Nueva Revista 079 > Amada patria herida... también desde el exilio

Amada patria herida... también desde el exilio

Agnes Stieger

Recorrido por las vidas y obras de los escritores más destacados de Hungría y señala también las traducciones disponibles en castellano de los títulos más significativos.

File: Amada patria herida... también desde el exilio.pdf

Referencia

Agnes Stieger, “Amada patria herida... también desde el exilio,” accessed May 17, 2022, http://repositorio.fundacionunir.net/items/show/2755.

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Title

Amada patria herida... también desde el exilio

Subject

Literatura húngara

Description

Recorrido por las vidas y obras de los escritores más destacados de Hungría y señala también las traducciones disponibles en castellano de los títulos más significativos.

Creator

Agnes Stieger

Source

Nueva Revista 079 de Política, Cultura y Arte, ISSN: 1130-0426

Publisher

Difusiones y Promociones Editoriales, S.L.

Rights

Nueva Revista de Política, Cultura y Arte, All rights reserved

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Language

es

Type

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LITERATURA HÚNGARA Amada patria herida... también desde el exilio Bendice al húngaro, Señor, que la abundancia sea consigo; que halle tu amparo protector cuando se enfrente al enemigo; que deje atrás su adverso hado, y sea su trigo al fin maduro a este pueblo que ya ha pagado por su pasado y su futuro. Himno Nacional de Hungría. Traducción de Eva Tóth y S. Hernández Rivera (1980) Si la literatura es a menudo reflejo e instrumento único de exaltación de la patria, la tierra y el pueblo propios, las letras y el patriotismo constituyen en Hungría dos líneas inseparables de la más reciente historia de su literatura. Agnes Stieger ofrece un rápido recorrido por la vida y obras de los escritores más destacados de este país; se señalan también las traducciones disponibles en castellano de los títulos más significativos. eyendo el Himno Nacional de Hungría se reviven las etapas más Lrelevantes de su historia de más de mil años, pues el poeta Ferenc Kólcsey (17901839) evoca en él los grandes momentos de la conquista de la patria, las escenas gloriosas de la edad del rey Matías y luego las grandes catástrofes nacionales —la destrucción por cuenta de los mongoles, la ocupación turca y la caída tras la guerra de la independencia—. Después de tanto sufrimiento durante largos siglos, la nación ya ha expiado sus delitos y culpas y puede rogar a Dios que dé un futuro mejor y más esperanzado a este pequeño país. Mencionar los delitos nacionales no sólo es un tema típico de la poesía religiosapatriótica de los siglos XVI y XVIII, es algo que acompaña asimismo al resto de la literatura húngara, pues ésta se encuentra estrechamente enlazada con la vida y la historia de su pueblo. LOS PRINCIPIOS La Edad Media es la etapa de las obras escritas a mano en pergamino —los códices—. En aquellos tiempos la lengua escrita era el latín; sólo se encuentran algunas palabras húngaras en los monumentos lingüísticos más antiguos, que se intercalaban, como en nuestras glosas emilianenses, en el texto latino. El primer monumento lingüístico húngaro es La oración fúnebre, del siglo XIII, que formó parte de la liturgia de la Iglesia. La corte del rey Matías fue uno de los centros más importantes de la Europa renacentista del siglo XV. Esta persona legendaria y famosa por su justicia, de la que tratan muchos cuentos populares, reunió a los mejores artistas y sabios de su época y fundó una biblioteca muy prestigiosa con más de dos mil códices, llamados Corvinas. Lamentablemente su Corte humanista no pudo florecer durante mucho tiempo porque el país fue acechado por los turcos, el gran enemigo del cristianismo en Europa. Ellos finalmente tomaron por asalto Budapest y Hungría sufrió su ocupación durante ciento cincuenta años. La personalidad más grande de la literatura húngara de esta etapa es Miklós Zrinyi (?1664), el poetageneral que, en su epopeya El peligro de Sziget, al describir el heroísmo de una reducida fortaleza húngara, quería despertar a la nación a la idea de que había llegado el momento de recobrar la libertad perdida. PERIODO DE INDEPENDENCIA Tras la expulsión turca, se produjo un desarrollo del país relativamente tranquilo, a resultas del cual la vida literaria fue mucho más activa. Por influjo de la Ilustración comenzó el programa de perfeccionamiento de la lengua nacional con Ferenc Kazinczy (17591836) y