheviDoy por supuesto que tampoco Havel lo sabe. Lo quierda del año 2000? que han irradiado durante mucho tiempo «la imaque resulta tan sorprendente y refrescante en Haginación colectiva de la izquierda internacional». vel es que admite con alegria desconocerlo. Havel Ningún movimiento político puede sobrevivir duparece estar preparado para cambiar interpretarante mucho tiempo sin tal influencia, sin una irraciones teóricas por una esperanza infundada. diación de acontecimientos y de individuos heroiComo señala en las entrevistas recogidas con el cos. titulo Disturbing the Peace, «la esperanza no es un pronóstico». En dichas entrevistas enfatiza su falta de interés en las fuerzas subyacentes, las corrientes históricas y las concepciones amplias, interpretaciones que se pueden construir conceptualmente. El siguiente texto, que describe los acontecimientos de 196769, es caracteristico: «¡Quién habría creído, en una época en la que el régimen de Novotny se estaba corroyendo porque toda la nación se estaba comportando como Svejks (Schweiks, como en la novela de Kapek), que transcurrido medio año esta misma sociedad iba a desplegar una disposición civica genuina, y que un año después esta sociedad apática, escéptica y desmoralizada iba a levantarse con tal coraje e inteligencia contra un poder extranjero! Y ¡quién podria haber pensado que, transcurrido apenas un año, esta misma sociedad, cambiando como cambia el viento, iba a caer en un estado de desmoralización mucho más profundo que el que tenía antes! Después de todas estas experiencias, uno tiene que ser muy prudente al hacer conclusiones sobre cómo somos o sobre lo que se puede esperar de nosotros»10. El término «nosotros» se refiere aqui a «nosotros, checos y eslovacos», pero lo que dice Havel Estatua de Lenin en al Soviet Supremo puede aplicarse muy bien al comportamiento de diferentes momentos históricos. Pero con suerte, el fin del leninismo nos ahorrará la esperanza en algo como el socialismo científico en cualquier forma similar de pronóstico teóricamente fundado. Confío en que nos deje tan sólo con lo que Martin Jay llama «socialistas de fin de siglo». Tal y como Jay lo plantea, éstas son gentes que creen que «hay bastante trabajo que hacer sin ser perseguidos por la necesidad de precisar qué clase de éxiHavel eí un pensador de tos modestos se pueden ofrecer como alternativa al modelo desalentador de un orden social totalifin de siglo en al »entido zado normativamente y totalmente redimido», de Jay, pero no es un soHavel es un pensador de fin de siglo en el sentidoliste de fin de «iglo. do de Jay, pero no es un socialista de fin de siglo. La revolución que está presidiendo no tiene mejoLa revolución que eitá res ¡deas que devolver las propiedades expropiapresidiendo no tiene das y vender las empresas nacionalizadas a cualmejores ideas que dequier empresario privado que las compre. Timothy Garton Ash informó que la elección entre Dubcek volver la« propiedades y Havel para la presidencia se resolvió cuando los expropiadas y vender habitantes de Praga se sorprendieron a ellos mislas empresas nacionalimos diciendo: «Dubcek es un gran hombre, por supuesto; pero, después de todo, es, ¿cómo dezada» a cualquier emcirlo?, un comunista». Una de las razones por la presario privado que las que todos los que pertenecemos a la izquierda internacional tendremos que suprimir de nuestro vocompre cabulario términos como «capitalismo», «cultura HwtovHtwf burguesa» (y, ¡ay de nosotros!, «socialismo»)2, es «nosotros, seres numanos». Podemos situar el reque, si los seguimos usando, nuestros amigos de chazo de Havel a hacer pronósticos en un contexla Europa Central y Oriental nos mirarán incréduto norteamericano haciendo la siguiente pregunta: los. «¿Quién habría adivinado que la clase media blanca que reconoció la justicia de la supresión por parte de Truman de la segregación racial entre los militares, la desautorización por el Tribunal Supre| Las soluciones parciales mo de la doctrina separa dosperotgua les, y las marchas por la libertad de King convirtiéndole en un héroe de libro de texto, iba a decidir ahora que Parte de la razón por la que el siglo que viene es más importante reducir los impuestos que innos parece tan vacio e infame es porque