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Quevedo en mil palabras

Pablo Jauralde

Biografía de Francisco de Quevedo, refleja el auge y el declive de la Monarquía Hispánica.

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Referencia

Pablo Jauralde, “Quevedo en mil palabras,” accessed July 16, 2018, http://repositorio.fundacionunir.net/items/show/1335.

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Title

Quevedo en mil palabras

Subject

Todo a mil

Description

Biografía de Francisco de Quevedo, refleja el auge y el declive de la Monarquía Hispánica.

Creator

Pablo Jauralde

Source

Nueva Revista 062 de Política, Cultura y Arte, ISSN: 1130-0426

Publisher

Difusiones y Promociones Editoriales, S.L.

Rights

Nueva Revista de Política, Cultura y Arte, All rights reserved

Format

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Language

es

Type

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TODO A MIL Quien no puede decirlo es que no lo sabe. Quien sabe de verdad puede expresarlo en breve espacio, por ejemplo en mil palabras. «Más obran quintaesencias que fárragos», dijo Baltasar Gracián, y así concentró él mismo una gran verdad en cinco voces. «Todo a Mil» es una sección en la que NUEVA REVISTA se propone extraer de los mejores entendimientos españoles la almendra de su dilatado saber. Especialistas en los temas más diversos, notables por sus conocimientos, reciben la proposición de resumir en mil palabras la idea que, en el fondo, han perseguido durante tantos años. En ocasiones una vasta producción o una larga influencia en un campo de la ciencia de las humanidades esconde el secreto de su más dilecta intención. Quevedo en mil palabras PABLO JAURALDE siones, en Ocaña, Alcalá y ValladoOCAS BIOGRAFÍAS se ciñen más lid, probablemente encarrilando su ajustadamente al auge y dePfuturo hacia el prestigioso mundo de clive de la Monarquía Hispánica las humanidades. Pero el joven Francomo la del polígrafo Francisco de cisco no sólo se deleita con los viejos Quevedo (15801645). Normal es versos de la tradición clásica, no sólo que dejara una estela de obras desde parafrasea a oscuros escritores estoilas que contemplar los avatares del cos (Epicteto, Focílides...) o cristiallamado Siglo de Oro, desde el moniza a otros (Anacreonte), sino que mento de su mayor pujanza (1580) da rienda suelta a su inspiración hasta el año del mayor declive mundana cultivando la sátira corte(1645). sana y el papel volandero, lo que Criado en el seno de una familia pronto le confiere aureola de «escride servidores cortesanos, al servicio tor satírico» cuyos papeles se copian de los monarcas, en el Alcázar Real, gozosamente para diversión. Tributo Quevedo termina por ser el único necesario para medrar en la exquisita descendiente varón del clan (1600), sociedad cortesana. al que se educa con cuidado y pretendiplomático, cuando ejerce como Así circularon desde muy pronto secretario y confidente del Duque multitud de opúsculos de tipo satíride Osuna, primero en Sicilia e co, de los que se nos han conservado inmediatamente en Nápoles. El una veintena (Cartas del Caballero de escritor, que había desviado su vocala Tenaza, Premáticas y aranceles geneción filológica para seguir el curso de rales, Gracias y desgracias del ojo del la política española, quedó para culo...). Así cobran cierta dignidad siempre obsesionado por la cosa los Sueños, que, comenzados ahora pública. Muchos de sus escritos lle(1604), se alargan hasta cinco, los van a páginas de acuciante actualidos últimos, el de la muerte (1621) dad temas que hoy calificaríamos y el Infierno enmendado (1627). La como políticos, pero que, según la visión satírica de los grandes mitos tradición literaria de la época, verde la sociedad católica y cortesana san sobre filosofía moral. De esta —infierno, eternidad, muerte...