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Nueva temporada

Luis Núñez Ladevéze

Reseña de la obra de teatro "Reflejos con cenizas" por María Manuela Reina.

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Luis Núñez Ladevéze, “Nueva temporada,” accessed July 1, 2022, http://repositorio.fundacionunir.net/items/show/2006.

Dublin Core

Title

Nueva temporada

Subject

Teatro

Description

Reseña de la obra de teatro "Reflejos con cenizas" por María Manuela Reina.

Creator

Luis Núñez Ladevéze

Source

Nueva Revista 008 de Política, Cultura y Arte, ISSN: 1130-0426

Publisher

Difusiones y Promociones Editoriales, S.L.

Rights

Nueva Revista de Política, Cultura y Arte, All rights reserved

Format

document/pdf

Language

es

Type

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Teatro: Marquina (Prim, II). Autor: María Manuela Reina. Obra: «Reflejo con cenizas». NUEVA TEMPORADA Cariei: Roberto Acosta, Irene GuPor Luis Núñez Ladevéze tiérrez Caba, Lola Cardona, Maimpulsos profundos. El impulesta temporada sólo hay que a Ana Diosdado, tal vez Carmen ría José Alfonso, Carlos Estrada. so económicosocial se orienta añadir los nombres de Martínez Resino y en espera de lo que Dirección: Angel García Moreno. bajo el estímulo de la competenBallesteros y María Luisa Luca muestre María Luisa Luca de Precio: 1.800 pesetas. cia y de la rentabilidad, el sociode Tena. Alonso Millán se preTena, apellido de consolidada político bajo el de la influencia senta por triplicado en los teatradición dramatúrgica, cuyo esy la persuasión y el sociotros comerciales madrileños. treno de «Un millón para una n el primer número de cultural bajo el de la crítica y la Martínez Ballesteros estrena sirosa» en el teatro Príncipe, fue NUEVA REVISTA hice realización personal. No hay, en multáneamente en dos salas. pospuesto, María Manuela Reiuna descripción de ia situación !a sociedad industrial una deterComo relativa novedad Elicio na es la excepción en el «androde los teatros madrileños y una minación de la cultura por la Dombriz, que fue finalista del ceo» predominio de nuestros escomparación entre el tipo de teaeconomía, y tai vez no la hubo premio Lope de Vega, presenta cenarios. tro que se representaba en la en ninguna sociedad. No hay, en el madrileño teatro Reina época de la dictadura y el panopor eso, posibilidad para justiVictoria su comedia Habíame de rama que ofrecían las artes de ficar las condiciones políticas de Autocrítica social Herbert. Y para terminar de Melpémone durante ia democrala sociedad sobre la base de sus ofrecer una descripción genera«Reflejos con cenizas» no cia. Mi conclusión fue que las efectos culturales o económicos. lizadora de la nueva temporada decepcionó. No es una obra condiciones sociopoliticas no inLas virtudes culturales o morapueden distinguirse dos tipos de mayor, sin duda, pero es una fluyen ni favorable ni desfavoles no son efecto de la norma representaciones: las de teatro pieza de teatro, a la que podría rablemente en las condiciones política o jurídica, sino de la clásico y vanguardia experimencalificarse de «critica costumsociocult urales. No era una conconciencia o del talante persotal a cargo de las salas financiabrista» si no fuera porque las clusión importante. Debería nal. Ningún sistema de organidas con el dinero público, y la «costumbres» de hoy tienen aceptarse como un valor convezación puede lucir como mérito del teatro moderno literario y poco de «costumbristas» y, nido que los regímenes políticos el haber contribuido a modificar vodevil cómico en las salas pridesde luego, nada que ver con no se justifican ni por sus efeclas cualidades morales o cultuvadas. Esta clasificación es, por las costumbres de ayer. Sustitos en la moral positiva de los rales. En todo caso, la democrasí misma, todo lo expresiva que tuyamos, por lo tanto el adjeciudadanos ni por sus consecia, aliada al mercado, es el únise necesita para que dé cuenta tivo «costumbrista» por el más cuencias en !a cultura positiva de co sistema capaz de modificar del estilo de las aficiones del maexacto de «social». María Malas masas. Todos los autoritarislas condiciones materiales y sodrileño actual. nuela Reina ejerce la «crítica», mos han tratado de dignificar ciales que facilitan el aumento o tal vez sea mejor decir la María Manuela Reina es el sus abusos sobre la libertad incuantitativo y distributivo de las «autocrítica» social sobre el tavalor de moda del teatro ilustradividual mostrando su eficacia riquezas, lo cual es un buen punblado. Es el tipo de teatro que do de temporada. Es, junto al de en el ámbito cultural o en el moto de partida para cualquier otra viene confirmándose como Juan José Alonso Millán, un ral. ¿Qué otra cosa puede signimodificación. propio de la modernidad ilusnombre que por sí mismo aseguficar la eclosión de medallas trada, al menos de ibsen. SóEmpecé hablando de teatro. ra el éxito de taquilla. Con la cuolímpicas de los países del Este? lo que si en lbsen, Shaw o El asunto es que el panorama de