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Una visita al Marqués de Guadalcanal

Varios autores

Artículo que narra el viaje a la sierra sevillana para conocer el pueblo familiar de Antonio Fontán y su recibimiento en Villa Susana

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Varios autores, “Una visita al Marqués de Guadalcanal,” accessed December 10, 2018, http://repositorio.fundacionunir.net/items/show/1708.

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Una visita al Marqués de Guadalcanal

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Conversaciones con Antonio Fontán

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Artículo que narra el viaje a la sierra sevillana para conocer el pueblo familiar de Antonio Fontán y su recibimiento en Villa Susana

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Varios autores

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Nueva Revista 121 de Política, Cultura y Arte, ISSN: 1130-0426

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Difusiones y Promociones Editoriales, S.L.

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Nueva Revista de Política, Cultura y Arte, All rights reserved

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Una visita al Marqués de GuadalcanalLa idea de organizar un viaje hasta los lindes de Sevilla y Extremadura para conocer el pueblo familiar de Antonio Fontán se nos ocurrió en la revista comouna manera distinta de homenajearle. En octubre había celebrado sus 85 añosy el pasado mes de junio su Majestad el Rey le había concedido el título de Marqués de Guadalcanal. Dos buenos motivos para que en Nueva Revistapreparáramos algo especial.En lo que se refería a eventos se antojaba difícil superar el organizado por Rafael Llano con motivo de los ochenta años, en 2003, completado con el número 89de Nueva Revistadedicado por entero a la figura de nuestro editor. Sin duda, un número especial que los lectores de nuestra publicación guardarán con cariño en susbibliotecas particulares. La visita a Guadalcanal no pretendía ser por tanto másque una continuación de aquel homenaje anterior y, como hasta entonces nuncase había hecho, pensamos que lo ideal era que nos desplazáramos hasta la sierrasevillana algunas personas que a lo largo de la vida de la Nueva Revistahabíamosparticipado directamente en su elaboración.La estación de Atocha era un buen marco para comenzar aquel viaje sobreel que nadie tenía ninguna expectativa, es más, confieso que se percibía unpoco de desconcierto. Allí fuimos llegando uno a uno todos los viajeros para5FEBRERO 2009subirnos al AVE que nos acercaría a Hispalis. Quizá por lo temprano de la hora,el silencio y los periódicos fueron los primeros protagonistas del trayecto. Peroa medida que la mañana fue desperezándose la conversación comenzó a fluirdando pie a comentar algunos aspectos de la actualidad política y económicade nuestro país que recogía la prensa en aquel miércoles 29 de octubre.El viaje en tren fue cómodo y al ser la primera etapa pasó rápido. Sevilla nosrecibió con cierta brisa pero el sol ya lucía allá arriba. Pasados unos minutos dedescanso e intercambio de impresiones, nos saludó Francisco, el conductor de lafurgoneta que nos conduciría hasta Guadalcanal. Por un momento parecíamosun grupo de alumnos de diferentes cursos que van desde sus hogares a la escuela del pueblo donde les espera el maestro. De alguna manera había sido así. En diferentes momentos de nuestras vidas don Antonio había aparecido tendiéndonosuna mano para subirnos al tren en marcha que era Nueva Revista.Pilar del Castillo, Nazareth Echart y Rafael Llano se sentaban en la fila de enmedio, Arturo Moreno y Sucre Alcalá en la de detrás, y a mí, como organizadorde aquel viaje, me tocaba ir junto al conductor. Sólo faltaba el micrófono para irdescribiendo todo lo que se podía ver a través de la ventanilla: mucho verde, cerdos ibéricos correteando en ingenua libertad y una atmósfera especial tanto enel interior de la furgoneta como en los campos que nos veían pasar desde fuera.Al cabo de un par de horas de viaje, y después de dejar a un lado Alanís yCazalla de la Sierra, las primeras casas blancas de Guadalcanal aparecieronen el horizonte. La plaza Mayor era el punto de encuentro acordado y allí estaba don Antonio esperándonos con atuendo informal flanqueado por dos de sussobrinos, Eugenio y Antonio, y un amigo, Gonzalo Alba. Como buen ciudadanode su pueblo y consciente de su responsabilidad institucional don Antonio noscondujo al consistorio, donde nos esperaba para darnos la bienvenida JesúsManuel Martínez Nogales, alcalde de Guadalcanal.Después de firmar en el libro de visitas, y en compañía del propio alcalde, ascendimos por las calles del pueblo hasta la vieja iglesia de Santa Ana donde todavía se conserva una pila bautismal de tiempos remotos y desde cuyo terraplén se podía abarcar de un vistazo todo el pueblo. Villa Susana, el final denuestro camino, se intuía a lo lejos. En el almuerzo, Eugenio Fontán señalaría6NUEVA REVISTA 121NUEVA REVISTAPanorámica de Guadalcanal desde la iglesia de Santa Anaque aquel encuentro le hacía especial ilusión porque con aquella visita habíamosconseguido que dos de las múltiples facetas de su tío, la de