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Leal en todos sus proyectos

Guillermo Luca de Tena

Reseña biográfica de Antonio Fontán que lo describe como un hombre de universidad, un humanista en la más completa acepción del término.
Menciones a sus libros "Albúm de la Familia Real Española", "Los monárquicos y el régimen de Franco".

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Referencia

Guillermo Luca de Tena, “Leal en todos sus proyectos,” accessed December 17, 2017, http://repositorio.fundacionunir.net/items/show/142.

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Title

Leal en todos sus proyectos

Subject

Universitario, periodista, político.

Description

Reseña biográfica de Antonio Fontán que lo describe como un hombre de universidad, un humanista en la más completa acepción del término.
Menciones a sus libros "Albúm de la Familia Real Española", "Los monárquicos y el régimen de Franco".

Creator

Guillermo Luca de Tena

Source

Nueva Revista 089 de Política, Cultura y Arte, ISSN: 1130-0426

Publisher

Difusiones y Promociones Editoriales, S.L.

Rights

Nueva Revista de Política, Cultura y Arte, All rights reserved

Format

document/pdf

Language

es

Type

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UNIVERSITARIO, PERIODISTA, POLÍTICO Leal en todos sus proyectos por GUILLERMO LUCA DE TENA esultaría inútil intentar siquiera resumir en los breves folios de un Rartículo la riquísima personalidad de Antonio Fontán y las múltiples facetas de su incansable actividad intelectual, y si acepté con entusiasmo prestar mi colaboración al merecidísimo homenaje que Nueva Revista ha querido dedicarle en su octogésimo aniversario, no fue con el objeto de limitarme a pormenorizar fríamente la fecunda cronología de su trayectoria intelectual; primero, porque sería interminable y, después, porque podría resultar hasta injusto al no reflejar adecuadamente su perpetuo compromiso con los valores que defendió a lo largo de toda su vida con valentía y decisión. Nuestro querido Antonio fue, y lo sigue siendo, un hombre de universidad, un humanista en la más completa acepción del término. De su conocimiento y divulgación de los clásicos nació su ardorosa defensa de nuestro patrimonio cultural. Su labor docente, fecunda e ingente, en las universidades de Madrid, Granada y Navarra, se completa con la publicación de numerosos estudios filológicos y gramaticales y de libros de obligada lectura para los estudiosos. Pero además de ser un hombre de universidad, Antonio Fontán es, también, un periodista, un gran periodista. El ha sabido ejercer durante mucho años el difícil, y muchas veces ingrato, oficio de informar a la opinión pública con una coherencia que es consecuencia directa de su fidelidad a los valores del diálogo y a su defensa encarnizada de la libertad de expresión, no como un fin en sí misma, sino como cauce imprescindible en la formación de una conciencia libre. Director del semanario La Actuali ilad Española y luego de la revista Nuestro Tiempo, fue nombrado en 1967 director del diario Madrid. Durante el tiempo que permaneció al frente del periódico, Antonio Fontán quiso y supo conducirlo por una línea liberal y de apertura del régimen de entonces hacia otro democrático, con un denuedo y una valentía que le costaron una suspensión de cuatro meses del Madrid y, finalmente, la clausura definitiva del ALBUM DE LA FAMILIA REAL ESPAÑOLA rotativo. En una entrevista que le hicieron muchos años después y recordanTextos (te ANTONIO FONTAN do aquellas horas tan difíciles, él mismo Punto Editorial comentaba con sencillez: «Perdimos en Madrid, 1981, 1% página;. aquel momento, cuando nos prohibieron la publicación del periódico; pero nuestra causa venció después, cuando con el advenimiento de la Monarquía, empezó la libertad». Con motivo del quincuagésimo aniversario de la fundación del Instituto Internacional de Prensa, que integran periodistas y editores de todo el mundo, este organismo eligió a «50 héroes de la libertad de Prensa» para honrar, entre miles de periodistas amenazados, censurados, detenidos, encarcelados