la expansión del género lírico con Mihály Csokonai Vitéz (17731805) y Dániel Berzsenyi (17761836). El padre del movimiento romántico es Mihály Vórósmarthy (18001855), quizás nuestro poeta lírico más grande, cuyo Llamamiento, junto con el Himno de Kólcsey, llegó a ser una oración para el pueblo húngaro. A consequencia de las reformas sociales y políticas en el siglo XIX, la vida y el destino del campesinado se convirtió en el centro de las obras literarias. Los dos autores más significativos de este periodo son Sándor Petófi (18231849) yjános Arany (18171882). Petófi , el poeta más grande para muchos húngaros, vivió sólo 26 años. Su nombre está estrechamente ligado a la revolución de 1848 en pro de la independencia total del imperio austríaco. En su corta vida pudo cruzar la frontera húngara sólo una vez, pero ello no ha obstando para que sus versos sean conocidos en todo el mundo. «Su concepto de la revolución permanece inalterable, así como su noción del amor ardiente, y lo que él sentía como tragedia sigue siendo tragedia hoy en día», lo definió con acierto el estudioso Géza Hegedüs. Su amigo, Arany, dio a los húngaros lo que más necesitaban, les dio a Toldi, el modelo de héroe húngaro a quien su fuerza, caballerosidad y pureza de corazón llevarían hasta la Corte del rey. Después de la derrota de la revolución por la independencia, la literatura adquirió de nuevo un papel revitalizador en la sociedad. En las novelas de Mór Jókai (18251904) se encuentran los conceptos de unidad de la nación y progreso. Y en La tragedia de Imre Madách (18231864) se refleja no sólo la fatalidad de la nación húngara, sino también la de toda la humanidad. Sin embargo, el libro es una resistencia tenaz contra el pesimismo y la desmoralización —a decir verdad, una visión mítica del futuro—. IMPERIO AUSTROHÚNGARO En 1867 se alcanzaba el Compromiso y comenzaba el dualismo de la monarquía AustroHúngara. La industria y el comercio empezaron a desarrollarse, y la necesidad de reformas sociales se convirtió en el principal objeto de denuncia por parte de los escritores. Las novelas irónicas de Kálmán Mikszáth (18471910) describen muy bien las costumbres de la época y la vida de la burguesía acomodada. En castellano MÁRAI, SÁNDOR (19001989) La verdadera, Nausíca, 1951 Ditomoen Biíiia, Mediterráneo, 1951 Ei tííirmo encuentro, Emecé, 1999 La heTiíjicírt de Eszter, Salamandra, 2000 ESTERHÁ2Y, PÉTER (1950) Pequeña pornografía tonaira, Alfaguara, 1992 Eí libro de Hrabal, Península Ed„ 1993 L is verbos auxiliares itel corazón, Alfaguara, 1999 Una mujer. Alfaguara, 2001 Z1LAHY, LAJOS (16911974) Los Dukay, Janes, 1949, 1952, 1960 Torres de madera, JaftCSt 1948; Diana, 1960 El crepúsculo de cobre. Ed. G.P., 1966 LITERATURA CONTEMPORÁNEA Gracias a la revista Nyugat («Occidente») la literatura húngara recibió un importante impulso a comienzos del siglo XX. Esta publicación dio a conocer en Hungría las corrientes espirituales y artísticas de la Europa de fin de siglo. La figura central en ella es Endre Ady (18771919) a quien, según su propia declaración, no le interesaba nada más que la política y el amor, lo que sin duda se refleja su poesía, en sintonía con el pensamiento de la opinión pública de entonces. Los representantes de la Primera Generación de Occidente son Mihály Babits (18831941), nuestro poeta más rico en imágenes; y también Dezso Kosztolányi (18851936), Árpád Tóth (18861928) y Gyula Juhász (18831937). En 1914, la guerra que sacudía al mundo tuvo especiales repercusiones en Hungría. El Pacto de Paz de Trianon, con que aquélla concluyó, originó la pérdida de dos tercios del territorio húngaro y de casi la mitad de su población. Fueron años muy difíciles y el Gobierno parecía preocuparse solamente por la revisión territorial —la subsanación de las injusticias de Trianon—. De nuevo un conflicto político llevaba al país a la guerra, esta vez como aliado de Italia y Alemania. Los personajes más grandes de la literatura de entonces — Attila József (19051937) y Miklós Radnóti (19091944)— se manifestaron siempre contrarios a la política bélica, a la invasión de Hitler en 1944 y a la deportación de los judíos. El mismo Radnóti, por ser judío, fue llevado a rastras y fusilado por los fascistas. Escribió hasta el último momento, hasta su último aliento, cuando ya todos se habrían callado de miedo bajo la sombra de la muerte. El fascismo y la cultura fueron y son enemigos irreconciliables. Ese mismo tema aparece en el cuento breve («de un minuto») de István Orkény (19121979), Dr. K.H.G., que