los intemunizar a los niños de los ghettos contra el saramlectuales estamos acostumbrados a pensar en térpión. ¿Quién puede saber si dentro de una década minos históricomundiales y escatológicos. Nos esta misma clase media no se asqueará de mi coimpacientamos con algo más modesto y nos modicia y eliminará a los pillos que se han estado lestan las soluciones parciales y los recursos tembeneficiando con su egoísmo?». porales. En cuanto creemos saber cómo podríaLenin no habría estado de acuerdo con Havel mos ayudar a los niños de los ghettos en los Estaen que «hemos de tener cuidado para no hacer dos Unidos, nos damos cuenta de que nuestra conclusiones sobre cómo somos o sobre lo que ¡dea es irrelevante para los niños de Uganda. Enpuede esperarse de nosotros». Lenin pensaba que tonces nos sentimos culpables por no tener una el socialismo científico nos proporcionaba los insteoría que abarque a los niños de todo el mundo. trumentos para formular y demostrar la verdad de Tan pronto como se nos ocurre algo sobre la tales pronósticos. Lenin habría esperado que la polución en Los Ángeles nos damos cuenta de teoría marxista habría al menos explicado, si no que no vale para Calcuta y nos avergonzamos por predícto, la conducta cambiante de cftecos y eshaber sido etfiocéntricos. Parte de nuestra herenlovacos, o de la clase media norteamericana, en cia de Hegel y Lenin consiste en sentirnos cuipables por no tener un proyecto planetario en que oportunistas» o «ingenieros sociales tecnocráticos», nuestro miedo a convertimos en simples «liinscribir nuestras esperanzas locales, por carecer berales», algo tan opuesto a «radicales». Tendrede una estrategia izquierdista global. mos que abandonar la esperanza de tener un suCreo que ésta es una razón por la que los izcesor para la teoría marxista, una teoría general quiedistas de las universidades norteamericanas de la opresión que suministrará el fulcro para que dedicamos ahora la mayor parte de nuestro tiempodamos derribar a la vez la injusticia racial, la po a la filosofia posmoderna, y en lo que nos guseconómica, toda clase de injusticia. Tendremos ta creer que son estudios culturales «transgresique abandonar la idea de «ideología», la idea de vos» y «subversivos», en lugar de deliberar sobre que Havel se burla cuando dice que una marca qué puede dar nuevas energías al Partido Demódel buen comunista es que «se adscribe a una ideología y cree que todos los que no se adscricrata o sobre cómo financiar los programas Head ben a ella tienen que hacerlo forzosamente a otra, Start. porque no puede imaginar que exista alguien que Últimamente nos hemos concentrado en la políno esté adherido a una ideologia»3. Esto signifitica cultural, tratando de persuadimos que la polícaría abandonar la pretensión de que la sofisticatica cultural, y especialmente la universitaria, es ción filosófica y literaria son importantes porque una continuación de la política real. Hemos intennos preparan para el papel crucial y socialmente tado creer que desconcertar a los padres de nuesindispensable que nos ha asignado la historia (el tros estudiantes nos ayudará, antes o después, a papel de «críticos de la ideología»). derribar las instituciones injustas. Mientras podamos creer esto podremos seguir pensando que Por último, para volver al asunto con el que emlos dones que nos ayudaron a conseguir nuestras pecé, significaria abandonar la idea de que la HisLo» toqniediitai da lai poltronas en las universidades se están usando en toria es un sustituto temporal de Dios o de la Nabeneficio de la solidaridad humana, Al menos por MjwntoJji norteturaleza, como un tema amplio alrededor del cual un tiempo, podemos eludir la sospecha de que americana! dedicam oí tejemos nuestras fantasias concretas. sólo estamos usando estos dones para nuestro Podríamos llegar a considerar entonces que lo ahora la mayor paite de beneficio privado, como ayuda a nuestros proyecque Laclau llama «el ciclo de acontecimientos que tos de autocreación. nnettro tiempo a la fise abrió con la Revolución Rusa», como un ciclo Pero sospecho que estas maniobras son sólo en el que los intelectuales de izquierda, con la melotoíiâ poimodema y formas de posponer las preguntas que nos harán jor de nuestras intenciones, nos