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Las nuevas tecnologías y el Tercer Mundo, una oportunidad

Rodrigo Baggio

De qué modo práctico y tangible puede Internet ayudar a superar las diferencias sociales, la nueva sociedad no puede construirse a partir de los cimientos de la desigualdad, generando una nueva forma de exclusión: la electrónica.

File: Las nuevas tecnologias y el Tercer Mundo, una oportunidad.pdf

Referencia

Rodrigo Baggio, “Las nuevas tecnologías y el Tercer Mundo, una oportunidad,” accessed September 15, 2019, http://repositorio.fundacionunir.net/items/show/1537.

Dublin Core

Title

Las nuevas tecnologías y el Tercer Mundo, una oportunidad

Subject

Cibersociedad

Description

De qué modo práctico y tangible puede Internet ayudar a superar las diferencias sociales, la nueva sociedad no puede construirse a partir de los cimientos de la desigualdad, generando una nueva forma de exclusión: la electrónica.

Creator

Rodrigo Baggio

Source

Nueva Revista 070 de Política, Cultura y Arte, ISSN: 1130-0426

Publisher

Difusiones y Promociones Editoriales, S.L.

Rights

Nueva Revista de Política, Cultura y Arte, All rights reserved

Format

document/pdf

Language

es

Type

text

Document Item Type Metadata

Text

Las nuevas tecnologías y el Tercer Mundo: ¿una oportunidad? Soñar con un mundo mejor puede dejar de resultar utópico gracias a las tecnologías de la información. Pero la nueva sociedad no puede construirse a partir de los cimientos de la desigualdad, generando una nueva forma de exclusión: la electrónica. Rodrigo Baggio nos cuenta de qué modo práctico y tangible puede Internet ayudar a superar las diferencias sociales. lrededor de 140 millones de individuos son usuarios de Internet en Atodo el mundo. Es preciso señalar que un solo país, Estados Unidos, cuenta con la mitad de ellos. En un mundo de profundas diferencias sociales, una nueva legión de excluidos está emergiendo: los marginados por la tecnología, aquellos que, por falta de acceso a las nuevas tecnologías, permanecen al margen de una sociedad impulsada por la información. Buen ejemplo de ello nos lo proporciona Brasil, donde sólo un 2,5% de la población total es usuaria de la red. De esta pequeña proporción, el 16% pertenece al grupo social C y sólo el 4% al D. A comienzo de este año, pudimos presenciar en nuestro país el boom del acceso gratis a Internet, en el momento en que algunos grandes bancos privados hicieron esta oferta a sus clientes. La promoción estaba orientada por la expectativa de ganar una alta cuota de participación en el mercado, pero es innegable, al mismo tiempo, que el avance de las modernas tecnologías de democracia informativa se realiza en todo el mundo gracias al libre acceso a Internet. Todavía más recientemente, la prensa se ha hecho eco de las grandes inversiones que las compañías telefónicas han realizado en estos abastecimientos gratuitos. También en este caso, el objetivo de la optimación económica era evidente, pues es imprescindible tener instalada una línea de teléfono para poder conectarse a la red. Del mismo modo que el acceso gratuito a la web es importante para el proceso democratizador de la tecnología informativa, una movilización de esfuerzos coordinados para implantar ese acceso viene exigido tanto por las empresas como por el Gobierno y la sociedad en general, con objeto de crear las condiciones necesarias para la universalización de Internet. Esta democratización debería llevarse a cabo proponiéndose como objetivo muy especial la inclusión de los «tecnológicamente marginados», haciendo más fuerte la conciencia social de las empresas de telecomunicaciones y de nuevas tecnologías. ¿Por qué no desarrollar un sistema de conexión gratuita para entidades educativas, o proporcionar la infraestructura adecuada, reducir los costes de equipamiento y facilitar un espacio de acceso y entrenamiento, que permitan disminuir el gap digital entre los ciudadanos? Lo cierto es que todavía tenemos que afrontar ciertas dificultades que obstaculizan los esfuerzos para proporcionar acceso a la red a las clases menos favorecidas. Tengo la impresión de que cargamos aún con el peso y la amarga memoria de los tiempos jurásicos de la protección de mercado en el terreno de las tecnologías de la información y las telecomunicaciones. En el Committee for Democracy in Information Technology (CDl), al que pertenezco, hemos podido experimentar en carne propia este problema: hemos creado una innovadora cooperación con la UNESCO, Starmedia Foundation, SSI Server y la compañía Exxon Petroleum, para conectar a Internet a 130 escuelas municipales en 14 demarcaciones territoriales brasileñas. Después de dos meses de instalación y puesta a punto, contando con la ayuda de Telemar (una compañía telefónica regional), han sido conectadas 16 escuelas de Ciencia Informática y Ciudadanía en diversos barrios de Río de Janeiro, que en la actualidad intercambian emaiís y se ofrecen sus respectivas actividades. Como «organización digital» que somos, sin embargo, nos gustaría que este proceso avanzara con pasos más decididos, especialmente porque ya tenemos las fuentes de financiación para poner en práctica en todo el país esta oportunidad única de facilitar a las comunidades menos favorecidas la tecnología digital de vanguardia. En CDI creemos que, además de proporcionar la caña, es necesario enseñar a pescar, y a administrar e innovar la industria pesquera. Establecer el marco adecuado para universalizar Internet en Brasil significa aumentar su potencial de consumo en el mercado y crear el espacio necesario para ejercer una nueva forma de ciudadanía: la ciudadanía digital. En cinco años de trabajo, CDI ha acumulado numerosos casos tan significativos como el de Romildo. Este muchacho de Río de Janeiro perdió a su madre y a sus abuelos siendo un niño y, como si estas desgracias fueran pocas, tuvo que afrontar los problemas de drogadicción de su padre. Cuando tenía 16 años, una tía suya, en colaboración con el Consejo Municipal de Educación, envió a Romildo a un pensionado municipal, institución que acoge a muchachos y niños en situaciones críticas y les facilita la oportuna asistencia. Romildo vivó allí durante dos años y se inició en el mundo de la IT en nuestro EIC, un proyecto tecnológico socio de CDI. Romildo fue seleccionado posteriormente, junto con otros graduados de EIC para participar en un curso especial de diseño en la red, organizado también por CDI, y en la actualidad trabaja para una de las grandes compañías de IT de Río de Janeiro. Este y otros casos demuestran el potencial del mundo web, que puede ser empleado como un instrumento para generar resultados económicos, pero también como un medio para transformar las vidas. Y aún hay muchas personas pendientes de esa transformación. rodrigo baggio