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Hannah Arendt. Los orígenes del totalitarismo

Sultana Wahnón

Sobre la teoría de Hannah Arendt que abrió un amplio debate sobre el totalitarismo, protagonizó la filosofía política de los años 50 de nuestro siglo.

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Sultana Wahnón, “Hannah Arendt. Los orígenes del totalitarismo,” accessed April 1, 2020, http://repositorio.fundacionunir.net/items/show/1300.

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Title

Hannah Arendt. Los orígenes del totalitarismo

Subject

Testas laureadas

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Sobre la teoría de Hannah Arendt que abrió un amplio debate sobre el totalitarismo, protagonizó la filosofía política de los años 50 de nuestro siglo.

Creator

Sultana Wahnón

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Nueva Revista 061 de Política, Cultura y Arte, ISSN: 1130-0426

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Difusiones y Promociones Editoriales, S.L.

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Nueva Revista de Política, Cultura y Arte, All rights reserved

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g Proponemos una sección de recensiones. Su única originalidad resif|| 4 1 de en que los libros que se comentan son producciones canónicas ^iVWt jgi espíritu, los «cien libros más influyentes desde la guerra», según reza la lista elaborada por el The Times Literary Supplement en 1995. No incurriremos en la banalidad de proclamar los mil defectos de una tamaña lista, porque los damos por supuestos. Todos los libros participan, no obstante, de una condición común: son obras especializadas que redundan y desbordan el ámbito de lo académico y alcanzan un nombre y una influencia en todo público culto. La memoria del hombre retiene solo una centena de títulos, que advienen clásicos; simplemente es interesante saber por qué un título acaba entrando en el reducido espacio del recuerdo humano. Hannah Arendt Los orígenes del totalitarismo Hannah Arendt The Origins of Totalitarianism, New York, Harcourt, Brace & Go, 1951 Los orígenes del totalitarismo, Madrid, Taurus, 1974, y Alianza, 1981, 3 vols. SULTANA WAHNÓN dió a partir de 1934 la fórmula TotaL TÉRMINO «totalitarismo» nació lität des völkische Staat (Totalidad del en la lucha política. Utilizado de EEstado popular)—. Sin embargo, en el manera peyorativa por los adversarios libro de Hannah Arendt, Los orígenes de Mussolini en 1922, fue luego adopdel totalitarismo, publicado en 1951, es tado y reivindicado por el mismo el gobierno de Mussolini el que no Mussolini en la noción de Stato totalientra en la categoría de los sistemas tario. No tuvo, en cambio, la misma totalitarios, categoría que la autora, fortuna entre los nazis, que apenas en una interpretación original y muy hicieron uso de esta noción —y ello a concreta del concepto, reservó exclupesar del alegato de un discípulo de sivamente para los que habían sido los C. Schmitt, E. R. Huber, quien difundos regímenes más sanguinarios del que muchos olvidaran pronto el muy siglo XX: el nazismo y el estalinismo. Si estricto significado que Hannah bien las semejanzas entre los regímeArendt había dado al término en su ya nes fascistas y comunistas ya habían famoso libro, y que, una vez desaparesido observadas con anterioridad por cida la amenaza del fascismo, empezaotros autores, el libro de Hannah ra a aplicarse indiscriminadamente, Arendt aportó la primera teoría comcomo arma de guerra de liberalismos y pleta y sistemática del totalitarismo socialdemocracias, contra todos los como forma de gobierno que, encamiregímenes que se autodenominaban nada a la dominación mundial y basacomunistas. En realidad, el trabajo de da en el terror, podía ser adoptada por Hannah Arendt, incluso desde su pri«revolucionarios» de uno u otro signo mera edición en 1951, se había opues(de «derechas» o de «izquierdas», fasto a la tendencia —generalizada ya por cistas o comunistas). De ahí que la entonces— a ver en todos los fascispublicación de su libro sirviera no mos y comunismos formas de gobierno sólo para describir los terrores pasatotalitario, y había insistido en que, dos del nazismo, sino también para de acuerdo con su muy estricta definialertar a la izquierda europea sobre ción de este fenómeno político, sólo los excesos y horrores