engañamos a no«n lo que aoe guita crelos estudiantes, cuya imaginación colectiva ha sotros mismos, enloquecimos y nos pasamos de sido irradiada por Havel en lugar de por Lenin. Ésar que wp estadio» cnllistos, pero llevamos a cabo experimentos interetas son preguntas sobre qué haríamos exactasantes y adquirimos alguna experiencia útil; esto mente si de repente alcanzáramos el poder real. podría servir de sustituto para felicitamos por ¿qué clase de utopía intentaríamos crear y cómo nuestro heroísmo o para aceptar el punto de vista la propagaríamos? Espero que podamos responde Reagan y Thatcher de que somos villanos crueder a tales preguntas diciendo que, por el momenles o primos idiotas. Podríamos aprender a pensar to, no tenemos una idea clara sobre cómo sería en la historia más como una colección de cuentos un orden social redimido; que no podemos esboaleccionadores que como una narrativa dramática zar un proyecto fundamental para la comunidad coherente, y ser menos adictos al discurso apocainternacional cooperativa e igualitaria, cuyos tralíptico de »crisis» y «finales». Debemos desinterezos vislumbramos en nuestros sueños. Con todo, samos de la escatología, sentirnos poco inclinapodemos ofrecer una larga lista de leyes, acuerdos a formular descripciones de lo que Jay llama dos internacionales, rectificaciones y cosas por el »un orden social totalmente normativizado y rediestilo, que intentaríamos fuesen promulgadas. mido». Pues ya no debemos pensar en un gran Logos Encamado llamado «Humanidad», cuya carrera debe ser interpretada bien como un ascenso heroico, bien como un declive trágico. Por el contrario, debemos pensar en muy diferentes comuniLai ideologias dades humanas del pasado, cada una de las cuales nos ha legado una o varías anécdotas útiles. • Para estar satisfechos con tal respuesta tendríamos que desprendemos de nuestro miedo a ser llamados «reformistas burgueses», «pragmáticos Richard Rorty es profesor de la Universidad de Virginia. Primeros agujeros en el muro de Berlín NOTAS 12 Hacia et final de su libro Thinking About Socialism 1 UCIAU, New Reflections on the Revolution of our (escrito en 1985), IRVING HOWE pregunta: «Supongamos Time (London, Verso, 1990), p. IX. que, en efecto, tenemos que llegar a la conclusión dp 1 ALAN RYAN, «Socialism for the Nineties», Dissent, Los intelectual« de izque la etiqueta socialismo crea más problemas de lo Fall 1990, p. 442. que realmente vale; tendríamos entonces que buscar I New Reflections..., p. 127. quierda, con la mejor de un nuevo vocabulario, algo que no se consigue con un 4 Ibid., D. 112. Fiat». nuestras intenciones, s ALEXANDRE KOJEVE, Introduction to the Reading of «¿Qué cambiaría en realidad sí nuestras palabras Hegel: Lectures on The Phenomenology of Spirit, trad. no» engañamos a nosotambién lo hicieran? Permanecería la esencia de nuesJ. H. Nichols. Jr. (Ithaca, Cornell University Press, tros problemas, el peso de las cargas de este siglo que 1969), p. 91. tros mismo») enloquecitodavía nos acosan. Tenemos que seguir pensando e Ibid.. p. 83; los subrayados no proceden del origimos y nos pasamos de que la sociedad capitalista es una sociedad injusta y nal. que sus desigualdades son intolerables; continuar des7 Ibid., p. 84, listos, pero llevamos a preciando su ética de la codicia y perseverar en el in® HABERMAS, Die Nachholende Revolution (Frankfurt, tento de diseñar el esbozo de una sociedad mejor» cabo experimento» InteSuhrkamp, 1990), pp. 1967 (La Revolución recupera(HOWE, Selected Whtings. 19501990. Nueva York, Harda). resantes y adquirimos court Brace Jovanovich, 1990, p. 489). Estoy de acuer• HABERMAS, p. 203, do con Howe, pero añadiría que hoy en dia, tras los alguna experiencia útil 10 HAVEL, Disturbing the Peace (New York, Nopf, acontecimientos de 19B9, está ya claro que la etiqueta 1990), p. 109. crea más problemas de lo que vale. Los países que durante más tiempo han llevado esta etiqueta no quieII JAY, FindeSiecle Socialism and other Essays ren oir esa palabra nunca más; ¿por qué tendríamos (London, Routledge, 1988), p. 13. Lo estoy diciendo: entonces que usarla nosotros? debo mucho al análisis que Jay ha hecho de la «totalización» en este libro y en su Marxism and Totality. 3 Disturbing the Peace, p, 80.