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El nuevo Museo de la Acrópolis

Begoña Castiella

La inauguración del nuevo museo de la acrópolis de Atenas donde están expuestos los tesoros de su arquitectura. La polémica generada por incluir copias y no las piezas reales que se encuentran en museos de otras partes del mundo.

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Begoña Castiella, “El nuevo Museo de la Acrópolis,” accessed November 12, 2019, http://repositorio.fundacionunir.net/items/show/1905.

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Title

El nuevo Museo de la Acrópolis

Subject

Un museo con historia

Description

La inauguración del nuevo museo de la acrópolis de Atenas donde están expuestos los tesoros de su arquitectura. La polémica generada por incluir copias y no las piezas reales que se encuentran en museos de otras partes del mundo.

Creator

Begoña Castiella

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Nueva Revista 124 de Política, Cultura y Arte, ISSN: 1130-0426

Publisher

Difusiones y Promociones Editoriales, S.L.

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Nueva Revista de Política, Cultura y Arte, All rights reserved

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es

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El nuevo Museo de la AcrópolisBEGOÑACASTIELLAPERIODISTALa polémica sobre los patrimonios de la humanidad y los nacionales,sobre países de origen y devoluciones, es una constante en los últimos años. Desde finales de junio, con un capítulo nuevo: se ha inaugurado el nuevo Museo de la Acrópolis en Atenas, donde están expuestos los tesoros de la arquitectura clásica griega... y las copias de los quese encuentran en otros museos del mundo. ¿Regresarán los originales que faltan en un futuro, quizás lejano?, ¿o pertenecen para siempre a los museos, a los países que los exhiben?El sábado 20 de junio se hizo realidad el deseo de los arqueólogos griegos y de todos los amantes del arte clásico: abrió sus puertas el nuevoMuseo de la Acrópolis, obra del arquitecto suizo Bernard Tschumi, amenos de trescientos metros de la colina en la que se encuentran los templos del Partenón y de Atenea Victoriosa, el Erecteión y otras obras arquitectónicas de la época clásica griega.EL PROYECTO DEL MUSEO, SUEÑO DE MELINA MERCURIEl nuevo museo ha sido durante más de treinta años un proyecto interminable, iniciado por la idea del político Constantino Karamanlis en los añossetenta. Pero empezó a concretarse con la actriz Melina Mercuri, nombrada por el primer ministro socialista Andreas Papandreu ministra de Cultura. Melina, como se la conoce familiarmente en Grecia, era una actriz visceral y carismática convertida en ministra apasionada. Comenzó su luchapersonal por el regreso del patrimonio griego en museos extranjeros yespecialmente por los denominados «Mármoles de Elgin», valiosas esculturas del Partenón y otros monumentos cercanos que se encuentran en elMuseo Británico de Londres.125JULIOSEPTIEMBRE 2009BEGOÑA CASTIELLAFue Melina la que convocó el primer concurso arquitectónico para elnuevo museo, la que en cada uno de sus viajes al extranjero hablaba deltema con pasión y daba argumentos serios (la Acrópolis es un monumento único perteneciente a la Humanidad y debe de conservarse y preservarse entero) y sentimentales («los mármoles son griegos y deben de volver a su cuna»). Mercuri fue ministra muchos años: desde el primergobierno socialista de 1981 hasta 1989, y luego desde 1993, cuando volvió a ganar las elecciones Papandreu hasta su fallecimiento (por cáncerde pulmón, al ser fumadora empedernida) en 1994. Su viudo, el cineastaJules Dassin, siguió viviendo en Grecia y luchando por el museo y el regreso de las esculturas hasta su muerte en 2008. La institución creada porambos, la Fundación Melina Mercuri, obtiene los beneficios de sus películas y continúa apoyando la conservación de los monumentos de laAcrópolis y las