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Jóvenes escritores jóvenes

Leandro Pérez Miguel

De la nueva generación del 98, jóvenes escritores que comparten una edad y poco más ya que son de diversa condición.

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Referencia

Leandro Pérez Miguel, “Jóvenes escritores jóvenes,” accessed September 24, 2019, http://repositorio.fundacionunir.net/items/show/1100.

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Title

Jóvenes escritores jóvenes

Subject

Literatura

Description

De la nueva generación del 98, jóvenes escritores que comparten una edad y poco más ya que son de diversa condición.

Creator

Leandro Pérez Miguel

Source

Nueva Revista 053 de Política, Cultura y Arte, ISSN: 1130-0426

Publisher

Difusiones y Promociones Editoriales, S.L.

Rights

Nueva Revista de Política, Cultura y Arte, All rights reserved

Format

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Language

es

Type

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Jóvenes escritores jóvenes [ LEANDRO PÉREZ MIGUEL ] La nueva generación del 98 no es tal. Aunque muchos jóvenes publican muchas novelas, tanto los propósitos de los unos como las virtudes de las otras son muy dispares. Y aunque entre algunos se dan más parentescos que entre otros, y por eso se distingue a los líricos de los descriptores o de los barrocos, la mayor parte de ellos (a excepción de los epígonos) comparte una edad, esa juventud tan valiosa y promocionada, y poco más. o será éste un artículo inbuscados al azar. Por el color local formativo (ni tampoco distinguimos un poblacho de la Nformativo, claro). No voy América profunda de un villorrio a citar nombres de escritores ni tíde la España negra. Y un café del tulos de novelas (al menos por Madrid de la bohemia, de una ahora, o mientras pueda). Voy a discoteca del Madrid de la movihablar de literatura escrita (otros, da. Sigo con colores, y con pintocon malicia, dirían redactada o teres. Digo pintores como podría cleada) por algunos jóvenes novedecir escritores, y porque me conlistas jóvenes. Antes, y sobre todo, viene para ilustrar mejor esta tesis: voy a hablar de un color muy precomo las épocas, los sitios y aun ciado (aunque no apreciable como los hombres se definen por sus los colores visibles): el local, que respectivos colores —los locales y Jorge Luis Borges definió así: El los universales—, para novelar se color local es el nombre que danecesita pintar adecuadamente. mos a la mínima diferencia que Dicho esto, no me queda más (resepara a una región o a una época medio) que explicarlo. de otra. Uno añadiría que tamSe puede pintar adecuadamenbién separa a unos escritos de te con pinceladas... o a brochazos. otros. Y no mínimamente. Un novelista, pues, puede escribir Entremos en materia, ayudacasi de cualquier manera: con dos por un par de ejemplos no total libertad, aunque, eso sí, con unos mártires. Quienes padecen todas las limitaciones que a cada leyéndolos creen que tal suplicio uno le imponen su talento y su libra de cualquier pecado, y se cultura, y con todos los límites apresuran a lanzarles las primeras que cada uno se impone para despiedras. Y quienes se entretienen cribir adecuadamente unas épocas, leyéndolos, lógico y normal, no unos sitios y unos hombres. les encuentran tan malos, y ven Quedémonos aquí y ahora. En injusto que sean lapidados un día unos años, estos noventa, en los sí y otro también en los medios de que abundan los jóvenes escritores comunicación y en los ambientes jóvenes (es decir, jóvenes de verculturales, o culturetas. dad, veinteañeros o recién treintaEstos chicos malos se asemejan ñeros). En unos años en los que a los daltónicos, pues confunden a escasea el talento y la cultura, comenudo los colores locales de aquí mo siempre, eso sí, y en los que con los de allende los mares. Y no, algunos se lanzan a novelar otras no han probado del boom sudaépocas, otros sitios y otros