que Stalin estael último período del gobierno nazi ba cometiendo en ese mismo momen(entre los fascismos) y sólo el mandato en nombre de los intereses del proto de Stalin (entre los comunismos) letariado. podrían considerarse, en puridad, totalitarismos. De ahí que, en la reediLa teoría de Hannah Arendt abrió ción del libro en 1958, Hannah el amplio debate que, sobre la cuestión Arendt se viera obligada a oponerse ya del totalitarismo, protagonizó la filosomuy explícitamente al uso ideológico fía política de los años cincuenta de que se estaba haciendo del término nuestro siglo, con trabajos como los de totalitarismo cuando se empleaba conRaymond Aron —Lessence du totalitatra todos los regímenes comunistas de risme (1954) y Démocratie et totalitarispartido único: con este exclusivo fin me (1965)— y los más académicos de modificó sustancialmente la tercera Friedrich y Brzezinski —Totalitaria parte del libro y dio cuenta de los últinism (1954) y Totalitarian Dictatorship mos acontecimientos ocurridos en la and Autocracy (1956)—, todos ellos Unión Soviética tras la muerte de Stasurgidos en un contexto histórico en el lin en 1953, la crisis de sucesión y el que el antitotalitarismo se había condiscurso de Kruschev ante el XX Convertido en el grito de guerra fría del greso del Partido, todos los cuales le Occidente. El calor del debate hizo otro signo surgidas en el Tercer permitieron sostener que el comunisMundo. Por otro lado, parece, en mo soviético era ya en ese momento cambio, generalizarse la tendencia a una dictadura de partido único, sí (con englobar el régimen de Mussolini y todo lo execrable que esto era de por el de Hitler bajo la denominación sí), pero no un totalitarismo. general de fascismos (como ocurre Desde la publicación del libro de en los recientes trabajos de Roger Hannah Arendt, el debate sobre el Griffin), sin conectarlos con el terror totalitarismo no ha cesado y la biblioestalinista. Pero, a pesar de todo, y grafía sobre el tema no ha dejado de precisamente cuanto más se conoce incrementarse: hay ya, pues, un abala bibliografía actual sobre el tema, nico inmenso de teorías sobre el totaresulta evidente que este libro de litarismo que, además, aparecen comHannah Arendt sigue siendo, todavía binadas con las muchas —y también hoy, el más impresionante intento de variadas— teorías sobre el fascismo y comprensión y explicación de ese sobre el comunismo como formas de vuelco de la vida política de Europa gobierno. La tendencia a los matices en que consistió el surgimiento de las que caracteriza hoy al saber académitiranías modernas y, en especial, del co y el prurito de innovación teórica nazismo, con su desmesurado propósihan contribuido a que el concepto se to de control absoluto sobre todas las haya dispersado y a que sea ya práctiinstancias del Estado. camente imposible llegar a un acuerdo sobre la definición del mismo Quizá tenga algo que ver en esto el (véase, por ejemplo, como muestra de hecho de que a Hannah Arendt le la pluralidad reinante, el volumen tocó vivir muy de cerca los horrores colectivo compilado por Guy Herde ese momento de la historia de met, titulado Totalitarismes). Entre los Europa. Como judía alemana, ciuteóricos del tema, los hay que llegan a dadana de Berlín, fue testigo del poner seriamente en duda la existenincendio del Reichstag en febrero de cia de sistemas políticos que puedan 1932 y del ascenso de Hitler al poder, definirse inequívocamente como formó parte activa de la resistencia totalitarios, y los hay también que, clandestina al régimen y huyó, antes aceptando la existencia del totalitade que se desatara lo peor, a París, rismo como forma de gobierno, han desde donde emigraría luego a Estados aumentado considerablemente la Unidos. Aquí, en Nueva York, dedicó extensión del término hasta abarcar los primeros años de la posguerra con él no sólo todos los comunismos, a investigar, en la masa de documensino casi todas las dictaduras de uno u tos disponibles en ese momento, la Hannah Arendt. Foto cedida por Raices. Revista ¡lidia de cultura (N2 36, otoño 1998, p.20| nismo eran, desde luego, ideologías naturaleza y esencia de los regíme(en su peor sentido), pero también nes hitleriano y estalinista. Como que nunca habrían surgido ni prospesuperviviente, y también y sobre todo rado sin todo el trasfondo económico como pensadora, le motivaba el deseo