o asesinados en defensa de una Prensa libre, a los mejores. Entre ellos, sólo había un español: Antonio Fontán. Sirva el recordatorio de este homenaje internacional como cifra y resumen de su admirable labor en el campo de la información, que todos los que nos hemos dedicado a esta apasionante profesión sabemos reconocer y estimar en todo su valor. Antonio, por último, además de intelectual y periodista, y como tercer pilar que sustenta su extraordinaria trayectoria, ha sido loque hoy en día se ha venido a llamar un «animal político», campo el de la política en el que también ha brillado con luz propia, una luz alimentada no por lo que sería una legítima ambición sino por su afán de servicio a la nación y acrisolada lealtad a unos principios monárquicos y a una persona —el conde de Barcelona—, que tuvo en él a uno de los más fieles servidores de la Corona. Miembro de su consejo pri vado hasta su disolución en 1969, formó también parte, por designación del rey en el exilio, de la comisión de profesores que bajo la presidencia de Julio PalaLOS MONÁRQUICOS cios dirigió los estudios universitarios y EL RÉGIMEN DE FRANCO del entonces príncipe don }uan Carlos Dirigido por ANTONIO FONTÁN de Borbón, granjeándose la confianza y la amistad del futuro rey de España, Editorial Complutense que supo ver en él al consejero leal y pruMadrid, 1996, 148 páginas dente en unos años plenos de incertidumbres hacia el futuro. «La clave de la transición española —manifestó en una ocasión Antonio Fontán— ha sido el Rey, su Figura histórica y su actuación política. La historia legitimaba el poder heredado pero, además, se ganó ese poder ejerciéndolo con sabiduría y prudencia; no sólo promovió el cambio, sino que lo dirigió». Y concluía: «Algunos seguimos pensando que la Corona fue convirtiendo en realidades lo que, desde siempre, había propuesto el padre del Rey, el Conde de Barcelona». La sociedad en general, la de ahora y la de todos los tiempos, suele pagar con ingratitud a los precursores de todo lo que acaba disfrutando como lo más natural del mundo; es moneda corriente decir que ía revolución devora a sus hijos y una nueva prueba de ello, en la transición española, admirable en tantos otros sentidos, es ver cómo ha dado la «muerte civil» a muchos tie sus precursores. Elegido por votación popular senador al advenimiento de la democracia en España, Antonio Fontán convivió en la Cámara Alta, de la que fue nombrado presidente, con otros muchos personajes que, junto a los elegidos como él por voluntad de los españoles, integraron esta Institución por designación real, todos ellos, como él mismo, convencidos que siempre hay algo que aprender de los demás. Y yo, uno de esos llamados senadores reales, tuve el placer y el honor de aprender mucho de nuestro querido Antonio en esos días ilusionados y fecundos de la gestación de una Constitución para todos los españoles. El bosque de sus virtudes públicas, su méritos como intelectual de primera línea, su brillante ejecutoria hecha, a veces, a golpe de desilusiones, no nos deja ver el árbol de su profunda humanidad y subrayarlo ahora es una agradecida obligación de todos los que nos honrámos con su amistad. Lealtad, se lee en el diccionario, es el cumplimiento de lo que exigen las leyes dé la fidelidad y las del honor y hombría de bien; y fidelidad, la observancia de la fe que uno debe a otro. Antonio Fontán ha sido, y lo será siempre, un hombre leal y un hombre fiel porque en todo momento supo asumir el compromiso de defender en lo que creía y en quien creía. La lealtad no es sólo consecuencia de un sentimiento afectivo sino, ante todo, es el resultado de una deliberación mental para elegir lo que es correcto. Y actuar en consecuencia con decisión, con arrojo y con generosidad. Frente al intelectual, frente al político, frente al periodista, yo prefiero enaltecer al hombre de bien que tuvo a gala hacer de su vida un ejemplo para las nuevas generaciones. Si tuviera que definir con una sola palabra a este español admirable por tantas cosas, yo sólo diría esto: Antonio Fontán o la lealtad. 0» GUILLERMO LUCA DE TENA