Nueva Revista 082 > Leer mientras el mundo gira lentamente

Leer mientras el mundo gira lentamente

Ángel Peña

Colección de títulos recomendados como lecturas de verano.

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Referencia

Ángel Peña, “Leer mientras el mundo gira lentamente,” accessed May 27, 2020, http://repositorio.fundacionunir.net/items/show/2831.

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Title

Leer mientras el mundo gira lentamente

Subject

Libros de verano

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Colección de títulos recomendados como lecturas de verano.

Creator

Ángel Peña

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Nueva Revista 082 de Política, Cultura y Arte, ISSN: 1130-0426

Publisher

Difusiones y Promociones Editoriales, S.L.

Rights

Nueva Revista de Política, Cultura y Arte, All rights reserved

Format

document/pdf

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es

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LIBROS DE VERANO Leer mientras el mundo gira lentamente por Ángel Peña omplejo, extraño y, últimamente, amenazador. El mundo no deja de Cgirar durante la placidez del verano, aunque parece hacerlo mucho más despacio, los diarios adelgazados y la tensión olvidada en el lejano lugar de trabajo. El tiempo es un bien escaso que se reproduce con el calor estival, en una época propicia para mirar desde otra perspectiva, la de la ficción literaria, ese mundo que en el último curso se nos ha revelado más difuso e inquietante que nunca. Dijo una vez Alejo Carpentier que «los mundos nuevos han de ser vividos antes de ser explicados». Bajo una buena sombra, viven mejor, a su aire, unos personajes que la literatura hace girar a la misma velocidad que el planeta que nos sostiene en el aire. Sólo hay que mirarlos. Luego entender y, si se tercia, explicar. Proponemos aquí una de las infinitas sendas que se abren ante un viaje de este tipo. No obstante, el lector ha de hacer el camino solo. Lo que siembre y recolecte será sólo suyo. Como dijo el mexicano José Vasconcelos, «un libro, como ún viaje, comienza con inquietud y se termina con melancolía». Un buen punto de partida sería ese gran país herido por lo que se anticipa como el mal del nuevo siglo. El rencor de quienes no lo aceptan como uno de los grandes ejes del mundo interconectado ha golpeado de firme a Estados Unidos; la envidia ajena y también, como algunas minorías pensantes de norteamericanos comienzan a plantear, cierta soberbia propia. Quizás por ellos, país multicultural por excelencia, en la cumbre de su poderío, revisa sus orígenes en busca de su esencia. Galaxia Gutenberg Círculo de lectores ha editado en español un libro que puede aportar mucha luz al respecto. La Antología del cuento norteamericano de Richard Ford contiene 6.5 relatos —el único formato que permite sistematizar tanto en poco más de mil páginas— escritos entre 1820 y 1999 por autores con la ciudadanía estadounidense. Ford, uno de los más brillantes novelistas actuales de EE UU, resume la esencia de dos siglos de historias en una palabra muy americana: libertad. En el prólogo, deja ANTOLOGÍA DEL CUENTO que sea un francés, Marcel Duchamp, el que NORTEAMERICANO lo explique: «En París, los jóvenes de cualquier Richard Ford generación siempre actúan como los nietos de algunos grandes hombres... de modo que cuanGalaxia Gurenberg, do llegan a producir algo propio, hay una espeCírculo Je Lectores, Madrid, 2002. 1.265 páginas cie de tradicionalismo que es indestructible. Pero a vosotros, los norteamericanos, os importa un carajo Shakespeare. No sois sus nietos», dijo el poeta durante un viaje a tierras norteamericanas en tos años 20. Ford reconoce el acierto de ta intuición de «la literatura americana como búsqueda constante de nuevos desarrollos», pero niega que esto implique, como piensan algunos europeos orgullosos de sus milenios de historia, un desarraigo, la ausencia de una tradición. At contrario, su propuesta es más compleja: «Si hay algo típico en los escritores y la literatura americana, es que cuando intentamos imaginar nuestros antepasados literarios y encontrar la conexión crucial con Irving y Hawthorne, Hermán Melville o Mark Twain, no lo hacemos para crear a imitación de