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Consejero fiel y mensajero discreto

Fernando Álvarez de Miranda y Torres

De cómo Antonio Fontán prestó un gran servicio a la transición de la política española.
Entre otras anécdotas, fue elegido para hacerle llegar a Juan Carlos I una carta de su padre en la que anunciaba que todo estaba dispuesto y puesto a punto para la abdicación y sucesión de poder.

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Fernando Álvarez de Miranda y Torres, “Consejero fiel y mensajero discreto,” accessed December 17, 2017, http://repositorio.fundacionunir.net/items/show/138.

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Consejero fiel y mensajero discreto

Subject

Una de las claves de la transición política

Description

De cómo Antonio Fontán prestó un gran servicio a la transición de la política española.
Entre otras anécdotas, fue elegido para hacerle llegar a Juan Carlos I una carta de su padre en la que anunciaba que todo estaba dispuesto y puesto a punto para la abdicación y sucesión de poder.

Creator

Fernando Álvarez de Miranda y Torres

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Nueva Revista 089 de Política, Cultura y Arte, ISSN: 1130-0426

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Difusiones y Promociones Editoriales, S.L.

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es

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UNA DE LAS CLAVES DE LA TRANSICIÓN POLITICA Consejero fiel y mensajero discreto por FERNANDO ALVAREZ DE MIRANDA Y TORRES a monarquía parlamentaría que consagra nuestra Constitución de L1978 no fue fruto de la casualidad ni se hizo con criterio improvisado. En su elaboración, intervinieron distintos factores que ayudaron a prepararla; y sin duda, algunas personas que colaboraron directamente y sobre todo, discretamente, con quien ha sido considerado el verdadero motor del cambio: don Juan Carlos I de Borbón. Dentro del conjunto de Leyes Fundamentales que sirvieron de soporte al régimen franquista, debe señalarse la Ley de Sucesión, que iniciaba una fórmula de monarquía vinculada a ía victoria de la guerra civil y que pretendía claramente desarraigar un pasado histórico de monarquía liberal, al que 110 solamente se ignoraba, sino que se consideraba como una parte sombría de nuestra historia. Esta monarquía de las Leyes Fundamentales —esta monarquía franquista— permaneció durante largos años como la expectativa que sustituiría al régimen, una vez desaparecido su titular como caudillo victorioso de la guerra. En su afán vinculante, el general Franco había pretendido dejar establecido que el futuro rey sólo dependiera del grado de lealtad al régimen nacido de la victoria y de su aceptación del espíritu que se había establecido con los llamados principios del movimiento nacional. Años mas tarde lúe designado como Príncipe de España, donjuán Carlos de Bortón, a título de sucesor del caudillo y en tales condiciones tuvo que aceptar toda la parafernalia y las estructuras del régimen autoritario franquista. Don Juan Carlos de Borbón no dejaría de tener una cierta preocupación por la fórmula que se empleara para salir de aquella encrucijada sin romper el formalismo legal establecido, pero cambiando radicalmente el contenido del esquema político. En este aspecto, no cabe duda que el profesor Torcuato Fernández Miranda proporcionó un cauce legal para la transición, sugiriendo las líneas de la ley para la reforma política, que con el acuerdo y el impulso del propio monarca pudo llevar adelante el presidente Adolfo Suárez. Quedaba, sin embargo, un aspecto delicado para cualquier monarquía que respetara adecuadamente las tradiciones de la propia institución. El rey don Juan Carlos I de Borbón no era evidentemente un personaje surgido de la imaginación del general Franco, sino que estaba vinculado con la dinastía histórica que había reinado en nuestro país durante los último siglos. ¿Cómo restaurar, por tanto, esa dinastía histórica sin que se rompiera el nexo hereditario que comporta toda sucesión monárquica? Porque nadie podía ignorar que diversas circunstancias habían colocado como heredero de don Alfonso XIII, último rey de la dinastía que hubo de abandonar el país al proclamarse la República de 1931, a don Juan de Borbón, padre de don Juan Carlos. Las complejas relaciones entre el general Franco y donjuán de Borbón, conde de Barcelona, había colocado el tema sucesorio en