iniciativas para la reunificación de las esculturas del Partenón. Todo lo que hizo Melina estaba basado en su apasionada convicción de que la Acrópolis es una entidad de valor artístico único, representando el espíritu griego y simbolizando sus valores, principios e ideales.Ideales de armonía, grandiosidad a la vez que sencillez, equilibrio, belleza estética, perspectiva.Tras varios concursos arquitectónicos y muchas polémicas, finalmentela obra fue adjudicada al arquitecto suizo Bernard Tschumi, entonces decano de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Columbia, quevive y trabaja principalmente en Estados Unidos. Junto con su socio griego Mijalis Fotiadis diseñaron un edificio muy moderno, con líneas sencillas, de cristal y hormigón. Pero se enfrentaron con un delicado problema: las máquinas cavando los cimientos del lugar designado por el Estadopara la construcción del nuevo museo revelaron una importante excavación arqueológica con restos de la ciudad, sus talleres y almacenes desdeel siglo Va.C. hasta los primeros años bizantinos. Este hallazgo retrasó yencareció aún más la obra (que costó un total de 130 millones de euros),ya que el proyecto arquitectónico tuvo que reformarse. Ahora Tschumi seencuentra profundamente satisfecho del resultado de la obra, que quiso«moderna, llena de luz y sencillez, no una copia del Partenón». Un espacio para exponer más de 400 estatuas y 4.000 objetos. Lo ha conseguido.Por fuera muchos critican la mole de cristal y hormigón gris pulido que126NUEVA REVISTA 124EL NUEVO MUSEO DE LA ACRÓPOLISparece un barco gigante varado. Por dentro, sin embargo, la sensación esde luz, espacio y vistas espectaculares —trescientos metros a vuelo depájaro y ves el Partenón—.EL MUSEO, CONJUNTO DE CRISTAL Y HORMIGÓN MIRANDO HACIA LA COLINALa construcción comenzó hace cinco años, resultando en un enorme edificio (más de 14.000 metros cuadrados de espacio de exposición más elequivalente para las restantes instalaciones). Hormigón gris oscuro ligeramente pulido y cristal diáfano en varios pisos, sostenido por unas ciencolumnas antisísmicas. Debajo de éstas, la excavación expuesta. Su vistaforma parte del suelo del atrio, la entrada exterior, protegida por cristal.En la entrada del edificio, las taquillas, una cafetería y una pequeñatienda. Siguiendo la idea de la entrada de la Acrópolis, una cuesta que recuerda las procesiones de la Antigüedad dedicadas a la diosa Atenea llevahasta la sala de las esculturas. Por el camino, expuestas en bonitas vitrinas,los objetos encontrados en las laderas de la colina, objetos de la vida diaria de barro y de los santuarios dedicados al dios de la medicina, Asclepio (Esculapio para los romanos), y otros.Unos metros más arriba, al fondo, como en un palco, las Cariátides vigilan. Las columnas decoradas con forma de jóvenes doncellas del Erecteión se ven libres al fin, ya que durante muchas decenas de años estaban prisioneras en una vitrina estrecha con ozono del museo anterior, diezveces más pequeño (1.400 metros cuadrados). Expuestas están cinco, esperando a su hermana del Museo Británico.LA GALERÍA ARCAICAEl resto de las más de 400 magníficas esculturas conservadas de la Acrópolis se encuentran en el piso siguiente. Con luz natural y mucho espacio, se ven obras desde la época arcaica, con los restos de los pedimentos del Partenón arcaico, pasando por la época «severa» (la más austera, apartir del 450 a.C., preludio de la época clásica), la clásica (mediados delsigloVa.C.) y la «rica» (la más recargada). Los tesoros están en bases demármol a distintas alturas y se pueden rodear. Figuras conocidas, como losjóvenes «kúros», las jóvenes «kóres», el «mosjofóros» (joven cargando con un127JULIOSEPTIEMBRE 2009BEGOÑA CASTIELLAbecerrito sobre sus hombres), y muchas más. De cerca se pueden ver rastros de colores, los relieves de sus cuerpos y sus trajes, los agujeros delos que salían las decoraciones de metal. En vitrinas, objetos varios encontrados