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El correo de Nueva Revista

Varios autores

Selección de cartas recibidas en respuesta al artículo "La justicia en España" de Eduardo Torres-Dulce

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Referencia

Varios autores, “El correo de Nueva Revista,” accessed April 3, 2020, http://repositorio.fundacionunir.net/items/show/2938.

Dublin Core

Title

El correo de Nueva Revista

Subject

Correspondencia de los lectores de Nueva Revista

Description

Selección de cartas recibidas en respuesta al artículo "La justicia en España" de Eduardo Torres-Dulce

Creator

Varios autores

Source

Nueva Revista 111 de Política, Cultura y Arte, ISSN: 1130-0426

Publisher

Difusiones y Promociones Editoriales, S.L.

Rights

Nueva Revista de Política, Cultura y Arte, All rights reserved

Format

document/pdf

Language

es

Type

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El correo de Nueva Revista A continuación se reproduce una selección de las cartas recibidas como respuesta al artículo de Eduardo TorresDulce titulado «La justicia en España», publicado en nuestro anterior número. provoca en la vida social. Nos lo desvelan Un espectáculo con pelos y señales Savater o Arteta. Salvando la distancias con el caso menridículo cionado, sería miope reducir el problema El lúcido análisis de Eduardo TorresDulce del Consejo General del Poder Judicial al realizado en Nueva Revista me anima a destrozo de la independencia objetiva de abordar uno de los aspectos a los que él los jueces, que sería lacra suficiente. El alude: la elección de los jueces miembros asunto va más allá, en la medida en que del Consejo General del Poder Judicial; y el sistema convierte al Consejo en esceno sólo por la obvias consecuencias de la nario lamentablemente privilegiado de la modificación del sistema originario, sino notoria carencia de sentido institucional porque los jueces, aun siendo indepenque asola la vida política de nuestro país. dientes, nunca podrán parecerlo. La existencia de las instituciones sirve de poco si quienes las ocupan no cumplen Cuando se habla de un problema de la función que las justifica. La diferencia mayor gravedad, como es la situación que entre una democracia moderna y un sisse vive desde hace unos años en el País tema bananero radica en que, en el priVasco, se señala con acierto cómo allí el mero, los policías ejercen de policía y se les daño producido por el terrorismo no se paga como a funcionarios; en el segunlimita a su intolerable coste en vidas humado, son delincuentes con placa, lo que nas. Al mismo habría que añadir, por si como toda profesión liberal acaba salienfuera poco, la consiguiente degradación do más barato. ética y el encanallamiento implícito que La teoría es bien conocida. Si hay que elegir miembros para el Consejo, qué insSería miope reducir el problema tancia más democrática que las propias del Consejo General del Poder Cortes para decidir los más aptos. Esta Judicial al destrozo de la indehipócrita canonización se convierte en inspendencia objetiva de los jueces. trumentalización partitocrática a través de un cuádruple ingrediente. En primer lugar, el deliberado olvido de lo dicho por el Tribunal Constitucional en la una vez oí comentar que mientras los vocaque es, sin duda, su sentencia con mejor les progresistas del Consejo (cabe extendoctrina y peor fallo imaginable: aplicar al der, lógicamente, el dictamen a otras instigobierno de los jueces el juego partitocrátuciones) actuaban como un grupo acorde tico, propio del parlamento, tendrá efecy estratégicamente disciplinado, los consertos previsiblemente catastróficos. vadores incurrían en imperdonables persoEn segundo lugar, se pone de relieve que nalismos, iban cada cual a su aire o incurrían las Cámaras —que lo son menos de dipuen inadmisibles ingenuidades por su falta de tados o senadores que de grupos parlaestrategia. El problema no es que lo hiciementarios— pueden acabar convertidas en ran mal; eran duramente censurados por un guiñol, donde el Gobierno y sus prepretender hacerlo bien. ceptivos acompañantes escenifican sus apePor si fuera poco, cuando finalmente tencias cotidianas. Es obvio que no los nomoptaron por hacerlo mal, como todo el brarán las Cámaras (las papeletas se reparten mundo esperaba, el Gobierno cambia fora sus miembros ya rellenas) sino los partidos. malmente las reglas del juego en pleno partido para que no puedan