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Última poesía española, por el sentido común al aburrimiento

Miguel d'Ors

Una imagen completa de la poesía española joven de los últimos años.

File: Última poesía española, por el sentido común al aburrimiento.pdf

Referencia

Miguel d'Ors, “Última poesía española, por el sentido común al aburrimiento,” accessed July 20, 2024, http://repositorio.fundacionunir.net/items/show/1028.

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Title

Última poesía española, por el sentido común al aburrimiento

Subject

Literatura

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Una imagen completa de la poesía española joven de los últimos años.

Creator

Miguel d'Ors

Source

Nueva Revista 050 de Política, Cultura y Arte, ISSN: 1130-0426

Publisher

Difusiones y Promociones Editoriales, S.L.

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Nueva Revista de Política, Cultura y Arte, All rights reserved

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es

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Última poesía española: por el sentido común al aburrimiento [ Miguel dOrs ] Las líneas que siguen no intentan ofrecer una imagen completa de la poesía española joven de los últimos años. Tal imagen —suponiendo que juera posible— resultaría a fin de cuentas tan inútil como aquel mapa de tamaño natural del que habla Borges en unas páginas memorables de El hacedor tituladas Del rigor en la ciencia. Aquella aparentemente obra maestra de la Cartografia se mostró inservible, porque al coincidir exactamente con el territorio que pretendía representar era tan poco orientadora con respecto a aquél como la carencia de mapa. En los desiertos del Oeste proceso histórico, tampoco puede terminaba el maestro argentinoser —por más que, como en este perduran despedazadas Ruinas del caso, la exigencia de brevedad lo Mapa, habitadas por Animales y propicie tan excesiva que se conpor Mendigos; en todo el País no vierta en una deformación. hay otra reliquia de las Disciplinas Se trata, en definitiva, de avanGeográficas. Aplicando ahora a zar entre dos escollos simétricos y las históricas la enseñanza de esta parejamente peligrosos: Escila, el parábola borgiana, podría decirse exceso de análisis; Caribdis, el exque es deber ineludible de todo ceso de síntesis (por decirlo en térhistoriador ignorar ciertos datos y minos clásicos). hacer abstracción de otros, esquematizando de alguna manera el La recuperación del frondoso bosque de la realidad, so sentido clásico pena de no poner de manifiesto el sentido de ésta. En semejantes circunstancias, Pero, por otra parte, esa esqueparece que lo deseable —y también lo más difícil es dar con la dismatización, tan esencial para potancia correcta, con el punto de der explicarse y explicar cualquier vista que nos permita percibir las naz empeño en separar arte y vicosas en su realidad sustancial, sin da—, su conclusión presentó un someterlas a mutilaciones ni quecariz muy diverso: en primer ludarnos sin comprenderlas, desborgar, los novísimos más represendados por sus pormenores insignitativos o bien habían enmudecido ficantes. (al menos en la faceta de poetas Desde mi punto de vista, el que les había dado renombre), o rasgo que caracteriza primordialbien habían entrado en una etapa mente a la mayoría de los libros de decadencia creativa, o bien hainteresantes publicados en España bían variado su rumbo, aproxipor poetas jóvenes desde los últimándose a la poesía de aspecto mos años setenta hasta esta segunautobiográfico, a los contenidos da mitad de los noventa es la recuvivenciales, a la expresión de sentiperación del sentido clásico. Enmientos, a los grandes temas (el tiendo por tal cosa no solo el voamor, la muerte, el tiempo, el senluntario encadenamiento a la tratido de la existencia, la religión, dición, tanto en los aspectos temáetc.) y a cierta simplificación forticos como formales, sino tammal. Los casos de Luis Antonio de bién la concepción humanista de Villena y Luis Alberto de Cuenca la poesía, la confianza en el poder son los más significativos en este comunicativo del lenguaje y