Nueva Revista 052 > El alma en armas

El alma en armas

Enrique Andrés Ruíz

Del libro "Las trincheras" escrito por Julio Martínez Mesanza.

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Referencia

Enrique Andrés Ruíz, “El alma en armas,” accessed December 10, 2019, http://repositorio.fundacionunir.net/items/show/1076.

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Title

El alma en armas

Subject

Libros

Description

Del libro "Las trincheras" escrito por Julio Martínez Mesanza.

Creator

Enrique Andrés Ruíz

Source

Nueva Revista 052 de Política, Cultura y Arte, ISSN: 1130-0426

Publisher

Difusiones y Promociones Editoriales, S.L.

Rights

Nueva Revista de Política, Cultura y Arte, All rights reserved

Format

document/pdf

Language

es

Type

text

Document Item Type Metadata

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por aquí y por allá su escrupuloso inEl alma terés formal, nada insistir en su poen armas derosa imaginación visual figurativa, nada en su vocación épica (en su Julio Martínez Mesanza ironía épica borgiana, se ha llegado a Las Trincheras decir). Éstas y otras son comodidades Editorial Renacimiento para traer a colación al enojoso parienSevilla, 1996, 70 págs. te del que, antes de destacar su particularidad y su diferencia, conviene resaltar las débiles señales que lo hacen pertenecer a la familia, aunque sea pasanunque el nombre y los versos do por alto las que resulten incómode Julio Martínez Mesanza das, sospechosas o disculpables. Y lo (Madrid, 1955) figuran en Acierto es que lo son. Lo son cuando la cuantas antologías, resúmenes, balancrítica y la literatura, veinte o treinta ces y estudios de nuestra poesía más reaños después del apogeo nihilista del ciente han sido publicados en la última estructuralismo, todavía prescribe la década, hay hechos que cubren de abolición del pensamiento y el sometisombras esta atención crítica aparentemiento de cualquier creencia (ideas y mente general. Me explicaré: las sucecreencias no eran lo mismo, según la sivas entregas de un work in progress de diferencia de Ortega) y de cualquier la ambición, la hondura y la radicalirelato a su función como elemento de dad de su libro Europa (1983, 1986, la ambigüedad en la mera superficie 1988 y 1990) nunca merecieron el codel texto. Me enfrento al sincretismo, mentario de las páginas literarias de los a toda ambigüedad y a la tibieza, dediarios punteros e influyentes; pero no cía Julio en uno de los contundentes e hay en ello, sin embargo, contradicindudables poemas de Europa, por si ción, sino tan solo una muestra de que cupieran dudas del reto lanzado, en en lo referido a poetas distintos, poetas aras de la expresión de una intimidad que no cumplen con el patrón de la innegociable, contra los postulados interpretación en boga, resulta más fáque han hecho de la última modernicil reconocer su calidad con su includad el almacén donde se acumulan las sión en alguna de las casillas de la taxorebajas de exigencias, los saldos de la nomía crítica (algo obligado, para no menoridad y los retales de la triunfante fallar) que adentrarse en el mundo creexperiencia cotidiana. ado por su poesía. En el caso de Mesanza, y concretaY es ahora, cuando Julio Mesanza mente en el suyo, esto sirve de bien acaba de publicar su último libro de poco. Nada dice de sus poemas señalar poemas, Las trincheras (Renacimiento, de sus imágenes visuales claras, y Sevilla, 1996), un libro que es y no es continúa deshaciendo el desprestigio Europa, que prolonga en composiciode la alegoría (no un artificio de los nes más largas, más narrativas, más disno inspirados, sino un hábito mental cursivas, el agónico y combativo aliende los visionarios) para concluir señato religioso que aparecía en series antelando la diferencia entre una creencia riores (Trento o Laudes Virgini), filosófica y un asentimiento poéticuando merece la pena pararse a penco. Pues bien, la poesía de Las trinchesar más en lo que le diferencia que en ras mesancianas puede leerse solo colo que le asemeja a las listas comunes mo poesía, y no será poco, pero tamde la incontinencia antologizadora. Sopoco todo: escapará precisamente lo lo así repararemos en la rareza de un medular, lo íntimamente terrible, sihombre común cuya transfiguración niestro, tierno y cordial, lo que no decomo poeta resulta