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Liberalismo y democracia según Ortega

Luis Núñez Ladevéze

De cómo el liberalismo es el principio de derecho político según el cual, el Poder público, no obstante ser omnipotente, se limita así mismo y procura, aún a su costa, dejar hueco en el Estado que él impera para que puedan vivir los que ni piensan ni sienten como él.

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Luis Núñez Ladevéze, “Liberalismo y democracia según Ortega,” accessed March 19, 2019, http://repositorio.fundacionunir.net/items/show/2022.

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Liberalismo y democracia según Ortega

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Ensayos

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De cómo el liberalismo es el principio de derecho político según el cual, el Poder público, no obstante ser omnipotente, se limita así mismo y procura, aún a su costa, dejar hueco en el Estado que él impera para que puedan vivir los que ni piensan ni sienten como él.

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Luis Núñez Ladevéze

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Nueva Revista 010 de Política, Cultura y Arte, ISSN: 1130-0426

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En 1937 termina Ortega en París el «epílogo para ingleses» de «La rebelión de las masas», su más célebre libro. La circunstancia no favorece el optimismo. En España se libra la fratricida contienda. En Europa se atisba que sobre el terreno peninsular miden sus fuerzas contendientes dispuestos a un enfrentamiento más amplio y espectacular. En su libro, Ortega lo advierte. En un sentido principal, «La rebelión de tas masas» es, además de un diagnóstico sobre la situación espiritual de la época, un pronóstico sobre el posible y trágico desenlace de la situación. Superficialmente interpretado el tema es simple. La emancipación de las masas lleva aparejada la difusión de lo vulgar. Pero el diagnóstico y el pronóstico del libro están muy lejos de referirse a una descripción de la cultura de masas emergente. LIBERALISMO Y DEMOCRACIA SEGUN ORTEGA Por Luis Núñez Ladevéze La forma que en polítil objeto de Ortega no se ciñe a fenóo se acabará todo —liberalismo y antiliberalismenos sociológicos de superficie, sino mo— en una destrucción de Europa... El libeEca ha representado la —que se cifra sobre el sentido interno, es ralismo tenía una razón, y ésa hay que dársela más alta voluntad de decir, lo históricamente significativo que per saecula saeculorum. Pero no tenía toda la convivencia ea la dealienta el impulso de las masas. Prescindarazón, y ésa que no tenía es la que hay que mos de la diagnosis y detengámonos en la quitarle, Europa necesita conservar su esenmocracia liberal. Lleva prognosis. Diagnósticos profundos pueden cial liberalismo. Ésta es la condición para sual extremo la resoluser errados si los pronósticos que aventuran perarlo». Leído más de medio siglo después, ción de contar con el no son posteriormente confirmados por los este párrafo puede parecer trivial, pero si se hechos. Hay dos momentos en este libro, tan recapacita en que fue escrito antes del desenprójimo y es prototipo lleno de momentos fascinantes, donde se lace, es fácil advertir la perspicacia de Ortega: de la acción indirecta pone a prueba la capacidad de Ortega para el si el fascismo hubiera triunfado, Europa se pronóstico. habría destruido. Hay también un corolario implícito que durante cinco decenios resultó El primero se contiene en el siguiente texto: de más difícil aceptación pero que, al cabo, «Son bolchevismo y fascismo, los dos intenes también hoy plenamente confirmado: si el tos nuevos de política que en Europa y sus bolchevismo hubiera triunfado también Euroaledaños se están haciendo, dos claros ejempa se habría destruido. Caído el muro de Berplos de regresión sustancial Uno y otro — lín, el pronóstico de Ortega adquiere su máxibolchevismo y fascismo— son dos seudoalmo sentido. boradas; no traen la mañana de mañana, sino la de un arcaico día, ya usado una y muchas veces; son primitivismo... No cabe duda de La Europa liberal que es preciso superar el liberalismo del siglo XIX. Pero esto es justamente lo que no puede Describe Ortega dos enemigos de ese libehacer quien, como el fascismo, se declara anralismo europeo que «Europa necesita contiliberal, Y como ya una vez éste triunfó de servar» y frente