ellos, sino para encontrar aliento en individuos como nosotros mismos». Con esta democrática y liberal filosofía como premisa, y con la muleta de una fabulosa introducción de Carlos Fuentes, la antología se abre a un caudal de historias sobresalientes. Desde e! clásico artefacto mental de Poe en «Carta robada», hasta el joyeiano «El rincón feliz» de Henry James, pasando por la naturaleza que Faulkner disuelve en su peculiar estilo en «El otoño del delta» o el deslumbrante homenaje de Raymond Carver a Chejov en «Tres rosas amarillas». La diversidad permite también recorrer otros clásicos menos reconocidos, como Sherwood Anderson, que comparece con todo su desolada parquedad o Rrent Harte, que descubre en «Los proscritos de Poker Fiar» un sorprendente anticipo del western cinematográfico. Y, como siempre en estos casos, lo más discutible llega en las últimas páginas. Aciertos como el de Loorie Moore, la más joven de la CREÍ QUE MI PADRE ERA DIOS antología, arrollado ra en la pesadilla urbana de Paul Auster «Como la vida», no oculta ausencias notables. Anagrama, Barcelona, 2002, Es el caso de Paul Auster, uno de los creado528 páginas res más vivos de los EE UU de hoy. No obstante, el lector puede desagraviar al autor de la Triiogía de Nueva York acudiendo a su última idea, muy afín por cierto a esa apertura a lo nuevo y democrático que predica Ford. En Creí que mi padre era Dios (Anagrama), Auster ha dado la vos a la gente corriente eligiendo y editando los miles de historias que los oyentes le enviaron en un programa de radio. Algunos de los 180 relatos resultantes son de lo más refrescante y Auster se ha instalado entre los más vendidos de su país. Todos tienen una extensión muy breve, con lo que la diversidad y la ligereza está asegurada— y en la mayoría los autores cuentan anécdotas que marcaron su vida de alguna manera, con lo que el invento de Auster deja un sabroso reguero de experiencias muy genuinamente americanas. La historia que da título al libro, por ejemplo, resulta impactante: el padre del narrador maldice a una persona que, casualmente, tallece justo después; el niño crece con la absoluta seguridad de que su padre es un ser omnipotente. También en los Estados Unidos, pero desde una perspectiva muy diferente, se plantea Furia, lo último del escritor maldito por excelencia del cambio de siglo, Salman Rushdie. Pese a estar ambientada en Nueva Aunque David Grossman ha evitado cualquier mención al conflicto palestino, los protagonistas, dos adolescentes, tendrán que vérselas con el sórdido ambiente de la drogadicción. Juntos lucharán por rescatar a una persona débil de la lenta y dolorosa muerte de la marginalidad: la respetable alta sociedad, con los padres del drügadicto en pleno centro, prefieren mirar hacia otro lado. La ternura y la inocencia, con sus contrapartidas de dudas y dolor, logran abrir un hueco a la verdad que surge de un amor sacrificado y una causa noble. La clave LOS AIRES DIFÍCILES para salvar al amigo es conseguir que éste comAimudena Grandes prenda el sentido de sus heridas y vuelva a conTu^uers, Barcelona, 2002 fiar en la gente. Algo muy necesario por aque591 páginas llas tierras. El libro demuestra, además, cómo se puede lograr la reconciliación de una familia herida: quizás debería leerlo algún que otro líder político. Una lucha parecida sitúa Almudena Grandes en otro lugar mucho más cercano, tanto como las playas de Cádiz. Allí se sitúa Los aires difíciles (Tusquets). Sara Gómez y Juan Olmedo se encuentran y enamoran mientras intentan olvidar un pasado lleno de engaños y excesos, en el que la autora, por cierto, se recrea quizás demasiado en más de una ocasión: mal asunto cuando la prosa desatiende la trama para detenerse en el morbo. Por lo demás, el resultado es una novela densa, que describe con minuciosidad cada recoveco de unos personajes atormentados, y con la que Grandes ha conseguido un tremendo, y sorprendente, éxito de ventas. Sorprendente porque no es ésta una obra de fácil consumo para LA FORMA DEL AGUA el gran público. Aunque el ritmo engancha, sus Andrea Camilleri inmensos párrafos, las intrincadas relaciones Salamandra, Madrid, 2002 de los protagonistas con el resto de personajes 502 páginas y las casi 600 páginas son obstáculos a tener en