en distintas excavaciones de la colina sagrada. La sala tiene paredesde cristal diáfano, y el mundo exterior —una vista muy urbana de la capital griega— parece un escenario teatral.LA SALA DEL PARTENÓNEn el piso superior, alineado con el propio Partenón que se ve desde losenormes ventanales (hay una visión panorámica de 360 grados), con elmismo espacio interno que dicho templo, están los extraordinarios mármoles esculpidos siguiendo el deseo del general Pericles alrededor delaño 450 a.C.: tras reponerse la ciudad de la invasión persa (en varios sitiosdel museo se pueden ver objetos marcados por el terrible incendio provocado por el ejército del rey Jerjes, hijo de Darío, en el año 480 a.C.),encarga varias edificaciones. Entre ellas, un magnífico templo dedicado ala diosa Atenea Parthenos (virgen), como símbolo de poder y prestigiode la ciudad.Aunque los edificios que se diseñaron tardaron en terminarse, debidoa una guerra entre Atenas y Esparta, reflejan los ideales de una sociedaden la que la libertad, el pensamiento filosófico, la actividad política y lasartes estaban muy presentes.En esta sala se encuentra lo que se conserva del famoso friso del Partenón, legendariamente atribuidos al escultor Fidias y su taller: una largahilera de grandes paneles de mármol de un metro de altura que originalmente medía 160 metros de largo y representaba una de las grandes procesiones en honor a la diosa Atenea con multitud de personajes: se vensoldados y ciudadanos de a pie, músicos y portadores de ofrendas, efebos,niños, esclavos, jóvenes doncellas y mujeres mayores, embajadores de lasciudadesestado aliadas, animales para los sacrificios... De estos bajorrelieves dóricos que se conservan, casi la mitad son los originales de mármolcon una patina dorada y marcas del tiempo. Las copias, algo más de lamitad, son de yeso blanco, y los espacios grises, lo que falta. A pocos metros y más altura, lo mismo ocurre con las metopas (originales y copias)sobre batallas mitológicas.128NUEVA REVISTA 124EL NUEVO MUSEO DE LA ACRÓPOLISVista exterior del Museo de la AcrópolisLAS HERIDAS DE LA ACRÓPOLIS Y EL CONDE ELGINEl conjunto de la colina de la Acrópolis, el santuario más conocido de lahistoria, sufrió muchos daños desde hace mas de tres mil años. En elmuseo se ven ahora expuestos objetos con la marca del fuego que causaron los persas en el siglo V. Heridas conocidas fueron también las causadas por un rayo, provocando un incendio, las del bombardeo y posterior saqueo del asalto de los venecianos, con Francesco Morosini al mando (el Partenón era... el polvorín). Heridas causadas por los cambios de usodurante el paso de la historia: de los templos de la época clásica a la 129JULIOSEPTIEMBRE 2009BEGOÑA CASTIELLAbasílica cristiana (primero ortodoxa y luego católica) en el caso del Partenón, que luego fue convertido en mezquita. Se quitaron y añadieron otrosedificios de la época bizantina y otomana posterior... Muchos fueron losextranjeros que se llevaban un objeto, un trozo de mármol cuando visitaban la colina abandonada, pero lo más documentado fue el caso del nobleescocés lord Elgin.Durante su mandato como embajador ante las autoridades otomanasobtuvo un «firmani», un documento del sultán, para llevarse algunos objetos esculpidos de la Acrópolis y decorar sus propiedades. En la práctica ydurante varios años, entre 1801 y 1805, un escultor italiano y varios obreros a su sueldo serraron partes esculpidas del Partenón y otros edificios,los mandaron a Inglaterra (con naufragio incluido) y durante varios añostodo ello estuvo almacenado en su finca. Al borde de la ruina, Elgin consiguió vender por 35.000 libras en 1816 a la corona británica su colección,que pasó a exponerse en el Museo Británico desde entonces. Nada menosque provenientes del Partenón casi la mitad del friso, ciento veinticinco delas metopas (de la representación de la batalla entre lapitas y centauros)y diecisiete figuras de los pedimentos. También cuatro