Nueva Revistay la deGuadalcanal, se unieran al menos durante un día. Por eso, quizá al llegar al camino de acceso a Villa Susana, llamada así por el nombre de la abuela de don Antonio, estábamos todos un poco expectantes. La casa la habíamos visto por televisión en el excelente documental que la periodista Marisa Ciriza había elaboradopara Televisión Española, pero las sensaciones no eran las mismas. Estar allí eraotra cosa.Los anfitriones, Antonio Fontán Meana y Myriam Darnaude, sin los cuales nohubiera sido posible este viaje, habían preparado un aperitivo con cerveza, vinode la casa, queso y jamón serrano (su apellido era aquí literal), al que siguió uncocido que hizo las delicias de los asistentes. Fue un almuerzo en familia, hasta7FEBRERO 2009UNA VISITA AL MARQUÉS DE GUADALCANALVista de Guadalcanal entre olivosel punto de contar chistes o derramarse el vino de alguna copa provocando lasbromas y comentarios de todos. Lo serio se dejaba para la conversación que empezaría después y para la que se había habilitado una sencilla estancia con estufa, pues, a media tarde y a la sombra, el frío de la sierra se empezaba a notar.No se trataba de una entrevista ni la visita se había concebido a tal efecto,aunque había sido la fórmula manejada antes de embarcarnos en aquel viaje. Sinsaberlo, aquel encuentro se estaba convirtiendo ya en algo especial y así fuecuando, mirándonos para ver quién hacía una primera pregunta, don Antoniopor su cuenta comenzó a hablar...8NUEVA REVISTA 121NUEVA REVISTAErmita de San BenitoANTONIO FONTÁNEste año 2009 que comienza es el vigésimo año de vida deNueva Revista. Hemos cumplido ya nuestros primeros diecinueve años. Empezar el año veinte supone ya una cierta mayoría de edad.En todos estos años hemos hecho múltiples actividades, hemos trabajado en ella mucha gente y se ha hecho un esfuerzo económico cuya contrapartida ha resultado ser impagable: estrechas amistades, colaboraciones duraderas en el tiempo, y los diferentes equipos de personas que se han idoformando a lo largo de todos estos años.En el primer número de Nueva Revista, allá por 1990, señalábamos lo trespilares que justificaban el lanzamiento de la publicación, el fundamento ideológico sobre el que se apoyaba esta iniciativa editorial: la cultura cristiana, elliberalismo político y el patriotismo español. Estoy seguro de que a lo largode estos años nos hemos equivocado muchas veces en cuestiones menores,9FEBRERO 2009UNA VISITA AL MARQUÉS DE GUADALCANALpero si uno revisa la colección comTransiciónpleta puede constatar que nunca nosA pesar de producirse la transición de unhemos visto obligados a hacer ningurégimen a otro, la situación política acna rectificación grave, ni ideológica, nitual nos demuestra día tras día que estepolítica, ni moral. Al contrario, se puenuevo régimen no se ha consolidadoden encontrar gran cantidad de cosasdesde el punto de vista de la estructurapositivas en todos los órdenes.del Estado.A lo largo de mis 85 años de vida,he tenido la suerte y el empeño departicipar con un numeroso grupo degente en tres ámbitos de actividad colectiva que han supuesto para mí tresfuentes de enriquecimiento: La universidad, los antiguos colaboradores y gentes del diario Madrid, y las gentes de aquella corriente tan antigua de la quefue testigo Arturo Moreno, las Juventudes Liberales. Esos tres ingredienteshan configurado en el tiempo los equipos de Nueva Revista que mencionabaantes. Han sido muchos pero con una unidad que quedaba y queda todavíareflejada en las cenas de nuestro Consejo. Todo esto, realmente, para un anciano Marqués como yo es algo impagable. Quiero aprovechar para agradeceros esta visita y este momento de reflexión y recapitulación compartida queme brindáis en representación propia y de la gran familia de Nueva Revista.PILAR DEL CASTILLODon Antonio, fui directora de Nueva Revistaen el año95 y en el año 96, hasta que José María Aznar tuvo la generosidad de llamarme, primero para ocupar la cartera de Medio Ambiente —puesto al quecreí oportuno renunciar por no ser la persona más adecuada—, y segundo,en una generosidad adicional que él tuvo conmigo, la presidencia del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), que acepté viéndome obligada adejar la dirección de la revista.En esta reflexión que hacía don Antonio de lo que ha sido este proyectode Nueva Revista, lo más importante, lo central sin duda, de su perspectiva, enlo que coincido plenamente, son dos cuestiones. Una es la coherencia desdeel principio hasta ahora, con inevitables matizaciones y revisiones menores10NUEVA REVISTA 121NUEVA REVISTAVilla Susanaen el tiempo propias de un proyecto flexible. Pero siempre salvaguardandouna línea de coherencia extraordinaria en los tres pilares que él mismo ha recordado: el de la cultura cristiana, el del liberalismo político y el del patriotismo. Todo ello se ha mantenido en el transcurso del tiempo y de los contenidos de Nueva Revistamanifestado de una manera o de otra. Y estos trespilares siguen siendo además de gran actualidad porque son elementos absolutamente claves para cualquiera que se proponga hacer o decir algo en lavida, y, desde luego, en la vida española.El segundo factor que también me parece extraordinariamente importante es la capacidad