del afán de acomepende de su significado público sino ter un proyecto de alto aliento consisde lo sentido en el alma (el alma, lo tente en la creación de un contramunque los iletrados llaman psicología, do alegórico para el que el lenguaje de decía Gabriel Ferrater), en el anima la poesía no transporta mensajes meraanimat ubi amat que en los últimos mente informativos o ideológicos —de poemas ha preferido temblar en los exahí mi alusión anterior a la intimidad y trarradios, en las escombreras, en un de ahí la confusión de la crítica dedesierto, en un descampado en el mocrática— sino efectos, sentimientos que solo puede comprenderse la pery emociones no susceptibles de ser repleja tristeza de los hombres. ducidos al significado de los lenguajes públicos o de la crónica política de los Solo lo humano, lo que tiene que telediarios. Y en cuanto a la alegoría en ver con este valle de lágrimas desMesanza, a su impar poder de conspierta en mí la emoción que llaman artruir, como si se tratara de compositística, decía Julio en sus Textos beliciones de lugar ignacianas, una geogerantes, una muestra de sus escasísigrafía simbólica, desierta o poblada, mas e irreductibles prosas publicada en pero siempre afectiva, resonante en la esta misma revista (n° 40, juniojulio caja negra de las almas, solo cabe el re1995). Y ésa es la indisociabilidad de cuerdo de las páginas que Eliot dedicó significado y sentido, de estética y moa su experiencia de lector de Dante ral, de pensamiento y sentimiento a la (del Dante querido y traducido por Juque apela y de la que brota esta poesía lio) en las que comienza diciendo que incómoda, tan incómoda como la fe lo sorprendente de Dante es que sea, no la certeza para quienes las palaen un sentido, extremadamente fácil bras no son más que signos flotando de leer, quizá por el poder universal aleatoriamente en la plaza pública y en ser polémico, pues su bibliografía se liel mercado sin piedad de su lenguaje. mita a la obra de los autores analizaEnrique Andrés Ruiz. dos, sin incluir ninguna referencia a los múltiples trabajos existentes sobre ellos. No obstante, al convertir el libe¿De verdad ralismo de todos ellos no en una preeran liberales? misa indiscutible, sino en un problema especialmente confuso y ambiguo, seJosé María Marco ría lógico que suscitara discusión. La libertad traicionada Las razones para considerar críticaSiete ensayos españoles. Costa, mente esa condición liberal de los inteGanivet, Prat de la Riba, lectuales del 98 y del 14 se encuentran Unamuno, Maeztu, Azaña, en la mencionada pauta de racionaliOrtega y Gasset dad con la que es analizado este grupo Editorial Planeta de intelectuales. Ésta se apoya en dos componentes. En primer lugar, el exaBarcelona, 1997, 307 págs. men de su diagnóstico sobre los problemas españoles, el cual, pese a las variantes de cada autor, muestra las notas ítulo y subtítulo definen percomunes de radicalidad y abstracción fectamente el punto de vista y que desembocan, irremediablemente, Tel contenido del trabajo de Joen lo contradictorio. Porque ¿podía resé María Marco. Cuidadosamente esgenerarse un país por definición tan crito, éste llama la atención, ante todo, catastrófico? Nada más lejos del cuidapor su lucidez. El autor, al contrario de doso y prudente amor a lo empírico de lo que suele ocurrir, no se ha contagialos ilustrados, en primer término, de do de las contradicciones, paradojas y un Jovellanos. En líneas generales: a la pura y simple confusión que muchas una España medieval idealizada, que veces caracteriza la obra de los más culmina en los Reyes Católicos, le sidestacados intelectuales regeneracionisgue el desastre de la España imperial, tas del primer tercio de nuestro siglo, mientras que las transformaciones que sino que, sin perjuicio de sus diferentienen lugar a lo largo de los siglos cias, consigue analizarlos dentro de XVIII y XIX sencillamente no existen o una pauta común de racionalidad. Ésson desdeñadas. Tal ignorancia o meta, fruto de una adecuada mezcla de nosprecio por la obra de la Ilustración, sensatez y espíritu crítico, no excluye la del liberalismo y del capitalismo en ternura hacia sus personajes (con la ponuestro país suscita, a su vez, el problesible excepción de Unamuno). Tamma de la ambigua relación con la mopoco se trata de un libro que pretenda