paneles del frisodel templo de Atenea Victoriosa y una cariátide del Erecteión. Los mármoles fueron en los años treinta blanqueados con ácido y frotados con cepillos de púas metálicas (los especialistas griegos sufren cuando leen lasdescripciones de esta limpieza) para el estreno en 1939 de la Galería Duveen, donde se encuentran hasta ahora.INAUGURACIÓN Y POLÉMICACon la inauguración de este museo, los griegos están entusiasmados: yahay un lugar moderno, seguro y protegido donde se podrán exponertodas las obras salvadas de la Acrópolis. Ya el Vaticano, la Universidadde Heidelberg y el Museo Salinas de Palermo han permitido que los fragmentos de esculturas que tenían en sus colecciones se exhiban en Atenas. Pero quedan muchos tesoros no sólo en el Museo Británico, sino enel Louvre, en Múnich y en otros lugares. Durante la ceremonia de inauguración, el presidente de la República, Carolos Papulias, afirmó que «erahora de cerrar las heridas del Partenón con el regreso de los mármolesque le pertenecen», mientras que el primer ministro, Costas Karamanlis,130NUEVA REVISTA 124EL NUEVO MUSEO DE LA ACRÓPOLISVista de la Acrópolis desde el interior del museoseñaló que «el museo es una prueba viva de la fuerza de la cultura mundial, que puede y solicita la reunión de sus mármoles». El director general de la UNESCO,Koichiro Matsuura, habló del papel de intermediario desu organismo. El gesto más simbólico fue el del ministro de Cultura, Andonis Samaras, que colocó cuidadosamente la cabeza original de la diosaalada Iris en uno de los paneles del friso, copia del que se encuentra enel Museo Británico.En la comunidad internacional se es consciente de la importancia delconjunto artístico de la Acrópolis como un monumento único cuya importancia justifica el que se quiera reunir todos sus fragmentos, no como un131JULIOSEPTIEMBRE 2009BEGOÑA CASTIELLAprecedente para comenzar a vaciar los museos del mundo siguiendo exigencias de los países de origen. Para los griegos, Elgin «robó» el patrimonio heleno con la excusa de un dudoso permiso obtenido por las fuerzasde ocupación de entonces, los otomanos. Para los ingleses, la compra porparte de su Estado fue legal y para el director del Museo Británico, los «mármoles de Elgin» son una parte del tesoro artístico mundial expuesto endicho museo. Neil Mac Gregor, el director, considera que lo importantedel Británico es que el visitante puede ver las maravillas del arte mundialreunidas en un edificio, de forma gratuita y en un entorno seguro. Ahoraque el nuevo Museo de la Acrópolis se ha inaugurado, situado en un lugarestratégico, con vista directa al conjunto monumental, los mejores sistemas de protección para sus objetos... la postura favorable a su regreso seve aumentada. Si de verdad visitaran este museo (que tiene capacidad para10.000 visitantes al día) los dos millones y medio de personas al año quese calcula, la idea del regreso de los originales en el extranjero se extenderá. Hay comités luchando por este regreso en diecisiete países (incluidaEspaña). Y hasta finales de año el precio de la entrada se mantiene simbólico: un euro. Y el año que viene será de cinco euros.Los veinticinco miembros del consejo del Museo Británico, que depende del ministerio de cultura, medios de comunicación y deporte, se veránpresionados, junto a especialistas como Ian Jenkins, conservador jefe de lascolecciones griegas y romanas, y Lesley Fitton, la directora del departamento. Pero una teórica propuesta de un préstamo por varios meses de algunas obras no ha sido aceptada por los griegos: el aceptar un préstamo seríacomo aceptar el principio de la propiedad británica. En los próximos mesesse espera que los más de diecisiete comités para el regreso de estas obrasvuelvan al ataque. Los diputados ingleses en principio estarían a favor, elgobierno en contra. Entre tanto, en el moderno museo ateniense las obrasoriginales se dejan admirar y los griegos esperan con optimismo.132NUEVA REVISTA 124