un punto de difícil solución. El general Franco no admitía como sucesor a don Juan de Borbón, por considerar que no representaba en absoluto el espíritu del llamado movimiento nacional, nacido el 18 de julio de 1936. Don Juan de Borbón había hecho público el 19 de marzo de 1945 un manifiesto en el que se reflejaban sus ideas de reconciliación nacional y de restablecimiento de las libertades públicas dentro de una monarquía parlamentaria. Algo inadmisible para quien se había convencido de que sólo a través de un régimen autoritario se podría garantizar en España la paz. Este desencuentro entre don Juan de Borbón y el general Franco pasó por altibajos, pero al final el caudillo consideró como fórmula idónea la de ignorar las leyes dinásticas tradicionales en España y elegir directamenEl señor presidente (FONTÁN) abandote a don Juan Carlos de Borbóncomo na su puesto en ¡a presidencia del Senesucesor del régimen franquista. cio (que es ocupada inmediatamente por Las relaciones entre padre e hijo el señor vicepresidente de la misma, GUEevidentemente sufrieron un cierto RRA ZUNZUNEGUI), y se encamina a la tribuna de oradores. Es la primera i>e<: deterioro cuando don Juan Carlos que lo hace desde que ocupa su cargo, y decidió aceptar la fórmula ideada por reconoce que incurre «probablemente Franco y sus consejeros. en infracción del Reglamento». Pero Felizmente este desencuentro no sabe también que la nación está viviendo llegó a afectar las relaciones persoun momento excepcional y no quiere quenales, pero sin duda existía un vacío darse al margen. Diez semanas un duraque no se podía ignorar. Para que don do los trabajos del Senado en el estudio del Juan Carlos recibiera legitimidad proyecto de Constitución, remitido por dinástica habría de producirse la la Cámara de bs Diputados procediendo abdicación de don Juan de Borbón de acuerdo con la Ley de Reforma Polítien la persona de su hijo don Juan ca y el Reglamento aprobado para el SenaCarlos. do. Fruto de esas jorruidtis de interno trabajo, éste remitirá al Parlamento un Y así como antes señalábamos a centenar de modificaciones al proyecpersonajes como Torcuato Fernánto origina. Fontán resume las aportadez Miranda y Adolfo Suárez, entre ciones procedimenttiks de esas propuesotros protagonistas importantes en tas , que en su conjunto se ian orientado el proceso de reforma política que a »geneminar» tos principios de ios deresucedió al régimen de las Leyes Funchos huTtianos y de las libertades fwbíidamentales hasta concluir con la cas recogidas en la Ley Fundamental pin Constitución de 1978, no serta justo aprobar, así como a «agilizar los proceignorar a quienes con su discreción, dimientos políticos» contenidos en elía su consejo, su verdadera misión de y a su «armonización». Pero e! ¡¿resimensajeros Je tan delicada cuestión, dente no quiere acabar su intervención hicieron posible que el 14 de mayo con estos observaciones técnicas sobre el de 1977, en un acto sencillo, pero trabajo realizado por la Cámara, y añade las consideraciones que siguen: decisivo para la historia de España, se produjera en el palacio de la Zarzuela la transmisión de todos los derechos dinásticos de la Corona entre padre e hijo. «Esta va a ser, señoras y señores SenaLa persona que jugó un papel dores, ta séptima Constitución que decisivo fue sin duda Antonio Fontendrá vigencia en nuestro pueblo. tán. Antonio Fontán, profesor uniHubo una primera, la Constitución versitario, hombre de amplia cultuoriginal de Cádiz, del año 1812, sobre ra y experto en «latinidades», fue la que se puede discutir mucho los apeconsejero de don Juan de Borbón, llidos que le corresponden. Luego conde de Barcelona, y estuvo a su hubo la Constitución progresista, de 1837; la llamada «moderada», de 1845; servicio durante varios años, en los la Constitución democrática, de 1869; cuales siempre destacó por su prula Constitución liberal, de 1876; la dencia y su lealtad. Constitución republicana, del ano Al mismo tiempo, no sólo tuvo 1931, y esta nueva Constitución del con el príncipe don Juan Carlos las año 1978 nos aparece ya, en el plano relaciones de profesoralumno, sino de la historia política española, con un que supo siempre mantener el tono apellido; un apellido compuesto que adecuado para compaginar ambas en vez de ser un adjetivo es una prelealtades. posición y un nombre: la Constitución Por ello, no es de extraño que del consenso. cuando don Juan de Borbón, entre »Realmente