y político del imperialismo y la crisis de comprender lo que había ocurrido. de la NaciónEstado que caracterizó Pero, a diferencia de otros pensadores la primera mitad de nuestro siglo. De que, como Adorno o Lukács, se sinahí que la segunda parte de su libro la tieron igualmente llamados a la tarea, dedicara por completo a estudiar Hannah Arendt no se planteó el proestos dos fenómenos, uno económico blema en términos estrictamente filo(el imperialismo) y otro político (la sóficos ni ideológicos, sino en térmicrisis de la NaciónEstado), en estrenos políticos y económicos. Para ella, cha relación, y a mostrar que ambos estaba claro que el nazismo y el staliestuvieron en el origen de lo ocurrido: Es esta tesis, la de la absoluta novees decir, que eran precisamente los dad del totalitarismo, la más central y orígenes del totalitarismo. original del libro de Hannah Arendt y El método era, pues, materialista la que lo ha convertido en todo un clá(o incluso, si se quiere, marxista). sico de la filosofía política, incluso Pero, a diferencia de teóricos marxisentre quienes no la comparten (caso, tas posteriores que, como Poulantzas por ejemplo, de Brzezinskí y Friedrich, (de tanto crédito en el momento de para quienes los totalitarismos serían dominio de la escuela althusseriana), perfectamente reductibles al modelo han visto en el fascismo una variante de la tiranía clásica). Para la pensadora política del dominio burgués, un alemana, lo que haría de los regímenes gobierno de excepción del capitalisnazi y stalinista algo absolutamente mo en crisis y, por tanto, un instrunuevo no sería sólo, con ser ya grave mento de la burguesía; la pensadora en sí, la magnitud de la tragedia (los alemana vio en el totalitarismo algo millones de muertos), sino la propia que se escapaba a los intereses de clase esencia del sistema: la ambición de y al control de la burguesía, aun cuandominio mundial y total bajo el terror do como tal fenómeno político sólo que, como tal anhelo de poder y con hubiera podido surgir en el seno tanto desinterés, nunca antes en la hismismo del sistema imperialista —con toria se habría dado como tal. Y no es su ilimitado afán de expansión territoque Hannah Arendt desconociera las rial y con esa inmensa capacidad de atrocidades de la historia anterior: las dominio tecnológico e ideológico que guerras de agresión, las matanzas de dio origen a la sociedad de masas—. poblaciones hostiles, el exterminio de Pese a esta dependencia respecto de la poblaciones nativas (en la colonizafase imperialista del capitalismo, el ción de América o de África), en la totalitarismo, tal como lo vio Hannah forma incluso de «matanzas adminisArendt, acabaría despegándose de los trativas», y hasta los campos de conintereses económicos de la alta burcentración, utilizados ya por los boers guesía para desembocar en una conen la Sudáfrica de comienzos de siglo; cepción del poder enteramente nueva sino que, pese a conocerlas, veía en y sin precedentes: la del poder por el ese desinterés específicamente totalitapoder, sin intereses utilitarios (lo que rio algo esencialmente nuevo y terroexplicaría la increíble indiferencia de rífico que había hecho acto de presenHitler ante los desastres económicos a cia en el mundo, rompiendo con todas que estaba llevando a Alemania duranlas tradiciones hasta entonces conocite la guerra). das e inaugurando lo que ella misma citada tesis sobre el sistema totalitallamó, en otra de sus fórmulas más rio, otras igualmente originales sobre polémicas, el mal radical. fenómenos tan importantes del siglo Para la pensadora alemana no —y todavía tan vigentes— como el cabía, sin embargo, duda alguna. Con racismo, el antisemitismo, el imperialos «experimentos» de Hitler y Stalin lismo, la burocracia, la crisis de la habría aparecido (nacido) una forma NaciónEstado, las ideologías, las enteramente nueva de gobierno, que masas, etc. En relación con el imperiavenía a sumarse a las tradicionalmenlismo, al que se dedica la segunda parte te conocidas —monarquía, república, del libro, cabe destacar, entre otros tiranía, democracia, dictadura, desincontables aciertos, el de haberse potismo, etc.