del sentido, a partir de sus libros arte, la simultánea conciencia de Hymnica (1979) y La caja de plata sus límites, la serena aceptación de (1985), respectivamente. Puede éstos, la sobriedad y contención recordarse también la figura de expresivas y el equilibrio entre el Antonio Colinas, un poeta que, contenido y la forma, entre los después de unos comienzos neorroelementos intelectuales, emociománticos e intimistas, se acercó a la nales y sensibles, y entre la realimás convencional estética novísidad objetiva y la subjetiva. ma con Truenos y flautas en un Si los comienzos de aquella détemplo (1972) para emprender, a cada estuvieron marcados por la partir de Sepulcro en Tarquinia hegemonía de la estética novísi(1975), una nueva andadura —pama una estética claramente derangonable, mutatis mutandis, a la sequilibrada con su concepción del segundo Villena—, en la que esteticista y formalista de la poefusiona, o, mejor dicho, identifica sía, su interés por el irracionalisexperiencia cultural y experiencia mo, la experimentación, el cultuvital. ralismo y el hermetismo, y su tePor otro lado, en los últimos 1975 y 1985, como el esteticismo años setenta y primeros ochenta hedonista (derivado de Cernuda, empieza a hacerse notar y a proGilAlbert, el grupo Cántico, Brines, Cavafis y Villena, y especialducir influencias la obra de algumente vivo en Andalucía), la nos poetas coetáneos de los novípoética del silencio (practicada simos que, por seguir estéticas sobre todo en Valencia y las Canamenos llamativas, más continuisrias, bajo el magisterio de Valente, tas con respecto a la tradición en Paul Celan y los ensayos de María general y a la de los poetas de los Zambrano) y el neosurrealismo cincuenta en especial, habían pa(cultivado por un elevado número sado inadvertidos en medio del esde poetisas y respaldado por la cotrépito provocado por aquéllos. lección Adonais). Son los que Luis Antonio de Villena ha llamado los poetas oculCiertamente, no se me oculta tos, Antonio Sánchez Zamarreño que el término novísimos abarca los disidentes y José Luis García un conglomerado de autores que, Martín la segunda promoción de contemplado muy de cerca, mosla generación del setenta: Juan trará sin duda una notable heteroLuis Panero, Carlos Clementson, geneidad: hay diferencias, para Javier Salvago, Fernando Ortiz, empezar, entre los novísimos Eloy Sánchez Rosillo, Abelardo stricto sensu —es decir, los poetas Linares, Víctor Botas, etc. Buena incluidos por José María Castellet parte de ellos empezarán a ser teen su famosa antología de 1970nidos en cuenta a partir de la any los novísimos latu sensu por tología Las voces y los ecos, publicaejemplo, los recogidos por Antoda en 1980 por José Luis García nio Prieto en Espejo del amor y de Martín. la muerte en el año 71—; en el ámbito de la propia antología de Cas Tradicionalistas tellet aparecen separados, en funy novísimos reciclados ción de diferencias objetivas, los poetas senior de los de la coqueLa línea tradicionalista de esluché, dentro de éstos últimos es tos poetas y los novísimos reciforzoso admitir que existen tamclados irá imponiéndose, a medibién importantes divergencias: el da que avanzan los años ochenta, irracionalismo digamos subversivo no solo sobre la novísima, sino de un Leopoldo María Panero o también sobre ciertas derivaciones un Molina Foix está muy lejos del de ésta bastante notables entre conceptualismo metapoético y semiológico de un Carnero, por pogeneración del 70 está precisaner un solo ejemplo, aunque commente en su parte no novísima. partan ciertos elementos de decoDe estas convicciones básicas y del magisterio de los disidentes ración exterior. Pero también es del setenta y algunos novísimos verdad que, vistos menos de cerca, reconvertidos —que abre a su vez y en comparación con los inmelas puertas de otros magisterios diatamente anteriores, los poetas más lejanos, desde Unamuno, más conspicuos de 19681973 Juan Ramón Jiménez y Manuel confluían en el haz de peculiaridaMachado a González, Brines y Gil des diferenciales a las que arriba de Biedma, pasando por Borges y he hecho alusión. Tampoco el coCernuda, y sin olvidar