cuenta. Conviene armarse de paciencia, y de una buena sombra, para hincarle el diente. Una lectora más relajada nos llega con el italiano Andrea Camillieri, descubierto no hace mucho en España. La forma del agua es la primera novela de su comisario Montalbano, que le lanzó a la fama en su país y que ahora traduce Salamandra. El héroe se ve inmerso en un complicado caso que ha Gonmocionado la pequeña localidad siciliana de Vigàta: la muerte de un importante político y empresario. LA REINA DEL SUR Al hilo de la intriga, la sociedad de ta isla se irá descubriendo como una densa trama de Arturo PérezReverte poder y ambición. Montalbano y sus ayudanAlfaguara, Madrid, 2002, tes intentan poner algo de luz entre tanta oscu542 páginas ridad con más inteligencia y sentido común que fuerza bruta. La crítica política y social se desliza con suavidad sobre el entrañable carácter del protagonista, que engancha a la antigua usanza, ía de los Poirot, Maigret y compañía. Y tos colores y olores de la isla italiana saltan de las páginas con la vitalista luminosidad del Mediterráneo. Por no hablar de los sabores: los notables conocimentos gastronómicos de Camillieri ponen la guinda a las aventuras de un comisario muy aficionado al buen comer. Parecidos derroteros, igual de turbios y lamentablemente cercanos, transita Arturo Pérez Reverte en su última novela. La reina del swr (Alfaguara) es una voluminosa obra épica ambientada en el mundo del narcotráfico. Con ella, el autor demuestra su madurez en la estructura de la trama y la configuración de personajes. Teresa Mendoza es una ingenua joven de Sinaloa, una provincia mexicana marcada por las duras reglas de los narcotraficantes. La caída en desgracia y muerte de su novio contrabandista le obliga a huir a España, donde un cúmulo de circunstancias, unido a su gran sentido común e inteligencia, le hace prosperar en el negocio de La droga de La costa andaluza. Su nunca olvidado origen mexicano y sus relaciones con las mafias rusas, colombianas, marroquíes y gallegas marcan el escenario de una globalización que muestra su peor cara, ésa que sólo ent ¡ende el color del dinero como criterio y la fuerza como camino hacia el respeto. Arturo Pérez—Reverte retrata los oscuros entresijos de este mundo con un fabuloso sentido del ritmo y una robusta documentación, que proporciona una verosimilitud que a veces incluso le acerca a los cánones del reportaje periodístico. En él hay que hacer constar que el autor vuelve a caer en la fascinación por los personajes fuertes, a los que perdona todo a cambio de un estilo atractivo: Teresa Mendoza trafica con veneno, al margen de la ley, pero conserva la nobleza de su propio código de conducta y, sobre todo, ha sido empujada por un destino que nunca buscó. O lo que es lo mismo: los narcos tienen tirón como héroes románticos, sólo hay que tirar de relativismos morales varios para tapar su responsabilidad. El estilo periodístico de buena parte de la novela recuerda por momentos las tendencias realistas que serpentean por el cuerpo de la literatura Contemporánea. Uno de los grandes precursores, Emile Zola, ha vuelto a la actualidad: en septiembre se cumplen cien años de su muerte. Espasa ha editado en su colección Austral Summa un lujoso volumen que incluye Thérése Raquin, Germino! y Unanovela experimental. En todas ellas aparece la marca del naturalismo, un estilo literario que pretendía mostrar ai ser humano en !a ficción como en las cubetas de un laboratorio, de la forma más objetiva posible; el autor debía distanciarse lo máximo posible del texto y limitarse a describir las acciones de los protagonistas. Así, Therese Roquín, La obra con la que Zola se inició en el naturalismo, disecciona la psicología de la pasión y el asesinato. El recuerdo Je Camiíe Raquin, ahogado en el Serta, atormenta a su madre y a su viuda, Thérése. Todos quieren creer que la desgracia llegó por accidente, pero la sombra de Laurent, un cínico amigo de la familia, irá desvelando una verdad mucho menos tranquilizadora, en la que la culpa, implacable, irá tomando el mando de la situación. Germinal es una de las 20 novelas que componen el más ambicioso proyecto de Emile Zola: Los RoiígonMaquart, que se pretendía la historia natural y social de cinco generaciones