—, y que, como todas enfrentado a la tesis marxista que ellas, podría reaparecer en cualquier lo definía por entonces (y todavía momento. El principal mensaje que ahora), en términos estrictamente Hannah Arendt legó a las generaeconómicos, como última fase del capiciones futuras y que constituye otra talismo o capitalismo tardío —con lo de las tesis más importantes del libro que esto conlleva de utópica esperanza fue, precisamente, éste: que el totaen que estaría ya próximo a su fin—, litarismo, lejos de ser un capítulo aispara oponerle la tesis, mucho menos lado e irrepetible que pudiera darse popularizada pero a mi juicio mucho por «superado» tras un momento de más atinada, de que el imperialismo locura colectiva (como muchos quesería, definido ya en términos polítirían creer), sería ya siempre una posicos, la primera fase de la dominación bilidad inscrita en la historia, frente a política de la burguesía y, por tanto, el la cual habría que estar, pues, también momento histórico en el que la domisiempre alerta. nación económica y la política se De ahí que, en lugar de limitarse a encarnan por fin en la clase de los describir los rasgos caracterizadores hombres de negocios, con lo que esto del sistema totalitario (lo que hizo supone de posibilidad de pervivencia ya en la tercera y última parte del y larga vida del sistema —tal y como libro), Hannah Arendt dedicara las la historia del siglo XX ha demostrado otras dos partes a los orígenes del con creces—. mismo, es decir, a la serie de factores y experiencias que, sin ser en sí mismos En relación con el antisemitismo, forzosamente totalitarios, crearon en al que dedicó toda la primera parte de su confluencia azarosa la posibilidad su libro, Hannah Arendt fue rotunda: del totalitarismo. Esto hace que se trató de un hecho circunstancial, y el libro contenga, además de la ya de ninguna manera esencial, para el nazismo, que pudo haberse dado aun pueblos, garantizado por la idea de cuando no hubiera habido judíos que Humanidad, y sustituirlo por el prinmatar. Así lo probaría el hecho de que, cipio antagónico de la superioridad de de haber seguido en el poder —y una la nación conquistadora sobre la convez exterminados todos los judíos, y quistada. Pero, mientras el imperialislos gitanos, y los izquierdistas—, mo fue sólo ultramarino, la violencia Hitler habría continuado con su políracista, el desdén por los derechos tica de asesinatos en masa: polacos y humanos, fueron fenómenos confinaciertas categorías de alemanes (los dos en los límites de las administracioafectados por enfermedades pulmonanes neocoloniales. Sólo cuando el res y cardíacas) habrían sido —como afán imperialista de expansión alcanzó demostró la autora con datos docual continente, la ideología racista mentales— las próximas e insalvables pudo ser aplicada a las propias poblavíctimas de la masacre totalitaria, ciones de Europa: también aquí, en el cuya novedosa forma de dominio bajo mismo seno de la civilización occiel terror consiste, precisamente, en dental, se «descubrieron» razas supeque éste no puede detenerse nunca, en riores y razas inferiores, pueblos conque no conoce límites, ni siquiera quistadores y pueblos conquistados. Y entre los propios nacionales. fue en este punto donde el antisemitismo, la única ideología racista que Para Hannah Arendt, el antisemigozaba de cierto crédito en Europa, tismo nazi no fue la forma actualizada vino a convertirse en un precioso insdel antiguo odio religioso a los judíos, trumento para ir generando entre la sino la forma que adoptó en Europa población europea la mentalidad la ideología más característicamente racista que, de haberse cumplido los imperialista: la del racismo. La idea objetivos de Hitler, tendría que haber central de esta ideología, la de una acabado distinguiendo no sólo entre división de la Humanidad en razas de judíos y arios, sino finalmente entre señores y razas de esclavos, en castas arios y toda clase de pueblos e indivisuperiores e inferiores, en pueblos de duos que fuera necesario dominar. color y hombres blancos, se había generado en estrecha alianza con el De ahí el hecho atroz y, a primera proyecto imperialista de expansión vista, incomprensible de que un fenóilimitada por los países económicameno tan pequeño (y en la política mente débiles: para llevar a cabo este mundial tan carente de importancia) proyecto, fue imprescindible ignorar como el de la cuestión judía y el antiel principio ilustrado de la igualdad y semitismo llegara a convertirse en solidaridad de todos los individuos y el agente catalítico de los terribles acontecimientos