resume todo lo trágico, grotesco y absurdo de aquellos años dramáticos (y que reproducimos en la página siguiente). BAJO EL DOMINIO DE LA URSS La dictadura comunista posterior a la Segunda Guerra Mundial no sólo reprimió la revolución de 1956, sino también la libertad de la literatura. Muchos escritores y poetas fueron encarcelados, como el mismo ex presidente de la República, Arpád Góncz. Muchos escritores se vieron obligados a exiliarse, como Lajos Zilahy (18911974) y Sándor Márai (19001989), los más conocidos hoy en España. A Zilahy lo consideraron «comunista» en EE.UU. y «reaccionario» en su patria. «No sé cuál de las dos es la tontería más grande», manifestaba él en su defensa. En España se publicaron muchas de sus novelas, especialmente en los años 50 y 60 (Los Dukay, El crépusculo de cobre, etc.). Por lo que se refiere a Sándor Márai, su novela El último encuentro fue el décimo libro más vendido en España en 2001, según un diario nacional. Como Zilahy, él también tuvo que emigrar al extranjero. Durante mucho tiempo sus libros sólo pudieron entrar en el país ilegalmente —escondidos en las maletas de húngaros que viajaban al extranjero— pero acabaron por extenderse entre los lectores; finalmente, el Gobierno le invitó a regresar desde San Diego. Lo mismo ocurriría con Zilahy, aunque éste, por ironías del destino, murió cuando estaba a punto de regresar a Hungría. Hölderlin ist Ihnen unbekannt IN MEMORIAM DR. K. H. G. —¿Conoce usted a Hölderlin? —preguntó el Dr. K. H. G. mientras cavaba el foso para el cadáver de un caballo reventado. —¿De quién habla? —preguntó el centinela alemán. —Él escribió el Hyperion —explicó el Dr. K. H. G. Le gustaba mucho explicar—. La figura cumbre del romanticismo alemán. Y a Heine, por ejemplo, ¿lo conoce? —¿Quiénes son ésos? —preguntó el centinela. —Poetas —dijo el Dr. K. H. G.— ¿Tampoco le suena el nombre de Schiller? —Sí, me suena —dijo el centinela alemán. —¿Y el nombre de Rilke? —También —dijo el centinela alemán y se puso colorado como un pimiento, pegándole un tiro, sin más, al Dr. K. H. G. Él asesóralo del ate: ti ¡duque Fionctsco Ferdinando y de su mujer, el 28 de ¡unía de 1914, fue el detonante de una larga etapa de guerras e inestabilidad para HungrEa, qifp marcará profundamente el contenido de lo literatura del país. Márai Jcjó por segunda vez Hungría, no encontró allí nada por lo que quedarse. Se suicidó con casi noventa años, cuando tampoco en el resto de! mundo pudo encontrar valores por los que valdría la pena seguir viviendo. Todo eso pasó en ! 989; unos meses después cayó la cortina de hierro. El personaje quizás más conocido de la literatura húngara actual es Péter Esterházy (1950). Sus escritos han sido calificados de posmodernos, aunque él mismo rechaza esa caracterización. El juego del lenguaje, las alusiones y los textos ajenos cobran gran protagonismo en sus obras. «Si yo veo lo mismo en los escritos de otros autores, trumó el ceño, como los profesores, mostrando mi disgusto. Es un asunto infinitamente nebuloso, esto un señor no lo hace», afirma el propio Esterházy. Por supuesto, en sus obras no existe el plagio, las citas usadas por él reciben un significado nuevo, el texto tomado en préstamo y las líneas originales son inseparables entre sí. El conflicto de la sociedad y del individuo está presente en todas sus obras, donde pueden seguirse las huellas de los cambios sociales y políticos hasta la actualidad: la dictadura de Stalin, el culto a la autoridad en la Pequeña pornografía húngara, el desplazamiento en Fancsinkó y Pinta, el socialismo y la vida cotidiana en el Libro de Hrabal, etc. Naturalmente podríamos continuar la lista con otros grandes escritores, poetas y dramaturgos, pero la falta de espacio nos impide mencionarlos. Sin embargo, este breve artículo puede servir de modesta reseña de la literatura de este pequeño país cuya producción literaria ha permanecido escondida durante tanto tiempo en el misterio sigiloso de la lengua húngara, perdido en algún lugar en Europa central. 0o AGNES STIEGER OTROS AUTORES HÚNGAROS TRADUCIDOS: Nádas, Péter Libro de recuerdo, Seix Barral, Barcelona, 1998 El final de una saga, Muchnik, Barcelona, 1999 Orkény, István Juego de gatas, Ayuntamiento, 1991 El programa estelar, Argos Vergara, 1984 Un comandante en casa, Argos Vergara, 1984 Passuth, László El músico del Duque de Mantua, Caralt, 1966 Más perenne que el bronce, Caralt, 1969 El dios de la lluvia llora sobre Méjico, Caralt, 1978, 1990 Amor y muerte en las lagunas, Caralt, 1978