— manera redacta, pero no acaba, cobra cuerpo e intención hasta España defendida (1609); se embarca alcanzar el aliento de gran obra, una en un reportaje de los hechos que se de las más admiradas por sus contemsucedieron a la muerte de Felipe III poráneos, y de las que mayor favor (Grandes anales de quince días, han gozado en la posteridad. 1621); difunde numerosos opúscuMayor éxito iba a alcanzar, si los sobre todo tipo de temas de cabe, El Buscón, que redacta hacia actualidad (Carta a Luis XIII, Exe1604, al tiempo que el primer sueño: cración contra judíos, etc.) y termina un relato picaresco, justo cuando la por redactar una densa obra, muy moda literaria había popularizado el original por su estilo, de gran éxito: género. Frente a los modelos (LazariPolítica de Dios (1626). La inspirallo, Guzmán, etc.) el Buscón es obra ción quedaba abierta para continuar mucho más desencajada, con muy en esa línea. Las obras graves de pocos resquicios morales, de estilo Quevedo son más y más importantes refinado, al borde siempre de lo grosegún avanzamos en el tiempo (Virtesco. tud militante, La cuna y la sepultura, La biografía de Quevedo, lueMarco Bruto...), lo que no quiere go, da para mucho. Los largos periodecir que su veta festiva se hubiera dos cortesanos (160612; 161827; agotado con la madurez, pues la más 162835), interrumpidos por destiegenial de sus obras festivas, La hora rros, jornadas reales (1625, 1627) y de todos y la fortuna con seso, se está otros azares, se jalonan con un intereredactando hacia 1633. santísimo y breve periodo (161318) El abanico anterior de sus obras Conducido a San Marcos de León, literarias, sin estar completo, es basestuvo preso casi cuatro años, tante rico: Quevedo cultivó la «como fiera» al comienzo, luego en literatura religiosa, lo que hoy llaprisión atenuada, lo que le permitió maríamos el ensayo filosófico, escrivolver a redactar un puñado de bió cartas públicas y semipúblicas, obras neoestoicas (Providencia divi voceó opiniones sobre todo tipo de na, Vida y paciencia del santo ]ob, polémicas, entretuvo con deliciosos La caída para levantarse de San entremeses, empalagó con comePablo...), pero también proseguir dias cortesanas, dejó un apasionancon su actividad política, con sus te epistolario, ayudó a redactar serversos, etc. Salió, a la caída del mones... Por ejemplo, hacia 1627, Conde Duque, en 1643, enfermo, cuando en todo el reino se disputacansado y viejo, para, después de ba sobre la oportunidad de que pasar un año en la corte, retirarse Santa Teresa compartiera el patronuevamente a su señorío manchego nazgo de España con Santiago, el en la Torre de Juan Abad y poder escritor, caballero del hábito del contemplar su inexorable camino apóstol, publicó un Memorial en final hacia la muerte, que le llegó en defensa del Patronazgo de Santiago, y el convento de dominicos de Villaenvió inmediatamente a Felipe IV nueva de los Infantes, en septiemotro escrito, SM espada por Santiago, bre de 1645. Preparaba entonces que bien pueden servir para ejemuna edición de sus obras y pulía sus plificar esa actividad del escritor, poemas para publicarlos en una siempre presto a intervenir con su colección, El Parnaso español, que pluma en todo lo que le rodeaba. A apareció años más tarde. la postre, esa actitud extravertida, Aunque muchos de sus poemas crítica, le llevó a recibir el durísimo se habían difundido y hasta populaataque de un extenso libelo anónirizado desde mucho antes (ya Espimo, El Tribunal de la justa venganza nosa incluyó 18 poemas suyos en Las (1635). Mucho más grave fue el Flores de poetas ilustres, de 1605), encarcelamiento que sufrió en Quevedo celó a sus contemporáneos 1639, por orden expresa de Felipe su inspiración más íntima y dejó, IV, a instancias de toda la cúpula del para que se cantaran, romances, poder, que recelaba —y no sin letrillas, jácaras... Su riquísima obra razón— de la oposición de los poética permanece, desde entonces, Grandes y de la intervención de como una de las cimas de nuestra Quevedo en asuntos de Estado. historia literaria, o»