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En medio de una legislatura sin rumbo

Antonio Fontán

Sobre la mala impresión que ha dado la marcha de los ahora ex-ministros que no querían apoyar a su partido y que no han dado explicación de su marcha.

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Antonio Fontán, “En medio de una legislatura sin rumbo,” accessed May 26, 2020, http://repositorio.fundacionunir.net/items/show/1743.

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Title

En medio de una legislatura sin rumbo

Subject

La situación actual en el gobierno.

Description

Sobre la mala impresión que ha dado la marcha de los ahora ex-ministros que no querían apoyar a su partido y que no han dado explicación de su marcha.

Creator

Antonio Fontán

Source

Nueva Revista 125 de Política, Cultura y Arte, ISSN: 1130-0426

Publisher

Difusiones y Promociones Editoriales, S.L.

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Nueva Revista de Política, Cultura y Arte, All rights reserved

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Language

es

Type

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En medio de una legislatura sinrumboANTONIOFONTÁNLos ex ministros que han renunciado al acta de diputado no lo han hechobien. Ni era el momento, ni era el procedimiento. Habían sido elegidospara cuatro años y se han marchado a los dieciocho meses, sin explicarpor qué y sin dar cuenta de sus razones en el lugar adecuado, ante losvotantes de la circunscripción por la que habían sido elegidos, los quehabían depositado en ellos su confianza.Si ha sido por disconformidad con la dirección política del Gobiernodebían haberlo declarado de una manera expresa. Además, su partido ysu grupo parlamentario no pueden imponerles el sentido de sus votos enla Cámara. La Constitución (art. 67.2) dice que «los miembros de las Cortes Generales no estarán ligados por mandato imperativo».Tal como se ha producido su dimisión parlamentaria sin que haya mediado una «causa mayor», su adiós a las responsabilidades políticas que habían asumido parece poco seria o, al menos, poco profesional.Pero esas anécdotas no tienen mucho que ver con los problemas realesde España al empezar el segundo curso parlamentario del Gobierno de 2008.Si es que los nuevos ex parlamentarios no querían apoyar con su presenciay con su voto las políticas del Gobierno de su partido tendrían que haberloexplicado: primero en sus respectivas provincias y enseguida a todo el país.4NUEVA REVISTA 125El Estado español, diseñado en laSi los nuevos ex parlamentarios noConstitución de 1978, se definequerían apoyar con su presencia ycomo una Monarquía parlamentariacon su voto las políticas del Gobier(art. 1.3). Ser uno —o una— de losno de su partido, tendrían que hacasi seiscientos miembros de las Cáberlo explicado.maras es algo muy importante parala nación, porque lo que ellos decidan afecta a toda la ciudadanía. Si nila gente ni los medios de comunicación han prestado mucha atención a esas tres dimisiones, es porque losespañoles están pendientes de otras cosas: de la crisis económica, del desempleo, de los carteles de «se vende» o «se alquila» en las fachadas de losinmuebles y de lo que el propio presidente del ejecutivo ha llamado sus«improvisaciones». En lo cual parece estar bien acompañado por una partede su gabinete.La famosa crisis económica de 1929, o la conciencia de ella, llegó aEspaña con cierto retraso, quizá porque estaba precedida por unos añosde una cierta prosperidad y los gobernantes no tomaron a tiempo las medidas oportunas. Pero tuvo consecuencias políticas claramente visibles enlos dos primeros años de la República. Los problemas sociales y sindicales con que entonces tuvieron que enfrentarse los ministros de Azaña noeran sólo ideológicos. Eran en primer lugar sociales. En las elecciones municipales de abril del 31 y en las parlamentarias de aquel verano, la mayorparte de los sindicatos anarquistas —contrarios a cualquier clase de gobierno— apoyaron tanto a las candidaturas de los republicanos de izquierda y de los socialistas a cuyas filosofías políticas eran tan contrarios ideológicamente, como a las de conservadores y liberales.La crisis de ahora se veía venir antes de lo que desde el poder sequiso reconocer. Basta recordar alguno de los últimos debates preelectorales de la televisión. Pero las medidas que habrían debido empezar atomarse antes de las elecciones de marzo, y las que con la mayor urgencia podrían haberse adoptado en esa primavera, brillaron por su ausencia como se suele decir. La gran mayoría de los más de cuatro millones de desempleados de ahora no son inmigrantes de los que fueronadmitidos desde el año 2004, pero algunos sí.5OCTUBRE 2009ANTONIO FONTÁNEn el orden político e institucioEl Gobierno debe dejar para otro monal, el gran problema del Gobiernomento, con paz social y económica,español y el que pueda venir detrássus planteamientos nominalmentede él, aunque sea en el año 2012, esprogresistas de política familiar yel desorden estatutario, que venía deética, históricamente tan agresivosatrás, pero que se ha agravado conpara una mayoría de la población,las reformas más recientes. En lacomo los que afectan a la vida y aConstitución del 78 está muy clarolos símbolos históricos y religiosos.que España es una nación y las comunidades autónomas, llámense a símismas «nacionalidades», son otracosa. Eso estaba pacíficamente aceptado por socialistas y populares, y hasta por los partidos nacionalistas,aunque en algún caso fuera a regañadientes.Los que querían que Cataluña en su nuevo Estatuto se declarara solemnemente una «nación» eran allí mismo una minoría —importante, pero minoría—, hasta que los gobiernos socialistas de Barcelona y de Madrid descubrieron la filosofía política de la «geometría variable» que da lugar a queen los parlamentos para legislar o ganar votaciones en vez de acuerdospolíticos haya que hacer operaciones aritméticas, en ocasiones acompañadas de concesiones competenciales o presupuestarias.Crisis económica, creciente desempleo, desorden de Estado y comunidades. Estas son las grandes cuestiones pendientes que tiene la nación.Son responsabilidad del parlamento. El Gobierno, con su cambiante e inestable «geometría variable», no basta para resolverlas.No se trata de llegar a consensos como los que hicieron posible laConstitución. Son deseables, o más bien precisos, acuerdos sobre asuntosconcretos entre el Gobierno y el principal partido de la oposición.En algunos casos la oposición puede apoyar al Ejecutivo como enasuntos de política exterior, de defensa, de seguridad, de educación y deuna cierta ordenación del sistema financiero español. En otros casos sepuede abstener. Y el Gobierno debe dejar para otro momento, con paz social y económica, sus planteamientos nominalmente progresistas de política familiar y ética, históricamente tan agresivos para una mayoría de lapoblación como los que afectan a la vida y a los símbolos históricos y 6NUEVA REVISTA 125EN MEDIO DE UNA LEGISLATURA SINRUMBOreligiosos. Respecto al aborto bastaría recordar el derecho romano, segúnel cual el nasciturus, o sea la criatura que va a nacer, ha de ser considerado igual a los ya nacidos en lo que afecta a sus derechos y ventajas.Entre los cuales, evidentemente, muy en primer lugar se halla la vida. Esono quiere decir que en la historia de Roma —República e Imperio— nohubiera atentados contra la vida del no nacido. Significa que el derechoamparaba al más débil, que era precisamente ese nasciturus. Se sabía quese practicaban abortos pero a nadie se le ocurría decir que fuera un «derecho» de la madre. Algo semejante no deja de ocurrir en otras materiasmenores. Por ejemplo, en el «laicismo» que aspira a imponer una filosofíasocial que no guarde el debido respeto a la conciencia de cada uno y a lalibertad de todos.7OCTUBRE 2009