de articular equipos humanos, porque uno puede sermuy coherente, pero no resulta nada fácil compatibilizar esa coherenciacon la formación de equipos humanos. Esta es una condición que el fundador de Nueva Revista, el Marqués de Guadalcanal, don Antonio Fontánposee.11FEBRERO 2009UNA VISITA AL MARQUÉS DE GUADALCANALNos encontramos aquí, en Guadalcanal, personas que hemos llegado aNueva Revistaen momentos muy distintos a lo largo de su existencia, y lointeresante, lo atractivo, lo bueno de todo esto es que todas estas personas permanecen unidas a la revista sin dejar a su vez de desarrollar, comosi se tratara de las pequeñas celdas de un panal que van creciendo horizontalmente, otro tipo de relaciones que refuerzan su unión. CuandoAznar me ofreció la posibilidad de ser ministra de Educación y de Cultura,no dudé en contar en muy buena medida con personas que estaban vinculadas a Nueva Revista. Es el caso por ejemplo de Nazareth, aquí presente, jefa de redacción de la revista durante algunos años, y de otras tantaspersonas. Todos aquellos que nos habíamos ido incorporando en uno uotro momento al proyecto de don Antonio, hemos desarrollado otras actividades a las que hemos vinculando también a personas que coinciden enlas mismas ideas fundamentales que Nueva Revista representa.Después de veinte años, me parece que se puede considerar un éxitorotundo y, sobre todo, un marco que nos ha permitido a muchos poder contar con recursos de una calidad extraordinaria. Si no hubiera sido por NuevaRevista, es probable que yo no hubiera conocido a Nazareth o tampoco aRafael Llano, también hoy aquí presente, o a Manolo Fontán, que tambiénestuvo conmigo en el Ministerio.Pienso, sinceramente, que estas dos dimensiones mencionadas, la coherencia del proyecto sobre unos fundamentos que siguen siendo absolutamente esenciales para plantearse el mundo de hoy en cualquier dimensión,y la facilidad para engranar equipos humanos que desarrollan entre sí unaslealtades muy notables, son sin duda dos cosas únicas.NAZARETH ECHARTSiempre he pensado, viendo sobre todo a la gente de migeneración, que tenía una fortuna inmensa. Desde que terminé mi formación en la carrera, he tenido dos jefes que han sido personas extraordinarias. La primera, don Antonio, al que debo muchísimas cosas. Sobre todo loque aprendí en Nueva Revista, que con el tiempo me he dado cuenta de queera mucho más de lo que podía imaginar.12NUEVA REVISTA 121NUEVA REVISTAAlmuerzo en Villa SusanaA alguien joven como yo, que aterrizaba en Madrid y empezaba su vidaprofesional, don Antonio le brindó la posibilidad y la oportunidad de podertrabajar con él y después con Pilar. Mi manera de entender las cosas, no sepuede entender sin el paso por Nueva Revista, sin el tiempo que he trabajado muy directamente con ambos, lo que supone un orgullo y un honorpara mí.Esta experiencia ha marcado mi vida profesional. Soy consciente de quedebo mucho a las personas que están aquí hoy conmigo. A Rafael, con quientambién compartí muchos buenos ratos. Es verdad que hay una lealtad entrelas personas que tenemos en común nuestro paso por Nueva Revista, así comouna certeza plena de que en la vida no todo vale, que existen principios fundamentales que se deben cuidar, que todos compartimos y que no es usualencontrar en otros grupos de personas a veces también muy cercanos.13FEBRERO 2009UNA VISITA AL MARQUÉS DE GUADALCANALARTURO MORENOAntonio Fontánha sidoNueva Revistami «padre político», la persona con laA lo largo de estos años nos hemos poque más he aprendido en la vida polídido equivocar muchas veces, perotica y en la vida en general. Su vocanunca nos hemos visto obligados ación política está basada en una ideahacer ninguna rectificación grave, ni ideconcreta de España, un país que vivióológica, ni política, ni moral.en la dictadura y para el que ustedsiempre tuvo unas pretensiones democráticas que más tarde llegarían. ¿Porqué se encauza en la tendencia o en la idea liberal? ¿Puede ser porquevivió la guerra civil y pensó que había un déficit de libertades, que podíacompensarse con los valores que aporta el liberalismo. ¿Por qué apoyar laidea liberal, el Partido Liberal, como vehículo político de su vocación yactividad política?ANTONIO FONTÁNLos tres principios que siempre han orientado mis actividades públicas y que he comentado antes no casaban evidentemente con la faltade libertades que caracterizó al régimen establecido tras el final de la guerra.Esa inyección de intelectualidad y de libertades se materializó en el PartidoLiberal que ayudó de una manera esencial a impulsar la regeneración democrática en la Transición.Pero todo eso, como los diecinueve años y los ya más de cien númerosde Nueva Revista,salvo este último, pertenece al pasado. Ahora lo que nospreocupa y lo que nos interesa es el futuro. No podemos engañarnos, en España, desde el punto de vista político, el futuro está absolutamente en nebulosa, por no decir, en algunos aspectos, ennegrecido.A pesar de producirse la transición de un régimen a otro, la situación política actual nos demuestra día tras día que este nuevo régimen no se ha consolidado desde el punto de vista de la estructura del Estado. Pienso que laúnica institución sólida que hay en este país en estos momentos y con la quese