de una familia bajo el Segundo Imperio. En Germina se recrea la vida de los mineros en un contexto complejo, marcado por la injusticia social y la miseria. Europa vivía entonces una época difícil, en la que los goznes de un capitalismo aun en ciernes, muy imperfecto, hacían crujir los huesos de muchos seres humildes. La novela experimentai, por último, es un agudo ensayo en el que el autor francés, autor del legendario artículo JAcusse, despliega todo su talento como crítico literario. Una habiliOBRAS SELECTAS dad que le valió tanta fama como enemigos, espeEmile Zola cialmente entre los escritores románticos, la Espasa, Madrid, 2002 diana favorita de sus comentarios más cáusticos. 880 páginas Otro clásico que merece la pena revisitar es el gran Ramón María del Vallelnclán. La editorial Espasa ha cubierto esta primavera un ominoso vacío de nuestras letras, que carecía de unas Obras Completas del inventor del esperpento. La ardua labor en la recopilación de textos de SLLS herederos, Javier y Joaquín del Vallelnclán ha culminado en dos volúmenes caracterizados por ei respeto a los textos originales, la exhaustividad y la estructura cronológica de las obras, que pennite seguir el desarrollo de su estilo literario. Aunque ambos tomos son excepcionales, quizás el segundo tenga mejor cabida en la maleta veraniega. Si el primero está dedicado a toda la prosa del excéntrico genio, el segundo recopila el teatro, la poesía y las incursiones en otros géneros menores. Su lectura permite tm doble acercamiento a Vallelnclán: por un ¡ado, se OBRAS COMPLETAS. puede releer a uno de los dramaturgos más oriTEATRO, POESÍA, VARIA ginales y decisivos de nuestra historia, con obras Ramón M. del Valle Inclán como Luces de bohemia, una maravilla de ingeEspasa, Madrid, 2002 nio y creatividad lingüística; por otro, descu2,472 páginas bre al poeta, el articulista de prensa, redactor de prólogos y cuentos. Además, el volumen remata en un enjundioso glosario que resume las expresiones y vocablos a los que Valle echaba mano cuando se ponía estupendo. Para reponerse de las densas y poderosas páginas de los clásicos, nada mejor que un poco de poesía. Entre tanta penumbra literaria, La pared amarilla (PreTextos), del polifacético Carlos Pujol, es una buena oportunidad para mirar con nuevos ojos los colores que esperan en una época tan luminosa como el verano. En este breve pero delicioso poemario, LA PARED AMARILLA Pujol rinde homenaje a su mujer, la pintora Carlos Pujol Marta Lagarriga, moldeando un monumento PreTextos, Valencia, 2002 a la contemplación del arte. 43 páginas Con un cuadro del flamenco del siglo XVHI Jan Veermer como punto de partida, despliega su inmensa capacidad para captar el mati:, la fugacidad, el suspiro estético del cuadro, que se funden con la entrañable cotidianeidad de los personajes que los habitan o podrían habitarlo. Las palabras justas, los versos precisos evocan «la luz insegura, pero fielque de puntillas viene a visitarnos como un encantamiento». Y, finalmente, auténtica poesía en prosa, llega una agradable sorpresa que también puede ayudar a equilibrar tanta agria desesperanza. En El mundo gira enamorado (Rialp), Rafael CUANDO EL MUNDO GIRA de los Ríos recupera uno de los personajes más ENAMORADO apasionantes del siglo XX, Viktor Frankl, el psiRafael de los Ríos quiatra judío de Viena que rebatió las tesis Rialp, Madrid, 2002, de Freud. De los Ríos hace una ágil semblan15] páginas za de la época que marcó el desarrollo vital y natural y social de cinco generaciones de una familia bajo el Segundo Imperio. En Germina se recrea la vida de los mineros en un contexto complejo, marcado por la injusticia social y la miseria. Europa vivía entonces una época difícil, en la que los goznes de un capitalismo aun en ciernes, muy imperfecto, hacían crujir los huesos de muchos seres humildes. La novela experimentai, por último, es un agudo ensayo en el que el autor francés, autor del legendario artículo jAcmse, despliega todo su talento como crítico literario. Una habiliOBRAS SELECTAS dad que le valió tanta fama como enemigos, espeEmile Zola cialmente entre los escritores románticos, la Espasa, Madrid, 2002 diana favorita de sus comentarios más cáusticos. 