a los que muy a punto estuvo aquél, repetirá su victoria innumerables veces de perder en sendas ocasiones. De perder dejar hueco en el Estado que él impera para ante el fascismo durante la guerra «caliente» que puedan vivir los que ni piensan ni sienten que Ortega adivina, y de perder frente al bolchevismo en una larga «guerra fría» que Ortecomo él, es decir, como los más fuertes, ba conjetura. Derrotados ambos definitivacomo la mayoría. El liberalismo —conviene mente, el pronóstico de Ortega se cumple: hoy recordar esto— es la suprema generosiEuropa conserva hoy su esencial liberalismo, dad: es el derecho que la mayoría otorga a las condición necesaria para su superación. minorías y es, por tanto, el más noble grito que ha sonado en el planeta. Proclama la deEl otro pretexto reproduce de forma distinta cisión de convivir con el enemigo; más aún, la misma idea y rezuma similar inquietud. con el enemigo débil. Era inverosímil que la Como el anterior, no obstante la dureza de la especie humana hubiera llegado a una cosa apuesta, expresa un pronóstico optimista. tan bonita, tan paradójica, tan elegante, tan Son los párrafos finales del libro, el mensaje acrobática, tan antinatural.» de despedida del escritor al lector: «Por lo tanto, vendrá una articulación de Europa en dos formas distintas de vida pública: la forma | El peligro del Estado de un nuevo liberalismo y la forma que, con un nombre impropio, se suele llamar totalitaAl cabo de medio siglo el diagnóstico de ria. Los pueblos menores adoptarán figuras Ortega se confirma a pesar de que «gobernar de transición e intermediarias. Esto salvará a con la oposición» sea un «ejercicio demasiaEuropa. Una vez más resultará patente que do difícil y complicado toda forma de vida ha menester de su antagopara que se consolide en nista. El totalitarismo salvará al liberalisla tierra». El peligro que mo, destiñendo sobre él, depurándolo, y graamenaza a la conservacias a ello veremos pronto a un nuevo liberación de esa «cosa tan bolismo templar los regímenes autoritarios». nita» de «convivir con el Este «pronto» que se contiene en el anuncio enemigo» consiste en de Ortega hay que interpretarlo en «tempo» que «una masa homogéde historia profunda, de historia de las ideas y nea pesa sobre el Poder no de los meros acontecimientos. Es el tiempublico y aplasta, anipo de una o dos generaciones, más o menos quila todo grupo oposiel tiempo de nuestro tiempo. tor». El modo como esa Ése es el pronóstico. A diferencia de tan«masa» actúa sobre «el tos otros que han pronunciado los dialéctiPoder público» queda cos de la historiografía profética, el de Ortega descrito por el filósofo en se distingue por resultar confirmado. De proel capítulo XIII, titulado fundas profecías están llenos los libros de «el mayor peligro, el Estapensamiento. Las confirmadas son rara avis do», de la siguiente maen el océano de las refutadas. Lo que ahora nera: «Éste es el mayor interesa, tras comprobar la solvencia de la peligro que hoy amenaza conjetura orteguiana es qué y cuánto de «su a la civilización: la estaesencial liberalismo necesita Europa consertificación de la vida, el invar». Pero también sobre ese particular el filótervencionismo del Estasofo es explicito: do, la absorción de toda la espontaneidad históri«La forma que en política ha representado ca que, en definitiva, sostiene, nutre y empuja D. José Ortega y Gasseí (18831955) la más alta voluntad de convivencia es la deios destinos humanos». mocracia liberal. Ella lleva al extremo la resoMientras la posterior desenvoltura de los lución de contar con el prójimo y es prototipo hechos históricos se ha encargado de desde la acción indirecta. El liberalismo es el mentir el contenido de las diversas interpretaprincipio de derecho político según el cual el ciones dialécticas, materialistas o nacionalisPoder público, no obstante ser omnipotente, tas, de la historia, el pronóstico orteguiano ha se limita a sí mismo y procura, aun a su costa, sido globalmente confirmado. Tras la derrota cracia. Se trata de una opción realista que concibe el devenir como cambio irreversible, del marxismo y del fascismo, asistimos a una al menos en ese punto, convencido de que la moderación del debate ideológico, que no tiepretensión de que el poder constituido emane ne que ver ni con el eclecticismo del final de la de ía espontaneidad social es incompatible con el proceso de tecnificación y de emanciideología