puede hasta cierto punto comulgar sin caer en adulaciones o en cuestiones demasiado efímeras, es la Monarquía, la Corona. Desde el punto de vista14NUEVA REVISTA 121NUEVA REVISTANazaretch Echart, Pilar del Castillo, Rafael Llano y ArturoMoreno, escuchan atentamentelas palabras de Antonio Fontán15FEBRERO 2009UNA VISITA AL MARQUÉS DE GUADALCANALestructural de la nación y desde elMonarquíapunto de vista político de derechas oLa única institución sólida que hay enizquierdas.este país en estos momentos y con laDurante el régimen de Franco yaque se puede hasta cierto punto comulexistía una cierta idea abierta para elgar sin caer en adulaciones o en cuestiofuturo de España, de ahí que hubieranes demasiado efímeras, es la Monardistintos grupos: los monárquicos delquía, la Corona.padre, los monárquicos del hijo yluego los del régimen, que parecíanbuscar la continuidad a través de unamonarquía domesticada. Esa idea de apertura estaba ya bastante extendida.Pero, curiosamente, no éramos muchos los que nos alineábamos con la Corona, y por lo tanto con el padre y con el hijo al mismo tiempo. Creo sinceramente que esta ocurrencia regia del marquesado de Guadalcanal tienemucho que ver con el momento que vivimos y con el significado de algunosasuntos en los que tuve oportunidad de intervenir en aquellos años.Cuando me llamó Adolfo Suárez para ocuparme del Ministerio de Administración Territorial, recuerdo que le dije: «¿Qué es lo que quiere el presidente que yo haga?». A lo que me contestó: «Tú verás». Supuse entoncesque se trataba de hacer la paz con los vascos. Y efectivamente se dieronunos primeros pasos. Yo propuse al Gobierno, a Adolfo Suárez, algo quefinalmente no logré hacer, unos decretos leyes que restablecían provisionalmente los estatutos de Cataluña y del País Vasco de la época de la República y un decreto ley devolviendo el concierto económico a las provinciasvascongadas.Había dos opciones, o hacer eso, lo cual estaba en línea con la reconstrucción de la unidad del Estado nacional e incluso con la de la propia República; o la fórmula que finalmente cuajaría, bien conocida por la expresión de«café para todos», que consistía en crear unas entidades en su mayor parteartificiales pero movidas por el oportunismo de algunos políticos nuevos queno tenían experiencia ni formación suficiente. Había cierto miedo a que elproyecto Fontán no saliera porque algunos pensaban que podía precipitar la16NUEVA REVISTA 121NUEVA REVISTAdesaparición de la UCD, o porque loscántabros pensaban que se quedaríanFuturosin Cantabria, los de Burgos sin BurHay mucho trabajo por delante y a los degos o los de Soria sin Soria. Aquellomi generación no nos queda tiempo parano se hizo bien y ahora estamos pallevarlo a cabo, por eso nos urge la necegando las consecuencias, porque hasidad de movilizar a las personas queinfluido negativamente en la unidadpuedan estar dispuestas a dar un paso alde inversiones y de mercado que esfrente.consustancial de un país, y porque lasrivalidades y disputas se han multiplicado exponencialmente debilitando gravemente a España. El problema delagua es un claro y ridículo ejemplo de ello. La mitad de España se pelea porestas cosas mientras que la otra mitad se pelea por asegurar el triunfo deuna revolución, no en el sentido económico sino social, espiritual e históricode España. Este momento es muy difícil, es el momento de las personas deEstado, pero muchas de ellas están ocupadas en cuestiones menores y peleasde otro tipo.En esta situación, pienso que el entorno de Nueva Revistadebería promover una cultura política nacional aplicable. No es el momento de discusiones autonómicas, de ampliaciones artificiales de supuestos derechos, demedidas de tipo bioético en relación con la familia o con la vida. Sí, encambio, es el momento de tomar la bandera de la laicidad positiva, untema al que desde hace algunos años hemos prestado especial atención ennuestra publicación. El entorno cultural dinámico formado por las personas que participan en Nueva Revista—cada vez son más los jóvenes quese incorporan al mismo— debe servir de plataforma para impulsar unanueva regeneración de España que ataje el descenso generalizado del nivelmoral del país, y vuelva a implantar en las propias clases políticas dirigentes una mayor capacidad de sacrificio. Hay mucho trabajo por delante y alos de mi generación no nos queda tiempo para hacerlo, por eso nos urgela necesidad de movilizar a las personas que puedan estar dispuestas adar un paso al frente.19FEBRERO 2009UNA VISITA AL MARQUÉS DE GUADALCANALRAFAEL LLANODon Antonio, usted parece haberse autoexigido a sí mismolo que ninguna coerción legislativa, ni menos aún autoritaria, podría haberlogrado nunca. En particular, me parece que hay tres áreas donde esa autoexigencia ha sido muy notoria. Primero, se ha tomado a España más enserio que la gran mayoría de los españoles lo hemos hecho hasta la fecha.Segundo, se ha tomado muy en serio hacer realidad la tolerancia implícitaen sus convicciones liberales. Siendo hombre de convicciones religiosas fuertes, éstas no han sido obstáculo, sino tal vez al revés, han servido para queFontán haya tratado con todos, aprendido de todos y haya tenido una amistad ciudadana con todos. Y tercero, parece que esta