a extranjeloquialismo, el humor y la tenros como los simbolistas franceses, dencia satírica de Víctor Botas se cierto Eliot, Auden, Larkin o Pesencuentran en Eloy Sánchez Rosisoa— nacen las obras de los últillo, ni la exuberancia verbal, senmos poetas jóvenes, generalmente sorial y vitalista de Carlos Clenacidos a la vida biológica a partir mentson en Javier Salvago, y sin de 1955 y a la literaria a lo largo embargo unos y otros, considerade los años ochenta y los primeros dos a cierta distancia, participan noventa: Andrés Trapiello, Jon de un aire común, que se define Juaristi, Luis García Montero, Jutambién en contraste con el del lio Martínez Mesanza, Amalia momento precedente. Bautista, César Martín Ortiz, CarAsí pues, a medida que van colos Marzal, Vicente Gallego, Felirriendo los años ochenta dos conpe Benítez Reyes, Juan Lamillar, vicciones van generalizándose enJosé Mateos, Pedro Sevilla, Juan tre los poetas más jóvenes. En priBonilla, José Antonio Mesa Toré, mer lugar, la de que el marbete Alvaro García, Abel Feu, Emilio tercera generación de posguerra Quintana, Leopoldo Sánchez To(o generación del 70) es, contra rre, José Luis Piquero, Javier Allo que se había pensado hasta la muzara, Lorenzo Oliván, Pelayo segunda mitad de los setenta, noFueyo, Martín López—Vega, Silvia toriamente más amplio que el de Ugidos, etc. Poetas que en no polos novísimos, que acabarán cos casos proceden de grupos más siendo vistos como un mero sector o menos perfilados, constituidos de aquel conjunto generacional; bien en Asturias (en torno a José por otro lado, la convicción de Luis García Martín y las revistas que lo más valioso y fecundo de la Reloj de arena y Clarín), bien en Sevilla (alrededor de Abelardo Linez Mesanza, de Borges; Marzal, nares y la editorial Renacimiento), de Manuel Machado, Cernuda, bien en Jerez y cercanías (a la Brines y Gil de Biedma; Amalia sombra de Francisco Bejarano), Bautista, de Luis Alberto de bien en Granada (el grupo de La Cuenca; Sánchez Torre, de CernuOtra Sentimentalidad), y que da y Sánchez Rosillo... Pero si nos han ido editando sus libros ya sin alejamos un poco del conjunto, necesidad de someterse al antiguo percibiremos que en los versos de centralismo editorial de Madrid y estos jóvenes autores se reanudan Barcelona, pero que a lo largo de los vínculos entre la poesía y la vilos ochenta van entrando en relada (confesionalismo, forma autoción y formando un frente cobiográfica), el tono menor de la mún, a cuya cabeza se han destatradición intimista iniciada por cado de forma muy especial José Bécquer, Rosalía de Castro, el priLuis García Martín, Abelardo Limer Juan Ramón, el primer Antonares, Felipe Benítez, Luis García nio Machado, etc., la transparenMontero y Andrés Trapiello. cia expresiva, el cotidianismo, el prosaísmo, la narratividad y el humor, tan frecuentes en los poetas De cerca y de lejos de los cincuenta (González, Gil de Biedma, Goytisolo, Brines, GaVolvemos a lo de siempre: mibriel Ferrater...) y, por encima de radas las cosas desde cerca, el ruratodo, un marcado sentido de la lismo de Trapiello no tiene nada tradición y un correlativo desdén que ver con las atmósferas urbanas de la originalidad. A esto, Emilio y posmodernas de Benítez Reyes, Quintana lo ha llamado poesía García Montero o Marzal; el husensata; Luis Antonio de Villena mor y los juegos verbales de Juade sesgo clásico; José Luis García risti o Abel Feu no asoman para Martín poesía figurativa; Luis nada en Martínez Mesanza, cuyos Alberto de Cuenca de línea clapresupuestos ideológicos, por otra ra; otros prefieren hablar de poeparte, distan muchísimo de los de sía de la experiencia, utilizando casi todos los demás. Trapiello viesin grandes miramientos el título ne de Unamuno, Antonio Machade un libro de Robert Langbaum do, Juan Ramón Jiménez, Fernanque, a decir verdad, tiene poco do Fortún, Foxá y Sánchez Mazas que ver con lo que aquí y ahora se (por no citar más que españoles); viene entendiendo por poesía de García Montero, de Cernuda, la experiencia. González y Gil de Biedma; MartíQue esta corriente ha producideterminado tipo de poesía se ha do poemas y libros