riosidad de comprobar si su fir¿Cómo negarse a verificar que en Pérez Galdós, ia crítica la cartelera madrileña de hace ma es definitiva garantía de cael estruendo de la novela hispase complementaba con la proun año no es muy diferente del lidad escénica y literaria me denoamericana durante la guerra puesta de una reforma soque ofrece el nuevo curso. cidi, en el inicio del nuevo ciclo, fría se fraguó en el inreríor de cial, en las obras descriptiTriunfos de Lina Morgan, estrepor estrenarme con el lenguaje dictaduras oprobiosas? ¿Por vas de María Manuela Reina nos de Alonso Millán y María de esta autora, cuya propia conqué, pues, habría que esperar no ha lugar a rectificar naManuela Reina y competencia, dición femenina constituye un que la democracia regenerase los da, porque la sociedad mono se si leal o desleal, de los teamérito con relación a los hábihábitos culturales de los ciudaderna ha asimilado ya todo tros públicos. Al comienzo de tos escénicos adquiridos. Junto danos españoles? Ni ha ocurrido así, ni tenía por qué ocurrir, Y eso no es argumento contra la democracia —porque la defensa de las libertades no requiere de justificaciones— pero sí es argumento contra quienes, en nombre de la cultura, a uno u otro lado de la barricada, pretenden instrumentalizar esas libertades. El sociólogo Daniel Betl diagnosticó hace ya dos decenios que la sociedad postindustnal se caracterizaba por la escisión de sus tipo de propuestas reformistas. pasado. La situación que preCon un diálogo fluido, fácil senta María Manuela Reina y vivido, María Manuela Reipuede calificarse de «límite», y ante esa situación límite dena sitúa sobre el escenario cinben reaccionar los distintos co personajes, muy del día y personajes cuya catadura no muy reales, con un rigor que sale muy bien parada en los casi se atiene a las normas clá«reflejos» del escenario. La sicas de unidad de acción, lucrítica «social» se convierte en gar y tiempo. Sólo el haberlo crítica «moral». No es que los conseguido sin que decaiga el personajes no sepan estar a la interés del espectador es ya un altura de sus propias convicmérito. Los personajes son ciones morales, es que, en el una abuela adinerada, que ya mundo actual, de los triunfos está de vuelta de todo, incluso políticos, mercantiles y literade los hábitos de un pasado rios, no queda lugar para las añorado que respondía a cánoconvicciones morales y menos nes morales muy distintos de todavía para ser fiel o infiel a los que hoy prevalecen. Pero la ellas. Ni siquiera queda lugar astucia de la dramaturga conpara ser hipócrita, pues la hisiste en presentarnos a una viepocresía requiere traicionar a ja dama (Irene Gutiérrez Caalgún tipo de creencia, mas en ba), adaptada, consciente y rela sociedad que retrata María flexivamente, a la nueva situaManuela Reina ya no quedan ción más que resignada a ella. creencias que traicionar; sólo Dos hijas, ya maduras, flanqueda la conciencia vacía, y la quean a este personaje. Rosy consecuencia de ese vacío es c! (Lola Cardona) es una mujer radical nihilismo de la protamoderna, y de mundo, intelecgonista ausente, de Ana, víctual y desarraigada, el prototima del desarraigo general. tipo de mujer que hoy se lleva, una especie de «made self El tono literario de Manuewoman». Marta (María José la Reina es ágil, eficaz, sutil y Alfonso) es su hermana y apadescriptivo. No faltan hallazrenta el otro estilo de mujer gos expresivos, juegos de paque hoy también triunfa en solabras que llegan con facilidad ciedad: adinerada, divorciada al espectador. La acción está y tan desarraigada, excepto bien construida y la psicología por su obsesión por mantener de los personajes es represenlas apariencias, como su hertativa del estado de las cosas. La obra, sin embargo, sabe a mana. Después está el ex mapoco, como si la propia facilirido y ex amante (Carlos Esdad se hubiera convertido en trada) y el lacayo de la manpresura y ligereza. El desenlasión (Roberto Acosta) que ce es demasiado rápido y posimboliza un tipo inusual, peco trabajado, el más al alcanro no inverosímil de menestral ce de la mano y de la imagina«todo terreno», capaz de recición. En suma, la obra entretar a Keats mientras sirve una tiene y se acepta su diagnósticerveza. co, pero falta creatividad, energía y envergadura para Conciencia vacía que el drama cautive, desarme y convenza plenamente al afiHay un sexto personaje, que cionado. sirve de punto de referencia de la función: la nieta, hija, sobriLos actores están todos a la na y tal vez amante, cuya altura de su nombre y su nomausencia del escenario es una bre es lo suficientemente elevado consecuencia de la habilidad licomo para no decepcionar. Una teraria de la autora. No diré dirección de Angel García Momás sobre la trama sino que la reno, sin problemas, compleacción se desarrolla el día en ta una entretenida sesión. • que Ana va a contraer matril.uis Núnez Ladevéir es catedrático de monio, y que esa circunstancia la Universidad Complutense y periodista. sirve para la reminiscencia del