tolerancia liberal no esposible sin cultura: la arrogancia del necio es el peor peligro de la convivencia democrática, mientras que la educación y el cultivo de la inteligenciason garantías de calidad democrática.Desde una perspectiva liberal, ¿cabe hablar de un deber ciudadano respecto de España, de un deber ciudadano respecto de la tolerancia y de undeber ciudadano respecto de la educación y la cultura? ¿En qué consistiríael ejercicio de esos deberes, en su opinión?ANTONIO FONTÁNYo no estoy en Europa, yo no estoy en Andalucía, yo estoyen España. Y esta España en sus peores momentos sigue siendo España,una página importante de la historia universal. Como decía Séneca: Nemoamat patriam quia magna, sed quia sua.No cabe duda de que la tolerancia es experiencia y disfrute de la cultura cristiana. Los cristianos a lo largo de toda su historia, exceptuando algunos episodios muy concretos, han sido enormemente tolerantes.El liberalismo, por otro lado, está unido a la nación moderna. Las nacionesno son patrimonio de nadie, ni son propiedad del liberalismo, ni los estadosson frutos del liberalismo. En la época a la que se refiere Rafael, desde el diario Madrid, Calvo Serer y yo perseguíamos despertar un poco el interés de lagente. Era sorprendente la cantidad de personas que al cabo del tiempo participaron en aquel proyecto y lo tuvieron en alta estima. Sin la experiencia delMadridno hubiera existido Nueva Revista. Y tampoco sin que el Ministerio de20NUEVA REVISTA 121NUEVA REVISTAAntonio Fontán, Rafael Llano y al fondo Nazareth EchartEducación, antes de que llegaran los buenos ministros [mirando a Pilar del Castillo], acordara que los catedráticos, en vez de jubilarse a los setenta años, sejubilaran a los sesenta y cinco. Algo había que hacer, y pensé en hacer una revista como había hecho anteriormente Nuestro Tiempoo Arbor.Después de tantos años dedicados a estas iniciativas supongo que tengoalgunos enemigos, no sé quiénes son, yo no les doy ese nombre nunca. Perosi de algo estoy seguro es de que estoy rodeado de amigos. Quizá no esmucha gente la que puede decir eso. Tengo la suerte de tener amigos en launiversidad, en la prensa, en la revista, en la política, y estoy muy agradecido a todos ellos. Quizá es fruto de haber procurado no ser egoísta. En lapolítica, Arturo fue testigo de la acogida primera de los jóvenes con JoaquínGarrigues. Se labraron amistades que no se perderían nunca. Es importanteque alguien ejerza esa función social de identificar a gente válida para desempeñar tareas políticas con un espíritu bien definido de servicio público.21FEBRERO 2009UNA VISITA AL MARQUÉS DE GUADALCANALOtra cuestión clave es la presenciaEspañade España en el mundo. Algo queYo no estoy en Europa, yo no estoy ensiempre nos ha diferenciado a los libeAndalucía, yo estoy en España. Y estarales, o por lo menos a mí, de los deEspaña en sus peores momentos siguemocristianos, es que ellos tienden a sersiendo España, una página importante deeuropeístas y creen en una Europala historia universal.como nación: la Federación Europea,las confederaciones europeas. Por elcontrario, nosotros somos más bienpartidarios de la nación. La nación es la historia. La Europa de los reinos es laEuropa de las naciones. Puede haber efectivamente todas las uniones técnicas,políticas, económicas como sean posibles, pero sin dejar de ser cada unoquien es.SUCRE ALCALÁEn primer lugar quiero felicitarle una vez más por sus 85 añosy por el título que le ha concedido el Rey, que pienso es bien merecido. Conusted he aprendido mucho en todos los terrenos, en el profesional y en elpersonal por su amistad, y si una cosa recuerdo de cuando trabajé en NuevaRevistaes de una frase que usted me dijo y que tengo grabada: «Lo importante es que esto dure». Y efectivamente ha conseguido que sea así con una grancoherencia, porque a pesar del cambio de equipos, han pervivido unas líneasmaestras que han hecho que a lo largo de estos años el contenido del primereditorial siga vigente.Existe una preocupación constante hoy en España que aflora pasado untiempo de la transición y una vez agasajados todos los actores que participaron en ella. Se trata de lo que algunas personas han denominado la deslealtadde los nacionalismos y que parece llevar irrevocablemente a la demolición deEspaña como nación. Se rompe la unidad de mercado, el Tribunal Constitucional todavía no se ha pronunciado sobre el Estatuto de Cataluña que incluye unacláusula que rompe lo que se llama la soberanía nacional, y cuya sentenciadeterminará el resto. ¿Por qué? Parece que los actuales gobernantes piensan yaque es inevitable ir hacia una especie de confederación asimétrica. Se rompe el22NUEVA REVISTA 121NUEVA REVISTAAntonio Fontán con Eugenio Fontán Oñate y Myriam Darnaudemercado con la crisis en pleno curso, se rompe la caja única de la SeguridadSocial, se habla de una memoria histórica interesada, etc...A Zapatero se le ha metido en la cabeza el libro de Anselmo Carretero dela nación de naciones, concepto del que también hablan Jover y Seco Serrano. Tuve una discusión a propósito de una crítica que hice en el Nuevo Diarioal libro de Madariaga, La memoria de un federalista, un libro colosal.Entonces, un asesor del ministro de Trabajo, un poco enojado, me decía