frenarle. Cuando Como consecuencia de todo lo anterior, luego llega la hora de elegir a sus sucesolos nombrados se sienten obligados a guarres, pretende volver a cambiarlas —esta vez dar lealtad; pero no a la institución y sus por la vía de hecho— disfrazando de plufinalidades, sino a los intereses de quienes ralismo la imposición de su ortopédica les propusieron para ocupar el puesto. Las mayoría sin freno alguno. votaciones mecánicamente previsibles hablan por sí solas. ¿Cuándo terminará el espectáculo? Por último, y esto es sin duda lo más grave Andrés Ollero Catedrático de la Universidad y menos denunciado, la sociedad acaba Rey Juan Carlos esperando que los vocales se comporten así y llegan a censurarlos si no ocurre. Más de esto se deriva, que es mucho— o la autoAmanece, nomización de la Justicia. que no es poco Esta preponderancia de lo político frente a lo debido al ciudadano, lejos de acabar, promete intensificarse. Ahí está el proEl título, que tomo de una comedia cineyecto de crear Consejos de Justicia matográfica surrealista, viene a reflejar la autonómicos y jueces de proximidad; el realidad de nuestro sistema judicial. Que barrunto de un Ministerio Fiscal que suscada día todos los órganos judiciales se tituya al juez de instrucción y, en definitipongan en marcha no deja de ser un miva, todo lo que rodea al Estado autonólagro que, como todos, sorprende. Unos, mico que hace que más que política judicial como aquellas viejas y pesadas locomohaya política territorial —con sus interetoras a vapor, entre resoplidos de vapor ses localistas— aplicada a la Justicia. y hollines, lo hacen tirando de una larga y ¿Dónde estaría la revolución pendiente? pesada cadena de vagones cargados de Muy sencillo: en pensar y procurar una pleitos; otros, silenciosamente, alcanzan Justicia para el ciudadano; una Justicia que una más que aceptable velocidad. Es el al objetivo general de prosperidad y bieresultado de una Justicia modernizada a nestar aporte seguridad, certeza, eficacia base de parches pero que desde hace ya en la resolución de conflictos, en definitiva, demasiado tiempo tiene una revolución algo tan elemental como que el Estado pendiente. de Derecho sea real y efectivo. La razón es obvia: en la Justicia de la Nuestra Justicia sigue viviendo todaEspaña constitucional, la política ha sido vía de un capital que allá por 1870 se dela protagonista. Primero —no quedaba más positó en el banco de la historia judicial y, remedio— tuvieron que asentarse sus bases aunque ya escasas, sigue dando rentas. como poder del Estado: independencia, Sería injusto ignorar que, tanto en lo proseparación de poderes, el derecho a la tutecesal como en lo organizativo, no ha habila judicial, autogobierno, etc. Pero disedo reformas que han procurado —y siguen ñada esa estructura básica, esas señas de haciéndolo— eficacia, pero hay aún identidad, el protagonismo ha estado en muchos puntos negros, algunos excesivareformas que han llevado la Justicia al mente negros. Y es aquí donde está pencampo de los intereses políticos. Ocurre con diente esa revolución. Librar a la Justicia de la elección parlamentaria del Consejo Genela maraña de intereses profesionales que ral del Poder Judicial —y todo lo que de coartan las reformas estructurales; ver en NUEVA REVISTA 111 • JUNIO 2 007 [ 5 ] la Justicia algo más que jueces; escapar de esa visión «territorial» o de cifrar toda soluQue cada día todos los órganos ción en el «más» (más jueces, más juzgajudiciales se pongan en marcha dos...) que lo único que hace es multiplino deja de ser un milagro que, car y consolidar esquemas superados; como todos, sorprende. garantizar la unidad de nuestro sistema jurídico y judicial; desterrar la lentitud como nota congénita a la Justicia; disuadir a los que ven los tribunales como una barra libre donde todo puede plantearse libre y graque antes habrá que pensar en una clase tuitamente; hacer de las nuevas tecnolopolítica que se mueva por y para ese ciugías algo cotidiano; implantar criterios de dadano, capaz de pagar esa deuda que organización que escapen a las apetencias tiene con sus electores y que haga de la corporativas o territoriales, etc., son aspecJusticia un terreno neutro, apolítico, de tos de esa revolución. Estado y no de intereses políticos en el senTodo esto y mucho más es pensar una tido más negativo de la palabra. Justicia moderna para el ciudadano, aunJosé Luís Requero Magistrado y Vocal del CGPJ