sería difícil que, por fines de 1976 y comienzos de 1977, muchos esfuerzos que nosotros misquisiera enviar el mensaje decisivo a mos hiciéramos, lográramos quirar a su hijo y heredero de que estaba disla Constitución de 1978 este apellido, que es, probablemente, la honra. puesto y a punto para la abdicación de »Constitución del consenso quiesus derechos, eligiera a Antonio Fonre decir Constitución de la concortán que había dado pruebas sobradas dia, quiere decir Constitución tamde su discreción y acertado consejo. bién de la esperanza. Con Antonio Fontán tuve el »Hay un texto, desconocido prohonor de compartir la etapa constibablemente para muchos señores tuyente, siendo ambos presidentes de Senadores, que a otros, por razones las Cámaras que debían aprobar la profesionales, nos resulta familiar. Es Constitución, de un viejo poeta romano que vivió Durante esa etapa, Antonio Fontán, desde la presidencia del Senado, prestó un gran servicio al proceso de la transición política española, hace más de veintidós siglos, que dice pues lúe precisamente en el Senado que la concordia es un don que ofrey a través de ta enmienda presentacen a los hombres los dioses. da por el senador Satrústegui, como »Y hay otro de estos autores latise introdujo el artículo 57 que pronos, que a mí me son pareiculármenclama que «la Corona de España es te familiares y a los que suelo acudir hereditaria en los sucesores de S. M. como fuente de sabiduría, que dice don Juan Carlos i de Borbón, legíque el consenso generalizado es la voz timo heredero de la dinastía históde la naturaleza1. rica», consagrando así la legitimidad »Si hemos acertado, si Vuestras que había sido anticipada con la Señorías, señoras y señores Senadorenuncia de donjuán de Borbón, el res, y sus compañeros los Diputados del Congreso, y los miembros de la 14 de mayo de 1977. Comisión Mixta, en todas estas insEn aquella etapa constituyente, tancias que ha recorrido y que todaAntonio Fontán estuvo presente en vía le queda por recorrer a la Constilos momentos decisivos para apoyar tución española, si Vuestras Señorías, el nuevo modelo constitucional, y si todos, repito, hemos acertado y acersus intervenciones en la comisión tamos en un consenso generalizado, mixta del CongresoSenado fueron quizá la nuestra, la voz de esta Conssiempre positivas. titución, sea la voz de la naturaleza, Es curioso observar que la labor quiero decir la voz de toda España. de coordinación efectuada por la Muchas gracias2», c* ANTONIO comisión mixta constitucional no FONTAN haya sido resaltada debidamente en nuestra reciente historia constitucional. Pero sin duda, en aquellas sesiones, que a veces fueron tediosas, por la reiteración de las posiciones que los distintos grupos políticos expresaban, hizo posible llegar a la solución definitiva del texto que finalmente fuera proclamado y sometido a referéndum. Antonio Fontán estuvo también presente en actividades parlamentarias que iniciaban un nuevo camino en nuestra relación con Europa, y así en octubre de 1977 formó parte de la delegación que compareció ante la Asamblea Parlamentaria de Europa para solicitar nuestro ingreso en el Consejo, previa suscripción de la Convención Europea de los Derechos del Hombre. Este homenaje que se rinde a Antonio Fontán tiene el valor del reconocimiento a toda una trayectoria pública pero sobre todo, es la merecida gratitud que todos debemos a un político que ha sabido ser consejero fiel, mensajero discreto y hombre público coherente con las ideas que profesa. Gracias, Antonio. Felicidades. •0« FERNANDO ÁLVAREZ DE MIRANDA Y TORRES 1 Nueva Revista, cuyos redactores, respecto a las fuentes de los autores latinos citados, estaban en condiciones de ignorancia similares, si no peores, a las de muchos de los Senadores que escuchaban a Fontán, agradece al profesor Ángel Sierra de Cózar la indicación de las posibles fuentes de las citas empleadas por el presidente de la Cámara en aquella ocasión. Respecto a la primera («un viejo poeta romano que vivió hace más de veintidós siglos...»), sugiere el profesor Sierra un fragmento de las tragedias de Ennio (Enn.,sco£n. 34243), que dice: «di... conferunt concordiam», pero la da solamente como posible. Respecto a la segunda, propone como cierta la autoría de Cicerón (Cíe. Tuse. 1, 35), en un texto cuyo orginal sonaría así: «omnium consensus naturae vox est». 2 Texto Texto recogido en Diario de Sesiones del Senado n2 67 (05.10.1978), pp. 33893391.