quetenía un concepto de nación jacobino, que concebía a la nación como elEstado. Pero nosotros lo que reivindicamos en realidad es la nación cultural. Algo que no tiene origen en la Segunda República por mucho que algunos se empeñen sino en la Primera, en la época de Richelieu, y luego en laGuerra de Sucesión Española, etc.Obviamente, la aplicación en la práctica de esta idea muchas veces no hasido posible, por dejación de las autoridades centrales, por el debilitamiento23FEBRERO 2009UNA VISITA AL MARQUÉS DE GUADALCANALdel castellano, la transferencia de competencias exclusivas del Estado y otraserie de condicionantes. Y la cuestión es qué se puede hacer para impedirque esto prosiga.PILAR DEL CASTILLO Lo importante, como ha dicho don Antonio, es mirar haciael futuro. Al fin y al cabo, hoy nos encontramos en una situación en la queEspaña como nación, como conjunto de personas que en convivencia intentan salir adelante en la vida —que es lo que significa vivir en una sociedadarticulada—, está sufriendo una serie de problemas, porque ir de la manono es fácil y estamos tendiendo a salir cada uno por su lado como puede, yesto en muchos aspectos tiene unas consecuencias graves. Hablábamos porejemplo del tema del mercado. Una empresa española que quiere instalarseen España tiene que pasar por diecisiete administraciones y esto conllevaun coste adicional, los recursos económicos y humanos son tremendos. Esafragmentación del mercado es un modo de dificultar el que salgamos adelante juntos. Y como ese ejemplo hay otros muchos. Si uno se quiere mover geográficamente para trabajar o se quiere cambiar de empresa hay determinadas comunidades a las que no puede ir por las dificultades con el idioma, porlos problemas de integración de los hijos en el colegio, etc.Nos encontramos en una situación en la que hay dos Españas, pero quenada tienen que ver con las dos viejas Españas de las que siempre se ha hablado. Son otras dos Españas que el desarrollo de nuestro sistema políticoha generado. Una España imaginaria y una España real. La primera es, a mimodo de ver, más simple porque es una España unidireccional, es la España de aquellas élites políticas que solamente han buscado en este sistemauna fórmula para alcanzar la mayor cuota posible de poder y de intervención, al margen de la auténtica realidad de España. Estas élites políticas conciben todo desde el punto de vista de su interés, y todo lo convierten enproblema, en la medida en que no se ajuste o responda a sus exigencias. Esaes la España imaginaria, aquella en la que una multiplicidad de asuntos queno son problema para la España real, se convierten artificialmente en problemas para el conjunto de España, como el de la amenaza que se cierne24NUEVA REVISTA 121NUEVA REVISTAÁlvaro Lucas, actual director de Nueva Revista,con Antonio Fontánsobre las lenguas, la identidad regional o autonómica y tantas otras cuestiones ficticias.La España real, al contrario, es la que está compuesta por distintas visiones de las cosas, distintos problemas, por ejemplo, la gente que trabaja enel mundo empresarial o en el ámbito educativo, etc. que forman conjuntosde visiones y de realidades que no tienen un interés tan unidireccional comoel la España imaginaria. A mi modo de ver, esas dos son las Españas queexisten hoy, la imaginaria de buena parte de la clase política y la real de lamayoría de los españoles.En ese sentido, don Antonio, y pensando en el futuro, me gustaría quenos dijera cómo se puede romper esa situación en favor de la España real,y por tanto en favor de que podamos andar juntos apoyándonos unos aotros. Nos encontramos en una encrucijada cuya solución se antoja compleja. ¿Cómo se podría avanzar en ese sentido?25FEBRERO 2009UNA VISITA AL MARQUÉS DE GUADALCANALANTONIO FONTÁNLa solución está enLos partidos nacionaleslos partidos nacionales. Algo que estuLa solución a la brecha abierta entre lasvo a punto de lograrse con la UCDy eldos nuevas Españas está en los partidosPSOE. Con la desaparición de UCDynacionales. Hay que exigir a los líderesPPse encresparon unla creación del de los grandes partidos que tengan el espoco las cosas. Los partidos nacionapíritu de sacrificio necesario para dejarles son los que aseguran la continuiclaro que hay cosas que tienen quedad del Reino Unido, también estánhacer de mutuo acuerdo.los liberales, pero sobre todo son losdos partidos nacionales los que pueden formar gobierno. Ocurre lo mismoen Alemania, en Suecia y se está intentando y a punto de lograr en Francia. Hay que exigir a los líderes de los grandes partidos que tengan el espíritu de sacrificio necesario para dejar claro que hay cosas que tienen quehacer de mutuo acuerdo.En la mayoría de los casos, las personas que conforman el Partido Socialista no tienen a dónde ir, más que al poder o a la oposición. Lo malo (depende claro de cómo se mire) de los partidos que no son socialistas, como leocurre al Partido Popular, es que sus componentes sí tienen a dónde ir laboralmente hablando. Como decía José Pedro Pérez Llorca cuando dejábamosUCD, «nosotros, Antonio, tenemos la misma casa que antes deel Gobierno de ser ministros, tenemos el mismo coche, veraneamos en los mismos sitios ycomemos en los mismos restaurantes». A veces, inyectar el patriotismo en lossocialistas es tan difícil como inyectar el liberalismo en los populares.