homca más que unos cuantos sorbos bres. Algunos, pero no todos, porilustres, o en caso contrario tamque muchos describen este lugar poco se les han subido a la cabeza; como si fuese otro, y porque es que se han bebido mucho cine, otros, los menos, ¿los buenos?, nomucha tele, mucha música y muvelan esta época y este sitio. cha literatura yanqui. Y después, sumidos en una resaca quizá eterna, han enchufado el ordenador y LOS CHICOS MALOS se han tirado de la moto: han tecleado y tecleado, hasta quedar exBueno, vayamos por partes. Empecemos por los chicos malos, haustos (pero no han pasado de los malos de la película, justo los las doscientas páginas). Han escrimás cinéfilos y teleadictos —al meto sus comeduras de tarro, se han nos en apariencia—: los más denosmostrado tal y como son (y como tados y desprestigiados, pero tammuchos otros jóvenes se han recobién los más afamados. (O casi, nocido): se han visto en la carreteporque algunos otros —no más de ra, conduciendo (o viviendo) haun par— apuntan tan alto que cocia ninguna parte y acompañados sechan críticas elogiosas y además por muy poca cosa: algún colega, —¡encima! venden.) Son tan faalguna canción, alguna botella... Y mosos, estos malos, y tan malísiasí, tan ligeros de equipaje, no han mos, que se han convertido en pretendido alumbrar historias complejas; no, no aspiran a parir da de Raro aparece una estrella del la gran novela que explique este rock: Kurt Cobain, el suicida de fin de siglo y parte del siguiente. Nirvana). Luego, atrapados en Pero con sus escasas alforjas tienen unos mundos muy semejantes a más que de sobra para contar lo los suyos, unos mundos que no que les interesa. Para contar, en un saben de fronteras, donde queda par de páginas, una sensación, y tan lejos Puerto Hurraco como en otro par, un recuerdo, y en Waco, donde no encajan adjetivos otro, para darle vueltas a una idea, como garbancero o carpetovetóniy así, poquito a poco, llegar al fico, donde otros colores apenas denal del libro. Para hablar de amojan ver el color local, porque está res, perplejidades y desventuras difuso. con tanta hondura (poca) y tanta soltura (mucha) como si encarasen a una muchedumbre con una LOS DESCRIPTORES guitarra y un micrófono. Así de líricos. Y para, página a página, a Y es que a esos chicos malos el menudo buscando frases redoncolor local les trae sin cuidado. Aldas, brillantes, armar un puzzle, go respetable. En cambio, a otros un libro que algunos tacharán de chicos (¿también malos? Según inconsistente o intrascendente, bastantes críticos, muy malos, mapero que muchos —otros jóvenes, lísimos), a otros jóvenes escritores sus lectores encontrarán más cerjóvenes les importa bastante. Más cano y más vivo que la mayor parque casi todo. Son descriptores. te de los tochos que han leído Escriben describiendo, describen antes. Sin querer insultarlos ni escribiendo. Y son jóvenes, sí, y menospreciarlos: intuyo que mucomo tales escriben y describen, chos de estos lectores pasan de la por eso se asemejan a los anterioliteratura desde los no tan lejanos res y hay quien los confunde. Es tiempos en los que aprendieron a decir, hay quien mete en el mismo detestarla en las aulas y se han resaco a Loriga y a Mañas (casi conciliado con la literatura gracias siempre para apedrearlos). Y no. a gente como Ray Loriga o BenjaJosé Angel Mañas, y también Pemín Prado. Han conectado con dro Maestre, por citar a dos narraellos. Al principio, atraídos quizá dores amparados por el Nadal, por el look de sus novelas (en la quieren pintar la España de hoy portada de Héroes, Loriga parece con los colores que ellos ven. Couna estrella del rock, y en la portalores nocturnos, sí, como los de la muy célebre Historias del Kronen, gran público, el único. No pretenpero también diurnos, aunque día valerme de los nombres pronunca, o casi nunca, brillantes. pios, pero para no dejar solo al auTampoco líricos. Colores más tor de Las máscaras del héroe, voy a