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un gran Benavente

Luis Núñez Ladevéze

De cómo Benavente vuelve a los escenarios madrileños con su Rosas de otoño, típica comedia fundada en el eterno juego del amor.

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Referencia

Luis Núñez Ladevéze, “un gran Benavente,” accessed November 14, 2019, http://repositorio.fundacionunir.net/items/show/2034.

Dublin Core

Title

un gran Benavente

Subject

Artes y Letras

Description

De cómo Benavente vuelve a los escenarios madrileños con su Rosas de otoño, típica comedia fundada en el eterno juego del amor.

Creator

Luis Núñez Ladevéze

Source

Nueva Revista 010 de Política, Cultura y Arte, ISSN: 1130-0426

Publisher

Difusiones y Promociones Editoriales, S.L.

Rights

Nueva Revista de Política, Cultura y Arte, All rights reserved

Format

document/pdf

Language

es

Type

text

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Vuelve Benavente a los escenarios madrileños con su Rosas de otoño, típica comedia benaventina fundada en el eterno juego del amor, interpretado a través de las pecui se prescinde de Valle Inliaridades sociales de una época y una clase magistralmente retratadas. Su trama clán. que es cosa aparte y describe con habilidad, y con el ingenio literario propio de quien fuera Premio de excepcional originalidad, puede considerarse que BenaNobel 1922, un ambiente convencional de principios de siglo. Teatro legítimo que vente es el creador del teatro permite indagar en las inquietas amarguras de la condición femenina. Gran direcmoderno español. Con él se sustituye definitivamente la grandición y despedida de José Luis Alonso y excelente interpretación de Alberto Ciosas, locuencia romántica por la desAmparo Rivelles, Pedro del Río, Margot Cottens, etcétera. cripción modernista de ambientes y situaciones, la prosa relega al verso y la psicología sutil y refinada a la acción directa en la escena. Juzgado su teatro con el desapasionamiento que permite UN GRAN BENAVENTE la distancia en el tiempo, Benavente tiene el mérito de conservarse actúa!, si no en las solucioPor Luis Núñez J.adevéze nes morales a los conflictos sentimentales que plantea, si en el Autor: Jacinto Benavente. planteamiento de esos conflictos y a las situaciones que genera. Obra: «Rosas de otoño». Si, como ocurre con Rosas de Teatro: Alcázar de Madrid, otoño, la trama de Benavente es conducida por la mano experiPrecio: 1.900 pesetas. mentada y sabia de un hombre Dirección: José Luis Alonso. de teatro de! talento y la altura del malogrado José Luis Alonso, Reparto: Alberto Closas, Ampaentonces Benavente resulta tan ro Rivelles, Ana Hurtado, Marpróximo y cordial, tan comedido got Cottens, Pedro del Río, Jay escenográfico, y sus personajes vier Blanco. Pepe Sarsa. tan veraces y naturales, que la obra no puede decepcionar. so, entre el hombre y la mujer. Una trama de siempre, afrontaEs Rosas de otoño una típica da a través de la descripción hacomedia benaventina, una desbilidosa de un ambiente convencripción moral de las costumbres cional de principios de siglo, pery hábitos de una burguesía mite indagar en las inquietas emergente, localista y pagada de amarguras de la condición femesí misma. Con la facilidad literanina y encontrar, bajo los devaria y dialogística que caracterineos masculinos de superficie, zan el teatro benaventino. los un fondo de humanidad y sentipersonajes de esta comedia, que miento. puede clasificarse como de salón, se mueven con desenvoltura No es en la descripción sino en en la escena para descubrir sus la solución donde Benavente conflictos emocionales. El juego queda alado por las limitaciones del amor, eterno sin duda pero convencionales de la época en interpretado a través de las peque escribe. En la escena preculiaridades sociales de una éposenta una misma intriga desdoca y una clase nítidamente retrablada en dos generaciones. La tados, constituye el nervio dramujer paciente, enamorada, demático de la pieza. Pero la trama pendiente del esposo y resignada es a la vez ocasión para exponer a sufrir en su interior los devacon sutileza y hondura un lema neos de un hombre de éxito demás amplio, el de la relación masiado fácil, no puede servir de complementaria de los sexos y la retrato a una mujer actual, ya distinta manera de afrontar los emancipada y exigente, que no infortunios y decepciones produaceptaría un diferente patrón de cidos por el sentimiento amoroconducta masculina que femeniTuvo el teatro de Benavente más éxito de público y más aceptación académica y social que reconocimiento de la critica intelectual. La concesión del Premio Nobel en 1922 no sirvió para doblegar las resistencias de sus críticos, que censuraron su teatro por motivaciones más ideológicas o sociológicas que literarias o dramatúrgicas. La mayor parte de los reproches que se dirigieron al teatro benaventino han dejado ya de tener sentido, pues hoy es obvio que eran tan hijos de su tiempo y tan discutibles o más que el objeto de sus censuras. Lo que importa al espectador actual es que la obra se mantiene en pie por sí misma porque sobre la escena hay teatro en el sentido más constante de la palabra. Pero si además la dirección de esa escena está bajo la responsabilidad del genio de José Luis Alonso, entonces no hay más remedio que rendirse a la evidencia. Los personajes sienten, conviven y sufren en un escenario pequeño donde la acción vive simultáneamente tanto en el espacio visual presente al espectador como fuera de esos límites, tras los decorados perfectos y los actos sobreentendidos de los personajes. El ritmo, ia dicción, el movimiento, los efectos, la desenvoltura de una galería de actores excepcionales, todo contribuye a que estas Rosas de otoño. estrenadas al inicio del otoño madrileño, constituyan una matampoco nunca emergió a la suJacinto Benavente actitudes. El contraste entre lo gistral despedida del gran maesperficie, hasta la etapa en que la madrileño y lo parisino revela la na. La diferencia generacional se tro de teatro que siempre fue madurez comienza a convertirse capacidad de Benavente para advierte en la actitud más resuelJosé Luis Alonso. Tras la desenen senectud. En los tiempos que captar las diferencias entre munta y conflictiva que, frente a la vuelta elegancia de Alberto Glocorren, un poco tarde para sendos diferentes y talantes sociales misma situación, adopta la hija sas, la naturalidad de Amparo tirse confortada. en distintos estadios de evolude los protagonistas. Pero BenaRivelles, la controlada sobriedad Aunque la solución parezca ción. Pero aunque esa solución vente impone una misma solude Pedro del Río, el calculado hoy lejana e injusta, no es eso lo parezca lejana a la psicología acción a ambos conflictos, basada histrionismo de Margot Cottens, que importa en el teatro benatual, su sentido más profundo, en la comprensiva mansedumbre Javier Blanco y Pepa Sarsa, se ventino, sino la desenvoltura consistente en anteponer ta piede la mujer enamorada, cuya adivina el pulso firme y el instinpara retratar los personajes, la dad a la venganza y la comprenconformidad acaba premiándose to teatral de un director de escefineza para explorar los sentisión al agravio y el perdón al recon las Rosas de otoño, es decir, na que se ha despedido para mientos más hondos en las situasentimiento, no deja de tener un el afloramiento en su marido de siempre del aficionado madrileciones más convencionales, la valor constante que se percibe un amor permanente pero reño con una brillante muestra de astucia para describir hábitos sopor encima o por debajo del circóndito, que nunca faltó pero su incomparable oficio. • ciales y contraponer ambientes y cunstancial desenlace.