880 páginas Otro clásico que merece la pena revisitar es el gran Ramón María del Vallelnclán. La editorial Espasa ha cubierto esta primavera un ominoso vacío de nuestras letras, que carecía de unas Obras Completas del inventor del esperpento. La ardua labor en la recopilación de textos de sus herederos, Javier y Joaquín del Vallelnclán ha culminado en dos volúmenes caracterizados por el respeto a los textos originales, la exhaustividad y la estructura cronológica de las obras, que pennite seguir el desarrollo de su estilo literario. Aunque ambos tomos son excepcionales, quizás el segundo tenga mejor cabida en la maleta veraniega. Si el primero está dedicado a toda la prosa del excéntrico genio, el segundo recopila el teatro, la poesía y las incursiones en otros géneros menores. Su lectura permite un doble acercamiento a Vallelnclán: por un lado, se OBRAS COMPLETAS. puede releer a uno de los dramaturgos más oriTEATRO, POESIA, VARIA ginales y decisivos de nuestra historia, con obras Ramón M. del Valle Inclán como Luces de bohemia, una maravilla de ingeEspasa, Madrid, 2002 nio y creatividad lingüística; por otro, descu2,472 páginas bre al poeta, el articulista de prensa, redactor de prólogos y cuentos. Además, el volumen remata en un enjundioso glosario que resume las expresiones y vocablos a los que Valle echaba mano cuando se ponía estupendo. Para reponerse de las densas y poderosas páginas de los clásicos, nada mejor que un poco de poesía. Entre tanta penumbra literaria, La pared amarilla (PreTextos), del polifacético Carlos Pujol, es una buena oportunidad para mirar con nuevos ojos los colores que esperan en una época tan luminosa como el verano. En este breve pero delicioso poetnario, LA PARED AMARILLA Pujol rinde homenaje a su mujer, la pintora Carlos Pujol Marta Lagarriga, moldeando un monumento PreTextos, Valencia, 2002 a la contemplación del arte. 43 páginas Con un cuadro del flamenco del siglo XVHI Jan Veermer como punto de partida, despliega su inmensa capacidad para captar el matiz, la fugacidad, el suspiro estético del cuadro, que se funden con la entrañable cotidianeidad de los personajes que los habitan o podrían habitarlo. Las palabras justas, los versos precisos evocan «la hiz insegura, pero fielque de puntillas viene a visitarnos como un encantamiento». Y, finalmente, auténtica poesía en prosa, llega una agradable sorpresa que también puede ayudar a equilibrar tanta agria desesperanza. En El mundo gira enamorado (Rialp), Rafael CUANDO EL MUNDO GIRA de los Ríos recupera uno de los personajes más ENAMORADO ap as i otian ees del siglo XX, Viktor Frankl, el psiRafael de los Ríos quiatra judío de Viena que rebatió las tesis Rialp, Madrid, 2002, de Freud. De los Ríos hace una ágil semblan15] pininas za de la época que marcó el desarrollo vital y profesional de Frankl: su deportación, en la cima de su carrera y recién casado, a un campo de concentración nazi. Con el dinamismo de un guión cinematográfico, la vida de Frankl en Auschwitz se revela como un monumental canto a la esperanza. Sin dejarse vencer por la evidencia del horror, el psiquiatra saca fuerzas para aplicar entre los reclusos su teoría, la logoterapia, según la cual, lo que alimenta el alma de un hombre y le hace seguir adelante es la necesidad de econtrarle un sentido a su vida. Los interminables días en el campo de concentración, el sufrimiento como experiencia cotidiana se abren inesperadamente a un amor incondicional a la vida. La anécdota que da título al libro resume todo el valor de la historia, el significado de toda una existencia. Abatido, vacío tras la liberación del horror nazi, Frakl encuentra un pendiente exactamente igual al que le regaló años atrás a su esposa, desaparecida en el Holocausto. En él, una inscripción dice: «El mundo gira enamorado». El psiquiatra de renombre mundial, el superviviente a la barbarie nazi, el personaje de este excelente libro acaricia el pendiente y piensa: «Está ligeramente abollado, pero aún así el mundo sigue enamorado». Con lecturas como ésta, nadie debería tener derecho a la desesperanza. Sólo una mirada torcida provoca la incomprensión de lo que late en el mundo, de lo que late en los libros. «Leemos el mundo al revés y nos lamentemos de no comprender nada», dijo hace tiempo Rabrindanath Tagore. ANGEL PEÑA