bien sombríos, toscos. Estos cuencitar a Antonio Orejudo y Luis tan historias, con su argumento, María Carrero, no por casualidad con principio y final. Escriben noautores de la editorial Lengua de velas, saben que no son los primeTrapo. En fin. Les he llamado baros ni serán los últimos en hacerrrocos, aunque quizá no lo sean las, y se someten al género. No in(igual solo manejan más palabras). novan. Cuentan. Y si pueden ahoLes he dicho estilistas, cuando rrar adjetivos, verbos, palabras, ¿quién no lo es? En fin, repito, esfrases, páginas, capítulos, pues se tos jóvenes escritores jóvenes polos ahorran. Éstos tampoco suelen drían no serlo. Sus libros no tienen pasar de las doscientas páginas. edad, no parecen de jóvenes (los de Quieren ser precisos, concisos, dilos chicos malos, sí, a lo cual no rectos, locales. Pero, como ya he hay nada que objetar). Sus libros dicho, se les confunde con los tampoco parecen escritos solo para otros chicos malos, los líricos, los jóvenes, sino también para cualrockeros, los de colores difusos. quier letraherido aficionado a las ¿Por qué? Generalizar no cuesta. novelas bien escritas y bien armaYo mismo no hago más que genedas. Sus colores —algo añejos pero ralizar. lucidos, y lúcidos— son ricos en matices, para nada planos. Éstos saben pintar. Y en cantidad y con LÚCIDOS Y LUCIDOS calidad, creo, aunque aún no hayan mostrado todas sus dotes, aunMás. Otros. ¿Los chicos bueque apenas retraten el presente (en nos? ¿Los que no van de jóvenes? algún relato o con algún guiño, sí). Los estilistas. Los barrocos. Los que Tarde o temprano estos escritores a menudo pasan de las doscientas novelarán el hoy, y no el ayer se páginas. Los que abominan de la diría que es inevitable. Entonces, brocha gorda. Los que saben His¿con qué nos sorprenderán? No sé. toria, además de muchas otras co¿Es que nos van a sorprender? Insas, y encaran el pasado sin titubetuyo que sí, y para bien. Ojalá. os y se atreven a recrearlo. Son los Predicciones aparte, entre ellos menos, pero cada vez hay más. hay menos semejanzas que diferenJuan Manuel de Prada es, para el cias. Pero como habría que compararlos uno a uno para hallarlas, y clamar: estamos ante una nueva geesa tarea se me antoja inútil e interneración del 98. Pero no. Estamos minable, voy a decir que estos esante escritores, ante muchos escricritores comparten algún padre y tores de edad similar pero de muy alguna madre, alguna pincelada, diversa condición. Inclasificables, cierto amor por las palabras, aunalérgicos a las etiquetas. Como Beque en ningún caso mantengan relén Gopegui, Pedro Ugarte y Blanlaciones fraternales. Lo mismo ocuca Riestra, no por casualidad escrirre, debo reconocer, entre el resto tores que han publicado en la edide los jóvenes escritores jóvenes y, torial Anagrama, que se hallan dispor supuesto, entre los escritores en tantes de las tres tendencias que he general (aparte de los Goytisolo, las apuntado (y cuyos muy personales Bronté y cuatro más): el parentesco colores bien merecen una lectura). entre ellos es casual. La actitud y la Como Antonio Alamo, que tan naaptitud de cualquier creador siemturalmente han narrado las sorpre es irrepetible, y también sus prendentes rutinas de joven espacircunstancias. Hoy, ahora que las ñol en Londres (y que es uno de obras culturales de cualquier época, los pocos que cultiva el teatro). Cositio y hombre son tan accesibles, mo Juan Bonilla, quizá el que el concepto de generación solo sirapunta más alto (con permiso de ve para agrupar en torno a una Juan Manuel de Prada), quizá el edad, no a unos presupuestos étique dispone de la paleta más rica cos o estéticos. en colores y más moderna (o sea, más adecuada para pintar los tiempos que vienen). Digo y repito quiALÉRGICOS A LAS ETIQUETAS zá porque concluyo reconociendo que no he leído a todos los jóvenes Y ya puestos a reconocer, recoescritores jóvenes. Son muchos. nozco que me hubiese gustado pro: Demasiados? ^