ÁLVARO LUCAS Don Antonio, yo, de momento, he sido el último en llegar. Mebrindó la oportunidad de hacerme cargo de la revista en el año 2005, con 29años. Siempre he pensado en ello como una demostración de que usted no pierde ocasión para animar a los más jóvenes a que tomemos responsabilidades yuna señal inevitable de su capacidad de enseñar al que no sabe. Quiero agradecerle que me permita entrar en su despacho sin ninguna formalidad paracomentarle cualquier asunto, interrupciones que en ocasiones han dado pie a26NUEVA REVISTA 121NUEVA REVISTAlargas e interesantes conversaciones que,como periodista, siempre me arrepienGobiernoto de no grabar. A lo largo de estos másAlguien dijo que la historia de Españade tres años, he tenido la suerte de poderdesde el siglo XIXes la historia de las amobservar desde la revista a todas las pernistías, aunque existe una franja socialsonas que han pasado por ella inmerformada por algunos de los actuales disos en sus diferentes actividades proferigentes políticos, incluido el actual presionales, pero, como han señalado Pilarsidente del Gobierno, que no pareceny Nazareth, demostrando siempre unaestar dispuestos a dar ninguna tregua.gran lealtad entre ellos y hacia unos principios. También es un orgullo para mí.EUGENIO FONTÁNToda su trayectoria personal, política, académica, periodística, tiene un telón de fondo que es España. Un hilo conductor de toda suvida, todo su servicio y toda su producción cultural y humanística. Sus orígenes culturales están arraigados en Séneca y en los orígenes culturales dela nación española, y toda su acción política ha tenido ese destino y esa vocación de servicio por España.Con ese telón de fondo mi pregunta es la siguiente. Hay un conflicto dedos fuerzas: una fuerza cuya pretensión parece ser la de crear desorden, desmontar todo lo que de alguna manera hemos creído que éramos siempre yque usted mismo encarna. Los valores de la nación, de la familia, de la cultura, de la entrega, del sacrificio, del esfuerzo y también, por qué no decirlo, de la proyección española de la cultura, de la lengua, etc. Por un ladoexiste esa fuerza enorme, que trata de desmontar todo eso en busca de nosé qué otros valores, muchas veces quizá minoritarios pero que ahora seponen a la misma altura de lo que en principio creíamos que eran nuestrasraíces y fundamentos. Y por otro lado está el entorno en que nos movemos,que se ha convertido en una cultura general. No me atrevo a decir que suponga una tendencia política, pero sí se ve que es una tendencia global, unatendencia a valorar el dinero por encima de todo, esos parámetros asociadosa la secularización, a la falta de compromiso, a la búsqueda del placer, a la27FEBRERO 2009UNA VISITA AL MARQUÉS DE GUADALCANALbúsqueda de la identidad por encima de todo, al igualitarismo de cualquiertipo de derecho o valor.En esos dos tipos de conflictos, me atrevería a preguntarle y a pedirle quenos diera algún consejo, desde la altura de estar un poco despegado de esasituación, e incluso formulo esta pregunta como una solicitud: ¿Qué consejo le daría a las nuevas generaciones para afrontar esta situación?ANTONIO FONTÁNDel mismo modo que veo que la solución del problemade Estado está en los partidos nacionales, esa síntesis, acuerdo o toleranciaentre una y otra España, etc., la manera de afrontar la situación de la quehabla Eugenio depende en gran parte de que los medios de comunicación,que ahora mismo son pura anarquía, sepan asumir su verdadera responsabilidad como agentes colaboradores en el funcionamiento de una sociedadverdaderamente libre.En este momento hay una crisis del periodismo en todo el mundo. Perode todas maneras lo que hacen ABC, La Vanguardiao El Países algo quetiene una gran trascendencia sobre sus públicos. Si se pudiera de alguna manera proyectar un conjunto de valores comunes al margen de las ideologíasde cada uno, quizá podría ser más fácil que las nuevas generaciones puedanafrontar mejor preparados el futuro.El otro gran pilar sin duda lo conforma la escuela, la educación, llamando escuela al periodo que abarca desde la escolarización hasta la universidad. Me produce gran satisfacción, por ejemplo, que a los dos presidentesde las Cámaras del Parlamento Constituyente nos inviten a ser doctores honoris causa, conjuntamente en la Universidad de Alcalá de Henares, encabezada por un antiguo ministro socialista y por la Universidad Rey Juan Carlos, cuyo rector, Pedro González Trevijano, es un intelectual liberal de laderecha.XIXes la historia deAlguien dijo que la historia de España desde el siglo las amnistías, aunque existe una franja social formada por algunos de losactuales dirigentes políticos, incluido el actual presidente del Gobierno, queno parecen estar dispuestos a dar ninguna tregua.28NUEVA REVISTA 121NUEVA REVISTA«Los seis de Guadalcanal», con Antonio FontánHabía muchos temas importantes sobre los que don Antonio podría haber seguido hablando, pero el tiempo se nos echaba encima y, consciente de que aquellavisita sería irrepetible, prefería terminarla al pie de la ermita de San Benito, ediXIVque él mismo ha restaurado. Bajo los arcos de aquel temficación del siglo plo conversamos y