ni con el estatalismo delcrepúsculo pación personal que impulsa al Estado moideológico. Se libra el conflicto entre dos tenderno. El poder político se articula, guste o dencias contrapuestas por el grado de interno, jurídicamente frente a la sociedad como vencionismo o de limitación que cada una una fuerza «omnipotente», manifestación de la voluntad de dominio de una «masa homoatribuye a un tipo de Estado «articulado» por génea» que «aplasta, aniquila todo grupo la idea de democracia liberal. Lo esencial del opositor». Para prevenir esa amenaza no vaíe liberalismo triunfa sobre sus oponentes, lirestituir a la espontaneidad social la organización del poder político porque tendría que ser brándose más «elegantemente» en su interior el propio poder político (ya liberado de las y no fuera de ese espacio la pugna entre moconstricciones sociales) el agente de esa indos distintos y opuestos de entender la gesverosímil restitución. La opción moral sólo puede hacerse tras la previa aceptación reatión política. Sistematicemos las actitudes lista de ese proceso irreversible de tecnificaque se cruzan en el campo de fuerzas que Orción o estatalización del poder, de emancipatega describe, Por un lado, propone una opoción de ia voluntad personal mediante su sición entre Antiguo y Nuevo Régimen, entre transformación en voluntad general, democrática o estatal. la antigua y ta nueva forma de «articulación de Europa». La nueva forma de institucionalizaLa perspicacia del análisis orteguiano procede de que además de contraponer Antiguo ción del poder politico constituye una técnica «Frente al autoritarisy Nuevo Régimen, fuerza a oponer tendencias «omnipotente» de administración de lo públimo de la tradición, opdivergentes que brotan de un mismo impulco separada de las pautas internas que nutren so genético en el interior del Nuevo Régimen. ta por el liberalismo De hecho, la noción misma de «democracia lila convivencia social. La administración de lo Ilustrado. Pero no se beral» es paradójica, un equilibrio delicado, público se realiza a costa de la socialización trata de una opción «un ejercicio demasiado difícil y complicado espontánea o al margen de o contra esos promoral entre despotispara que se consolide en la tierra» de un «Pocesos de socialización, al contrario de fo que der público, (que) no obstante ser omnipotenmo y libertad política, te, se limita a sí mismo». Un Poder que, por ocurría en las formas antiguas en que el «poporque reconoce que tener un origen democrático, está legitimado der público» o emergía del propio tejido social hay formas pacriona para ser «omnipotente», pero que por ser o se nutría de sus usos, tradiciones y costum«omnipotente» es incompatible con la liberdas de la tradición me tad. La democracia no puede serlo más que si bres. Ortega no es un escritor que mira con no» absolutistas que expresa la voluntad libre de los ciudadanos nostalgia hacia atrás, sino un pensador que las formas estataÜstas para determinar la voluntad política o general atisba con preocupación el futuro; no juzga el de la democracia» o mayoritaria, pero la voluntad política no puede constituirse libremente más que si deja presente a través de la actitud idílica de quien de intervenir o determinar la voluntad indivipara recuperar o conservar el pasado está dual de los ciudadanos. Por democrática que dispuesto a sacrificar el proceso de racionalisea la voluntad política, no puede constituirse zación ilustrado que permite a la persona dislibremente más que si las voluntades personales se determinan libremente; pero una vez tinguir su autonomía moral de la del grupo soque la voluntad política es constituida, la vocial al que pertenece. No es, pues, un tradiluntad individual queda sometida a su impecionalista. Nada más lejos de la actitud orterio. En la moderna articulación de la política guiana que oponer a la «rebelión de las masas», la mansedumbre personal o la docilidad tistacostravénadatradicioneautoritarismciólisma lan, autoridaso porqu morass qu ilustrado d deee l io laslea entr yo tradició reconocss cauced d costumbre forma institucionalment.ee Per l despotisma tradicióssnoe mediadore estatalista qu n quoe sse so sociales haneo opt tratn yy meno forma libertaassae d po d d politizade.ee Frentr ls los e una absolu pacciod demols libera políti usosa opea a a , l Es necesario oponer en el Nuevo Régimen encorresponde al Estado administrar el espacio tre Estado limitado