desencadenados en judía, cuya más conocida formulación la II Guerra Mundial. Para Hitler, lo fue la de los tristemente famosos Proimportante no era matar al pueblo tocolos de los Sabios de Sión. Hannah judío, sino crear el ambiente en Arendt dedicó buena parte de sus el que sería posible exterminar a energías a desmontar el tópico, mostodos los pueblos que estorbaran trando, con datos incontrovertibles, sus propósitos de dominio mundial. que la riqueza judía, en los casos en Pero, como su «elección» del pueblo que ésta se daba (mucho menos judío encontró apoyo en el antisenumerosos de lo que los antisemitas mitismo existente, Hannah Arendt querían), no iba nunca acompañada creyó necesario darle al tema la atende un real y efectivo poder político. ción que merecía, y dedicó por ello la En este hecho, que obedecía a la falta primera parte de su libro a investigar de tradición y experiencia política las causas y razones del fenómeno, entre un pueblo desacostumbrado, produciendo así uno de los mejores (y por razones históricas, al ejercicio más polémicos) análisis de la cuestión del poder (excepciones como la de judía en el mundo moderno. Disraeli, que además era converso, fueron eso, excepciones), fue en el que, La primera y más discutida tesis de precisamente, hizo residir Hannah este análisis sería la del hiato insalvaArendt la parte de responsabilidad ble entre el antiguo odio a los judíos y que tuvieron los judíos en su propia el antisemitismo moderno. Éste, que tragedia: a su juicio, una mayor partise desarrolla en el siglo XIX y llega cipación de los judíos europeos en la hasta Hitler, habría estado motivado esfera pública, en la vida política, no por razones religiosas (como el trahabría quizá, si no impedido, por lo dicional), sino por razones sobre todo menos previsto y aminorado los efecpolíticas, aunque estrechamente vintos del nazismo. Pero los judíos euroculadas a factores económicos. La peos, que estaban tradicionalmente específica situación que este pueblo acostumbrados a luchar por el bieneshabría tenido en el marco de la tar económico, no estaban en cambio NaciónEstado europea como pueblo habituados a la lucha política, y, a no nacional, sino internacional, disdecir de Hannah Arendt, el mito de perso por las diferentes naciones del la dominación mundial judía fue sólo continente y de fuera de él, lo hizo un arma ideológica para justificar a aparecer como una nación dentro de la quienes, como Hitler, sí que abriganación y dio origen a todos los mitos ban entre sus objetivos concretos un acerca de las pretensiones de dominio proyecto político semejante. mundial por parte de la gran familia La falta de sentido político no fue víctimas, judíos o no. Lo que Hannah el único reproche que Hannah Arendt cuestionó fue el terror totaArendt dirigió a sus correligionarios, litario en sí, no la condición o cualidapues, si algo caracteriza el análisis des de sus víctimas. Pero este generoso arendtiano del antisemitismo respectratamiento del tema fue malentendito de otros realizados por pensadores do por muchos pensadores judíos, judíos o filojudíos, es su negativa a incluyendo a su gran amigo Gershom idealizar al pueblo judío, ni a lo largo Scholem, quien le reprochó su exceso de su historia ni en el preciso momende objetividad y la culpó de falta de to en que ocurrieron los aconteci«amor al pueblo judío». mientos. Y esto tiene una explicaY es que, para Hannah Arendt, el ción: idealizarlo equivalía, para ella, a amor a las personas, con independendecir que la tragedia no debió ocurrir cia de su raza, edad, sexo, religión y porque el pueblo judío era inocente. nacionalidad —lo que ella misma llaPara Hannah Arendt, que las víctimaría en sus obras posteriores el amor mas fueran inocentes estaba fuera de mundi—, era mucho más importante toda discusión: su inocencia, conocique el amor a su pueblo. Y quizá sea da de todos, era, precisamente, el esta generosa lucidez con que trató de motivo de que el terror cundiera alertar a la Humanidad (en la que como la espuma entre la sociedad alecreyó siempre) sobre los peligros del mana. La tragedia no debió ocurrir totalitarismo, el principal valor de porque nadie, por mucha culpa que esta obra que, con toda justicia, ha tuviera, podía merecer el trato sido considerada una de las cien más infrahumano que los nazis dieron a sus influyentes desde la guerra,