aprovechamos para hacer algunas fotografías, pero la tardeavanzaba y llegó pronto la hora de marcharnos. Uno a uno nos fuimos despidiendo de don Antonio para subir a la furgoneta que nos llevaría de vuelta a Sevillapara de allí coger de nuevo el tren que nos dejaría a medianoche en Madrid.29FEBRERO 2009UNA VISITA AL MARQUÉS DE GUADALCANALCon motivo del título de Marqués de Guadalcanal concedido por Su Majestad elRey Juan Carlos a Antonio Fontán aparecieron en prensa múltiples artículos y columnas haciéndose eco de la noticia. Entre todas ellas, Nueva Revistaha seleccionado para este número una publicada en la edición sevillana de ABC(1572008)escrita por el periodista Antonio Burgos, antiguo colaborador del diario Madrid.La Guadalcanal del MarquésSu hermano Manolo, el boticario de la Plaza de San Francisco, el que estaba casado con unaMeana, sí veraneaba en Guadalcanal. Pero ni Antonio Fontán ni su otro hermano, Eugenio,aparecían en todo el verano por el pueblo que fue el paraíso de mi niñez y adolescencia. Eugenio Fontán estaba en Madrid, en lo suyo de la Sociedad Española de Radiodifusión. Antonio, en lo que entonces andaban muchos numerarios del Opus: en el Estudio General deNavarra, en la revista Nuestro Tiempo, en su cátedra de universidad, en sus viajes a Estorilcomo miembro del Consejo Privado de Don Juan. Y si alguno de estos dos Fontanes iba porla sierra, no aparecían por el pueblo. Iban directamente a alguna heredad del término deAlanís. O a Villa Susana, la envidiable finca de la estribación de la sierra del Agua, pordonde el tren correo de Mérida se metía en el túnel de Hamapega, con una casa de alberca al pie del silencio virgiliano de una higuera o un nogal hecha como a la medida de unapelícula de SauraEs una pena que Antonio Fontán no fuera a la Feria de Guadalcanal. Claro, como eradel Opus y en la Feria se bailaba el agarrao en la Caseta de Arriba, en la Caseta de Abajo yen El Cebollino, que era la lucha de clases con lonas, cortinas, ambigú y una orquesta convocalista de hombro desnudo a lo Gilda que el último día tocaba sin parar hasta la hora decoger el ómnibus de Llerena... Es una pena que no fuera, porque me hubiera dado hecho elarranque de este artículo. A la feria septembrina de Guadalcanal, preludio ganadero de Zafra,iba mucha gitanería, encabezada por el rey de los calés, el legendario Celedonio de Azuaga, quien llegaba cada 3 de septiembre a la posada con la carga de su caballería ligera porvender, preciosa, con unos potros y muletos absolutamente enternecedores, corriendo juntoa sus madres, cencerros y esquilas sonando sobre los empedrados. De haber estado allí30NUEVA REVISTA 121NUEVA REVISTA Antonio Fontán con su hermano Manolo, redonditas gafas de sol, chaqueta de mil rayas, naturalmente que corbata, tomando Tío Mateo y cochinillo con Juan Rivero Cerrato y conJoaquín Yanes, con Daniel Herce y con Pedro Porras, seguro que una gitana extremeña súbdita de Celedonio le habría dicho: «Anda, déjame que te eche la buenaventura, que tienesplanta de marqués».Usurpo la mendicidad de la gitana de la Feria de Guadalcanal para no caer en la mendacidad: Antonio Fontán siempre tuvo planta de marqués. Sonrisa de distanciamiento en suretranca serrana, señorío, convicción en sus ideas, firmeza en la defensa de sus principios.Marqués de las libertades, siempre quiso para España la Monarquía Parlamentaria y laConstitución. Como su corresponsal en Sevilla, lo tuve como director en el diario Madridypuedo dar fe de cómo se batió el cobre frente a la dictadura, por la democracia. RestauraUCD. Me mandó entonces un tarda la Monarquía, se presentó a senador por Sevilla con la jetón autógrafo que conservo. Decía: «Si para salir me falta un voto, sé que no será el tuyo».Naturalmente que lo voté. Como ahora mando que en loor y gloria del Marqués de Guadalcanal repique la campana de la ermita de San Benito, que él salvó de la Desamortización deBueno Monreal, que en la sierra fue mucho peor que la de Mendizábal.A Antonio Fontán, que me hizo soñar en las libertades cuando no las había, lo ha creado el Rey como Marqués de Guadalcanal. Sueño por sueño, sé, por tanto, mejor que nadiede qué estados es ya marqués, con toda justicia. Antonio Fontán es marqués del frescor delos árboles del Palacio, marqués del lunar en la cara de la Virgen de Guaditoca, marquésde la Sierra del Agua y de la Sierra del Viento, marqués del oloroso pan de la maquila, marqués de los serones de primera aceituna manzanilla, marqués de la torrefachada de SantaAna, marqués del Amarrao y de Nuestro Padre Jesús, marqués de la Cruz del Puerto y delHumilladero del Cristo, marqués de La Zarza y del Charquito de las Pulgas, marqués delas estrellas que hacían de techo en el Cine de Arriba, marqués de las perrunillas, marquésdel Coche de Carmelo, marqués de la batalla de la Guerra del Pacifico, marqués de los versos de Andrés Mirón. Marqués del paraíso de mi niñez y adolescencia. ¡Chacho, chacho,me cago en la Orden Cana, que en Guadalcanal ya hay hasta marqués! Don Adelardo Lópezde Ayala en la piedra de su monumento y Pedro Ortega Valencia en el mármol de su lápida ya no estarán tan solos en la plaza cuando el reloj dé las campanadas de la nostalgiaen punto. 31FEBRERO 2009UNA VISITA AL MARQUÉS DE GUADALCANAL