en su omnipotencia y Essustraído a la libertad individual. Cuanto más tado de omnipotencia ilimitada. Entre ambos Estado, menos libertad personal y menos eshay que optar. pontaneidad social: «La expontaneidad social Cuando escribe Ortega La rebelión de las quedará violentada una y otra vez por la vomasas tiene muy claro que no es posible luntad del Estado». Cuanto más libertad peridentificar la libertad política con la voluntad sonal, menos espacio para la aplicación de la democrática. Democracia y libertad son antifuerza del Estado. Se comprende que la saltéticos y su fusión constituye una paradoja; vaguarda de las libertades personales se conpero como surgen de un mismo impulso, el vierta en un problema para el constitucionalisimpulso es también paradójico y sólo admite mo moderno. Se requieren garantías para una solución paradójica o, como escribe Orasegurarse de que la «omnipotencia» estatal tega, «antinatural». «Democracia» y «libertad» no acabe invadiendo los recintos acotados no pueden coincidir en el mismo espacio, sino para la expansión de la libertad que deben ser que se distribuyen el espacio que ha de reparinaccesibles al Estado. Pero ¿cuánto espacio tirse. Ser libre, en el sentido moderno, es poy qué especie de garantías? Lo que queda der quedar liberado de la voluntad política de claro es que la expresión «Estado libre» o «lidominio; se es libre en la medida en que la vobertad democrática» es, en sí misma, contraluntad individua! queda ajena a la regulación dictoria o paradójica. Tal es el Implícito diagde la política. Como politica y sociedad se linóstico de Ortega. mitan mutuamente, cuanto mayor expansión de la política, menos espontaneidad de la sociedad, y viceversa. El subdito del Antiguo Liberalismo y Democracia Régimen no se plantea el problema de la libertad en los mismos términos que el ciudaEn el esquema orteguiano se oponen, pues, dano del Nuevo, pues Estado y Sociedad no dos tipos históricos de organización política: se excluyen, sino que se incluyen. Pero en la «El socialismo puede Antiguo y Nuevo Régimen. En el Antiguo Résociedad moderna si no se reparte el espacio ser democrático, pero gimen la política no es una técnica separada «la sociedad tendrá que vivir para el Estado; el en cuanto socialismo de la sociedad, sino un momento de la autohombre para la máquina de Gobierno». no puede ser sinónimo rregulación social. Estado y Sociedad se funde 11 libertad». Sólo lo den en el mismo tejido. Pero la nueva forma Es evidente que «democracia» y «liberalises en cuanto permite de poder politico, el Leviatán, no emerge de la mo» no son una misma cosa, sino que procegarantías de Libertad sociedad, sino contra ella. El Estado es una den de un mismo impulso que ha de dividir el individual, pero no en técnica de administración de la sociedad por espacio entre ambos términos. Quienes imcuanto impone su vola política y no un producto de la sociedad. Lo ponen la democracia a la sociedad restringen luntad de dominio público es el espacio que corresponde admiel espacio de las libertades en que puede decomo socialismo denistrar al Estado, y para ese espacio el Estado senvolverse libremente el individuo en sociemo era ti con se convierte en una voluntad general o mayodad. Por eso Kelsen distingue una «democrarítaria omnipotente de dominio sobre una socia liberal» y una «democracia socialista». La ciedad constituida por voluntades Individuadiferencia entre una y otra corresponde a la les dominadas. Esa omnipotencia, sea o no mayor o menor amplitud del espacio destinademocrática, sobresalta a Ortega, y a prevedo a la libertad de cada versión. El socialismo nirla se orienta su pronóstico: «Como todos puede ser democrático, pero en cuanto solos demás peligros que amenazan a esta civicialismo no puede ser sinónimo de «libertad». lización, también éste ha nacido de ella. Más Sólo lo es en cuanto permite garantías de liaún: constituye una de sus glorias; es el Estabertad individual, pero no en cuanto impone do contemporáneo». Gloria porque es una vosu voluntad de dominio como socialismo deluntad de dominio democráticamente organimocrático. En su Meditación de Europa, Ortezada; peligro porque es un amenaza para la ga es explícito: «Es bien claro que la demolibertad De aquí que la oposición Antiguo y cracia por si es enemiga de la libertad, y por Nuevo régimen no sea una opción suficiente. su propio peso, si no es contenida por otras voluntad