fascinantes es convertido, al parecer, en La Poealgo fuera de toda duda. Véase, sía, es decir, en una institución sin ir más lejos, la reciente antolooficial que tiene muy poco que ver gía de josé Luis García Martín con la auténtica creación. Se palTreinta años de poesía española. pa en el ambiente poético actual Que ha desacralizado saludableun inquietante conformismo, un mente la figura del poeta y la propacto con la facilidad, que probapia actividad poética, para inteblemente no sea independiente grarlas en la normalidad del del conservadurismo político y mundo real, lo mismo. Como económico no religioso ni moral, también que ha recuperado para la ojo— que caracteriza a las generapoesía a muchos lectores que se ciones españolas del posfranquisalejaron de ella, espantados, desde mo (y, en general, a las occidentalas vanguardias de principios de siles del último cuarto del siglo XX). glo, por unos poemas en los que La producción de poemas figurano se entendía nada y, a la vez, cativos, que en torno a 1975 era da cual podía entender lo que quiuna forma de disidencia solitaria, siera. Ahora bien: desde poco anarriesgada y casi heroica, de un tes de mediar los noventa están tiempo a esta parte está empezanapuntando muy visiblemente en el do a parecerse de manera preocuhorizonte dos fenómenos que papante a la de salchichas o zapatos. recen presagios de un cambio. Por supuesto, no se puede negar y sigo autocitándome que hay El primero, cierta institucionaactualmente en España muchos lización y fosilización de esta copoetas jóvenes —y repito: muchos— rriente dominante. El triunfo de que escriben muy bien, pero no es cualquier tendencia literaria o armenos cierto que sus poemas, de tística escribí ya en 1994 siempuro mecánicos, resultan con frepre da lugar, inevitable y cada vez cuencia demasiado parecidos, de más rápidamente, a una banalizamodo que es muy difícil, si no imción: rutina y epigonismo la coposible, reconocer en cualquiera rrompen. Y la corrupción se prode ellos la impronta personal de duce con más celeridad cuando su autor. Por un extraño capricho los triunfadores llevan como bandel destino, la traducción española dera el rechazo de la originalidad, del libro de Langbaum, cuya pucomo ocurre en el caso que nos blicación se anuncia como inmiocupa. A mi modo de ver, es innenente, va a aparecer cuando la gable que en los últimos años un —insisto— justificable, y hasta necepoesía de la experiencia tiene, ya saria para el progreso de las Letras, eco más que voz, todo el aspecto no ha ido hasta el momento de ser una especie en extinción. acompañada de alternativas sufiPor otra parte, desde los pricientemente atractivas y nuevas meros años noventa viene haciénfrente al desgaste de la línea hedose patente con claridad creciengemónica. Ni las prolongaciones, te la hostilidad de un número algo numantinas ya, de la poética muy considerable de poetas gradel silencio, ni la tendencia menadinos unos, otros sevillanos, tafísica o mística que parece teotros cordobeses, otros valencianer su reducto principal en Vallanos, otros de otros lugares— hacia dolid, ni, mucho menos, los pastila tendencia dominante y sus seches neobarrocos o neomodernisguidores. Esta hostilidad, en cuyas tas de algunos poetas granadinos raíces se mezclan, a veces muy parecen propuestas fecundas para confusamente, las razones estétiel ya tan necesario cambio. Ni son cas, las políticas y las más mera y nuevas ni son buenas, si se me llanamente personales, ha dado permite un retruécano. lugar a la aparición de una sedicente poesía no clónica o de la En suma: a las puertas del nuediferencia, de un Salón de Indevo 98, la situación de la joven popendientes y de diversas revistas y esía española podría calificarse de antologías de intención notoriainterregno: la corriente dominante mente polémica. El triunfo de la desde los últimos setenta ya no, poesía de la experiencia ya no espero una alternativa válida, por tá exento de silbidos, abucheos y desgracia, todavía no. ¿De dónpataleos. de vendrá la necesaria renovación? Pero también se observa que La respuesta, en el siglo XXI. esta hostilidad, en ciertos aspectos