política, por democrática que ésta fuerzas ajenas a ella, lleva al absolutismo mafuera, y no la voluntad política la emanación yoritario». En rigor no existe una «democracia de la voluntad social. La identificación de «delibre», sino que se puede ser más o menos limocracia» y «libertad» encierra un círculo vibre de la voluntad democrática y coactiva del cioso que sólo puede resolverse dividiendo el círculo: «libertad» y «democracia» son espaEstado. cios separados porque son supuestos antitéLa voluntad popular ticos. No se puede ser individualmente, personal o socialmente libre, más que cuando se Ortega describió con íazón en El Espectaaceptan voluntariamente las regias de vida en dor que una cosa es el principio «liberal» y común, pero las reglas políticas procedentes otra el «democrático». Es evidente que la dede la voluntad democrática son obligatorias, mocracia exige el liberalismo como contracoactivas e impuestas: erxpresan la voluntad punto de la voluntad de poder y como garande unos sobre la de otros. Por tanto, no hay tia de que esa voluntad de poder procede del más modo moderno de ser libre que ser libre pueblo y no de sí misma. Según Ortega, la dedel Estado, incluido el Estado democrático; mocracia es una respuesta a la pregunta soes decir, que estando fuera del espacio reserbre a quién corresponde gobernar legítimavado a la regulación política. Mas como demente. La respuesta, dice, a la voluntad pomocracia y libertad proceden de un mismo pular libremente manifestada mediante la impulso por el cual la democracia se constituelección de representantes. El liberalismo es ye mediante la libre formulación de las volununa respuesta a la pregunta de hasta dónde tades individuales con objeto de imponer a puede llegar la voluntad democrática del Esesas voluntades regias obligatorias, se entado, cuál es la extensión de sus competencuentran en el seno del Estado democrático cias. V la respuesta dice: cuanto más limitado en mutua oposición, en conflicto permanente, sea el Estado, mayor será el ámbito de la ligenerando dos tendencias opuestas. Una bertad. Por su forma, la organización política tendencia socialdemócrata, caracterizada por puede o no ser democrática. Tras la derrota el afán político de regular y condicionar la sodel fascismo y del comunismo ya no cabe al ciedad, y una tendencia liberal caracterizada Estado moderno más forma que la democrápor la resistencia de la sociedad a ser invaditica. Por su materia o contenido, el espacio da o dominada por la voluntad política. Tal para la dominación democrática del Estado tendencia liberal es, además, conservadora puede ser más o menos limitado. Y ése es el cuando se nutre del respeto a las tradiciones debate que queda pendiente de librar una vez y costumbres sociales y sostiene que el orique la democracia ha vencido históricamente gen de las convicciones morales está fuera a las modernas formas totalitarias de dominadel Estado. Esa tendencia conservadora deja ción política. Se trata de una democracia que de ser liberal cuando trata de imponer al EstaBolchevismo y fascisno puede dejar de ser liberal puesto que debe do sus convicciones morales de que se nutre dejar un espacio para que la voluntad persomo son dos seudoalboporque entonces alimenta el autoritarismo nal se manifieste libremente. Pero que puede radas, no traen la mamoral de la voluntad democrática. ser más o menos liberal, porque puede ser ñana de mañana, sino también más o menos socialista. Hacer compatible democracia política y esla de un arcaico día, ya pontaneidad social es exactamente la condiEl asunto queda así. Ser «libre» no es lo usado una y muchas ción para «superar el liberalismo» que requemismo que ser «demócrata», pero ser «demóría Ortega. Pero el liberalismo «no tenía toda crata» exige ser «libre» en algún espacio, porveces; son primitivisla razón, y ésa que no tenía es la que hay que que se presume que la voluntad política para mo quitarle». Impedir que el estatismo invada la que sea democrática ha de expresar la libre sociedad, o sea, limitar o delimitar la demovoluntad de quienes la constituyen. La opicracia es lo que hay que quitar al liberalismo nión no podría formarse «libremente» si la vopara que sólo permanezca su razón. • luntad política que brotara de ella condicionara a la sociedad de tal modo que, al final, la Luis Núñez Lude vé« es catedrático de la Universidad Compluorganización social fuera la expresión de la tense.